Resaca: «En Tu Cabeza Hay Un Gol»

Muchos de quienes hacemos este blog y, con certeza, varios de quienes lo consumen, tuvimos nuestra adolescencia, juventud y estado de gracia durante la añorada década de los noventa. Dos lustros de amplio descubrimiento en diferentes sentidos y, por sobretodo, de una profunda e ingobernable locura. También en todos los sentidos. Para soportar los años noventa, uno tenía que volverse poco menos que un desequilibrado.

Al descubrimiento sexual, monetario, laboral, sobre el manejo del mundo y etcétera, etcétera, hay que soslayar uno fundamental en nuestra existencia: el descubrimiento de los placeres, dotes y bondades de consumir hectolitros de cerveza. Algo que también colaboraba, según la tolerancia de cada quien, en abrir las compuertas de la demencia.

La por entonces prestigiosa Cervecería y Malteria Quilmes también andaba en la fase de experimentación y se encargó de ser la máxima colonizadora de un terreno, por entonces, casi inexplorado: el marketing de las bebidas alcohólicas en nuestro viejo y querido fútbol argentino. Y ya nada volvió a ser lo mismo.

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Como primera medida, la empresa del sur del Gran Buenos Aires le metió su publicidad a las camisetas de Boca y River Plate, los equipos más populares de la Argentina.

Y además del Quilmes Atlético Club (que por entonces estaba en la B Nacional), la sponsorización de la cervecería recayó en un convidado de piedra: Vélez Sársfield, lo cual llevó al por entonces Presidente de aquella institución, Raúl Pistola Gámez, a poco menos que agarrarse a puñetazos con los ejecutivos de la firma y a vociferar en los medios de comunicación: “La camiseta del Fortín vale lo mismo o más que las de Boca y River. Si los de Quilmes no nos pagan lo mismo que a ellos no vamos a dejar que sigan manchando nuestra camiseta con su logotipo”. Claro que si, viejo. Por que en los noventa estábamos todos medio mal de la cabeza…

La segunda medida, la más revolucionaria de la cervecera, fue la confección de diferentes spots televisivos vinculados al fútbol, muchos de los cuales quedaron incrustados en el inconsciente colectivo. ¿El primero de ellos en pasar a la inmortalidad? “Gol, Gol, Gol, en tu cabeza hay un gol”, de 1997.

El recordado comercial de la agencia Agulla & Baccett intentaba apelar a la pasión, pero a la vista de todos está que su foco lo hacía más que nada en la locura. Abundaban personas fuera de sí, un hembrón solo en medio de una popular, gente colgada peligrosamente de autos y colectivos, y un tipo con una bandera parado sobre el tablero del Monumental. Hasta aparecía la destacada figura de Ariel Ortega haciendo algo de magia. Porque lo principal era la coherencia (?).

Pero además, frases como “No lo podés parar”, “Vas a gritar, a sufrir y a llorar”, “Y nunca más lo pudiste dejar”, “Es un sabor que tu garganta no olvidará nunca”, daban a entender que Quilmes nos consideraba unos junkies futbolísticos.

Para cerrar el círculo y contribuyendo a la leyenda, el jingle estaba cantado por el mismísimo publicista Ramiro Agulla, dato que él mismo se encargó de confirmar más de una vez. Sin embargo, existe otra versión sobre la voz de aquel spot.

Para muchos, quien interpretó ese tema no fue otro que Ricky Espinosa, vocalista de la banda Flema, quien seguramente hubiera visto con esta publicidad más billetes que en toda su profesión como músico. Años más tarde, se suicidó arrojándose del balcón ante la promesa de “si pierdo este partido de Play, me tiro por la ventana”. Y efectivamente la leyenda del punk rock vernáculo fue derrotada. Locura, locura y más locura…

Poco después, con el estribillo cantado hasta por las minitas en los colegios y también sonando en los informes futboleros de Diego Korol en Videomatch, a todos no bajó la resaca cuando descubrimos que no se trataba de una composición original sino que era una libre adaptación (?) de la canción “Born Slippy” de la banda galesa Underworld, la cual sirvió como tema principal de la película definitiva de los noventa: Trainspotting.

El filme de Danny Boyle -spoiler alert (?)- trataba sobre un grupo de jóvenes escoceses heroinómanos quienes, además de estar involucrados en el crimen y el abuso excesivo de cerveza, hacían varias referencias futboleras, como jugar un partido de papi contra unos adictos en recuperación o sobre el gol que Archie Gemmil le convirtió a Holanda en Mendoza durante el Mundial ’78 para la victoria escocesa por 3 a 2.

Y fue ahí, vinculando “Gol, gol, gol, en tu cabeza hay un gol” con Trainspotting, que nos dimos cuenta que los jóvenes de la década de los noventa éramos mas o menos parecidos en diferentes latitudes y que también estábamos hermanados por la siempre adictiva pelota número 5.

Por más que en la cabeza de algunos hubiese un gol y en la de otros un porrón lleno de cerveza atravesado en el marote. Y sobre todo, locura, locura. Así fueron los noventa. Choose Life, Choose Beer…

Trapasso: «Dogos, Orión es argentino»

Valorado como arquero, referente, campeón con varios equipos, cuestionado por sus célebres cagadas en partidos clave, sospechado de dividir vestuarios, repudiado por algunas situaciones extrafutbolísticas. Siempre protagonista, nunca ignorado. ¿Cómo Agustín Orión se iba a salvar de tener una bandera?

Nos situamos en noviembre de 2007. San Lorenzo de Almagro, de la mano de Ramón Díaz, venía de consagrarse en el torneo Clausura y tenía la intención de repetir en el Clausura, aprovechando las facilidades de un campeonato encualquierado que tendría peleando hasta el final a varios equipos chicos y que finalmente terminaría ganando Lanús.

Por aquellos días, también, otro equipo no tan popular se llevaba las miradas de propios y extraños: Los Dogos, el primer equipo gay de fútbol en Sudamérica. Habían nacido en 1997 y una década más tarde se consagrarían Campeones del Mundo representando a la Argentina. Si bien no era el único equipo nacional (había otros tres), usaba los colores de la Selección. Suficiente para que muchos se sintieran identificados.

La vuelta olímpica en la cancha de Defensores de Belgrano no pasó desapercibida. El título mundial, más un reconocimiendo de la AFA, los subió a una gira mediática que incluyó el living de Susana Giménez. El sueño del pibe (?).

Algunas semanas más tarde de aquel éxito de Los Dogos, San Lorenzo recibió a Huracán, por la 15º fecha del Apertura ’07. En el arco local, estaba Agustín Orión, al que todavía le quedaban algunos cartuchos para quemar en el club. La fatídica Copa Libertadores de 2008 aún era lejana.

Ese día, en el Nuevo Gasómetro, aparecieron algunas banderas más o menos ingeniosas, pero la que se llevó todos los aplausos fue una que estaba ubicada en la popular del Globo (llorá, todavía había visitantes) que decía «DOGOS: ORIÓN ES ARGENTINO». Creativo, actual, punzante. Un muy buen trapo, al que por supuesto le sobraba discriminación. Pero pongamos todo en contexto. En una cancha de fútbol, esa bandera es una sutileza.

Con un cabezazo de Paolo Goltz, Huracán le terminaría empatando ese clásico al Cuervo. ¿Orión? Quedó revolcado y con las piernas abiertas, como sabiendo que el técnico de la selección lo estaba siguiendo.

Chapitas: Nicki Bille Nielsen, un trago de Carlsberg

Si en algún momento tuvieron la inexplicable necesidad de tipear “bebida alcohólica danesa y fútbol” en el buscador de este sitio, es probable que hayan terminado en cualquier lado. No es el caso. Esta vez, hacemos referencia a la popular Carlsberg, cerveza tradicional tanto en Escandinavia como en el Reino Unido, que tiene su acta de nacimiento sellada en Copenhague en el año 1847.

Autodenominada como “la mejor cerveza del mundo”, la empresa no tardó en expandir su imperio a través del fútbol. Y así, además de inundar con publicidades transmisiones televisivas y estadios, le puso su logotipo a infinidad de camisetas de su país natal, como así también de Finlandia, Holanda y Noruega. Sin embargo, el futbolero promedio la va a recordar, automática y empáticamente, como el chivo del Liverpool inglés, en cuya indumentaria reposó durante felices 18 años.

Conocida por las bondades que brindó al espíritu de los Hooligans y también al de los hinchas de pubs, esta birra nunca hizo pata ancha ni se popularizó en la Argentina, pese a que se consigue en algunas cervecerías, vinerías y locales afines. Pese a esa dificultad, la empresa si se acordó de nosotros y en un spot futbolero incluyó a un gordito de rulos con una camiseta celesta y blanca barriendo el piso. Y todo para congraciarse con los ingleses. Por que siempre algo huele mal en Dinamarca.

Donde sí se consigue libremente esta cerveza, por supuesto, es en todos los estadios daneses. Demasiada tentación para el delantero ex promesa y reconocido chico malo Nicki Bille Nielsen, quien en el año 2015 le robó y le bebió un vaso de Carlsberg a un hincha, luego de convertir, en el último minuto, el empate 2 a 2 definitivo de su equipo Esbjerg contra el Hobro. ¡Y encima le metió zarpado fondo blanco!

“Estaba tan eufórico por el gol y es tan rica la Carlsberg que no lo pensé y me la tomé. No veo nada malo en lo que hice”, manifestó el rebelde Nicki Bille. Iniciado como el jugador a seguir de las Selecciones menores de Dinamarca, Nielsen pasó, sin afianzarse y decepcionando, por Reggina, Martina y Lúchese de Italia, Villarreal, Elche y Rayo Vallecano de España, Evian de Francia, Rosenborg de Noruega, Nordjaelland y Esbjerg de Dinamarca; y Lech Poznan de Polonia, donde se encuentra hoy con 29 años.

Afín a mostrarse en redes sociales con diversas señoritas, a exhibir sus tatuajes y a fotografiarse con armas, en el 2013 Nicki Bille fue arrestado luego de destrozar dos pubs en una noche inspirada por el exceso de malta y lúpulo. Algunos meses antes, su padre dejó un recuerdo en el living familiar luego que su vástago metiese su único gol con la Selección mayor de Dinamarca. Por que a papá Nielsen también le encanta la cerveza.

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Pero eso no es todo. En el año 2014, Nielsen afrontó una condena de 8 años de prisión luego de morder –si, morder- a un policía en estado total de ebriedad. Finalmente, el bueno de Nicki Bille arregló todo con una multa y con 80 horas de trabajo comunitario. Sus últimas declaraciones fueron: “no puedo culpar a la cerveza Carlsberg de mi fracaso deportivo… también existen muchas otras cervezas”. Aplausos.

Mundial Cervecero – El inicio

Nos gusta el fútbol y la birra, tan simple como eso. No somos sommeliers de cerveza y tampoco somos amantes de los análisis periodísticos llenos de conceptos tácticos. Nos gusta el fútbol para jugar, para mirar y para hablar. Y nos dimos cuenta de que cada vez que conjugamos algunos de esos verbos con la pelota como protagonista, la cerveza está presente. Es por eso que decidimos reunir esos dos grandes temas en este proyecto llamado Mundial Cervecero. En el horizonte está Rusia 2018, pero tranquilos que aún falta mucho.

Durante este año previo a la Copa del Mundo, nos encargaremos de contar historias. De equipos, de ciudades, de jugadores, de hinchas. Siempre con la birra como hilo conductor. Y lo haremos país por país, para entender por qué esta combinación trasciende épocas, clubes, marcas y fronteras.

Quienes nos hayan seguido en nuestra anterior aventura llamada Mundial Baldosero (donde inauguramos #MundialCervecero como sección), sabrán más o menos de qué se trata la cosa. No, esta vez no los vamos a bolsiquear (?). Quienes no tengan la más absoluta idea sobre lo que se viene, pueden quedarse tranquilos. Vayan pidiendo otra, que vamos a escribir sobre fútbol.

Especiales: Las piernas de Maradona

Una medianoche, en el extinto Mar de Fondo, entrevistaron a Diego Maradona y posteriormente Alejandro Fantino confesó que no logró concentrarse durante el programa porque quedó hipnotizado con la pierna izquierda del Dié y no dejó de mirarla ni diez segundos.

Las Piernas de Maradona, al igual que las de María Concepción César (?), son patrimonio cultural argentino y en 1994 representaron el dolor de toda una nación cuando el hermano de Lalo inmortalizó la frase «Me cortaron las piernas» luego del positivo en el Mundial de Estados Unidos.

Quince años después en un bosque de Canals, provincia de Córdoba, unos flacos que estaban recreando «Secreto en la Montaña» de campamento encontraron Las Piernas de Maradona tiradas entre unos troncos y por asociación directa se las ofrecieron a Cristian Nasutti con la promesa de ponerlo en El Gran DT.

Este aviso tuvo dos futbolistas como protagonistas: Cristian Nasutti y Damián Giménez. Al ídolo de River (?) se lo puede ver claramente colgando del ángulo un tiro libre. Al otro encarnando el papel mas importante del comercial: Las Piernas de Maradona.

Damián Corto Giménez es un volante central que nació en 1984 y, al igual que el Diego de la gente, hizo las inferiores en Argentinos Juniors, club en el que se mantuvo hasta el año 2005, cuando pasó a Comunicaciones, que en esa época peleaba el descenso en la B Metropolitana.

En el año 2007 bajó una categoría para defender los colores de General Lamadrid, donde los hinchas después de ver el aviso de El Gran DT flashearon al ver a Las Piernas de Maradona repartiendo mil murras en el mediocampo y esperaron en vano que Las Piernas de Giménez justificaran el nombre artístico.

El Corto se quedó hasta el 2010 en el Carcelero,  que en la temporada siguiente lograría el último ascenso de su historia a Primera B, confirmando la teoría de Humberto Grondona.

En La Matanza suena como el sucesor de Verónica Magario (?)

El doppelgänger maradoneano pasó a Ferrocarril Midland, club que defendió con entrega y violencia bien entendida hasta la temporada 2012/13. Luego se unió a Juventud Unida, que estaba en el último escalón de AFA.

En el Lobo Rojo fue capitán y figura fundamental del histórico ascenso a Primera C, categoría que parece ser su lugar en el mundo y donde Las Piernas de Giménez destacan por su juego áspero y rudo.

Desde 2015, es una de las figuras mas destacadas de Deportivo Laferrere y según sus propias palabras intentó corregir su pasión por los roces y el juego físico. Este año, el Villero hizo una temporada para el olvido y el Corto es de los pocos que se salva del incendio, frase que conociendo a la barra del equipo puede dejar el sentido figurado en cualquier momento.

Bonus Track:
No conforme con hacer de Maradona en el año 2009, tres años después hizo del Chelo Delgado (?) en este aviso de Nutregal donde le pone un centro de película a Martín Palermo, que define el partido sobre la hora.

Huracán genérica (2014)

Corría julio de 2014. Huracán venía de perder la posibilidad de ascender a Primera en un duelo ante Independiente, pero seguía subido a esa ola de partidos a todo o nada que lo tendrían caminando en la cornisa durante los próximos tres años, disputando finales y sufriendo con el promedio. Todo al mismo tiempo.

En el inicio de esa etapa, el Globo cambió de proveedor de indumentaria. Dejó de usar Joma y firmó un nuevo convenio con TBS, empresa que se tomó un tiempo lógico para presentar la nueva ropa. Pero claro, para ese Huracán que jugaba casi todos los días, el tema era algo urgente.

El 27 de julio, el equipo de Parque Patricios salió al Bicentenario de San Juan completamente vestido de blanco, sin marca, ni sponsor en su pecho. Apenas unos pocos detalles en rojo, para dar la pauta de que estábamos en presencia de un Huracán clásico, que sorprendió a varios eliminando de la Copa Argentina al Boca de Bianchi.

La pilcha casi inmaculada (tenía las mangas vendidas) se usó en algunos partidos más del torneo Transición de la B Nacional, hasta que en la cuarta fecha debutó la casaca TBS en el duelo ante Patronato de Paraná. Con esa marca, el Globo ascendería, ganaría dos títulos, llegaría a la final de la Sudamericana y daría la vuelta en Venezuela.

Tulsa Roughnecks 1 – Independiente 2 (1985)

Con el rótulo de Campeón Intercontinental vigente, Independiente encaró una gira por los Estados Unidos a mediados de 1985, que lo llevó a enfrentar a rivales de renombre y a otros un tanto desconocidos. Tal es así, que algunos ni siquiera eran equipos en competencia.

El 25 de mayo de ese año, el Rojo se vio la cara ante los Roughnecks de Tulsa, una ciudad de Oklahoma que se caracteriza por sus fuertes tornados. ¿Y se jugaba al fútbol ahí? Más o menos. Para 1985, la NASL ya se había desarticulado y los muchachos locales apenas si mantenían el plantel para armar amistosos internacionales. Ese año, por ejemplo, disputaron partidos ante Linfield de Irlanda del Norte y el Sheffield inglés.

La asistencia récord de esa temporada fantasma la lograrían con el cuadro de Avellaneda, que ya no era dirigido por Pastoriza, recién desembarcado en Fluminense. Unas 8000 personas quisieron ver al conjunto argentino que tenía en sus filas a jugadores como Marangoni y Percudani.

Independiente venció 2 a 1 sobre el sintético a los de la America’s Most Beautiful City (un poco agrandados, sí) y dos días más tarde se presentaría en Nueva York ante el famoso Cosmos.