Instituto 2006 gris y negra

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Como los diseñadores de Athletic sabían que llegaban tarde a la moda de camisetas grises, quisieron innovar y le agregaron una buena parte de negro al modelo de Instituto de Córdoba. ¿Y el rojo y blanco? Bien, gracias.
Por suerte sólo se vio ese experimento en el 2006. En la foto, La Gloria forma antes de un partido frente a Platense.

Velázquez Diego

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Diego Osvaldo Velázquez (Pelado)

En marzo de 1999 la Selección Argentina viajó a Holanda para enfrentar al combinado local en Amsterdam (recordado 1 a 1 con gol de Batistuta y cameo de Guly), en los comienzos de Marcelo Bielsa como técnico de la albiceleste. En esa oportunidad, el Loco aprovechó para mostrar una característica que se convertiría en costumbre: llevar juveniles para que se fueran fogueando con los mayores. Trece muchachos de la categoría ’80 y ’81 fueron elegidos para formar un equipo sparring, entre los que se encontraban grandes valores como José Belforti, Livio Prieto, Franco Bellegia, Walter Zunino, Diego Cepeda, Javier Muñoz Mustafá, Javier Becerra y Diego Velázquez, el protagonista de esta historia.

Delantero formoseño misionero y con buenos antecedentes en inferiores, asomó su cogote ese mismo año en la Primera de Ferro Carril Oeste, aunque recién tendría la real chance de mostrarse en el primer semestre de 2000, cuando la situación del verdolaga era verdaderamente crítica y el descenso era un hecho imposible de evitar. En ese último torneo del conjunto de Caballito en la máxima división, Velázquez disputó 4 encuentros que sumaron más depresión al panorama (perdió 3, empató 1 y su equipo no hizo goles).

Tras bancarse el tobogán hasta la Primera B sin comerla ni beberla, rajó raudamente a Argentino de Rosario, donde no estuvo mucho tiempo. En 2003 subió en el mapa para defender consecutivamente los colores de Defensores de Formosa, Sportivo Patria y Chacra 8.

En julio de 2005 y habiendo tenido un mal pase a Candelaria de Misiones por estar mal físicamente, se incorporó a Crucero del Norte de Garupá, donde vendió un poco de humo; “decidí venir acá por la intención del club por llegar alto y no participar por participar nomás. Acá el objetivo claro es lograr el ascenso, no importa si sos campeón o no. Pero tenemos que subir de categoría“. Y agregó “soy un delantero que juega indistintamente por afuera o por adentro, que tiene velocidad y buen cabezazo. Además llego bastante seguido al gol, así que esperemos responderle al club y a la gente“.

No sabemos si rindió a la altura de lo declarado, pero al menos nos enteramos que en 2006 retornó a Chacra 8. Ese mismo año -siempre en terreno formoseño- firmó para Sol de América, conjunto del Torneo Argentino B que le dio la chance de conocer a una mascota poco respetable.

Podriamos seguir escribiendo sobre la trayectoria del homenajeado, sobre todo teniendo en cuenta que suena como refuerzo de Textil Mandiyú para la próxima temporada. Pero preferimos quedarnos con la descripción que hace el sitio Formosa Fútbol en su sección “Jugadores destacados”:

Diego Velazquez “Pelado”
Su nombre es sinónimo de gol, gracias a su gran olfato. Rápido y con movilidad por todo el frente de ataque. Pelota que toca es casi gol, peligrosísimo para las defensas rivales y capaz de resolver la jugada mas difícil con la pelota adentro del arco rival.

Cárdenas 1971

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Quien pensaba que Juan Carlos Cárdenas sólo hizo un gol en su vida, se equivoca. Porque además de ser el autor de ese zapatazo, el Chango también se dio el lujo de atajar un penal. Eso sucedió el 22 de agosto de 1971, cuando Racing visitó a Rosario Central. Llegando al minuto 25 del segundo tiempo, con el partido 2 a 1 para los de Avellaneda, el árbitro Nitti cobró penal para los rosarinos. Pateó Landucci y atajó Guibaudo, pero Nitti cobró adelantamiento y se ejecutó de nuevo. Volvió a tapar Guibaudo, pero otra vez adelantándose y ganándose la expulsión.

Entonces al arco fue Cárdenas. Para asegurar el gol, en Central tomó la responsabilidad Gramajo, que remató violentamente, a media altura, sobre el lado izquierdo del improvisado arquero, que con una importante dosis de suerte logró desviar el disparo. Como si fuera poco, el Chango mantuvo invicto el arco en los 19 minutos que faltaban por jugarse. Y así Racing ganó un partido histórico.

Nano

El miedo Salta a la vista

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Muchachos, saquen del placard la mejor pilcha que tengan porque nos vamos a pedirle una ayudita al prócer de la provincia“, anunció Pedro Guiberguis en las horas previas a la final entre Gimnasia y Tiro de Salta y Central Córdoba de Rosario. Con una camisa arremangada y por encima de una remera de cuello redondo, el volante esperó a que sus compañeros salieran de la habitación del hotel.

Primero apareció Alfredo González, que instantánamente fue felicitado por su pantalón blanco, la campera negra de corderoy y la camisa abierta hasta la altura del pecho. Después fue el turno de Popeye Herrera, que rezongó porque había planeado afeitarse ese día y con el repentino paseo no lo iba poder hacer. Por último, Miguel Amaya apareció en el lobby con su sweater, su jean azul, sus zapatillas con lengüeta hacia arriba, y exclamó: “¡Ya estoy, vámonos!“.

Al llegar al pie del cerro San Bernardo, Amaya le dijo a Guiberguis: “¿Estás seguro de que rezarle a San Martín nos va a traer suerte?“. Enfurecido, Pedrito contestó “¡Animal! Es el monumento a Güemes“. “Y bueno…no puedo ser carilindo e inteligente al mismo tiempo“, remató el Tigre.

(Gracias Nano)

García José

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José Enrique García Duarte (el Pepe)

Talentoso pero intermitente volante uruguyo de breve paso por nuestro país e inconsistente carrera internacional debido, entre otras cosas, al carácter irascible que lo alejó de las canchas más de una vez.
Asomó en la primera de Nacional de Montevideo a fines de lo 80’s. En poco tiempo se transformó en un valor medianamente exportable y para saber si realmente estaba a la altura de una liga importante (en el ’92 jugó 3 partidos para su Selección) se sumó a ese rejuntado de sudamericanos llamado Mandiyú de Corrientes para la temporada 1993/94.

En su primer torneo sorprendió de entrada. En su debut le marcó un gol a Estudiantes de La Plata y se ganó la titularidad al lado de Arsenio Benítez, Roberto Lugo, Darío Decoud, Guido Alvarenga y el Flaco Lamadrid, entre otros. En ese Apertura ’93 también le hizo 2 tantos a River, en un entretenido match que el equipo de Passarella ganó por 5 a 3 en el Monumental.
En el Clausura ’94 también actuó como delantero, acompañando al Loco Duré o a Juan Céspedes en la ofensiva. En total, disputó 27 encuentros en el conjunto algodonero y convirtió en 4 oportunidades.

Tras un año en Atlante de México, un equipo argentino volvió a confiar en él. Y no fue otro que el Deportivo Español, institución que en la temporada 1995/96 lo incorporó para que se relacione con Nelson Agoglia, Mauro Potenzoni y Sandro Ojeda. La experiencia fue mala, porque García apenas dijo presente en 12 cotejos y su equipo sólo obtuvo 2 triunfos.

Luego deambuló por el Necaxa, Atlante, Irapuato, América y San Luis de Potosí, donde se retiró en 2003. En la actualidad, con la ciudadanía mexicana, tiene una escuelita de fútbol que lleva su nombre y, demostrando que está con lo último de lo último, tiene un blog para difundir sus actividades.