
Lautaro Tejerina
Santa Tejerina es amiga de los que creen en el ángel salvador,
en ese que está siempre en un lugar presente
para que no pase lo peor…
Sin embargo, aunque la canción diga lo contrario, lo peor pasó. Porque el jugador en cuestión, además de ser blanco de todas las miradas por un duro episodio que protagonizó una joven jujeña con su mismo apellido, apenas pudo disputar 67 minutos en primera división.
Si bien la carrera realizada hasta el día de hoy tiene más que ver con la de un jugador que la pelea por el ascenso del interior, el hecho de haber participado de 1 partido en la A, lo hace merecedor de un homenaje, pues como advertimos siempre, ¿si no se acuerda este sitio, quién?
Nacido en Capital Federal el 6 de septiembre de 1983, realizó las divisiones inferiores en Almagro, club en el que tuvo su debut oficial en la fecha 11 del torneo Apertura 2004 ante Estudiantes de La Plata.
En esa oportunidad contó con la fortuna de reemplazar al desgarrado Alejandro Baigorria a los 23 del primer tiempo, aunque lamentablemente no sólo el Tricolor perdió, sino que además fue también su despedida. El diario La Nación lo calificó con un 4, pero El Día fue más bonadadoso y le otorgó un 5 y un comentario alentador: “Era su debut y no desentonó”.
Siendo lateral volante, aprovechó esa polifuncionalidad para permanecer un año más en el equipo, aunque de retorno al Nacional B no tuvo nuevas chances.
A partir de ello, aprovechó las regalías del “turbio” Real Arroyo Seco (2006) y se mandó a mudar para disputar el Argentino A Víctor Humhofe y Yair Rodríguez.
Tras una tibia campaña y su nula participación, quedó libre y anduvo entrenando con los jugadores libres de Futbolistas Agremiados a la espera de una oferta, que finalmente llegó.
Lautaro volvió a hacer las valijas y se mudó bien lejos, más precisamente a Catamarca donde llegó al Atlético Policial (2007) tirando un tiro y haciendo humo: “Vengo a buscar el ascenso”, dijo en su presentación.
Con el desafío planteado y el Argentino B en marcha, tendrá que esforzarse en forma exagerada, porque el equipo de momento no demuestra demasiado.
Habrá que esperar entonces hasta mediados del año próximo, tiempo suficiente para que Tejerina teja una buena excusa ante la evidencia que el objetivo no se cumplirá.
Cucu