Serfaty Leonardo

Leonardo Daniel Serfaty
Delantero surgido de Estudiantes de La Plata cuyo mayor logro fue formar dupla en inferiores con Martín Palermo. A los 18 años debutó en la primera y según el embustero Profe Córdoba, fue parte importante de una imparable delantera junto a Zumich y el delantero de Boca. En la máxima categoría jugó 5 partidos y no marcó goles (temporada 1991-92). Anduvo luego por Chaco For Ever y algún club del ascenso español. Sin embargo retornó al país y poco a poco se fue transformando en un animador y eterno jugador del fútbol marplatense y la zona.
Pasó por Aldosivi (2001-2002) y fue ternado para el premio Lobo de Mar. Luego por Banfield de Mar del Plata (2002-2005) formando en ataque una dupla letal con Patricio Bedrossián, aunque su permanencia en el club se tornó polémica y conflictiva.
Para el 2005, Grupo Universitario de Tandil lo llevó a sus arcas para contrarrestar la fuerte incorporación de su clásico rival. Claro, el Ramón Santamarina había apostado el experimentado Roberto «Tati» Saavedra. Así Serfaty se reencontró con otro histórico, Miguel Lizza (sólo para amantes de los regionales y torneos del interior). Hoy, ya se le volaron las chapas pero no las mañas. Juega parado pero se las rebusca y hace goles en el Argentino B…en tanto que a Palermo, le fue un poquito mejor.

Cucu

Vargas Alberto

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Alberto Martín Vargas

Protagonista exclusivo de la historia más recordada sobre el dóping en Argentina. Como jugador del Deportivo Español fue sometido a un control luego del empate 1 a 1 frente a Newell’s el 11 de Agosto de 1996. Esa misma jornada Diego Maradona también fue sorteado luego de un Boca-Estudiantes, correspondiente a la penúltima fecha del Torneo Clausura. Días después saltó un análisis positivo y de acuerdo a los resultados, Vargas fue el implicado. Lo acusaron de haber usado cocaína para mejorar su rendimiento, algo bastante ridículo pero entendible por la ignorancia con la que se manejaba y aún hoy se manejan este tipo de temas. El juez federal Carlos Branca lo procesó, cosa inédita por meterse en el tema autoridades extradeportivas. Fue sancionado por infracción al artículo 37 de la ley de estupefacientes. Ese artículo establecía penas de un mes a tres años de prisión para quien use sustancias estimulantes o depresivas.

Fue obligado a someterse a una rehabilitación y sufrió un asedio de los medios que le fue insoportable. Claro, detrás de todo ello surgió un manto de sospecha acerca de un arreglo de cambio de frascos entre el jugador y Diego Armando Maradona, supuestamente complicado con las drogas. Es que el defensor orinó en el frasco 408 y el volante de Boca en el 508. A partir de allí se trazaron varias conjeturas.

Como testigos de la causa declararon, entre otros, el entrenador Carlos Bilardo, el presidente de Boca, Mauricio Macri, y el futbolista José Basualdo, quien realizó su control antidóping junto al Diego. Hubo allanamientos de las sedes de Boca, Deportivo Español, la AFA y el Cenard.

No le quedó otra que afirmar su dudosa adicción, fue suspendido por seis meses más una multa de 10 mil pesos. Para colmo Español perdió un punto. Sin embargo por su sinceridad, el presidente del club gallego, el impresentable Francisco Ríos Seoane, le renovó el contrato y le regaló un departamento. Más dudas imposible.

Pero Oscar Cavallero no lo tuvo en cuenta y se quedó solo y sin rumbo. Nadie se la jugaba por él, hasta que llegó el salvador llamado desde Bahía Blanca. Olimpo (1997-199) lo contrató para la B Nacional y si bien no jugó mucho y fue expulsado en dos ocasiones, se dio el lujo de compartir plantel con unos nenes de la talla de Ciattaglia, Novarese, Troyansky, Watson, Cattáneo, Esmerado, Saavedra, Galarza, Aballay, el Puma Rodríguez, J.J Ferrer, Vaudagna y Depietri. La campaña no fue buena y por la renovación del plantel para el campeonato siguiente, debió buscarse club.

En su historial figuran también actuaciones en Brown de Adrogué (1999-2000) vaya paradoja del destino, Temperley (2000-2001), Toros Neza (2002), Audax Octubrino de Ecuador (2003) aunque poco comprobables. Si se sabe que su último club fue el Liga de Loja (2004), también del fútbol ecuatoriano.

Sólo resta decir que una vez cumplida la suspensión volvió y no tuvo problemas con drogas ni conductas extrañas. Eso si, nunca más jugó en primera, y si efectivamente aceptó una suma de dinero como se sospechó, para tapar a otro, fue poco el monto. Porque su nombre quedó manchado para siempre.

Rivarola Diego

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Diego Gabriel Rivarola (Gokú)
Delantero mendocino que llegó al River de Ramón en 1996 con el bolso lleno de ilusiones y una interesante velocidad. Pero en épocas dulces de la institución de Nuñez, tuvo delante a grandes figuras que lo opacaron y prácticamente no le dieron chances de jugar. Se conformó con hacerlo en Reserva junto a Santiago Solari y José María Paz entre otros.
En 1997 pasó a Platense con la esperanza de hacerse un lugar y volver al Millonario, pero internamente sabía que sería prácticamente imposible, sobre todo porque en el Calamar tampoco jugaría demasiado. Debió pelearla mucho para competir con Spontón, el Pachorra Godoy, el Perro Arbarello y el Turco Hanuch. Si, un rejuntado de baldosas que compartían plantel con Cancelarich, Monasterio, Váttimos, Erbín, Loyola, Moner, Sandro Ojeda, Mandrini, Lenguita, Bocchio, Raúl García, Peinado y demás.
Ante la falta de posibilidades, creyó que emigrar al exterior sería la chance de ganarse un lugar y con el tiempo retornar siendo alguien. Sin embargo en Chile encontraría la comodidad que siempre soñó.
Primero pasó por el Santiago Morning (1997) y silenciosamente recaló en la Universidad de Chile (2000-2001) donde con el tiempo se fue transformando en ídolo y llegó a jugar con Sergio «Superman» Vargas y Leo Rodríguez.
Salió a probar suerte a México, al Atlas (2002) más precisamente, pero su actuación no pasó de discreta.
De nuevo en la U, el también apodado «Guachupé» e íntimo de Ezequiel Amaya, hizo goles y se transformó en un jugador polémico y glamoroso. Se peleó con el alcalde de San Felipe, es el más odiado por la gente de Colo Colo, formó dupla con Fernando Pierucci y hasta se atrevió a discutir la titularidad de Marcelo Salas, aunque este último se desgarró. En el 2005 estuvo cerca de volver al país. Juvenal Olmos lo pidió para Newell’s y también sonó en Olimpo, club donde dirigía Omar Labruna y en el que intentaba darle chances a todos aquellos que tuvo junto a su amigo Ramón Díaz cuando entrenaron a River.
Las perlitas son dos. La primera, es que existe un DVD con goles suyos titulado «Yo soy el Diego». La otra, que salió desnudo junto a Sergio Gioino en la tapa del periódico La Cuarta.
Finalmente probó suerte en el país y pasó por Argentinos Juniors (2006) con más pena que gloria. Unos pocos partidos flojos le sirvieron para perder la titularidad y a mitad de año irse al ultracompetitivo Unión Maracaibo de Venezuela.

Cucu

Cattáneo Sebastián

Sebastián Hernán Cattáneo
Si le hicieramos caso al fallido álbum de figuritas Fútbol ’96, llamaríamos a éste ex volante de Belgrano por su segundo nombre y la lista de los jugadores homenajeados se convertiría en el Line Up de una fiesta como Creamfields o Moonpark. Existe una singular coincidencia de nombre y apellido entre éste jugador y el DJ argentino (uno de los mejores del mundo) que comparte escenario con grossos como Paul Oakenfold, Deep Dish, Groove Armada y Erick Morillo.
Sin embargo, al Hernán Cattáneo deportista sólo le dio el cuero para para compartir la cancha con Santoni, Laciar, Rosané y el Perro Arbarello. Jugaba de «8» clásico, aunque sin demasiada llegada. Disputó 54 partidos en Primera, con Belgrano de Córdoba, y convirtió 3 goles (de 1993 a 1996). Jugó también para Racing y Deportivo Lasallano de la misma provincia. De un día para otro apareció en Portugal. Y se dedicó a estafar espectadores de varios clubes. Pasó por Académica (1998-2000), Espinho (2000-01), Nacional (2001-02), y Leça FC (2002 hasta la actualidad).

Juan Pordiosero

Groothuis Ariel

Ariel Alejandro Groothuis
Defensor de apellido extraño y complicado que seguramente será por ello inolvidable. Cultor de un perfil bajísimo, igual que su nivel, arrancó en Chacarita Juniors previo al ascenso a primera división en 1999, aunque para ese entonces no tuvo demasiada participación.
Al año siguiente creyó tocar el cielo con las manos. Llegaba a la A pedido por una tradicional institución del fútbol argentino. En Ferrocarril Oeste (1999-2000) estuvo en una etapa negra en la que permanecieron casi diez fechas sin convertir goles y en la que terminaron descendiendo lamentablemente. Claro, con un dream team conformado entre otros por Cristian Ayala, Nicolás Sartori, Juan Pablo Cracco, Félix Décima, Fernando Sanjurjo, Fabio Landaburu, Adrián Giampietri, Diego González, Cristian Chaparro, Nicolás Hernández, Luis Salmerón, el ecuatoriano Asencio, Ariel Rocha, no se esperaba otro destino.
No obstante dejó una marca registrada que lo acompaña en su carrera. Sus goles en contra frente a Boca Juniors y Rosario Central serían todo un anticipo de lo que vendría.
Pasó a Independiente Rivadavia de Mendoza (2000-2001) donde volvió a compartir un elenco estelar junto a José Sand, Juan Cruz Real, Leonardo Squadrone, Mario Saccone y el Mono Irusta del que zafaron del descenso sobre el final.
Mientras cobraba su deuda con los de Caballito años después a través de una inhibición desembarcó en el Halcón de Varela. En Defensa y Justicia (2001-2002) también estuvo apenas una temporada hasta que pasó a All Boys (2002-2004). Se dio el gusto de hacer algún que otro gol en contra, jugar con Ariel Ercoli y operarse de pubialgia, lesión de habilidoso. Curiosamente hizo dos goles a favor, pero vale repasarlas. Ante Morón pateó desde lejos, la pelota se desvió en un rival y desacomodó al arquero. El otro frente a Flandria, disparó un compañero, rebotó en su pierna y entró. A mitad de año, cuando el entrenador Caruso Lombardi dejó el club y se fue a Tigre (2004), se lo llevó junto al Chino Luna. En el Matador permaneció seis meses, se fue y ascendieron. Emigró al fútbol paraguayo, más precisamente al 3 de Febrero de Paraguay (2005) logrando buena química con su compañero Juan Ramón Jara. Frente a Guaraní convirtió otro autogol.
Hoy descolla en Platense (2005) en la Primera B y ansía con volver al Nacional. Mientras tanto, y parafraseando a un gran sabio, Groothuis, es un pelotazo en contra.

Cucu

Borges Marcos

Marcos Borges

En 1995 El Profe Castelli tuvo la genial idea de hacer la pretemporada de Newells en Estados Unidos. No sacó buenos resultados en aquella mini gira, pero se trajo un jugador brasileño que la rompió frente a La Lepra. Jugaba de delantero, y muchos imaginaron que podría acompañar muy bien a Biagini o suplir el puesto que dejaría libre una futura venta de Ivan Gabrich. Marcos Borges se calzó la casaca rojinegra y jugó 5 partidos en la Primera División (en la que incluso marcó un gol). Lo increíble es que en ese campeonato Newell’s hizo jugar a este brasuca y también al africano Ernest Mtawalli.

Juan Pordiosero

Asencio Leonardo

Leonardo Asencio

El apellido está mal escrito en la imágen. No es casualidad. El album de figuritas Fútbol ’96 editado por Cromy tiene varios errores (algunos muy groseros). Éste Asencio no tiene nada que ver con el ecuatoriano Ascencio que pasó por Ferro. Sin embargo, ambos están unidos por la página.
Éste mediocre marcador de punta de recorrido corto y dudosa habilidad pasó por Argentinos Juniors (62 partidos desde 1992 a 1996), Colón de Santa Fe (13 partidos y un gol en la temporada 1997-98) y Huracán de Parque Patricios (16 partidos en la 1998-99). También estuvo en Belgrano de Córdoba en 2001. Antes había jugado en la B Nacional para San Martín de San Juan. En su carrera guarda momentos muy especiales, como haber jugado la Copa Libertadores con el Sabalero. Pero la mejor anécdota la vivió junto al capitán de la selección argentina, Juan Pablo Sorín. Un día Argentinos enfrentó al Mandiyú de la dupla Maradona-Fren. Los dos jugadores del Bichito tenían mucho pudor de pedir una foto, pero como se trataba del Diego y además ese día uno de los dos había hecho un gol, se animaron y al final del partido se sacaron una foto con Maradona. El que hizo el gol esa tarde, fue Sorín, por supuesto. El colado…ya sabemos quién fue.
Hasta hace poco seguía robando en la United Soccer League de Estados Unidos.
Juan Pordiosero

Mancini Damián

Damián Alejandro Mancini

La vida de muchos futbolístas suele ser efímera. Pero algunos hacen hasta lo imposible para prolongarla. Éste singular defensor de la cantera velezana sabía que no tenía mucha vida útil en el club de Liniers, pero intentó de todos modos jugar al fútbol con algo de trascendencia. No disputó partidos oficiales, pero se dió el lujo de debutar ante Boca, por la ronda de perdedores de la Copa Centenario de 1993. Aquella mañana en Caballito, Mancini compartió la defensa con Leo Ramos, Trotta y Montefiore. Vélez perdió 1 a 0, pero también perdió la presencia del juvenil marcador, que prefirió, al año siguiente, buscar nuevos horizontes.
Después pasó por Ferrocarril Midland (1996 a 1998) y Deportivo Merlo (1998-2000).
Juan Pordiosero