Pablo Figuretti
No hay caso. Hay tipos que están predestinados, ya sea por el nombre, por el apellido y hasta por el apodo, a cumplir determinados roles dentro de la sociedad.
Si nos remitimos al fútbol, es muy fácil darse cuenta que jugadores como Zaccanti y Restelli, no podrían haber jugado de otra cosa que no fuera defensor. A Testa, por caso, jamás se le cruzó por el marote arrugar a la hora de cabecear. Está obligado.
Lo mismo ocurre con Luciano Palos, o jugaba de arquero o se dedicaba a ser stripper, por eso curtió un poquito de ambas profesiones. Nico Diez no fue enganche por casualidad, el apellido lo llevó a actuar en ese puesto.
Por motivos similares, ya no por posición dentro de la cancha sino más bien por cuestiones afectivas, Oscar Ferro jugó en Ferro, Mario Lobo en Gimnasia de Jujuy, Lucas Lobos en Gimnasia La Plata, Hernán Grana en Lanús, Andrés Rios en River, Gay en Independiente (?) y Damián Ledesma, que nunca supo si es volante o defensor, si está vivo o está muerto, mucho menos pudo comprender si su apellido era un designio literal o una fina ironía, estuvo un tiempo en el Rojo y hace poco firmó con Racing.
Es entendible, entonces, que Pablo Figuretti haya pasado por el fútbol profesional de esa forma, sin destacarse, pero sin perder la oportunidad de aparecer junto a los protagonistas. Es probable que pocos recuerden a este volante que integró un plantel de Gimnasia y Esgrima La Plata. Pero el chabón estuvo ahí, hay pruebas.
En 1995, por ejemplo, salió en la lista de jugadores del Lobo en la 1º edición de El Gran DT, justito debajo del Moncho Fernández y un poco más arriba que el Rusito Mónaco, Daniel Stremiz y Pablo Talarico.
Griguol no lo hizo debutar oficialmente y no le quedó otra que desarrollar su trayectoria de tipo que siempre sale en la foto en otras instituciones de la liga platense como Fuerte Barragán y For Ever, y también en clubes del interior como Tiro Federal de Coronel Suárez.
Mas allá de la carrera de nuestro homenajeado, no nos queda claro por qué Cubito Cáceres nunca atajó en Newell’s, ni por qué a Silenzi nunca le dieron una oportunidad en Central. Marcelo Sarmiento hubiese tenido asistencia perfecta en Estudiantes, el peruano Acasiete hubiera caído bien en Gimnasia y Noir hubiese sido ídolo de la hinchada de Vélez. En fin, son decisiones (?).









