
Gustavo Daniel Azula
Volante de curioso apellido que apareció en la Primera de Platense en el Apertura ’94, para completar el paisaje baldosero que conformaban Bernardo Ragg, Diego Díaz, Federico Podestá, Gabriel Frágola, Gustavo Balugano y Sebastián «una cara tan llena de asombro e intriga» Villoldo, entre otros. En ese torneo Azula disputó 3 encuentros, la misma cantidad que un chico que asomaba, un tal David Trezeguet.
A pesar de que siempre que jugó lo hizo como titular, no le fue fácil ganarse un lugar en el equipo. Ya al año siguiente, a pesar de haber integrado en plantel e incluso haber sido incluido en la lista de El Gran DT, no se lo volvió a ver en la superficie de Vicente López.
Después de un tiempo en el que no se supo nada sobre su condición, volvió a mostrarse activo en Alvarado de Mar del Plata (1998) y luego en Colegiales (1998 a 2001), club con el que conoció casi todas las canchas de la Primera B y la Primera C. Allí, además de haberla pasado muy mal, también se dio el lujo de jugar con el entrañable Gabriel Kinjo.
En su Merlo natal actuó para Argentino (2001/02) y terminó regalando sus últimas escaladas en Liniers (2003/04). ¿Cómo jugaba Azula? Es una pregunta que sólo los seguidores del ascenso pueden contestar. Por lo pronto, transcribimos algo que encontramos en un sitio de Luján, a propósito de la trayectoria de uno de sus referentes, Javier «La Mona» Brayotta:
Javier se inició en Luján y siendo muy chico debutó en Primera División. Las ansias de progresar lo llevaron a partir a General Rodríguez, en donde con Alem jugó en la Primera «B» Metropolitana, pero su corazón lujanero no fue perdonado por los parciales del Lechero que le recriminaban toda jugada, ya sea buena o mala. Bajoneado decidió pegar la vuelta. Una de las lesiones más bravas en su carrera se la propinó el jugador Azula, de Colegiales, con un planchazo descalificador que no le permitió terminar jugando el torneo.
(Gracias Daniel)