Cordero Lucas

Lucas Federico Cordero
Eligió mal el puesto y el club para desarrollarse. Quizás en otra institucion hubiese logrado la titularidad con edad de juvenil. Pero en Vélez nunca fue fácil la vida de los arqueros durante la era de José Luis Chilavert.
Lucas Cordero había debutado en la Primera de Luján a los 15 años y como pintaba bien pasó al Fortín, donde empezó a asomar en 2000, cuando el paraguayo estaba gastando los últimos cartuchos de su primera etapa fortinera y él apenas era el portero de la Reserva. Ese año se sintió importante por un rato cuando el técnico Julio César Falcioni lo hizo entrenar con el plantel superior, aprovechando que Chila estaba suspendido, y por unos minutos lo puso en el equipo titular, por encima de Ariel De La Fuente y Bernardo Leyenda.
Sin embargo, su mejor momento llegaría al año siguiente, cuando el DT Oscar Tabárez lo inscribió en la lista de buena fe de la Copa Libertadores. Con la camiseta número 25, el pibe tuvo el honor de sentirse compañero de Nelson Tapia, Víctor Müller y Mayer Candelo, entre otros.
Sin jugar un minuto en el conjunto de Liniers, quedó libre y al finalizar la temporada se fue a All Boys (2001/02), donde la suerte no cambió la dirección y optó por irse a Brown de Adrogué (2003/06). Allí fue titular y además cumplió el sueño de cualquier futbolista del ascenso: conocer a Adrián Zen Bonacorsi.
Mientras jugaba en el Tricolor, vale aclarar, sufrió un golpe anímico difícil de asimilar. En la tragedia de Cromañon, el 30 de diciembre de 2004, perdió a dos de sus primos que esa noche habían ido a ver a Callejeros.
A mediados del año pasado Lucas regresó a Luján, el club que lo vio nacer, y mientras la pelea en la Primera C sueña, tal vez, con ser uno de los mejores futbolistas lujanenses de la historia, como Mariano Curieses, Lucas Castromán y Patricio Negreira.

Juan Pordiosero

Fabián singing in the rain

El fallecido árbitro Fabián Madorrán no sólo nos dejó algunos malos y polémicos desempeños, sino también el cantito con las letras de Boca Juniors y esta destacada postal.
Ya vestido para saltar al campo, optó por salir a ver y analizar si el césped se hallaba apto para disputar el juego y para ello, se puso ropa para la ocasión.
El sobretodo y el paraguas encima de la ropa de juez, ameritaba este sencillo homenaje…y también una gran expulsión.

Cucu

Cristante Goyco 1994

Caradura es un término que le quedaría chico a Rolando Cristante. En 1994, ya siendo un arquero consagrado y con futuro de selección nacional, hizo lo que hubiera hecho cualquier purrete obnubilado por el aura de sus grandes ídolos: comprarse el buzo del portero más marketinero del momento. Sí, como se observa en la imagen, Sergio Goycochea no fue el único maniquí de su modelo personalizado por Lotto. Cristante, creyendo que nadie se daría cuenta, tapó la firma del Vasco con un parche blanco que tenía estampado el escudo de Platense. Y así salió a jugar, convencido de que lo suyo no sería interpretado como un robo.

Juan Pordiosero

Valenzuela Néstor

Néstor Ariel Valenzuela
Nacido en 1969, comenzó a patear de chico en las infantiles de Vélez Sársfield, institución en la cual pudo destacarse como defensor en juveniles y ser convocado por Carlos Pachamé a la Selección Argentina Sub 17 de 1985 que afrontó el Torneo Sudamericano de Buenos Aires y el Mundial de China.
Allí fracasó junto a Hugo Maradona, Lorenzo Frutos, Fernando Redondo, Fernando Cáceres, José Miguel y Pedro Salaberry, pues no lograron la clasificación a la segunda ronda tras jugar con Australia, Alemania y Congo.
Debutaría finalmente en la V en 1987 y abandonaría la institución a mitad del ’89 cuando pasó a Chacarita Juniors (1989-1990) que se encontraba deambulando por la tercera división del fútbol argentino.
Según datos, vistió también la casaca de All Boys, al igual que otro Néstor Ariel al que le fue un poco mejor y es la «Tota» Fabbri.
En síntesis, una estrella fugaz que con cuatro precarios datos logró ser homenajeado.

Cucu

Fuentes Gustavo


Gustavo Andrés Fuentes
Un perfecto desconocido dueño de un dudoso currículum digno de darse a conocer. Nacido en Capital Federal (aunque para varios medios sea uruguayo) en 1974, hizo las divisiones inferiores en Argentinos Juniors y River Plate. Sin embargo, el haber estado en dos instituciones de prestigio internacional no le aseguraron nada, al menos en nuestro país.
Decidió hacer su carrera en el mayor de los anonimatos (lo logró, con creces) y fue así que gran parte la realizó en el exterior, donde defendió los colores de River Plate, Cerro de Montevideo y Liverpool todos de Uruguay, Platense de Honduras (1998), Motagua de Honduras (2000), Dundee United de Escocia (2000), Olimpia de Honduras (2001/2002), Bnei Yehuda de Israel (2002), Alianza de Honduras (2003), Public Bank Selangor (2004/2005) y Melaka (2005/2006) de Malasia, donde aparentemente fue goleador y Santiago Morning de Chile (2006).
En Argentina, jugó en el ascenso en Deportivo Laferrere en 1996. A comienzos de 2003, estuvo a prueba en Chacarita pero el «Pato» Pastoriza no recomendó su fichaje.
Tomo escasa notoriedad a los seis meses cuando retornó para sumarse a Talleres de Córdoba. En el Tallarín apenas disputó 2 partidos (fue al banco en otro), sin goles. Al menos compartió algunos entrenamientos con Alejandro Glaría, Javier Cappelletti, Facundo Erpen, Aldo Osorio y Emanuel Perrone, entre otros dirigidos por… José Omar Pastoriza.
A comienzos de 2007 reapareció en los medios locales cuando estuvo a prueba en Argentinos Juniors, sin embargo Ricardo Caruso Lombardi desestimó su contratación. Antes había probado en el Blooming boliviano.
Por estos días vive en Colombia y defiende la divisa del Unión Magdalena.
Se cree que en los últimos años de su carrera seguirá haciendo un culto del amor a la guita.
Salud campeón, En Una Baldosa te banca (pero no te apoya).

KeyserSoze

Pessacq Damián

Damián David Pessacq
No es una festividad judía ni nada que se le parezca. Es un jugador de fútbol que se propuso jugar en Primera División y lo logró, aunque esto haya sido lo último que hizo en su efímera carrera.
Volante zurdo iniciado en las divisiones menores de Quilmes, pegó el gran salto cuando pasó a Independiente con edad de Séptima. Alí imaginó que crecería hasta consolidarse pero, después de un año donde prácticamente no jugó, quedó libre y se tomó revancha. Caminó un par de cuadras por Avellaneda y se fue a Racing. En La Acadé vivió por momentos un cuento de hadas. Mientras jugaba con la Cuarta (ese equipo salió campeón con jugadores como Diego Milito, Gustavo Arce, Luciano Sapia, Manuel García y Leo Tambussi) lo subieron a Reserva y con sólo 5 partidos fue promovido al plantel superior. Sin tener ni siquiera un entrenamiento con los consagrados salió a la cancha como titular, en un encuentro ante Belgrano de Córdoba. Eso sucedió en el Clausura 1999, cuando Gustavo Costas le dio una palmada y lo metió en la jaula de los leones junto a otros pibes como Julio Suárez y el uruguayo Gonzalo Rodríguez. Esa noche Racing empató 1 a 1 y Pessacq fue reemplazado por Vicente «robé varios años con un partido contra Chicago» Principiano.
A fines de ese año, el club dejó en libertad de acción a 71 pibes de las inferiores, entre los que se incluían algunos que pintaban más o menos bien como el arquero Kondratzky, Emiliano Yocco y el mismísimo Pessacq. «Se tomó la decisión para que no quedaran tantos chicos en el medio. Él tenía adelante a Bastía, Arce y Nordfors. Volver a amontonar más gente es tapar el camino«, explicó en su momento a Olé, el DT de la Reserva, Juan Barbas.
Quizás ilusionado con la billetera de Daniel Lalín, recaló luego en ese fantasmal proyecto de Racing de Montevideo (2000) que tenía al Coco Reinoso, a Juan Carlos Kopriva y a Pablo Islas como protagonistas.
En Uruguay jamás se volvió a escuchar ese apellido. Acá mucho menos.

Juan Pordiosero