Diego Gastón Ludueña
Tan fugaz fue el paso de Diego Ludueña por la primera de Independiente que unos pocos memoriosos lo recuerdan. Nacido en Quilmes el 22 de marzo de 1984, el pibe, padre desde los 16 años, fue haciendo el recorrido a las ligas mayores al mismo tiempo que laburaba como albañil para llevar el mango a su casa.
Su debut se dio en el marco del torneo de verano de 2005. En ese contexto de bostezo generalizado comandado por César Luis Menotti hacían sus primeras armas un grupo de pibes que prometían, y otros que no tanto. Entremezclados entre los grandes como el gerenciador de Boston River, Jorge «te desbordan todos» Martínez, Lucas Pusineri, la eterna promesa Maximiliano Vallejo y el Turu José Flores, sumaron minutos en cancha los por aquel entonces juveniles Carlos Lothar Matheu, Martín Fabro, Leandro Pereyra, Leandro Mussin, Rubén Salina, Mariano Viola, Martín Morello, Ismael Matate Sosa, Lucas Cariati y el homenajeado del día, que había debutado en Reserva con 15 años y que ya contaba con una participación en la selección sub 17 a comienzos de la década.
El estreno oficial no tardó en llegar, y Ludueña salió desde el arranque como lateral por la izquierda en la primera fecha del Clausura, el 13 de febrero, ante Quilmes, en un verdadero dolor de ojos. Reapareció en la victoria por 2 a 0 ante Gimnasia LP de la séptima fecha y dijo adiós en la novena jornada, en la derrota 3 a 1 ante Vélez.
A mediados de año dejó el Rojo junto con Franco Cángele, Cariati, el Turu Flores, Hernán Losada, Fernando Lorefice, el Negro Martínez, Muñoz Mustafá, el Mono, Renato Riggio, Esteban Rivas, Yair Rodríguez, Cristian Zurita y el colombiano Robinson Zapata. Lo que se dice una buena limpieza.
De inmediato se sumó a Independiente Rivadavia (2005/2006). En su llegada a Mendoza no se olvidó de su pasado en el Rojo: «Pepé Santoro realmente me defraudó, porque cuando yo estaba en reserva él decía que yo era un fenómeno y que no entendía por qué no había debutado en Primera«, comentaba el pibe, hincha fanático de Quilmes.
En la Lepra mendocina no duró mucho y un año más tarde apareció en Estudiantes de Buenos Aires en la Primera B Metropolitana. En el Pincha de Caseros tuvo continuidad y pegó onda con Cubito Cáceres, Walter Fonseca y Cristian Lillo. Si bien se consagró campeón del Apertura 2006, perdió la final por el ascenso ante Almirante Brown (en un recordado partido) y la Promoción ante Ferro.
En 2008, apareció en Los Andes pedido por Rodolfo Della Pica. La salida de Fito y la posterior llegada de Quique Hrabina hundieron a Ludueña en la intrascendencia y a fines de año, después de un puñado de malas actuaciones y bastante excedido de peso, rescindió el contrato.
A comienzos de 2009, según un boletín de AFA, retornó a Estudiantes de Buenos Aires, pero nunca más lo vimos en una cancha.