Carlos Javier Barragán Silva (El Barra)
Prolífico futbolista uruguayo que se hizo un tiempito para actuar en nuestro país, y como si fuera poco, para dos equipos distintos.
Comenzó a figurar de manera profesional con la casaca blanquinegra de Montevideo Wanderers (de 1991 a 1995) y después pasó a Huracán Buceo (1996), institución que le sirvió de trampolín para desembarcar en el fóbal argentino, más precisamente en Mendoza, para jugar con Godoy Cruz en el Nacional B. Su paso por el Tomba en 1997 pasó desapercibido y su partida nadie la recuerda, al punto que podemos llegar a asegurar que ningún socio rompió el carnet cuando el charrúa volvió a su tierra.
Volante por izquierda aunque también delantero, estuvo durante todo 1998 en Rampla y después de un semestre en Villa Española dejó Uruguay para regresar a estos pagos.
Contra el pronóstico de varios que no lo conocían (y de algunos que lo junaban también) cayó en un equipo de Primera, Argentinos Juniors. Y su extraño arribo tuvo una explicación para nada transparente. Su representante, Hugo Issola, había llevado al Bichito , un año antes, al panameño Freddy Andersen, futbolista que en un principio los dirigentes se comprometieron en contratar y que después dejaron en la vía sin abonar un peso de lo acordado. Tiempo después, el empresario propuso no iniciarles juicio si accedian a incorporar a su nueva joyita: Javier Barragán. Los popes de La Paternal aceptaron gustosos.
Bajo esas condiciones para nada agradables se dio el lujo de ingresar a la cancha en 3 oportunidades. Un partido de titular (en Jujuy, ante Gimnasia) y otros dos entrando desde el banco, le dieron algo de chapa. No la suficiente para sobrevivir en el medio, claro. A comienzos de 2000 el DT Chiche Sosa lo borró del plantel, junto a Federico Arcamone y los juveniles Nicolás Naccarelli, Facundo Elfand, Nicolás Contardi y Pablo Añaños.
Reapareció en su liga de orígen con los colores de Paysandu Bella Vista durante algunos meses de 2000 pero se aburrió pronto y ese mismo año fue transferido a Millonarios de Colombia. En Bogotá no anduvo tan mal pero no puedo evitar que se le recuerde por su fugaz estadía.
Como le andaba faltando algo de emoción a su vida, decidió jugar en un equipo con nombre grosso y se incorporó a El Tanque Sisley (2001/02). En ese grandioso club permaneció bastante y recién en 2003 volvió a la vieja rutina de cambiar de equipo. Racing de Montevideo le dio cabida hasta 2004, cuando pasó a Alianza de la misma ciudad. Allí, bien alejado de las grandes gestas futbolísticas, pasó los últimos días su inigualable trayectoria.
Juan Pordiosero





