Especiales: Diego Maradona Jr.

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Diego Armando Sinagra

Si con el apellido Maradona robaron hermanos (1 y 2) y sobrinos (1, 2), no podíamos esperar menos de un hijo. Nacido el 20 de septiembre de 1986 en Nápoles, como fruto de una relación extra matrimonial del Dié con Cristiana Sinagra, comenzó a ser noticia en Argentina cuando apenas era un niño que perseguía su verdadera identidad.

Con Diegote negado a realizarse pruebas de ADN y admitiendo incluso que si algún día lo cruzaba le escupiría la cara, a la familia Sinagra no le quedó otra que esperar el fallo de la justicia, que reconoció a Junior como hijo de Maradona en 1993, a través de la Corte de Apelaciones de los Tribunales de Nápoles.

El pibe, parecido fisicamente, aunque derecho y con una evidente falta de talento para emular mínimamente el camino de su padre, intentó de todas maneras armar una carrera en el fútbol. Hizo inferiores en el Nápoli (1997 a 2004), donde no mostró nada del otro mundo, pero así y todo consiguió que lo convocaran a la Selección Sub 17 de Italia, en 2001. Unos años más tarde, planeó una aventura para conocer a su papá en un campo de golf de la ciudad de Fiuggi y obtuvo algo que hasta el momento era impensado, un abrazo y una charla íntima de 40 minutos.

Ya más grande, aunque siempre en categorías formativas, pasó al Genoa (2004/05), pero allí no pegaría el salto grande. Bah, el salto nunca lo pegó. Finalmente debutó profesionalmente, pero en Cervia Vodafone (2005), un equipo del ascenso protagonista de un reality show llamado Campioni, Il sogno. Sí, al mejor estilo Atlas.

Luego Junior siguió baldoseando en Internapoli (2006), Quarto (2007 y 2009), Venafro (2007/08) y Boys Caivanese (2008). Aunque, claro, lo más jugoso vendría después.

Cuando muchos imaginaban que había encontrado su futuro con el modelaje, en octubre de 2008 viajó a la Argentina…y logró que lo probaran ¡en River! Después de entrenarse con la Reserva, saludar a algunos jugadores y asistir al Monumental para ver el partido ante Defensor Sporting por la Copa Sudamericana, se dio por satisfecho y aprovechó para hablar del equipo de su corazón (?): «De verdad que me gustaría jugar en este club, es un sueño, y no se trata de un desafío a mi padre. Desde chiquito que me encanta el estilo que tienen sus jugadores«. Y agregó: «en lugar de Abreu, tendríamos que haber traído desde Nápoles a Germán Denis«. Ojo, algo sabe (?).

Como si algo le faltase a su particular trayectoria, también incursiono en el fútbol playa, ese deporte donde se practica la confraternidad del Río de La Plata. Maradona Junior fue convocado, a manera de promoción, al seleccionado italiano que participaba de las eliminatorias para el Mundial de Francia 2008. Si bien no se destacó, el equipo clasificó y por eso lo terminaron contratando de Mare di Roma (2008), un conjunto que la sabe lunga (?) en eso de correr en la arena. Ahí Dieguito marcó 6 goles en 3 partidos y se ganó definitivamente un lugar en el plantel de Italia que participó del Mundial de la especialidad. En 2009 se incorporó al Nápoli Beach Soccer y fue determinante para que el equipo obtuviera el primer título de su historia. ¿Vieron? Al final es como el Diego. Cumplió sus sueños de jugar un Mundial y salir campeón. Por eso no es tan ladri que ahora tenga una escuelita, ¿no?

Vélez Daniel

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Daniel Ricardo Vélez

En 1983 River sufrió una profunda crisis que se vio reflejada en la mala campaña que realizó en el torneo Metropolitano. Un grupo de pibes tuvo que poner la cara para jugar ese torneo, entre ellos el homenajeado del día. Pero las derrotas constantes y humillaciones ante equipos que en otras épocas eran goleados por el Millonario, no fueron nada al lado de lo que ocurrió una lloviosa noche ante Platense. Aunque Vélez habitualmente era suplente, o directamente no entraba entre los convocados, esa jornada le tocó estar presente, jugando como lateral derecho. La victoria por 2 a 1 fue algo anecdótico al lado de lo que le ocurrió: chocó con su compañero Roberto Diéguez, provocándose un grave problema renal, y de no ser por el doctor Horacio Cavalieri, la cosa se hubiese complicado aún más.

Al año siguiente, retornó en un partido ante Temperley y declaró: “De aquella lesión, no tengo el menor rastro. El riñón me preocupaba, pero más temía que se frustrara mi carrera. Por mi situación económica, yo tengo que llegar o llegar. No estudié, no aprendí ningún oficio, aposté todo al fútbol y tengo que ganar, porque si no habré tirado a la calle años de sacrificio y el esfuerzo enorme de mis viejos.” ¿Y llegó? Más o menos. Porque en River solo completó 3 partidos y se marchó a Tigre, donde jugó 24 encuentros convirtiendo un solo gol, a Rosario Central. Luego desapareció del mapa.

Sin embargo, puede decirse que no hizo mal en dedicarse exclusivamente al fútbol, ya que años más tarde se recibió de Director Técnico y hoy trabaja en el Club Deportivo Tigre, enseñándoles los secretos del balompié a los más chicos. Así que si se quieren sacar la misma duda que tenemos nosotros, solo hay que dirigirse hasta esa institución y preguntarle: «Daniel… ¿algún parentesco con Nazarena?».

Fuera de stock: posar con dos arqueros

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La vida del arquero suplente, según cómo se mire, puede ser maravillosa o tristísima. Algunos como el Flaco Saccone, lograron hacer un click para convivir dignamente con eso de sentarse todos los domingos en un banco con techito. Otros, como el Ruso Kondratzky o Bernardo Leyenda, sufrieron la postergación de un modo menos grato.

Es por eso que es entendible que, en otros tiempos, cuando no había superpoblación de medios dedicados al fútbol, los arqueros suplentes hayan querido llamar la atención, formando junto a los 11 titulares. Por más insignificante que parezca, el posar junto a los jugadores más conocidos debe ser, de alguna manera, un premio al esfuerzo y a la dedicación.

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Esta práctica, que tuvo su pico de furor en los 60’s y en los 70’s, con muchos conjuntos del ascenso e incluso de Primera División como protagonistas, sobrevivió como pudo en las últimas décadas, teniendo al Pato Abbondanzieri como uno de sus últimos abanderados. Desde acá, el reconocimiento para los eternos número 12.

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Huracán Corrientes 1996/97

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A decir verdad, la campaña del equipo correntino no fue tan mala. Cosechó 19 puntos en su primer torneo y 21 en el segundo. Pero el maldito promedio terminó condenando a una institución que hacía su primera experiencia en la máxima categoría, convirtiéndola, a la distancia, en una rareza que amerita este homenaje.

En la foto, arriba: Marinilli, Sessa, Umpiérrez, Fernando D’ Amico, el Indio Ortiz y Diego Capria. Abajo: Carlos González, Luis Sosa, el Coco Reinoso, Amato y Lujambio. También integraron el equipo durante la temporada: Oscar Alsina, Gonzalo Gaitán, Fabián Fernández, Cosme Zaccanti, Andrés Gaitán, Rafael Bianchi, Alfredo Grelak, Claudio Mele, Daniel Dobrik, Juan Manuel Landaida, Mariano Vignolo, Gabriel Casas, Cristian Alfaro González y Hernán Raciti.

Humberto Zuccarelli dirigió todo el Apertura y 7 fechas del Clausura. Para entonces, el equipo estaba sumido en una racha negativa de la que salió temporalmente, con José María Silvero, recién en la undécima jornada, cuando derrotó 2 a 1 a Lanús, como visitante. De nada le sirvió, después, ganar 3 de sus últimos 5 encuentros. La calculadora no perdonó y Huracán Corrientes perdió la categoría junto a Banfield.

Japón 2 – Independiente 3

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En febrero de 1977, Independiente viajó hasta Japón para disputar un par de amistosos contra su selección. Era habitual que este país invitara a conjuntos sudamericanos para enriquecer su fútbol aún en pañales, aunque costaba atraer al público. Por lo menos en esa fría jornada, el Estadio Olímpico de Tokio lucía semivacío. Yendo a lo estrictamente futbolístico, Independiente se impuso por 3-2, con goles de Bochini, Galván y Larrosa de penal.