
Zvonko «Tony» Kurbos. Delantero yugoslavo. Jugó en los 80’s.
Urawa Red Diamonds 2 – Boca 5 (2004)

En el 2004 Boca Juniors realizó una extensa gira por el exterior. Se inició en julio en los Estados Unidos enfrentando a equipos de México y una vez concluídos sus compromisos viajó hacia Japón y luego terminó en Inglaterra.
Así fue que el 3 de agosto se enfrentó en Manchester al Urawa Red Diamonds de Japón al que goleó por 5 a 2 con el regreso a Martín Palermo a la institución tras su paso por Europa.
El xeneize dirigido por Miguel Angel Brindisi formó con Abbondanzieri; Jerez, Schiavi, Traverso, Calvo; Ormazábal, Ledesma, Vargas, Cagna; Cangele y Palermo. En el segundo tiempo ingresaron César González, Carreño, Silvestre, Cardozo, Marinelli y Boselli.
Los goles fueron convertidos por Palermo, Vargas, Cangele, Cagna y Silvestre. Unos días después vencerían al PSV con gol de Boselli.
Cucu
More Víctor
Víctor Martín More
Volante surgido en las divisiones inferiores de Huracán, que debutó en Primera en 1994, de la mano de Héctor Cuper. Con un solo partido en el lomo, continuó en el plantel sin tener chances hasta 1998, cuando se fue del club.
Tras abandonar la institución en una depuración importante que se llevó a Mari Gauto, Gino Padula, Diego Germano, Alejandro Maltagliati, Matías Biscay, Maximiliano Castano, Lucas Nohra, Dario Fabbro, Rolando Cristante, Eduardo Magnín, Roger Morales, Pedro Barrios, Claudio García, Hugo Romeo Guerra y Emiliano Romay, entre otros, pidió una inhibición para cobrar $784 que le eran adeudados.
Pasaron varios años para verlo nuevamente con los cortos en una cancha y desde entonces siempre en la Primera C. En 2001, Barracas Central lo contrató para jugar 47 partidos hasta 2003. Ese año fichó con Excursionistas, pero apenas disputó dos encuentros. En 2004, Justo José de Urquiza le abrió las puertas y le permitió participar de 12 cotejos en 6 meses.
Desde mediados de 2004 forma parte del plantel de General Lamadrid, donde comparte vivencias con jugadores de la talla del ex defensor de San Lorenzo Juan Patrone, «Barney» Barbas y «Gomita» Vidal.
Se desconoce si de chiquito la chapeaba diciendo que era sobrino de «Pinino», se sabe que de grande, desmiente cualquier tipo de parentesco con «Pininito», no sea cosa de quedar pegado.
KeyserSoze
Turienzo al Roda JC 2005

El delantero se desvinculó de Gimnasia y Esgrima de La Plata a mitad del 2005 tras varios inconvenientes con el presidente Juan José Muñoz. Su representante se lo llevó a Europa y anduvo probando suerte por España, Italia y Holanda, aunque finalmente firmó para el Brighton de Inglaterra.
Pero previo a ello, pasó por la tierra de los tulipanes y realizó unas pruebas en el Roda JC. Pero no sólo entrenó si que como bien lo muestra la foto, jugó un amistoso ante el Groene Ster.
Cucu
Colisionó

A varios jugadores recién llegados a Europa se le puede justificar su vestuario cuando intentan tirarse todo el placard encima. Pero en el caso de Abel Balbo bajo ningún concepto se lo puede aceptar.
Como la foto bien indica, el delantero ya utilizaba el pelo corto, por lo que en el momento de la producción fotográfica ya hacía bastante tiempo que se encontraba viviendo en Italia.
El jean rojo siempre fue horrible, a principios del 90, en la mitad y al final, pero tratándose de un futbolista vaya y pase. La cuestión es que existiendo una tan amplia gama de colores y una infinidad de camisas ¿justo tenía que ponerse esa?
¿Cuál fue el objetivo? ¿Vestirse en ese tono para que quede claro que jugaba en la Roma? ¿El Coliseo de fondo no alcanza? ¿Venía de la clase de salsa y merengue?
Cucu
Domenech Raymond

Raymond Domenech. Defensor francés. Jugó desde 1969 a 1988.
Cardozo Domingo
Domingo Orlando Cardozo (El Huracán)
Con este nombre se podría aseverar que se trata de una burda copia de Saturnino, pero sin tanto gol, con menos categoría y un día después.
Sin embargo, vale rescatar que al menos llegó antes a San Lorenzo, aunque terminó siendo tan intrascendente como el delantero paraguayo.
Su historia es extraña, porque a pesar del nombre, pasó sus días jugando los sábados, debido a que transitó por todas las categorías del fútbol argentino y apenas rozó la primera división.
Nacido en Orán (Salta) llegó a actuar en clubes importantes de su provincia como Central Norte y Gimnasia y Tiro, pero encontró su lugar en el mundo en las humildes canchas de Buenos Aires.
Fue jugador de Colegiales en 1997, el mismo año en el que pasó a un Ciclón lleno de delanteros como Coria, Silvano Maciel, Biaggio y Abreu. Por eso jugó poco y se pasó la mayor parte del tiempo entrenando contra defensores de la talla del brasileño Luis Fernando y el uruguayo Alejandro Meloño.
No se supo bien por donde anduvo en 1998, sólo que fue sondeando por Colón de Santa Fé. Lo cierto es que al Mundial no concurrió, ya que Batistuta, Crespo y compañía postergaron su ilusión.
Fue así que en 1999 partió hacia un gran desafío: jugar en Independiente de Medellín de Colombia, aunque jugar fue una forma de decir. Tras unos pocos meses bajó nuevamente de nivel y pasó a El Porvenir donde permaneció hasta el 2001, dándose el envidiado gusto de compartir ricos mates con Silvio Rudman, Carlos Olarán, Fernando Cinto, Checchia, Diego Monarriz, Bahamonde, Aróstegui, Colliard, Ércoli, Alsina, Akselman, Lezcano, Garrone y Krikorián en los diferentes planteles de la B Nacional y Primera B Metropolitana. La historia cuenta que alguna vez no se le arrugó a «Patota» Morquio y luego de mutuas agresiones, ambos fueron expulsados.
Dejó esta institución y jugó poco tiempo para Tristán Suárez (2002) junto a Adrián Czornomaz, pero una oferta del fútbol boliviano lo hizo cambiar de rumbo. Pasó primero por San José (2003) y luego firmó erróneamente con el Unión Central, porque el incumplimiento de pago aceleró su salida y apareció en Tigre (2003). Meses después cayó para dirigir al equipo Ricardo Caruso Lombardi, que fiel a su estilo vendehumo, señaló que una de las prioridades era recuperar a Cardozo, «que es un delantero fantástico».
No hace falta aclarar que en febrero de 2004 ya estaba defendiendo los colores de Argentino de Merlo.
Ni lerdo ni perezoso, continuó con su paseo por el fútbol y buscó revancha en Bolivia. Pasó sin pena ni gloria por el Real Potosí (2004-2005) y como era previsible, retornó al país y más precisamente al norte, para dejar la vida en Talleres de Perico (2005) junto a Rubén Mencia. Pero los problemas entre jugadores al punto de tomarse a golpes de puño, lo hizo abandonar el club y retornar al vecino país.
Claro que su carrera no termina allí, ya que este trotamundo también tuvo pasos por Unicosta y Chiporote de Río Negro.
En la actualidad juega nuevamente en su tierra, en Central Norte (2006), repitiendo una constante de los jugadores de esa zona: terminar jugando allí creyendo que con la experiencia alcanza. Puede ser cierto. Pero a decir verdad, no tenemos ni idea.
Cucu
Sala Darío
Darío Alberto Sala
Sin haber hecho deportes en su infancia, lo mas cercano que estuvo de la redonda fue vendiendo churros en partidos de la liga cordobesa y según él mismo cuenta, cuando jugaba era porque llevaba la pelota.
En la adolescencia empezó a practicar deportes, pero lo atrapó el handball, con el que incluso participó de seleccionados juveniles. Cuando tenía 18 años se cruzó con el fútbol y para conseguir tragos gratis le apostaba a jugadores profesionales que les podía atajar tiros desde afuera del área. Alguien le vio condiciones y lo llevó a San Lorenzo, su primera parada en el ambiente.
Allí fue entrenado por Chocolate Baley, que le enseñó los trucos del puesto relacionándolos con problemas de física. Al tiempo quiso volverse a su Córdoba natal y pasó por Talleres y Racing antes de caer en Belgrano, en 1996. Tres años comiendo banco detrás de Ragg, con un ascenso incluido, le dejaron al menos la satisfacción de jugar dos partidos en la máxima categoría, en 1998. Un año más tarde volvió a Buenos Aires para actuar en Los Andes, donde formó parte de una histórica campaña que terminó con el pasaje a Primera División. En el Milrayitas logró notoriedad al estar 8 partidos con la valla invicta. Eso sumado a buenas actuaciones (la rompió en el tramo final) hicieron que River lo incorpore a mediados de 2000, algo que él mismo dice que fue «como pasar de manejar un auto viejo a que te den las llaves del Ferrari de Schumacher«. Doce partidos entre Copa Mercosur, Libertadores y amistosos no fueron suficientes para él (era suplente de Bonano), que quería continuidad y así fue como lo prestaron a Independiente, donde estuvo entre 2001 y 2002. En esa época conoció a su futura esposa, que sería importante en el desarrollo de su carrera.
Dos temporadas en el Rojo y la imposibilidad de renovar por tercera vez su préstamo lo hicieron dejar por primera vez el país y unirse en condición de cedido al Deportivo Cali de Colombia. En esa tierra tampoco le fue mal: fue elegido el mejor arquero de la liga y el mejor extranjero de la competencia. Como si fuera poco, también fue el portero con menos goles en contra en la Libertadores 2003. En esa misma temporada vivió algo terrible: en una práctica un rayo cayó en medio del campo matando a 2 compañeros de equipo.
A pesar del mal momento, sus buenas actuaciones hicieron que el club quisiese comprar su pase definitivamente pero el bueno de Darío pensó en su mujer estadounidense y no quiso que ella viviese en un país tan peligroso.
Para poder elegir su destino y dejar de depender de terceros, ambos decidieron comprar el pase con sus ahorros. Así fue como firmó con Newell’s (2003) y arrancó con todas las ganas para recuperar el brillo perdido, aunque no se pudo consolidar por la sorpresiva aparición del controvertido Luciano Palos. Todo terminó en diciembre de ese año cuando su entrenador, el Bambino Veira, le aclaró el panorama y después declaró «Sala habló conmigo y le expliqué que hoy no tenía lugar en el equipo porque Palos estaba pasando por un buen momento y él no está para seguir esperando. Es un arquero que hace mucho tiempo que está en primera división y necesita atajar en otro equipo. Por eso le dije que me parecía bien que se buscara club«.
Fue así como recaló en México para defender a Jaguares, en 2004, siendo el único jugador de ese club que integró el equipo All-Star de la temporada.
Ese mismo año estuvo probándose en New York Metrostars, y cuando parecía que la promesa a su esposa de ir a vivir a Estados Unidos se cumplía, lo tentaron nuevamente de Newell’s y estuvo allí en la primera parte de 2005. Con Justo Villar por delante, las posibilidades de jugar fueron nulas y en el Apertura eligió irse a Arsenal de Sarandi para reemplazar a Limia, el histórico arquero del Viaducto.
La gente no lo aguantó y después de un par de partidos rescindió su contrato y apareció finalmente una oportunidad para probarse en FC Dallas de la liga yanqui.
En su nuevo destino firmó el contrato más bajo y aceptó ser tratado como juvenil, en lo que él señala como «el momento mas humillante en mi carrera«. Finalmente quedó como parte del equipo y tras una primera temporada con poca participación, este 2006 lo tuvo como una pieza importante disputando todos los partidos con el numero 48 en la espalda y vendiendo humo diciendo cosas como «Vengo a traer gloria a FC Dallas, ese es mi objetivo principal y el de cada uno en el vestuario. Queremos traer un campeonato a este club. Es todo lo que nos importa»
Esta es la extraña carrera de Darío, un arquero regular que supo hacer publicidades de Taller Elías, ComCell y Uhlsport, y cuyo sueño de ser soldado quedó como recuerdo en alguna vieja Sala de la casa de su madre.
Pastor