Varisco Héctor

Héctor Iván Varisco
A pesar de que laburó de arquero suplente durante gran parte de los 90’s, Iván Varisco hizo de esa circunstancia un oficio. Lo suyo era ir al banco y esperar hasta cansarse. Y lo hizo muy bien.
Fue golero de Unión de Santa Fe en la temporada 1991/92 y teniendo arriba a un consagrado como Nery Pumpido le tocó masticar resignación. Sólo disputó 2 encuentros en el Tatengue y después pasó a Lanús (1994/95), donde volvió a repetir las estadísticas, con la salvedad de que participó de un partido trístemente célebre. En la 7º fecha del Clausura ’95 fue titular en el polémico match en el que el árbitro Ángel Sánchez le anuló 3 goles a Chiquito Benítez, delantero de Platense. Dos de esos tantos fueron invalidados por supuestas infracciones a Varisco, que ese día se retiró victorioso y firmó una tregua con el anonimato.
El armisticio con la falta de reconocimiento duró poco, es cierto. En el Nacional B pasó desapercibido con Quilmes (1995/96) y luego alcanzó a dejar su huella con el buzo de Chaco For Ever (1996 a 1998), donde dio la nota al ejecutar los penales de su equipo.
Su pase a Aldosivi de Mar del Plata (1998/99) se lo ganó después de una tarde de 1997 en la que se sacó la vida ante el Tiburón y los dirigentes portuenses, estafados futbolísticamente, lo contrataron para que sea sustituto de Néstor Merlo. Se ve que haber conocido a Fabio Radaelli, Ariel Celebroni y Marcelo Amaya significó demasiado en su carrera porque de un día para el otro dejó de dar señales de vida.
Recién en julio de este año su nombre volvió a aparecer al lado de otros colegas (Carlos Goyén, César Labarre, Ricardo Ferrero, Héctor Baley), en lo que se denominó la «1º Clínica de Entrenamiento de Arqueros«, en la ciudad cordobesa de Las Varillas. ¿El gestor de tamaño emprendimiento? El as de los porteros suplentes: el Flaco Saccone. ¿Quién otro?
De esa manera quedamos más aliviados, al saber que no sólo en este sitio se lo recuerda con algo de nostalgia. En Mar del Plata, por caso, se lo cita muy a menudo, sobre todo en invierno. Es frecuente que la gente resfriada se acerque al centro comercial del Puerto y una vez adentro de Chichilo pida un buen plato de arroz con Variscos.

Juan Pordiosero

Basso Ezequiel

Ezequiel Eduardo Basso
Curiosa la historia de este platense parecido a Ciro de Attaque 77 que tras pasar por una innumerable cantidad de equipos durante su infancia, no logró entender que jamás triunfaría en el fútbol, al menos en el puesto de arquero que él tanto adoraba.
Nacido futbolísticamente en Victoria y con pasos por las inferiores de Estudiantes y Gimnasia, llegó a ser suplente en la primera de Defensores de Cambaceres, siendo ese su máximo logro. Previo a ello, se probó sin éxito en las categorías formativas de Racing Club, Deportivo Italiano, Boca Juniors, River Plate, Independiente y Platense. Su justificación por no quedar fue insólita, ya que supuso que no fue elegido porque los entrenadores optaban por gente del interior y no evaluaban su buen o mal rendimiento.
Es por eso que decidió salir a probar suerte al exterior y su primer destino fue Estados Unidos , donde adujo no haber tenido demasiada suerte. Según contó, el representante lo llevó junto a otros once futbolistas a tomar pruebas en diferentes clubes, «pero allá es todo muy desorganizado», comentó.
Sin embargo, no haber convencido resultó muy positivo ya que por medio de una familia amiga consiguió contactarse para entrenar en la filial de Tenerife que se encontraba en la tercera división del fútbol español.
Viajó a las Islas Canarias y hasta entrenó con Marcelo Ojeda y Carlos Fernando Navarro Montoya, pero con el puesto cubierto en el equipo sucursal, se quedó sin lugar. Allí fue cuando Basso volvió a excusarse en forma impensada: «la tierra es muy dura y con piedras volcánicas que te lastiman las piernas, pero a pesar de todo se mostraron conformes con mis actuaciones y me ofrecieron volver».
Ante esa propuesta y avalado por la empresa Torme Sport, el arquerito se lo tomó a pecho y en 1999 con 21 años, 1,80 metros de altura y 75 kilos volvió a viajar a la isla donde además tenía previsto continuar con su otra vocación, que es ser piloto de avión, cargo que desempeñó en el Aeroclub de La Plata.
Se desconoce como le fue, pero se supo que en el 2002 apareció su nombre en el Boletín Oficial de la Provincia de Santa Cruz de Tenerife solicitando la tarjeta de residencia comunitaria italiana, por lo que se estima que al menos en Europa se quedó. De todas maneras, que no extrañe que allí tampoco lo hayan tenido en cuenta…y atájese que se viene otra de sus inesperadas excusas.

Cucu

Godoy Cruz trucho 1988

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Mucho antes de llamar la atención por ser uno de los pocos equipos del Nacional B en ser vestido por la firma Reebok, Godoy Cruz de Mendoza pasó por momentos calamitosos en cuanto a indumentaria se refiere.
La imagen corresponde a un amistoso que disputó ante River, en agosto de 1988. La casaca, sin marca visible, se dividía horizontalmente y tenía un chivo exagerado: Mario B Ara e Hijos. Pero eso no es todo. Además, los pantalones azules, imitación de adidas, se complementaban con medias del mismo color pero con el diseño Le Coq Sportif de la época. Como un equipo de barrio con 20 mil personas mirando.

Juan Pordiosero

Los Wawancó

Walter Fernández, Juan Carlos Zubzuck, Horacio Attadía y el Flaco Hugo Lamadrid sabían perfectamente que la carrera del futbolista no tiene mucho carretel. Ni lerdos ni perezosos, los hombres de Racing se envalentonaron en una calurosa noche de los 80’s y sin temor al qué dirán sacaron a relucir su costado más tropical. ¿El resultado? Éxtasis en estado puro (click en la foto para agrandar).

Juan Pordiosero (Gracias Lita)

López Gustavo

Gustavo Fabián López
No se trata de una versión subdesarrollada del mundialista en Corea/Japón 2002, y tampoco del periodista deportivo. Ni siquiera sabemos si tiene algún tipo de parentesco con ellos, aunque eso es lo que menos importa.
Lo cierto es que este volante (aunque alguna vez también utilizado como delantero) surgido en las divisiones inferiores de Lanús debutó en Primera en el arranque del Clausura 2003. Aquel día ante Independiente, Osvaldo Sosa lo mandó a la cancha los últimos 10 minutos del partido en reemplazo de Hugo Morales para aguantar el resultado (y cumplió, mantuvieron el 1-0).
A lo largo de ese campeonato disputó otros 4 encuentros (incluído el clásico ante Banfield) a la par del Chupa López, Matías Larretchart, Luis Zubeldía, Emiliano Gianunzio y Matías Pérez García.
En el Apertura de ese mismo año, bajo la dirección técnica de Miguel Ángel Brindisi, apenas sumó 39 minutos diseminados en 3 partidos en los que ingresó como suplente.
Terminada su pasantía en la categoría grande del fútbol argentino, fue a hacerse unos pesos al exterior. En Venezuela pasó por Estudiantes de Mérida (2004) y luego por Trujillanos (2005) sin demasiado suceso y con muy poco gol. A mediados de 2005 volvió al país para romperla en Huracán de Comodoro Rivadavia (2005/2006) en el Torneo Argentino A.
Sin dudas, la diferencia económica la está haciendo ahora mientras afana sigilosamente en el Persela Lamongan de Indonesia (desde 2006), al lado de un baldosero con (casi) todas las letras como el ex Independiente, Maximiliano Vallejo.

KeyserSoze

La gira de Racing de Córdoba en Corea (1981)

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En 1981 el plantel de Racing de Córdoba que venía de perder la final del Nacional ’80 frente a Rosario Central, fue invitado a participar de un torneo internacional en tierras asiáticas. La décimoprimera edición de la Copa Presidente se desarrolló en Corea del Sur y hasta allí fue la modesta Academia de Nueva Italia, que dejó bien parado al fútbol argentino y se llevó el campeonato. El certamen constó de dos zonas compuestas por selecciones asiáticas, clubes subcampeones y equipos invitados de las ligas europeas como Francia, Alemania, Lietchtenstein, Portugal; y de sudamericanas con la presencia de Danubio de Uruguay y Vitoria de Brasil.

Racing empezó con el pie derecho al ganarle a la selección de Malasia por 6 a 0 y la buena senda continuó al superar a Japón por 1 a 0. Tras ello, llegó un nuevo triunfo ante el Sahar Brucker germano por 3 a 0. El cuarto compromiso fue frente a Corea el cual terminó empatado 1 a 1 en un trámite durísimo.

Pero al partido siguiente el equipo cordobés se recuperó y le ganó 4 a 3 al Chalet Rouge de Francia obteniendo así la clasificación a las semifinales donde se enfrentaría con el mejor equipo del torneo: el Vitoria. El conjunto brasilero comenzó ganando y el resultado se mantuvo por la mínima diferencia durante la mayoría del tiempo, hasta que el «Panza» López señaló el empate y la «Araña» Amuchastegui dio vuelta el maracor y llevó a Racing a la final, donde se vería nuevamente con el local.

El juego con Corea del Sur volvió a ser similar al de la primera ronda y fue tanta la paridad que terminaron empatados 2 a 2 con goles del «Pájaro» Molina y Atilio Oyola. Pero al no haber definición por penales, en caso de empate se le otorgaba la victoria al visitante, por ello, la fecha del 26 de junio de 1981 quedará grabado a fuego en la historia de la institución.