


Jose Camargo Mouras Marinho
A principios de los 90’s Independiente estaba sumergido en la búsqueda del nunca encontrado sucesor de Bochini (al menos hasta la aparición de Sergio Agüero). Y para probar de todo un poco, intentó con especímenes foráneos. Si, aunque usted no lo crea, mucho antes de Sergio Manoel hubo otro caso similar en los pagos de Avellaneda.
Marinho, un volante ofensivo surgido del Gremio de Porto Alegre, llegó al Rojo proveniente del Curitiba con ganas de triunfar. Con 22 años, traía buenos antecedentes (el Tanque Rojas lo había acercado al club) y se decía que trataba bien la pelota. Es más, durante su primera semana de evaluación se dijo que tenía un nivel aceptable para conformar el plantel profesional. Pero por cuestiones que no fueron establecidas nunca pudo debutar en la Primera de Independiente. En el ascenso, jugó en Defensa y Justicia, Tigre, Douglas Haig y Talleres de Escalada.
Juan Pordiosero
Sergio Daniel Caruso
Volante por izquierda que ya en inferiores prometía ser una de las nuevas figuras del fútbol argentino por su agilidad, velocidad y buen manejo con las dos piernas.
Desde chico, reforzaba a Loma Negra en torneos infantiles y fue en 1994 que alguien lo acercó a Vélez Sársfield.
Tan rápido fue su crecimiento que al año siguiente lo convocaron para la selección Argentina Sub 17 que participó del Mundial con figuras de la talla de Daniel Islas, Diego Trotta, Sebastián Martino, Facundo Elfand, Leandro Ávila, Fernando Gatti, Mariano Curieses, Bruno Calabria y Luis Caserio entre otros.
Sin embargo, recién debutaría en primera en 1997 pero jamás encontraría su lugar. Mientras tanto, continuó defendiendo los colores albicelestes en la Sub 20 junto a 1998 Sebastián Flores Coronel y Luciano Galletti.
En el Fortín permaneció hasta el año 2001 pero al no hacer pie al igual que De La Fuente, Leyenda, Cristian Vella, Maldonado, Schmidhalter, Candelo, Roy González, Cantoro y Julián Téllez, comenzó una trayectoria que jamás imaginó.
Representado por Primisport, viajó a México y se unió al León (2002-2003), en donde jugó apenas 17 partidos sin marcar goles. Su rendimiento no convenció como para seguir, motivo por el cual aprovechó y se fue hacia Europa para jugar en el competitivo Borussia Fulda Oberliga Hessen (2004) de la tercera división de Alemania.
De su aventura germana no se tienen precisiones, pero su rápido retorno lo refleja. Apareció en Colombia con la camiseta de Unión Magdalena (2005) y a los seis meses ya integraba el plantel de Douglas Haig de Pergamino (2005) con Cristian Calabrese y Juan Carlos Bermegui.
Pero eso no es todo, también anduvo por San Luis, jugando para Juventud Unida Universitario en donde se desempeñaron César Velázquez, Ezequiel Carranza, Oscar Monje y Alberto Godoy.
A manera de síntesis, esta es la historia de una promesa trunca, que sufrió como tantos otros el síndrome de las selecciones juveniles, y que en la actualidad sólo se codea con estrellas cuando juega partidos a beneficio en Tandil. Allí año a año forma un equipo con Mariano Pernía, Bernardo Romeo, Ariel Garcé, Mauro Camoranesi y Mariano González. Bueno, también con Leonel Martens, Osvaldo Barsottini, Jorge Izquierdo, Juan Eluchans y Hernán Coldeira.
Cucu

Finalmente llegó el turno del Turco García, quien será un abonado en esta sección. Además de su pelo batido, antigua nariz y su felina y riojana compañía, hay que resaltar su vestuario.
La remera lila no es fea ni grotesca, pero combinarla con una campera de cuero y para colmo con flecos, da para replantearse algunas cosas frente al placard y sobre todo al espejo.
¿Y de Zuelmita que se puede decir? Que también merece un desaprobado, porque esta foto fue tomada en una reconocida discoteca y ponerse un buzo para salir de noche es tener menos onda que flequillo de coreano.
Cucu
Pablo Daniel Cantero
Volante rosarino nacido en 1978 que quiso emular a varias figuras de su tierra. Se inició en Central Córdoba donde realizó todas las inferiores hasta que en 1996 debutó en la primera de su club, que disputaba el Nacional B. Apenas un año le alcanzó para demostrar sus condiciones y que la dirigencia de Colón de Santa Fé (1998-1999) lo tenga en cuenta como refuerzo. Allí pudo disputar algunos partidos a nivel local (28 encuentros, 2 goles), favorecido por la Copa Libertadores que mantuvo ocupados a los titulares. También jugó algunos minutos de ese torneo continental.
Su nivel no fue de lo mejor, y pasó a préstamo a Estudiantes de La Plata (1999) dónde solo jugó seis meses sin posibilidades (apenas participó de 9 encuentros), menos aún luego de una suspensión de cuatro fechas en un partido de Reserva. Cansado, decidió partir a Grecia para defender los colores del AEK Atenas (1999-2000). Eso provocó el enojo del presidente Pincharrata, Guillermo Cicchetti, quien en su momento declaró que «la actitud del jugador no me agradó en lo más mínimo. Ferraro lo trajo, se la jugó por él y no rindió lo esperado. Me parece que su conducta con el club no fue la apropiada».
De su paso por Europa poco se sabe, pero que haya firmado en un club del ascenso en su vuelta, sin dudas refleja un rendimiento. Algunos lo vincularon nuevamente a Central Córdoba de Rosario (2000-2001) pero no se pudo constatar. En cambio, si vistió los colores Gimnasia y Esgrima de Entre Ríos (2001-2002). En esa institución llegó a jugar la promoción por el ascenso frente a Unión, pero la buena diferencia como local no le alcanzó en Santa Fé y su sueño se truncó.
No obstante, él si logró subir porque Arsenal de Sarandí (2002-2003) confió en sus servicios. Fueron pálidas temporadas, ya que jamás obtuvo la titularidad, lo que generó finalmente su salida.
Viajó a Ecuador y jugó algunos partidos en el Olmedo (2004) donde no rindió. Retornado al país se unió a las ilusiones de Defensores de Belgrano (2004-2005) aunque eso implicaba volver a cambiar de divisional. No fue la mejor decisión, porque si bien a priori los nombres del Dragón invitaban a esperanzarse, todo se derrumbó de a poco para finalmente perder por penales frente a Chacarita y descender a la B Metropolitana. Compartió esos días junto a Osvaldo Barsottini, Ornaldo Claut, Leonardo Más, Alberto Yaqué, Gustavo Dueña, Fabio Pieters, Leonardo Unyicio, Luciano Ábalos, Nicolás Gianni y Emanuel Ruiz, entre otros.
Apesadumbrado, decidió volver a Central Córdoba, su club de origen, donde encontraría la paz necesaria para hacer lo que más le gusta, aunque en un escalón más abajo que los anteriores campañas. Allí lo recibió el joven entrenador Cristian Domizzi, que lo mezcló con Claudio Pochettino, Gustavo Medina y Cristian Jeandet.
Sin embargo, le volvió a picar el bichito y viajó a Bolivia para convertirse en refuerzo de Oriente Petrolero (2005), con la difícil misión de reemplazar a Erwin «Platiní» Sánchez. Pero sólo seis meses le alcanzaron para darse cuenta de que ese no era el lugar indicado. «Mucho no pude jugar. Decidí irme porque tienen dirigentes que se manejan muy mal, que son irresponsables con el cumplimiento al jugador. Ahora están ilusionados con estos dos partidos frente a River por la clasificación a la Copa Libertadores, pero es una burbuja que no coincide con la realidad del equipo».
Un año después este verdadero trotamundo cayó imprevistamente en San Martín de Tucumán (2006) y compartiendo plantel con Javier Lavallén y Leandro Ávila, ascendieron mediante una promoción, al Nacional B.
Cucu

Los Hermanos D’Amico

Patricio Martín D’Amico
Delantero por vocación, tuvo un paso poco productivo por la Primera División del fútbol argentino. Surgió en All Boys (1996-97), junto a su hermano Fernando. En Floresta pintó a temprana edad como un jugador interesante, lo que le valió una transferencia a Racing (1997). En el club de Avellaneda jugó muy poco como titular, pero alcanzó a disputar 13 encuentros, en los que no convirtió. Decidido a recobrar entusiasmo en el Nacional B, fichó para Quilmes (1997-98), donde se reencontró con su hermano. Y ambos lo utilizaron como trampolín, ya que luego de hacer un par de goles se embarcaron en el proyecto «Badajoz de Tinelli» (1998-99). En la segunda división del fútbol español llegó a señalar, según dice su currículum, 7 goles en 29 partidos (desconfiamos bastante porque las estadísticas oficiales de su paso por la Argentina varían bastante con su versión). Después de esa primera experiencia internacional volvió a nuestro país y se sumó a Belgrano de Córdoba (1999), donde sólo disputó dos encuentros.
En 2000 volvería a Europa, pero con mayor suerte. Descubrió su lugar en el Mundo y logró jugar con continuidad. El Metz de Francia (2000-01) le dio la chance de probar sus aptitudes en una liga acorde a su nivel. Pero el equipo perdió la categoría y D’amico se resignó a rodar por el ascenso. En la segunda división del fútbol galo se sintió como pez en el agua y actuó para varios equipos. Pasó por el Wasquehal (2001-02), tuvo una segunda etapa en el Metz (2002-03) y se convirtió en ídolo del Chateauroux (2003-05).
El año pasado se incorporó al Legnano de la Serie C italiana, donde jugó bastante pero con poca efectividad goleadora. Aún continúa en el equipo lila.

Fernando Osvaldo D’Amico
Mediocampista que surgió en All Boys y jugó en Quilmes, en el ascenso de nuestro fútbol. Su chance en Primera le llegaría con la casaca de Huracán Corrientes (1996-97), donde disputó 27 partidos. Permaneció en ese equipo durante la nueva etapa en el Nacional B pero, para emular a su hermano, se embaló en el mediático Proyecto Badajoz (1998-99), junto a otros futbolistas de renombre como Alejandro Limia, David Bisconti, Alejandro Mancuso, Martín Romagnoli, Gustavo Giustozzi, Ezequiel Castillo, Mauricio López, el brasileño Luis Fernando y el paraguayo Carlos Torres.
En España conoció a Erika, su mujer. Pero su amor dentro del fútbol lo conocería en Francia, el país que le dio todo. Aún mucho más a que su hermano Patricio.
Allí viviría experiencias únicas que rozan lo bizarro. En noviembre de 2004, por ejemplo, acudió a un colegio (el Instituto Yourcenar de Le Mans), en caracter de invitado, para que los alumnos aprendieran un poco más sobre la lengua castellana. Lo utilizaron como entrevistado y los chicos quedaron encantados.
Todo tiene una explicación, claro. Había llegado al Lille en 1999 con la mínima esperanza de probarse y quedar. Pero logró mucho más. Jugó en Primera y hasta disputó la Liga de Campeones de Europa. En 2003 fichó para el recién ascendido, MUC 72 de Le Mans y obtuvo cosas importantes. Por ejemplo, marcó el primer gol del equipo en la máxima categoría. El club sólo duró una temporada en Primera pero «Nando» se quedó para tratar de ascender. Sin lograrlo, partió hacia España en enero de 2005 y firmó para el Pontevedra, donde jugó hasta fin de la temporada. Después, prefirió quedarse en el país ibérico a pedido de su mujer, que no quería volver a mudarse. Esa decisión lo perjudicó ya que ningún equipo de Primera o de Segunda pidió sus servicios y tuvo que estar seis meses parado. En diciembre del año pasado fue tentado por el Badajoz pero no aceptó las condiciones. Hoy está esperando un que aparezca un club acorde a sus pretensiones económicas y geográficas.
Ferreira Da Souza Silbonei
Que extraño resulta ver jugadores brasileños en nuestro fútbol, y más aún si se trata de arqueros.
Este es el caso de un oriundo del Mato Grosso, nacido en 1980, que apareció en Tiro Federal de Rosario en la temporada 2003/2004. Si bien participó del ascenso de ese club a Primera División, a mediados de 2005, durante las temporadas anteriores actuó poco y nada. Se dio el lujo de jugar los 10 minutos finales del último partido del Apertura 2004 del Nacional B (ante Godoy Cruz de Mendoza), cuando los rosarinos se consagraron campeones.
Cucu