
La carrera del Loco Houseman, por cuestiones ajenas a lo futbolístico, se fue a pique a partir de la Copa del Mundo que logró con la Argentina en 1978. Al año siguiente de su momento cumbre con la Selección viajó a los Estados Unidos con un representante del club Huracán para cerrar una transferencia al Buffalo Soccer Team, equipo del que no se sabía mucho pero que aparentemente ponía la plata. Allí lo recibió el Presidente de la institución yanqui, Sal Di Rosa, acompañado por Marcelo Houseman (hermano de René), que ya tenía todo acordado de palabra. Las conversaciones finales no fueron por buen camino y a último momento Di Rosa sugirió que el Loco se probara durante un mes, cosa que no fue aceptada. Inmediatamente surgió la posibilidad de contactarlo con dirigentes de otro club, el Toronto Soccer, pero le contestaron que no tenían el dinero suficiente para contratar a un Campeón del Mundo.
Después de 3 días de dar vueltas, el domingo 9 de diciembre de 1979, el Director Técnico y el Director Ejecutivo del Detroit Express se enteraron de la situación del delantero y lo llamaron para arreglar su pase. El martes 11 René llegó a Detroit y luego de ponerse la camiseta y conocer el estadio Silverstone, al día siguiente comenzó a entrenar con sus futuros compañeros. Mientras tanto, las 700 lucas verdes que pedía Lovelle, el gerente de Huracán, asustaron a los norteamericanos, que preguntaron por la posibilidad de un préstamo hasta fines de enero y ante la negativa siguieron negociando hasta colmar la peciencia del propio Houseman, que al conocer un supuesto interés del Mónaco de Francia volvió a Buenos Aires.
Una gran frustración económica, y una foto de la revista El Gráfico que quedó en la historia de los pases malogrados.