River 5 – Barcelona 1 (1964)

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En el invierno de 1964 se disputó en el Estadio Monumental un torneo llamado “Copa Iberoamericana”, del que participaron River, Boca, Botafogo de Brasil y Barcelona de España. El debut del millonario fue contra el conjunto catalán, en un partido que El Grafico tildó como «anormal», ya que dos hombres fueron expulsados en Barcelona. River formó con: Gatti; Ramos Delgado, Bonczuk; Sainz, Matosas, Cap; Cubilla, Fernandez, Artime, Onega y Mas. El marcador lo abrió Pereda para el blaugrana, pero luego el local lo dio vuelta con goles de Onega (en dos ocasiones), Artime, Matosas y Fernández.

Martínez Montagnoli Facundo

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Facundo Martín Martínez Montagnoli (El Manteca)

Enganche nacido en Devoto que, lejos de alcanzar la gloria, se quedó dando vueltas por el barrio, a la espera de este post que si bien parece apresurado, presume de justificado por varias razones que así lo indican.

Después de muchos años en las inferiores de River Plate, debutó en Primera División el 29 de mayo de 2005, en el recordado partido en el que los Millonarios dirigidos por Leonardo Astrada presentaron juveniles ante Gimnasia y Esgrima La Plata.

Aquel día pisaron el césped del Monumental jóvenes promesas como Jesús Méndez, Nicolás Domingo, Matías Abelairas, Radamel Falcao, Federico Almerares y los hermanos Higuaín. El pibe Martínez Montagnoli ingresó por Fernando Crosa a los 40 minutos del segundo tiempo y tuvo así su puñado de minutos en la elite del fóbal argentino, porque nunca más volvió a vestir la casaca de River de forma oficial.

Pero vayamos a una nota del diario de su barrio natal para entender todo lo que vino después.

Cuando era muy chico iba con sus padres a la Plaza Arenales. Prefería la pelota antes que la hamaca, el subibaja o jugar a la mancha. En aquel momento seguramente no pensaba que unos años después iba a hamacar el cuerpo (?) para dejar rivales en el camino o que tendría que subir y bajar para crear situaciones de gol, ni mucho menos que pasaría entre los defensores evitando que lo toquen.

«A los 4 años un señor me vio en la plaza y habló con mi mamá para anotarme en la Liga FAFI«, recuerda Martínez Montagnoli sentado en la cocina de su casa.

Evidentemente lo que el futbolista ocultó, con la complicidad del autor de ese artículo, es que ese día en la plaza lo agarraron jugando en el tobogán. Eso explica el pronunciado bajón de su trayectoria una vez que debutó en la máxima categoría. Ma qué hamaca ni hamaca.

El fútbol uruguayo se enamoró de su apellido compuesto y lo adoptó como propio, marcándole un par de pautas para que se sintiera un charrúa más. Nada de Peñarol y Nacional. Para hacerse hombre le pusieron en el camino clubes como Atenas (2006/07), Montevideo Wanderers (2007/08) y luego de una prueba fallida en All Boys, volvió al paisito para actuar Rampla Juniors (2008/09).

¿Alguien todavía vacila sobre su precoz baldoseridad? Veamos cómo cierra la nota ya citada:

Sin dudas que toda su vida recordará el debut, pero también siempre tendrá presente el pasto de la plaza y las baldosas de Juventud, porque fue ahí donde aprendió a hamacar su cuerpo, a subir y bajar con la pelota en los pies y a gambetear rivales.

Vales Gabriel

Gabriel Eduardo Vales

Mucho antes de que su hermano Gastón tallara a mano el concepto de baldoseridad, Gabriel Vales había trazado un mapa que inevitablemente conducía a este sitio.

Debutó como delantero en el Boca de 1984, más precisamente el día del fibronazo, ante Atlanta, con una derrota por 2 a 1 que sumó una mancha más un equipo que era una fiel imagen de la situación económica del club. Hasta su partida, en diciembre de 1985, llegó a disputar 10 encuentros y marcó un gol, frente a Temperley, en otra caída de los xeneizes.

Entre 1986 y 1987 vistió la casaca de Estudiantes de Río Cuarto, donde jugó el Torneo del Interior. Allí se lució junto a Pimpinela Tessone y marcó 12 goles, una cifra para nada despreciable tratándose de un puntero derecho. Igualmente lo suyo no era la definición.

Retomó su trayectoria en Primera División con la camiseta de Ferro Carril Oeste (1986/87) y añadió 28 partidos que le sirvieron para sumar otros 3 tantos. La experiencia en Caballito, sin embargo, fue breve y poco le sirvió para seguir figurando en la elite. O a lo mejor prefirió continuar la ruta de su barbudo amigo Tessone, del que increiblemente no se podía separar.

Además de haber hecho dupla en Río Cuarto, actuaron juntos en Los Andes (1988/89, 29 partidos y 2 goles) y Argentinos del Sud de Gaiman, Chubut (1989/90). Lo que se dice un matrimonio. Y siendo su compinche Joaquín Galán, a Vales le tocaba ser Lucía, claro.