Castillo Luciano

Luciano Ariel Castillo
Lateral derechó que jugó interrumpidamente durante varios años en la Primera de Racing. Siempre aprovechando los huecos ocasionados por lesiones o suspensiones de sus compañeros, pero casi nunca por la confianza de los técnicos, algo que sin dudas influyó para que se carrera no se haya extendido en los primeros planos.
Nacido en 1978 en la ciudad de Merlo, debutó con la camiseta de La Academia en 1999, cuando la situación económica provocaba malas noticias a diario y la aparición de algunos juveniles era la salida más rápida, aunque no la correcta. De la camada de chicos quemados en esa época sólo Adrián Bastía y en menor medida Maximiliano Estévez (ambos habián debutado en un año antes) pudieron sobrevivir con algo de brillo. El resto se las arregló como pudo. Y Castillo bastante hizo. No sólo integró el plantel del equipo que se consagró campeón en 2001, sino que además disputó 30 encuentros desde su aparición hasta su despedida del club de Avellaneda, a fines de 2003. En una oportunidad, incluso, se dio el lujo de desplazar de su puesto tradicional al Coco Reinoso, que pasó a jugar de 3 en un partido ante Belgrano, donde también actuaron los pibes Principiano, Pessacq, Gonzalo Rodríguez y Julio Suárez.
En marzo de 2004 recaló en Sport Boys de Perú junto al ex Vélez Aníbal Roy González y allí estuvo ganándose el mango. Justo cuando ya se lo empezaba a olvidar por estos pagos, regresó a la Argentina y en 2005 se unió a los jugadores libres del CEFAR. A mediados de este año arregló de palabra para incorporarse a San Martín de Tucumán, pero a último momento se arrepintió y manifestó sus deseos de jugar en cualquier equipo de Buenos Aires. Las razones eran claras: había nacido su hija y quería estar cerca de su familia.
Finalmente, optó por jugar en Cañuelas en la temporada 2006/07 de la Primera C, una categoría que podría quedarle chica teniendo en cuenta sus antecedentes. Pero, como se suele decir, los pingos se ven en la cancha. Y Castillo tendrá que demostrar que sus escaladas por la banda derecha, están pidiendo un regreso a las grandes ligas.

Juan Pordiosero (Gracias cfc.com.ar)

Gimnasia/Estudiantes 1991

El proceso de experimentación con las casacas alternativas durante la decada del ’90 tuvo quizás su primer indicio con la indumentaria de los equipos platenses, en 1991. Tanto Gimnasia como Estudiantes utilizaron un diseño de adidas bastante particular, que se caracterizó por aferrarse los colores tradicionales, aunque con un formato un tanto extraño. Manteniendo un tono fuerte en los hombros y en parte del pecho, el resto de la casaca estaba adornado por un cuadriculado difìcil de visualizar desde lejos pero facilmente identificable desde cerca. La camiseta no tuvo demasiado éxito en ninguno de los dos equipos y rápidamente pasó al catálogo de rarezas.
En la foto 1 la luce el Indio Ortíz y en la 2 el Chivo Peinado, que también viste el pantalón del curioso conjunto.

Juan Pordiosero

Báez Guillermo

Guillermo Marcelo Báez (Yacaré)
Sin parentesco con el Cartonero, este defensor nacido en 1980 realizó las inferiores en Boca Juniors y a los 19 años pasó a formar parte del plantel profesional, en donde ocupó el lugar de Samuel en algunos entrenamientos.
Allí esperó su oportunidad junto a un amplio grupo de jóvenes como Adrián Guillermo, Rey, Carevic, Rosada, Ortiz, Gatti, Marchant, Orcellet, Mendoza, Arce, Aróstegui, Quiñonez, Herrera y Coloccini.
No obstante, en el año 2000 y por un convenio, pasó a El Porvenir, en donde permaneció hasta el 2002. Presenció la inauguración de las torres de iluminación y dirigido por Ricardo Caruso Lombardi, conoció a Nico Cambiasso, Krikorián, Alsina, Colliard, Campodónico, Fernando Castro y Pablo Goberville.
No logró mantenerse en el Nacional B y terminó en Tristán Suárez durante una temporada.
Al año siguiente desembarcó en Platense pero un año después estaba jugando para All Boys. Parecía no encontrar el rumbo, sin embargo, retornó al Calamar en busca de una revancha que efectivamente consiguió, ya que salió campeón y logró el ascenso.
En el club de Vicente López se codeó con futbolistas con horas en primera como Gambandé, Acosta, Banegas, Cinto, Bergessio y Groothuis.
Allí aún se recuerda cuando su equipo enfrentó a Italiano, cuyos jugadores venían con un virus y habían pedido no jugar, solicitud que fue denegada. Eso motivó el enojo del entrenador Celoria quien replicó que Platense no se había solidarizado con ellos. Tras el pitazo final, Báez lo fue a buscar y luego declaró ante la prensa que «ese técnico es un fantasma. No sé que mierda dijo que éramos unos maleducados, unos soretes, debe estar mal de la cabeza porque en ningún momento demostraron debilidad. Que la gente se quede tranquila porque vamos a salir campeones». Dicho y hecho.
Actualmente su equipo es protagonista de la segunda división del fútbol argentino y él va por más. ¿Podrá?

UPDATE

Sigue en Platense en el Nacional B, ahora bajo la conducción técnica de Rodolfo Motta y con compañeros de la talla de Pablo Campodonico, Puertas, Barsottini, Charles Perez, Uriel Perez, Santiago Bianchi. Titular indiscutido y autor de varios goles.

Cucu

Mattis Ricardo

Ricardo Omar Mattis
Marcador central derecho nacido en Villa Ballester, que inició su carrera en un grande del fútbol argentino y no pudo consolidarse para hacerse de un nombre importante. Asomó en la Primera de River en 1987. Pero recién tuvo más continuidad en la temporada 1989/90, cuando disputó 3 partidos y formó parte de aquel plantel que se consagró campeón de la mano de Merlo (las primeras 19 fechas) y Passarella (las restantes). Se fue del Millonario con 5 presencias y ninguna flor.
Después recaló en Atlanta y tuvo más minutos de juego (peleaba el puesto con Zappia y Bonadies), aunque no pudo evitar la pérdida de la categoría en la temporada 1990/91, con un equipo que tenía a varios talentosos como el Pepe Castro y a otros no tan reconocidos como Spotorno y Juan Bautista Chumba.
Con el regreso del Bohemio a la Primera B se tuvo que despedir de sus compañeros (entre ellos Ragg y Manusovich) y nunca más se supo de él, en una injusticia histórica y sin precedentes.
Años más tarde, su nombre apareció en un caso policial en Villa Maipú. Aunque, claro, él no tuvo nada que ver y sólo fue testigo. En diciembre de 1997, una nena de 7 años murió al ser embestida por un patrullero mientras circulaba en bicicleta con su abuelo. Ricardo Omar Mattis declaró luego, en la causa, que presenció el accidente porque en su condición de remisero circulaba detrás de un colectivo por la calle Estrada y que observó que ese vehículo de transporte se tiró hacia la derecha, acercándose al cordón. Entonces, al no poder sobrepasarlo porque había autos estacionados a ambos lados de esa arteria, que es muy transitada, observó que venía un patrullero hacia él, a contramano. Agrega que el móvil policial, al ver que no podía pasar por sobre el colectivo, hizo una maniobra para esquivarlo queriendo tomar la calle Villegas y volvió a hacer otra maniobra. Aclara que también la calle Villegas la iba a tomar a contramano y que entonces embistió a la bicicleta, cuyo conductor estaba «como queriendo cruzar la calle Estrada» y parado, supone, «esperando que pase el colectivo«. Agregó que «no vio luces ni escuchó ninguna sirena» y que por la calle Estrada circulan dos o tres líneas de colectivos, entre ellas, la 111 y la 176.
Bajón al margen, si alguno se toma un remis y el chofer tiene cara de Mattis, que le llegue un saludo de parte de En Una Baldosa.

Juan Pordiosero