Regules Fernando

Fernando Gabriel Regules
Arquero de aceptables condiciones que surgió a la consideración popular allá por 1991, cuando integró la selección sub 20 de Mostaza Merlo en el Mundial de Portugal (el titular fue Leo Díaz). Compartir plantel con Jose María Bazán, Juan José Distéfano y Roberto Mogrovejo no le fue beneficioso ya que su carrera pareció contagiarse de la fama de sus compañeros ya homenajeados en este sitio.
Al año siguiente le llegó la chance de debutar en Primera de San Lorenzo de Almagro pero no la pudo aprovechar. Sólo disputó un encuentro en 1992 y luego emprendió el camino del futbolista errante del ascenso, con escalas en Independiente (no hay datos sobre su paso) y en distintas partes de América.
Primero llegó a Douglas Haig de Pergamino convencido por el Sapo Cuartas. Y le fue tan bien que después no quería irse. No sería el único equipo del Nacional B que lo contrataría, ya que también pasó por las filas de Chacarita y Temperley (1996/97).
Su derrotero en el exterior también abarca gran parte de América Latina. Anduvo por Santiago Wanderers de Chile (1997), Sportivo Luqueño de Paraguay (2001), Marathon y Real Comayagua de Honduras (2001); y mostró sus atajadas en el fútbol ecuatoriano con los colores del Deportivo Aucas.
A mediados de 2002 regresó al país para reemplazar a Javier Klimowicz en el arco de Alianza de San Juan. Pero luego de un par de temporadas se fue a Colegiales (2004), para llenar el lugar vacío que había dejado el retiro de Martín Ungaretti.
Con el 2005 recién comenzado se incorporó a Candelarias de Misiones para disputar el Torneo Argentino A, junto al defensor Oscar Bauza, el sobrino del Patón. Y según cuentan anduvo bastante bien. Eso despertó el interés de otro equipo misionero, Guaraní Antonio Franco, que lo contrató a mediados de ese mismo año para jugar el Argentino B. No le importó bajar de categoría con tal de seguir mostrando su nivel.
Su gran logro, dentro y fuera del deporte, fue haber influenciado, en cuanto a look se refiere, al ascendente cumbiero «El Polaco».

Juan Pordiosero

Rinaldi Gabriel

Gabriel Osvaldo Rinaldi
Pelilargo marcador central que durante años pasó desapercibido por su apellido medianamente ilustre, que le brindó cierta inmunidad, al menos transitoria, para su homenaje en la baldosa.
Nació en Capital Federal en 1970 y realizó las inferiores en Huracán, donde debutó en 1992, convirtiéndole su único gol a Vélez en uno de sus partidos iniciales.
Siendo juvenil, aprendió mucho de sus primeros compañeros como Cúper, Wirtz, Puentedura, Balsa y Saturno entre otros y un par de años después, fue parte del equipo subcampeón de 1994 donde conoció a Roger Morales, Sergio Arias, Rodolfo Flores, Conti, Couceiro y Hugo Rolando Corbalán.
Sin embargo, sus posibilidades en el Globo (42 partidos) se fueron esfumando y aterrizó en Tigre (1995-1996) cuyo entrenador era el «Toti» Iglesias. No cumplió las expectativas que había sobre él y pasó a San Telmo (1996-1998) con Freddy Vera, Orrego y dirigido por Pulsiano Aquino. En esa temporada logró marcar 2 goles en sus 38 partidos.
A partir de ese momento se le perdió el rastro, y sólo se pudo saber que realizó el curso de director técnico en ATFA en el 2005.

Cucu

Lépez Jorge

Jorge Alberto Lépez (El Tucu)
Marcador de punta que debutó y se despidió de la Primera de Boca Juniors en un partido de 1990. Había nacido el 30 de agosto de 1970 en Longchamps y desde 1984 estaba en el Xeneize, donde no le dieron muchas chances. Tenía como referentes en el puesto a Nestor Clausen y a Juan Simón, ya que también se desempeñaba como marcador central.
Fanático de la cumbia, no dudó en declarar a la revista El Gráfico «Me mato bailando en Terremoto o Jhony Allon«. Después de esa afirmación, fue previsible su inestabilidad en el fútbol. De Primera saltó al ascenso, pero obviando la segunda categoría. Jugó para Dock Sud en Primera B y para Germinal de Rawson, Independiente Rivadavia de Mendoza y Atlético Tucumán el Torneo Argentino A. En El Santo compartió la temporada 20002/03 con el Bochón Biazotti. También pasó por el Independiente Petrolero de Bolivia en 2002.
Al parecer, no estaba conforme con su legajo porque le agregó equipos del Argentino B que realzan aún más su historia baldosera. En esa categoría del fútbol del Interior actuó para San Martín de Monte Coman, Atlético Policial de Catamarca (en la edición 2004/05 jugó con Damián Maltagliatti) e Independiente de La Rioja (2005/06), junto a Carmelo Ruscitto. Segun se supo, en los últimos tiempos estuvo analizando la posibilidad de hacer el curso de entrenador para comenzar a dirigir. Sin dudas, un grande, que comenzó meta cumbia y sentó cabeza con el pasar de los años.

Juan Pordiosero

Ponzio Gonzalo

Gonzalo Román Ponzio
Arquero que tuvo la particularidad de ser «el hermano de» a pesar de ser mayor que el conocido Leonardo. Nacido en 1979 realizó obviamente las inferiores en Newell’s Old Boys de Rosario, pero fue dejado libre en cuarta y pasó a Huracán en 1999, que compró el 50 % de su pase. Allí pudo debutar en primera y precisamente su estreno fue muy recordado, ya que ingresó por la expulsión de Martín Ríos y se atajó la vida.
Las notas y los flashes perfilaron hacia él, pero sólo logró jugar esporádicamente. Sin embargo, quedará en su recuerdo haber jugando contra River, en un partido en el que sufrió 4 goles.
Pasó el tiempo y la situación institucional se complicó a tal punto que dejaron a más de medio plantel en libertad de acción. Así fue apartado junto a Rodolfo Graieb, Sebastián Morquio, Pablo Lavallén, Marcelo Kobistyj, Martín Mazzucco, Alberto Godoy, Carlos Andersen, Gabriel Meta y Adrián Ávalos.
Buscó nuevos horizontes y desembarcó en Deportivo Morón (2004-2005) en una división que no era la soñada pero que le podía servir como trampolín. Jugó pocos partidos y luego estuvo a prueba en Tiro Federal.
Hoy en día es el arquero de Sportivo Italiano (2005-2006) postergando a Mauro Astrada al banco de suplentes y compartiendo concentraciones con Víctor March.
De acuerdo a su edad y por esas idas y vueltas que tienen las trayectorias de los cuidapalos, aún sueña con retornar a primera. ¿Se le dará?

Cucu

Los Gaitán

A continuación, la historia de dos futbolistas de idéntico apellido y carreras similares que siempre se prestaron para la confusión generalizada. Vale la pena desmenuzar sus trayectorias para evacuar dudas y dejar en claro sus puntos en común. Parecidos, pero diferentes.

gaitanandres

Andrés Ernesto Gaitán
Lateral derecho que pasó por un sinfín de clubes sin rendir de acuerdo a lo esperado. Irrumpió en la Primera de Belgrano de Córdoba en la temporada 1994-95, donde llegó a jugar 14 encuentros. Esa primera experiencia le permitió hacerse un lugar en la elite de nuestro fútbol y, crease o no, lo defendió con uñas y dientes durante varios años. Disputó 13 partidos en San Lorenzo durante 1995 y 1996. Después, le dieron ganas de jugar en Huracán. Pero, vivo como pocos, eludió las posibles puteadas y en lugar de irse al de Parque Patricios se fue al de Corrientes. En ese conjuto disputó 28 cotejos de la temporada 1996-97 e incluso se anotó en el marcador por primera y única vez. Lo curioso es que en el club correntino coincidió con Gonzalo Gaitán, la otra parte de esta hermosa historia. Juntos vivieron de las buenas y de las malas, pero lo más importante es que mantuvieron la relación sin temor a perder la personalidad. Salvo el entorno íntimo, los demás seguidores del fútbol local (que suelen prestarle poca atención a los equipos del interior) se acostumbraron a confundirlos. Nadie los distinguía a simple vista y futbolísticamente tenían un patrón común: parecía que jugaban bien pero sólo se quedaban en promesas.
Tal fue la falta de identificación que, por las dudas, Racing reclutó a los dos. Aunque fue de a poco. Primero contrató al defensor y después al volante. Los dirigentes de turno no querían comerse el garrón de pifiarle y comprar al malo, está claro.
Andrés aprovechó la continuidad que había logrado y formó parte activamente del ciclo de Ángel Cappa como DT de La Academia, en 1998. Con la camiseta albiceleste completó 31 partidos por torneos locales y un par por la Copa Mercosur. Se despidió de Avellaneda con mucho menos guita de la prometida (de hecho intimó al club años después junto a otros ex compañeros) y el recuerdo de sus últimos partidos, integrando una linea de 4 defensores con Musa, Garaycochea y Luciano Castillo.
En 2000 se fue a Tempeley para tomar envión pero ni siquiera pudo usar una camiseta de esa marca, porque siguió en el ascenso pero con los colores de El Porvenir y Defensa y Justicia. En el Halcón de Varela supo jugar, en la temporada 2002/03, con Sergio Bustos, Federico Arcamone y Lucho Mazzina.

Gonzalo Daniel Gaitán
Necochense, típica nota del diario local cuando vuelve a vacacionar durante el verano. Genio y figura de la playa del suave declive, edificó una carrera como volante derecho que le permitió ser tenido en cuenta por varios equipos importantes. Surgió en Rivadavia de su ciudad y luego pegó el salto cuando debutó en la Primera de Estudiantes de La Plata, en 1993. En dos años jugó 26 partidos y convirtió 2 goles. Después, reaparecería con los colores de Huracán Corrientes (1996-97, 33 encuentros y 3 tantos), donde jugaría por primera vez junto al mencionado Andrés Gaitán.
No contento con esa coincidencia, antes de seguirlo a su tocayo por la ruta que va a Avellaneda se desvió hacia Rosario y se sumó a Central, donde compartió plantel con el Chueco Walter Gaitán. Lo hizo de jodido nomás, para crearle más confusión a la gente. Cuando se cansó del chiste (28 encuentros y 2 tantos en la temporada 1997-98) se incorporó a Racing (1998-99). Y allí, una vez más con Andrés, pudo disputar 7 partidos por el torneo local, en el que incluso anotó un gol.
Tuvo la mala leche de romperse los ligamentos de la rodilla izquierda en un amistoso ante El Porvenir, en febrero de 1999 y estuvo parado varios meses. En 2000 se recuperó pero no pudo asomar la cabeza en La Academia. Si lo pudo hacer en Chacarita, donde jugó un año con grandes como el Coyo Almandoz, el Negro Gamboa, Karim Adippe y el Pelado Furios.
En la temporada 2001/2002 se fue al Fortuna Köln de Alemania. Pero no le duró mucho la etapa germana. En 2002 regresó a la Argentina y se probó en Banfield, pero al técnico Luis Garisto no lo convenció lo suficiente y en agosto de ese mismo año fichó para el Xerez de España, donde fue dirigido por el alemán Bernd Schuster.
Inexplicablemente, cuando su carrera parecía acabada, llegó al Racing de Cappa, como en 1998, pero en la versión 2003. Y la experiencia fue frustrante porque jugó muy poco (sólo actuó como titular ante Independiente y peleaba el puesto con Andrés Orozco y Jhon Galliquio) y encima le quedaron debiendo plata. De hecho reclamó mediante Futbolistas Argentinos Agremiados y pidió la inhibición. «Yo fui con los papeles, entregué todo en Agremiados y ahora el tema está en sus manos. No lo hago por capricho, necesito cobrar lo que me deben, por eso firmé un contrato. Y no me cumplieron. No pido nada extraño, sólo quiero cobrar«, explicó el volante.
En la 2004/05 se fue a Defensores de Belgrano para hacer una buena campaña en la B Nacional. Pero la taba se le dio vuelta y terminó descendiendo luego de perder por penales (marró el suyo) ante Chacarita, en un memorable encuentro donde Jorge Vivaldo fue figura.
La última temporada la jugó con los colores de Defensa y Justicia, como alguna vez lo hizo su compadre del fútbol, Andrés Gaitán.

Job Elías

Job Elías Fabio
No se sabe a bien cual es el orden de los nombres, pero si que Fabio es su primer apellido.
Nacido en Asunción del Paraguay en 1983, este diminuto delantero de 1,66 metros y apenas 64 kilos llegó al país para integrar las divisiones inferiores de Chacarita Juniors.
Allí intentó a hacer pesar su rapidez y habilidad para ser partícipe del plantel de primera, pero las urgencias del Funebrero lo postergaron demasiado y apenas fue al banco de suplentes.
Pero no se dio por vencido y optó por buscar revancha en Argentina, siendo San Telmo el club que le abrió las puertas para participar de la temporada 2004-2005 en la que jugó 33 partidos y marcó sólo 4 goles.
No fue esa la mejor carta de presentación para alguien que intentaba despegar como profesional, por lo que no fue tenido en cuenta para la temporada siguiente. Así fue que partió hacia El Salvador para tomar una prueba en el FAS, pero el técnico De los Cobos tuvo la palabra final y no pidió su contratación.
Alterado y nervioso por no lograr acomodarse en alguna división, la desesperación le jugó en contra y firmó en forma apresurada en un sitio bastante particular. Viajó hasta la lejana Santa Cruz donde firmó en el poderoso Bancruz de Río Gallegos (2005) para afrontar el difícil Argentino B. Pero el frío y la categoría fueron para él obstáculos insalvables por los que no tenía ganas de pelear, tal es así que al poco tiempo partió.
Sin pena ni gloria, decidió volver a su país de origen y haciendo dupla con Arístides Rojas, rompe las redes en Sportivo Trinidense en el ascenso guaraní.
Pero esto no termina allí. Según la historia más reciente, realizó hasta el momento prácticamente la misma carrera que su compatriota Jorge Torales, que también apareció en la primera de Chaca luego de pasar por inferiores, pasó por Trinidense y terminó en el Argentino B.
Por esta coincidencia y toda la historia antes mencionada, tenía las horas contadas. Bienvenido!!

Cucu

Se le subió la Mostaza

¿Quién dijo que Reinaldo Carlos Merlo siempre repite la misma camisa? ¿Dónde están los que calificaban a Mostaza de conservador, aburrido y poco jugado?
Esta foto desmiente todo aquello, ya que el otrora volante central de River se tiró toda la pilcha encima.
A sus largas y contemporáneas patillas le agregó una buena polera, un saco al tono y…unos pantalones rojos oxford más exagerados que bolsillo de payaso.
Está bien que el «rubio» tenía dos macetas como piernas, pero tampoco como para ponerse una carpa encima.
La intriga quedará entonces en su calzado…aunque algunas lenguas dicen que se gastó el pie derecho pegando y que el izquierdo todavía lo tiene el 10 rival.

Cucu

Lormera Roody

Roody Lormera
Delantero haitiano que llegó a la Argentina luego de deslumbrar a Jorge Griffa en una gira que realizaron las juveniles de Boca Juniors por el Caribe. El jugador participaba de la Sub 20 de su país y le ofrecieron probarse en el club de La Ribera.
Sin embargo tuvo un problema y recién un año después se fue a Quilmes donde jugó en la Cuarta y Reserva. «Fue una apuesta muy grande venirme a la Argentina. Me costó mucho acostumbrarme al clima y las comidas, pero hice el sacrificio porque éste es un fútbol competitivo. Mi sueño es jugar en primera».
Lo cierto es que terminó en El Porvenir (2003-2004), club que lo ayudó a recibir la convocatoria a la selección mayor ya que en algunas oportunidades pasaron los de Gerli por televisión. En esas ocasiones, unas 400 personas se juntaron para verlo.
Resignado por no ganarse la titularidad que esperaba, optó por irse dejando una buena amistad con Fernando Dubra y Pablo Añaños.
Para tomar una radiografía de sus cualidades como jugador, el haber ido a jugar a Universidad de Honduras (2004-2005) puede dar algunos indicios.
Es que Roody no quiso volver a Haití por la complicada situación social que allí se vive, pero su tranquilidad pasa por que sus padres, Brunere y Chantal y hermanos, Gabriel y Vanesa viven en Miami.
En el equipo estudiantil rompió las redes en dupla con el argentino Víctor Hugo Sánchez y a pesar de ser sondeado por el Valencia de ese mismo país y el Real Estelí de Nicaragua, firmó para el Hispano (2005-2006), en el cual fue dado de baja por tomarse unas extensas vacaciones.
Es por esto que se puede afirmar Roody cumple con todos los requisitos del típico jugador centroamericano, festivo, aventurero, desfachatado y con poco apego al compromiso.

Cucu