
Rubén Darío Arriaga
Hubo dos hechos concretos que a este proyecto de defensor lo dejaron marcado para siempre. Es cierto que no tuvo grandes logros como profesional, de hecho no llegó a debutar y por ende no hizo la carrera que esperaba. Sin embargo, durante la etapa de fútbol menor vivió pequeñas situaciones que valen la pena recordar.
En 1988, cuando aún era pibe, jugaba como primer marcador central en las divisiones inferiores de Gimnasia y Esgrima La Plata. En ese entonces, tenía como compañeros a Rolando Cristante, Pablo Piro, Jorge Gregorutti y Pablo ‘Moncho’ Fernández.
Pero además, había un delantero que visitaba la red seguido y que tenía el mismo apellido que un argentino que jugaba a buen nivel en España. Se trataba de José Luis Calderón, del que pocos saben que tuvo un paso por las inferiores del Lobo.
Durante ese mismo año, sus buenas producciones lo llevaron a ser considerado para jugar en la Selección Argentina Sub 19, a donde finalmente fue convocado.
Allí, compartió momentos con compañeros que luego serían destacados. Diego Simeone, Antonio Mohamed, Alberto Boggio, Darío Scotto, Rolando Cristante, Marcelo Carracedo y Roberto Bonano, fueron los que pasaron por primera y dejaron su huella. Claro, también estaban Ricardo Solbes, Sergio Stacchiotti, Humberto Biazotti, Carlos Gastaldi y Cristian Trapasso, cuyos rendimientos no fueron tan importantes.
Corta pero intensa fue su carrera por el fútbol. Tras ello, no se supo nunca más sobre él. Casi 20 años después, gracias a los poderes de Google, descubrimos que una persona con su mismo nombre y también de La Plata, perdía un juicio contra un empleado despedido.






