Ya lo hicimos alguna vez con el caso de los Gaitán. Ahora volvemos a poner la lupa sobre una pareja de futbolistas que en algún momento de nuestras vidas generó, por nombres y parecido físico, un poco de confusión.

Ramón Antonio Ortíz (Tony)
Volante central nacido en Morón, tuvo la suerte de debutar en la Primera de Huracán el 14 de febrero de 2001, ante Rosario Central. Ese día la televisión mostró su ficha pero con la foto de Poli, el otro Ramón Ortíz que venía asomando.
Sumó una veintena de encuentros en el Globo pero casi siempre tuvo un 5 por delante, como Marcelo Gómez o Daniel Garipe.
Después de haber quedado libre pasó al Xanthi de Grecia (2003) pero inmediatamente desapareció del mapa. Es más, en algún momento nos asustamos y creímos que había corrido la misma suerte que un tocayo tristemente célebre.
Por suerte en 2005 reapareció en el CEFAR, enfrentando al Seleccionado argentino Sub 20 que contaba con Lionel Messi. Ese día, los dirigidos por el Coqui Raffo formaron con Walter Cáceres; Leonardo Orsi, Miguel Benítez, José Bilibio, Martín Pizzella; Ramón Antonio Ortiz, Jorge Cordon, Fabián Zermatten, Leonel Gancedo; Fabián Iantorno y Lucas Concistre. Perdieron 4 a 0, obvio.
Ese mismo año se unió al Deportivo Santamarina de Tandil para disputar el Torneo Argentino.
Desconocemos si se fue al interior del país para que no le sigan preguntando por el otro Ramón.

Ramón Pedro Ortíz (Poli)
Formoseño, por ende con pocas chances de triunfar, este marcador central debutó en tres días después que Tony en un encuentro ante Independiente, y marcó el gol del triunfo con un cabezazo sobre la hora. De familia humilde y laburadora, no dudó de acordarse de los suyos en aquella jornada histórica: «Mi viejo, Jorge, y mi vieja, Edelmira, venden ropa casa por casa. Tocando timbre y ofreciendo lo que tienen. Mi sueño es ayudarlos y que mi familia salga adelante, eso es lo que más quiero. Seguro que por el partido de hoy vamos a cobrar un premio. En cuanto me paguen se lo voy a mandar«, declaró luego del partido al Diario Olé.
Ese día algunos periodistas lo elogiaron por haber convertido un gol en su segundo partido en Huracán (2001 a 2004). Él, algo tímido, les dijo que en realidad era su estreno. El que había jugado en la fecha anterior era su homónimo.
Si bien en un primer momento se lo consideró una promesa, con el tiempo se fue pinchando. Y razones no faltaron. Quizás todo se resuma en esta frase: «Soy joven y trato de aprender mucho de Erbín, Morquio y Lobos. Ellos me hablan y me aconsejan«. Pero intuímos que ademas de las malas influencias le pesó la estrecha relación que tenía con Globito, un can de enigmática existencia que entraba a la cancha con el hombre de Formosa y que vivía con Patota durante la semana. Muy raro.
Después de perder la categoría con el conjunto de Parque Patricios siguió un tiempo más vistiendo esos colores (disputó mas de 50 partidos) y con el pase en su poder en 2005 pasó a Almirante Brown de Isidro Casanova. Para colaborar con el embrollo de datos, ese mismo año se incorporó a Brown de Adrogué. ¡Que ganas de joder!