Argentinos error de utilería 1980

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La postal pertenece a una formación de Argentinos Juniors en su vieja cancha de La Paternal. No parece haber nada extraño en la misma, sin embargo, no todas las camisetas son iguales: por un lado, las casacas de Domenech, Maradona y Pasculli son las únicas que tienen escudo. También se puede apreciar que hay una coincidencia en las de Carlos Carrizo, Franceschini y Espíndola. Por otro lado, son iguales las camisetas de Daniel García, Vidal y Claudio Morel Y finalmente, la de Bartolomei (el de bigotes) no se parece a ninguna. ¿Más bizarrez? el masajista, al lado de Diego, es Galíndez.

(Gracias Doctor_JR)

Uruguay 1 – Banfield 1

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URUGUAY 1 – BANFIELD 1 from talacapo2 on Vimeo.

Encuentro impensado para estos tiempos. Y no porque la realidad de ambos conjuntos haya variado demasiado, sino porque ya no es tan habitual que un club argentino enfrente a la selección de otro país. Las imágenes pertenecen al partido amistoso disputado por Uruguay y Banfield en junio de 1995. Marcelo Otero puso el 1 a 0 para los charrúas, pero el Cabezón Alegre decretó la igualdad en Montevideo. Un mes más tarde, los locales se consagrarían campeones de América.

(Gracias Juan)

Ludueña Diego

Diego Gastón Ludueña

Tan fugaz fue el paso de Diego Ludueña por la primera de Independiente que unos pocos memoriosos lo recuerdan. Nacido en Quilmes el 22 de marzo de 1984, el pibe, padre desde los 16 años, fue haciendo el recorrido a las ligas mayores al mismo tiempo que laburaba como albañil para llevar el mango a su casa.

Su debut se dio en el marco del torneo de verano de 2005. En ese contexto de bostezo generalizado comandado por César Luis Menotti hacían sus primeras armas un grupo de pibes que prometían, y otros que no tanto. Entremezclados entre los grandes como el gerenciador de Boston River, Jorge «te desbordan todos» Martínez, Lucas Pusineri, la eterna promesa Maximiliano Vallejo y el Turu José Flores, sumaron minutos en cancha los por aquel entonces juveniles Carlos Lothar Matheu, Martín Fabro, Leandro Pereyra, Leandro Mussin, Rubén Salina, Mariano Viola, Martín Morello, Ismael Matate Sosa, Lucas Cariati y el homenajeado del día, que había debutado en Reserva con 15 años y que ya contaba con una participación en la selección sub 17 a comienzos de la década.

El estreno oficial no tardó en llegar, y Ludueña salió desde el arranque como lateral por la izquierda en la primera fecha del Clausura, el 13 de febrero, ante Quilmes, en un verdadero dolor de ojos. Reapareció en la victoria por 2 a 0 ante Gimnasia LP de la séptima fecha y dijo adiós en la novena jornada, en la derrota 3 a 1 ante Vélez.

A mediados de año dejó el Rojo junto con Franco Cángele, Cariati, el Turu Flores, Hernán Losada, Fernando Lorefice, el Negro Martínez, Muñoz Mustafá, el Mono, Renato Riggio, Esteban Rivas, Yair Rodríguez, Cristian Zurita y el colombiano Robinson Zapata. Lo que se dice una buena limpieza.

De inmediato se sumó a Independiente Rivadavia (2005/2006). En su llegada a Mendoza no se olvidó de su pasado en el Rojo: «Pepé Santoro realmente me defraudó, porque cuando yo estaba en reserva él decía que yo era un fenómeno y que no entendía por qué no había debutado en Primera«, comentaba el pibe, hincha fanático de Quilmes.

En la Lepra mendocina no duró mucho y un año más tarde apareció en Estudiantes de Buenos Aires en la Primera B Metropolitana. En el Pincha de Caseros tuvo continuidad y pegó onda con Cubito Cáceres, Walter Fonseca y Cristian Lillo. Si bien se consagró campeón del Apertura 2006, perdió la final por el ascenso ante Almirante Brown (en un recordado partido) y la Promoción ante Ferro.

En 2008, apareció en Los Andes pedido por Rodolfo Della Pica. La salida de Fito y la posterior llegada de Quique Hrabina hundieron a Ludueña en la intrascendencia y a fines de año, después de un puñado de malas actuaciones y bastante excedido de peso, rescindió el contrato.

A comienzos de 2009, según un boletín de AFA, retornó a Estudiantes de Buenos Aires, pero nunca más lo vimos en una cancha.

Lanús con firmas 2008

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Durante el verano de 2008 Lanús, Estudiantes y Velez jugaron la Copa Ciudad de Buenos Aires, un triangular diputado en el Estadio Amalfitani. Aprovechando la reciente consagración del Granate, Signia diseñó un modelo especial: a la habitual camiseta titular le agregó las firmas de los jugadores, y la leyenda «Campeón Torneo Apertura 2007″ en la espalda. Por suerte, este mamarracho nunca se utilizó de manera oficial.

Rubiola Matías

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Matías Rubiola

Nacido bajo el signo de cáncer, este fanático de Virus, Flema, Mal de Parkinson y Totus Toss, se probó como delantero pero debido a su anemia ofensiva (no vacunaba nunca) sufrió un retraso en el campo de juego y terminó de lateral derecho en el Pincha, que por entonces andaba con las defensas bajas.

Su debut en el primer equipo de Estudiantes de La Plata se produjo en la Copa Provincia de Neuquén, en febrero de 2000. Esa noche fue titular en la derrota 2 a 0 del team de Pancho Ferraro ante Lanús y al otro día un diario platense calificó a Rubiola con un 5 y publicó: «Cumplió media función. Inteligente para proyectarse, pero dejó huecos a su espalda«. Síntoma inequívoco.

No le dieron muchas expectativas de vida en el León y a mediados de 2001 el técnico Néstor Craviotto le dijo que se buscara en la lista negra, que también incluía a Pininito Más, Fabricio Simone, Manuel Santos Aguilar, el Tatita Brown, Patrulla Jiménez, Sebastián Baratteri, el prócer Juan José Lezica, Adrián Avallay, Roberto Lanfranchi, Ricardo Pérez, Pablo Bezombe y Mauricio Hanuch. Le costó recuperarse, pero le puso huevos para pelearla y se abrió a cualquier tipo de ayuda. Dicen que le preguntaron si quería jugar con el Bicho y respondió «Sí, da». Pero no jugó ahí y tampoco en el Cruz Azul. Mucho menos en la Cruz Roja. Su sueño era vestir los colores de la Lepra.

Ya con un poco de rabia, el tipo necesitaba una operación (o varias), así que cortó con lo sano y con todo el dolor volvió a su ciudad para actuar en clubes locales como Fútbol San Nicolás, La Emilia y General Rojo, tratando de mantenerse estable y engrosar su historia clínica. Algunos comentan que siempre le faltó sangre y que no hizo goles ni en la agonía de un partido. Pero se dedicó a laburar, nunca fue un parásito.

La leyenda cuenta, además, que jugó en Estudiantes porque amaba salir a la cancha y ser recibido con glóbulos blancos y rojos. Pero existen quienes afirman que estando en La Plata eligió al Pincha porque jamás hubiese soportado jugar con los Mens Sana. Un enfermo del fútbol.

Pampa Sosa 2009

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El último año de Roberto Sosa es Gimnasia fue lamentable. Llegó para poner el hombro y dar una mano en un momento complicado, pero su presencia terminó siendo un obstáculo.

Declaraciones desafortunadas, expulsiones infantiles, incidentes con hinchas, 2 goles en 27 partidos, las promesas Gabriel Martinena y Denis Straqcualursi y la llegada de José Vizcarra, provocaron que el Pampa se diera cuenta que no iba a tener posibilidades.

Pero lejos de dar un paso al costado y sabiendo que Gastón Sessa es propenso a las suspensiones, probó en el arco. Hasta le hicieron una camiseta, pero ni ahí colmó las expectativas.