Marinho

Jose Camargo Mouras Marinho

A principios de los 90’s Independiente estaba sumergido en la búsqueda del nunca encontrado sucesor de Bochini (al menos hasta la aparición de Sergio Agüero). Y para probar de todo un poco, intentó con especímenes foráneos. Si, aunque usted no lo crea, mucho antes de Sergio Manoel hubo otro caso similar en los pagos de Avellaneda.

Marinho, un volante ofensivo surgido del Gremio de Porto Alegre, llegó al Rojo proveniente del Curitiba con ganas de triunfar. Con 22 años, traía buenos antecedentes (el Tanque Rojas lo había acercado al club) y se decía que trataba bien la pelota. Es más, durante su primera semana de evaluación se dijo que tenía un nivel aceptable para conformar el plantel profesional. Pero por cuestiones que no fueron establecidas nunca pudo debutar en la Primera de Independiente. En el ascenso, jugó en Defensa y Justicia, Tigre, Douglas Haig y Talleres de Escalada.

Juan Pordiosero

Caruso Sergio

Sergio Daniel Caruso
Volante por izquierda que ya en inferiores prometía ser una de las nuevas figuras del fútbol argentino por su agilidad, velocidad y buen manejo con las dos piernas.
Desde chico, reforzaba a Loma Negra en torneos infantiles y fue en 1994 que alguien lo acercó a Vélez Sársfield.
Tan rápido fue su crecimiento que al año siguiente lo convocaron para la selección Argentina Sub 17 que participó del Mundial con figuras de la talla de Daniel Islas, Diego Trotta, Sebastián Martino, Facundo Elfand, Leandro Ávila, Fernando Gatti, Mariano Curieses, Bruno Calabria y Luis Caserio entre otros.
Sin embargo, recién debutaría en primera en 1997 pero jamás encontraría su lugar. Mientras tanto, continuó defendiendo los colores albicelestes en la Sub 20 junto a 1998 Sebastián Flores Coronel y Luciano Galletti.
En el Fortín permaneció hasta el año 2001 pero al no hacer pie al igual que De La Fuente, Leyenda, Cristian Vella, Maldonado, Schmidhalter, Candelo, Roy González, Cantoro y Julián Téllez, comenzó una trayectoria que jamás imaginó.
Representado por Primisport, viajó a México y se unió al León (2002-2003), en donde jugó apenas 17 partidos sin marcar goles. Su rendimiento no convenció como para seguir, motivo por el cual aprovechó y se fue hacia Europa para jugar en el competitivo Borussia Fulda Oberliga Hessen (2004) de la tercera división de Alemania.
De su aventura germana no se tienen precisiones, pero su rápido retorno lo refleja. Apareció en Colombia con la camiseta de Unión Magdalena (2005) y a los seis meses ya integraba el plantel de Douglas Haig de Pergamino (2005) con Cristian Calabrese y Juan Carlos Bermegui.
Pero eso no es todo, también anduvo por San Luis, jugando para Juventud Unida Universitario en donde se desempeñaron César Velázquez, Ezequiel Carranza, Oscar Monje y Alberto Godoy.
A manera de síntesis, esta es la historia de una promesa trunca, que sufrió como tantos otros el síndrome de las selecciones juveniles, y que en la actualidad sólo se codea con estrellas cuando juega partidos a beneficio en Tandil. Allí año a año forma un equipo con Mariano Pernía, Bernardo Romeo, Ariel Garcé, Mauro Camoranesi y Mariano González. Bueno, también con Leonel Martens, Osvaldo Barsottini, Jorge Izquierdo, Juan Eluchans y Hernán Coldeira.

Cucu

Perdido como el Turco…

Finalmente llegó el turno del Turco García, quien será un abonado en esta sección. Además de su pelo batido, antigua nariz y su felina y riojana compañía, hay que resaltar su vestuario.
La remera lila no es fea ni grotesca, pero combinarla con una campera de cuero y para colmo con flecos, da para replantearse algunas cosas frente al placard y sobre todo al espejo.
¿Y de Zuelmita que se puede decir? Que también merece un desaprobado, porque esta foto fue tomada en una reconocida discoteca y ponerse un buzo para salir de noche es tener menos onda que flequillo de coreano.

Cucu

Cantero Pablo

indultado

Pablo Daniel Cantero
Volante rosarino nacido en 1978 que quiso emular a varias figuras de su tierra. Se inició en Central Córdoba donde realizó todas las inferiores hasta que en 1996 debutó en la primera de su club, que disputaba el Nacional B. Apenas un año le alcanzó para demostrar sus condiciones y que la dirigencia de Colón de Santa Fé (1998-1999) lo tenga en cuenta como refuerzo. Allí pudo disputar algunos partidos a nivel local (28 encuentros, 2 goles), favorecido por la Copa Libertadores que mantuvo ocupados a los titulares. También jugó algunos minutos de ese torneo continental.
Su nivel no fue de lo mejor, y pasó a préstamo a Estudiantes de La Plata (1999) dónde solo jugó seis meses sin posibilidades (apenas participó de 9 encuentros), menos aún luego de una suspensión de cuatro fechas en un partido de Reserva. Cansado, decidió partir a Grecia para defender los colores del AEK Atenas (1999-2000). Eso provocó el enojo del presidente Pincharrata, Guillermo Cicchetti, quien en su momento declaró que «la actitud del jugador no me agradó en lo más mínimo. Ferraro lo trajo, se la jugó por él y no rindió lo esperado. Me parece que su conducta con el club no fue la apropiada».
De su paso por Europa poco se sabe, pero que haya firmado en un club del ascenso en su vuelta, sin dudas refleja un rendimiento. Algunos lo vincularon nuevamente a Central Córdoba de Rosario (2000-2001) pero no se pudo constatar. En cambio, si vistió los colores Gimnasia y Esgrima de Entre Ríos (2001-2002). En esa institución llegó a jugar la promoción por el ascenso frente a Unión, pero la buena diferencia como local no le alcanzó en Santa Fé y su sueño se truncó.
No obstante, él si logró subir porque Arsenal de Sarandí (2002-2003) confió en sus servicios. Fueron pálidas temporadas, ya que jamás obtuvo la titularidad, lo que generó finalmente su salida.
Viajó a Ecuador y jugó algunos partidos en el Olmedo (2004) donde no rindió. Retornado al país se unió a las ilusiones de Defensores de Belgrano (2004-2005) aunque eso implicaba volver a cambiar de divisional. No fue la mejor decisión, porque si bien a priori los nombres del Dragón invitaban a esperanzarse, todo se derrumbó de a poco para finalmente perder por penales frente a Chacarita y descender a la B Metropolitana. Compartió esos días junto a Osvaldo Barsottini, Ornaldo Claut, Leonardo Más, Alberto Yaqué, Gustavo Dueña, Fabio Pieters, Leonardo Unyicio, Luciano Ábalos, Nicolás Gianni y Emanuel Ruiz, entre otros.
Apesadumbrado, decidió volver a Central Córdoba, su club de origen, donde encontraría la paz necesaria para hacer lo que más le gusta, aunque en un escalón más abajo que los anteriores campañas. Allí lo recibió el joven entrenador Cristian Domizzi, que lo mezcló con Claudio Pochettino, Gustavo Medina y Cristian Jeandet.
Sin embargo, le volvió a picar el bichito y viajó a Bolivia para convertirse en refuerzo de Oriente Petrolero (2005), con la difícil misión de reemplazar a Erwin «Platiní» Sánchez. Pero sólo seis meses le alcanzaron para darse cuenta de que ese no era el lugar indicado. «Mucho no pude jugar. Decidí irme porque tienen dirigentes que se manejan muy mal, que son irresponsables con el cumplimiento al jugador. Ahora están ilusionados con estos dos partidos frente a River por la clasificación a la Copa Libertadores, pero es una burbuja que no coincide con la realidad del equipo».
Un año después este verdadero trotamundo cayó imprevistamente en San Martín de Tucumán (2006) y compartiendo plantel con Javier Lavallén y Leandro Ávila, ascendieron mediante una promoción, al Nacional B.

Cucu

Charras Marcos

Marcos Charras
Rosarino y tardío jugador de reserva. Su partida del fúbol argentino fue tan precoz (tenía 18 años) que no llegó a debutar en Primera de Rosario Central antes de pasar al CSKA de Bulgaria en el año 2002. Todos se deben preguntar cómo es vivir en ese país europeo, y el bueno de Charras nos dice que «en los primeros seis meses la pasé muy mal, me costó mucho. El primer semestre fue muy duro para mí, donde pasé por mucho sufrimiento, tenía una fuerte depresión y tuve que aguantar estar ahí pensando todo el tiempo en volverme. Pero eso fue sólo al principio, porque, a la larga, uno siempre sale adelante. Además, me imaginé ni bien llegué que eso me iba a pasar en el primer tiempo. Después lo fui superando y gracias a Dios me adapté muy bien» .
Quizas su carrera se estancó cuando fue desafectado del Seleccionado sub 20, durante el Sudamericano de 2003, por una luxacion de hombro y perdió todo contacto con el fútbol local. Nadie se enteró de sus actuaciones en el equipo búlgaro, del título conseguido el año de su llegada al pais de Stoichov y Letchkov, ni de su participacion en la Champions League.
A principios del 2005 pegó la vuelta y sobre el cierre del libro de pases recaló en Velez Sarsfield, a préstamo. Lo primero que dijo fue «anhelaba volver a jugar en el país porque se me hacía muy difícil jugar en el fútbol búlgaro«, y agrego «estoy muy bien físicamente y con muchas ganas de hacer las cosas bien por el equipo».
Esta ultima frase lo yetó, porque en la segunda fecha del torneo clausura de ese año logró hacerse un hueco en el banco de suplentes pero una lesión entre semana lo dejó parado varios días. El conjunto de Liniers fue campeón de ese torneo y lo más lógico era que no le dieran cabida a un chico casi desconocido (en realidad Russo lo conocía de las inferiores de Central), por lo que su deseo de «demostrar todo lo posible para que después por lo menos Vélez me haga un buen contrato» no se dio, pero sumó otro campeonato más a su cosecha.
Volvió a pasar en condición de prestado al Quilmes de los veintipico de refuerzos (Jose Ramirez, Bernacchia, Barzola, Pena, Choy, Toranzo, Santiago Bianchi, Federico Arias y Risso, entre otros) y parece que el Cai Aimar nunca se enteró de su presencia ya que recién debuto en el cervecero cuando asumio técnico interino. Eso ocurrió faltando dos fechas para el final del campeonato Apertura 2005. Quizás el dato mas pintoresco de sus dos encuentros en el equipo del Sur es que hasta este momento siguen siendo los únicos de su carrera en la Argentina. En el último verano apareció en el listado de jugadores que se iban de la institucion (con futuras glorias de la pagina como Santiago Bianchi) .
Llegamos casi al final del post y todavía no sabemos de que juega Marcos. «Soy un defensor lateral izquierdo, y me gusta mucho irme al ataque y desbordar. Me gusta llegar al fondo con la pelota y también aparecer por atrás de todo cuando viene un cambio de frente desde la derecha, para quedar libre para definir. Me identifico mucho con Juan Pablo Sorín, que es mi gran ídolo. Por supuesto que no me olvido de lo principal: defender siempre a muerte para tratar de mantener a nuestra defensa invicta«, declaró en el sitio oficial de Quilmes.
Este año se incorporó a FC Dallas de la MLS. Se da el gusto de utilizar la camiseta número 5 y de entrenar al lado de otro eterno abonado al banco de los suplentes (menos en USA, claro está), Darío Sala. Con 23 años, Charras aún tiene mucho por recorrer. Pero como viene la mano, posee un destino baldosero igual o más grande que su presente.

Pastor

Los Hermanos D’Amico


Los Hermanos D’Amico

Próceres de este sitio. Gemelos y baldoseros, salieron del país sin demasiado ruido y pudieron triunfar en Francia. Vale la pena repasar sus gloriosas trayectorias.


Patricio Martín D’Amico
Delantero por vocación, tuvo un paso poco productivo por la Primera División del fútbol argentino. Surgió en All Boys (1996-97), junto a su hermano Fernando. En Floresta pintó a temprana edad como un jugador interesante, lo que le valió una transferencia a Racing (1997). En el club de Avellaneda jugó muy poco como titular, pero alcanzó a disputar 13 encuentros, en los que no convirtió. Decidido a recobrar entusiasmo en el Nacional B, fichó para Quilmes (1997-98), donde se reencontró con su hermano. Y ambos lo utilizaron como trampolín, ya que luego de hacer un par de goles se embarcaron en el proyecto «Badajoz de Tinelli» (1998-99). En la segunda división del fútbol español llegó a señalar, según dice su currículum, 7 goles en 29 partidos (desconfiamos bastante porque las estadísticas oficiales de su paso por la Argentina varían bastante con su versión). Después de esa primera experiencia internacional volvió a nuestro país y se sumó a Belgrano de Córdoba (1999), donde sólo disputó dos encuentros.
En 2000 volvería a Europa, pero con mayor suerte. Descubrió su lugar en el Mundo y logró jugar con continuidad. El Metz de Francia (2000-01) le dio la chance de probar sus aptitudes en una liga acorde a su nivel. Pero el equipo perdió la categoría y D’amico se resignó a rodar por el ascenso. En la segunda división del fútbol galo se sintió como pez en el agua y actuó para varios equipos. Pasó por el Wasquehal (2001-02), tuvo una segunda etapa en el Metz (2002-03) y se convirtió en ídolo del Chateauroux (2003-05).
El año pasado se incorporó al Legnano de la Serie C italiana, donde jugó bastante pero con poca efectividad goleadora. Aún continúa en el equipo lila.


Fernando Osvaldo D’Amico
Mediocampista que surgió en All Boys y jugó en Quilmes, en el ascenso de nuestro fútbol. Su chance en Primera le llegaría con la casaca de Huracán Corrientes (1996-97), donde disputó 27 partidos. Permaneció en ese equipo durante la nueva etapa en el Nacional B pero, para emular a su hermano, se embaló en el mediático Proyecto Badajoz (1998-99), junto a otros futbolistas de renombre como Alejandro Limia, David Bisconti, Alejandro Mancuso, Martín Romagnoli, Gustavo Giustozzi, Ezequiel Castillo, Mauricio López, el brasileño Luis Fernando y el paraguayo Carlos Torres.
En España conoció a Erika, su mujer. Pero su amor dentro del fútbol lo conocería en Francia, el país que le dio todo. Aún mucho más a que su hermano Patricio.
Allí viviría experiencias únicas que rozan lo bizarro. En noviembre de 2004, por ejemplo, acudió a un colegio (el Instituto Yourcenar de Le Mans), en caracter de invitado, para que los alumnos aprendieran un poco más sobre la lengua castellana. Lo utilizaron como entrevistado y los chicos quedaron encantados.
Todo tiene una explicación, claro. Había llegado al Lille en 1999 con la mínima esperanza de probarse y quedar. Pero logró mucho más. Jugó en Primera y hasta disputó la Liga de Campeones de Europa. En 2003 fichó para el recién ascendido, MUC 72 de Le Mans y obtuvo cosas importantes. Por ejemplo, marcó el primer gol del equipo en la máxima categoría. El club sólo duró una temporada en Primera pero «Nando» se quedó para tratar de ascender. Sin lograrlo, partió hacia España en enero de 2005 y firmó para el Pontevedra, donde jugó hasta fin de la temporada. Después, prefirió quedarse en el país ibérico a pedido de su mujer, que no quería volver a mudarse. Esa decisión lo perjudicó ya que ningún equipo de Primera o de Segunda pidió sus servicios y tuvo que estar seis meses parado. En diciembre del año pasado fue tentado por el Badajoz pero no aceptó las condiciones. Hoy está esperando un que aparezca un club acorde a sus pretensiones económicas y geográficas.

Silbonei

Ferreira Da Souza Silbonei
Que extraño resulta ver jugadores brasileños en nuestro fútbol, y más aún si se trata de arqueros.
Este es el caso de un oriundo del Mato Grosso, nacido en 1980, que apareció en Tiro Federal de Rosario en la temporada 2003/2004. Si bien participó del ascenso de ese club a Primera División, a mediados de 2005, durante las temporadas anteriores actuó poco y nada. Se dio el lujo de jugar los 10 minutos finales del último partido del Apertura 2004 del Nacional B (ante Godoy Cruz de Mendoza), cuando los rosarinos se consagraron campeones.

Ya en el Clausura tuvo algunas posibilidades pero jamás ganándose la titularidad. Sin embargo, contó con la fortuna de continuar en el plantel profesional.
Una vez en máxima categoría, perdió terreno. Fueron desfilando por la valla de Tiro otros colegas como Leo Fernández, Pablo Del Vecchio y Jorge Vivaldo, y su único momento mediático fue en un amistoso frente a Ben Hur cuando hizo las veces de juez de línea.

Cucu

Etíopes en Argentina

Especial: Etíopes en la Argentina
El Mundial Juvenil de fútbol que se desarrolló en nuestro país, en 2001, arrojó algo más que un triunfo deportivo por parte de José Pekerman y sus muchachos. Ese certámen dejó una historia digna de fábula que por aquél entonces tomó poca trascendencia en los medios de comunicación, a pesar de la magnitud de los hechos.
La ciudad de Salta albergó al grupo E de la Copa del Mundo Sub-20, comprendido por Ecuador, Holanda, Costa Rica y Etiopía. El equipo africano, que conocía sus propias limitaciones, terminó último en la zona luego de caer en sus 3 presentaciones. Así terminó la estadía de los etíopes en la Argentina. Aunque no para todos, ya que ocurriría algo fuera de lo normal.
Con el viaje de regreso asegurado, tres integrantes del plantel le dieron vida a una aventura que habían planeado con varias semanas de antelación. Getachew Solomon, Abubakar Ismail y Semann Hussein desaparecieron del Hotel Presidente, donde se alojaba la delegación de su país, el 25 de junio de 2001, un día después de haber quedado eliminados. Incluso las cámaras de seguridad registraron su salida a las 4:30 de la madrugada.
La prensa creyó en un principio que todo se debía a un simple juego de chicos. Pero con el pasar de las horas la situación se fue tornando más confusa y pronto la noticia de la desaparición misteriosa comenzó a circular por las calles salteñas. Se elaboraron varias especulaciones (según el Periodista de Página 12, Gustavo Veiga, se llegó a rumorear que planeaban casarse con jóvenes locales para pasar a Bolivia y hasta que tenían intenciones de vender fruta) pero ninguna fue lo suficientemente concreta como para llegar a encontrar a los tres futbolístas.
Además, había un antecedente fundamental que presagiaba una huída con ribetes políticos y sociales. Etiopía es un país devastado por la dictadura militar y sus habitantes tienen un promedio de vida saludable de 33 años. Además, ninguno de los tres tenía intenciones de alistarse en el ejército para participar de la guerra contra Eritrea.
Meses antes de disputar el Mundial Sub-20, el conjunto africano había jugado un cuadrangular en Francia. De los dieciocho integrantes del plantel, sólo diez habían regresado a su tierra.
Por esa razón el técnico de la selección africana sonrió cuando se enteró de lo sucedido, como quién ya está preparado para recibir una noticia. Los etíopes habían llegado a la Argentina el 28 de Mayo y les habían extendido, como se suele hacer en esos casos, una visa de trabajo por 90 días.
La semana posterior a la desaparición estuvo llena de incertidumbre. Sólo el dueño de un locutorio, ubicado en la calle Balcarce al 300, confesó haberlos recibido en su local con la ridícula (y quizás desesperada) intención de navegar por Internet sin dinero para pagar. «No tenían ni un cobre», declaró el encargado del cyber.
El 2 de julio, una semana después de haberse escapado (y ya con el resto del plantel en Etiopía), los tres aventureros fueron hallados sanos y salvos en una casa particular. Según se supo luego, los jugadores habían aprovechado el romance que uno de ellos, Getachew Solomon, mantenía con la joven que habitaba en esa casa, para encontrar un refugio permanente. Lo más llamativo es que la chica, llamada Verónica Gómez, sólo tenía 17 años y vivía con sus padres, que permitieron que los morenos se instalen con total comodidad. Lo que se dice hospitalidad.
La joven admitió la historia amorosa pero dio otra versión. «Yo fui novia de uno de los chicos que volvieron a Etiopía. Mucha gente de Salta les tomó simpatía, se hicieron famosos. La gente los adora. Antes de que quedaran afuera del Mundial, Ismail me pidió el teléfono. Me sorprendió. Pero a los dos días, tres chicos desertaron y entendí todo. Ismail me llamó, hablé con mamá Luisa y papá Juan Carlos, y les propusimos que vivieran en casa. Ahora escribo un libro con sus historias«, aclaró en una entrevista para el Diario Clarín.
Y ese libro, de haberse publicado, debe tener anécdotas muy jugosas. Una vez hallados, los futbolistas dieron a conocer, a travez de un abogado, sus intenciones de viajar a Estados Unidos para pedir asilo político, a raíz del temor que les provocaba volver a su país y ser fusilados por el régimen militar.
Con un poco de paciencia les contaron que debian eludir un par de trabas burocráticas y económicas. Los pasajes a Norteamérica no se regalaban (ni se regalan) en ningún lado, ni siquiera en ese último año de la convertibilidad.
La Justicia argentina admitió el pedido de hábeas corpus que habían solicitado y comenzaron a considerar la posibilidad de quedarse en el país para triunfar en lo que sabían hacer: jugar al fútbol. Pero tuvieron muchos inconvenientes para lograrlo. Al no conseguir un permiso de trabajo, tuvieron que conformarse con jugar en la liga local de Salta. Estuvieron varias semanas entrenando y jugando en Juventud Antoniana pero luego se aburrieron y decidieron triunfar en la gran ciudad.
En septiembre de 2001 viajaron a Buenos Aires para conseguir una autorización por parte de la AFA. Pero casi que les tomaron el pelo. Les explicaron que dependían de la decisión de la FIFA y les regalaron 3 pelotas para que se entretengan.
No contentos con eso, los africanos fueron por más. Pidieron una posibilidad en All Boys y se la dieron. Entrenaron una semana en el club de Floresta pero se quedaron sin plata para pagar el colectivo y no fueron más.
Alojados en un hotel capitalino de la calle Güemes soportaron varios meses gracias a los 300 pesos mensuales que el ACNUR (una dependencia de las Naciones Unidas) les otorgaba por ser refugiados políticos. Con esa plata pagaban la habitación, comían y hablaban por teléfono a Etiopía dos veces por mes. A diferencia de lo que les ocurría en Salta (donde eran ídolos de la ciudad), cada vez que querían ir a un boliche tenían que abonar la entrada.
La vida sin descanso de la capital les hizo ver cosas increíbles. Y por ejemplo, fueron testigos de un caso policial relacionado a la farándula. El 2 de noviembre de ese año vieron como asesinaban a Miguel «El Vasco» Lecuna, el marido de la actriz Georgina Barbarossa, en una villa de San Martín.
Esa experiencia no los hizo apichonar, claro está. Más terror le tenían a la Policía. En su país, estaban acostumbrados a que las fuerzas de la Ley entren a toda hora a cualquier casa para llevarse un detenido injustificadamente. Ese miedo los hacía permanecer en Buenos Aires.
Sin embargo, uno de ellos, Seman Hussein, volvió a Salta para reencontrarse con la chica Verónica Gómez y su familia.
Los otros dos siguieron con su ilusión de jugar en el fútbol profesional de nuestro país durante algunos meses más. Dieron señales de vida por última vez a mediados de 2002. A continuación, una breve reseña sobre las trayectorias futbolísticas de los protagonistas de esta increíble historia.


Getachew Hassan Solomon
Arquero, promesa del Insurance Addis de su tierra. Nació el 15 de enero de 1984. Le adjudicaron el romance con la joven salteña aunque, a decir verdad, era el más parco y cerrado según cuentan los testimonios de la época. Un ejemplo: bajo ningún punto de vista quería ser fotografiado. En el Mundial de Argentina 2001 fue suplente.


Abubakar Osman Ismail
Volante nacido el 9 de abril de 1983. Jugaba en el club St.George de su país.
En la Argentina se mostró como el más extrovertido. Manejaba un inglés básico y también tomó clases de castellano para poder comunicarse con más facilidad.
Además de probarse en Juventud Antoniana y All Boys pudo ir junto a sus compatriotas al Estadio Monumental. «Fuimos a ver River 6-Central 1, fue hermoso. En Etiopía lo único que se conoce de Argentina es Maradona, lo conocen todos. Fue un jugador excelente, tiene una mano en su pierna izquierda«.
Cuando le preguntaron sobre las diferencias entre su país y el nuestro señaló que le sorprendía la cantidad de gente que hacía colas en los bancos y dejó una frase esclarecedora: «Buenos Aires es una ciudad muy grande, no se parece en nada a Addis Abeba, la capital de Etiopía. Allá estamos entre las montañas. Venir acá fue mi decisión. Yo decidí quedarme en Argentina. Y ya lo sabía desde antes de viajar. Pero no se lo dije a mi familia porque iban a empezar a llorar. Recién después se los comenté por teléfono. Yo tengo cinco hermanos y cinco hermanas y los extraño«.


Seman Wajo Hussein
Delantero que vino al Mundo el 18 de julio de 1983. Se inició en el club Ethiopian Coffee. Se mostró como el más sentimental de los tres. A mediados de enero de 2002 abandonó a sus dos compañeros en Buenos Aires y retornó a Salta. «En Buenos Aires se sentía mal. Cuando regresó, se abrazó a mi familia y se puso a llorar. Dice que nos extrañó mucho. Los chicos, como todos, necesitan afecto», declaró la salteña que lo tuvo en su casa.
Allí, a Hussein le festejaron sus 18 años y se mostró emocionado: «Es la primera vez que me festejan un cumpleaños. Y nunca me habían regalado una torta«.

Juan Pordiosero