Puro ritmo, vino tinto y sustancia (?)

En los √ļltimos d√≠as, nos enteramos de algunas cosas que involucran sensiblemente al universo baldosero, por eso es que decidimos hacer un updateando express. Con ustedes, los protagonistas de la semana:

- El muchacho que ven en la foto no es otro que Erwin √Āvalos, aquel delantero paraguayo que pas√≥ por Racing en la temporada 2007/08, promoci√≥n incluida. El Jabal√≠, tal como lo apodaban en La Academia, estuvo jugando en el ascenso de su pa√≠s hasta mediados de 2013, pero se ve que se dej√≥ estar un poquito (?) y se aboc√≥ a su verdadera pasi√≥n: el vino.

Erwin inaugur√≥ una bodega propia que lleva el nombre de “Bodegol”. Le deseamos los mejores √©xitos.

- En pleno paro bancario, Bernardo Leyenda anunci√≥ su retiro. Parec√≠a una joda, pero no. El arquero (casi siempre) suplente de V√©lez, River, Independiente, Racing, All Boys y muchos otros, colg√≥ los botines y habl√≥ con el sitio Cancha Llena, donde dio detalles de su actualidad art√≠stica. Si, Leyenda tiene una banda denominada “Corbatas ajustadas”. Esperemos que no sea segunda guitarra (?).

A él también le deseamos lo mejor y nos pone contentos que se amplíe el abanico musical baldosero. Jah Sandro, no estás solo.

Si tenés más información que creas merecedora de este espacio, dejala en los comentarios, comunicate por e-mail o a través de nuestro formulario de contacto.

Solari David


David Eduardo Solari (El indiecito)

Sin la calidad t√©cnica de Santiago ni la capacidad goleadora de Esteban, el menor de la dinast√≠a Solari ‚Äďhasta la aparici√≥n de su primo Augusto, actualmente en River- intent√≥ llevar el apellido de la manera m√°s digna posible, aunque, por lo visto, precis√≥ de alg√ļn que otro ayud√≠n familiar en el camino.

Por esas cosas del destino, a David le toc√≥ nacer en Colombia en 1986, mientras su padre Eduardo daba sus primeros pasos como entrenador del Junior de Barranquilla, e iniciar su carrera profesional, a√ļn en la adolescencia, bien lejos de casa. En el ascenso italiano, visti√≥ las camisetas del Venezia ‚Äďpor aquel entonces minado de argentinos, tras la debacle econ√≥mica de 2001- y el Chioggia Sottomarina.

En 2006, ya con 19 a√Īos en el lomo, y claro, por recomendaci√≥n de su viejo, este delantero se tom√≥ el primer vuelo con destino a Buenos Aires y arrib√≥ a Independiente. ‚ÄúTengo un juego m√°s parecido a Santiago, porque mi otro hermano ‚Äďpor Esteban- es 9, grandote y cabecea bien. Pero m√°s me gusta jugar por afuera, aunque no hay drama si me piden hacerlo por el medio‚ÄĚ, esgrimi√≥ ante la prensa local, que lo desconoc√≠a por completo. A decir verdad, su descripci√≥n personal era una s√≠ntesis perfecta, porque no era ni una cosa ni la otra.

Solari hab√≠a llegado al Rojo para actuar en cuarta divisi√≥n, pero a las pocas semanas ascendi√≥ al plantel profesional, donde tendr√≠a la chance de debutar oficialmente en septiembre de 2006, ante Rosario Central, de la mano de Jorge Luis Burruchaga. En total, fueron 4 partidos durante aquel torneo Apertura, en el que su mejor an√©cdota fue una apurada que se comi√≥ de parte de Antonio Barijho. Una ma√Īana, el Indiecito entr√≥ al vestuario y encontr√≥ pegado en la pared un poster de su hermana, Liz, bastante ligera de ropas. Cuando pregunt√≥ qui√©n hab√≠a sido el gracioso, el Chipi se hizo cargo y el pibe no tuvo otra opci√≥n que quedarse en el molde.

Con apenas un pu√Īado de minutos en el verano y en la Reserva durante el primer semestre de 2007, lo devolvieron al Chioggia italiano, aunque la revancha vendr√≠a m√°s temprano que tarde. A comienzos de 2008, Olimpo de Bah√≠a Blanca anunci√≥ con bombos y platillos la contrataci√≥n del delantero goleador Esteban Solari. S√≠, leyeron bien. Sin embargo, el que arrib√≥ al conjunto bahiense fue David, que volv√≠a m√°s maduro, dispuesto a llevarse el mundo por delante.

¬ŅY? ¬ŅLa rompi√≥? Ni cerca. En la primera fecha entr√≥ en tiempo de descuento para aguantar el empate ante Racing y reapareci√≥ siete d√≠as m√°s tarde, contra V√©lez, cuando los de Liniers ya estaban arriba en el marcador. A pesar de ponerle mucha voluntad (hizo expulsar al defensor Gast√≥n D√≠az), no convenci√≥ y tuvo que esperar varias semanas para volver a figurar. Su tercera y √ļltima participaci√≥n con la casaca aurinegra ser√≠a ante Tigre, por la quinta jornada, pero tampoco la aprovech√≥. Roberto Saporiti, que prefer√≠a improvisar con otros atacantes, lo colg√≥ y en abril, con Olimpo √ļltimo en la tabla de posiciones y la del descenso, rescindi√≥ su contrato.

Pero no iba a pasar mucho tiempo libre. Eduardo Solari levantó el teléfono, llamó a su viejo amigo Salvador Ragusa y pocos días después, David estaba en el Espoli de Ecuador (2008). En 2009, el propio Ragusa se lo llevó al Deportivo Azogues, de la segunda división ecuatoriana, para hacer dupla con otro baldosero, la Bala Jorge Drovandi.

Al parecer, la sociedad funcionaba a la perfecci√≥n dentro del verde c√©sped y much√≠simo mejor afuera. Entre Solari y Drovandi hicieron varios goles, en la cancha y en los boliches. Seg√ļn Juan Cantos Ormaza, presidente del Azogues, los muchachos ‚Äúprefer√≠an las discotecas en lugar de ir a los entrenamientos‚ÄĚ, por lo que sufrieron una multa del cincuenta por ciento de sus salarios. Disconformes con la sanci√≥n, los argentinos forzaron su salida del club.

En el verano de 2010, tras un per√≠odo de prueba, se uni√≥ al Deportivo T√°chira de Venezuela, donde tampoco estuvo mucho. A mitad de a√Īo ya defend√≠a los colores del AEP Paphos de Chipre (2010/11), donde una de las principales figuras de la liga era ¬°s√≠, su hermano Esteban! En ese pa√≠s europeo, tambi√©n actu√≥ en el Alki Larnaca (2011).

Desde 2012, juega con cierto √©xito en Israel. Primero, fue parte del hist√≥rico campeonato del Hapoel Ironi Kiryat Shmona en la temporada 2011/12 (por primera vez en casi 30 a√Īos un equipo que no fuera de Tel Aviv, Jerusal√©n y Haifa se qued√≥ con el t√≠tulo) y desde julio de 2013 defiende los colores del FC Ashdod, donde hace goles al mejor estilo Ronaldinho.

Fuera de Stock: La Copa Conmebol

14 noviembre 2014

Fue, durante casi una década, el estímulo internacional de los equipos chicos y el consuelo de los pocos grandes que no podían aspirar a la Libertadores o a la Supercopa. Festejada por aquellos que la consiguieron, ninguneada por aquellos que no la ganaron o que ni siquiera la disputaron. Con ustedes, la historia de la olvidada Copa Conmebol, la Champions de los pobres.

A comienzos de la d√©cada del 90, la Confederaci√≥n Sudamericana de F√ļtbol ten√≠a la intenci√≥n de de crear una copa que fuese similar a la UEFA y que de alguna manera se instalara como el torneo de mayor relavancia para aquellos equipos que en sus respectivas ligas se ubicaban detr√°s de los clasificados a la Libertadores. Ya exist√≠a la Supercopa como segunda competici√≥n, pero era demasiada exclusiva. Se necesitaba, entonces, una copa parecida a la de los europeos, con clasificaci√≥n abierta y eliminaci√≥n mano a mano, en partidos de ida y vuelta.

Fue así cómo surgió la Copa Conmebol, un mimo para los clubes menos favorecidos en el plano internacional. El premio por ganar este trofeo, además, se multiplicaba, porque en algunas oportunidades otorgaba la chance de disputar la Copa de Oro Nicolás Leoz (la que obtuvo Boca) y hasta la Copa Master de la Conmebol (no confundir con la Master de la Supercopa, esa que también ganó Boca). Todo un rejunte de hojalata del que era difícil enorgullecerse si uno era de un equipo grande.

1992

V√©lez S√°rsfield, Deportivo Espa√Īol y Gimnasia y Esgrima La Plata fueron los representantes argentinos de la primera edici√≥n, en 1992. En los octavos de final, El Gallego despach√≥ al Fort√≠n, luego de ganarle 2 a 0 en el segundo partido, con goles de Parodi y Sassone. Aunque luego, Espa√Īol terminar√≠a perdiendo con Olimpia de Paraguay en la definici√≥n desde el punto del penal.

El que lleg√≥ m√°s lejos de los nuestros fue El Lobo, que luego de vencer al O’Higgins de Chile y a Pe√Īarol de uruguay, en semifinales cay√≥ por penales con el Decano paraguayo. El campe√≥n terminar√≠a siendo el Atl√©tico Mineiro de Brasil, que de esa manera obtuvo su primer lauro internacional.

1993

En la segunda edici√≥n se produjo el estreno de Hurac√°n, que r√°pidamente qued√≥ afuera, luego de perder en el global con el siempre copero Pe√Īarol. El Deportivo Espa√Īol fue otro que qued√≥ afuera en la primera ronda, perdiendo en el cruce con Sportivo Luque√Īo de Paraguay. El √ļnico de los argentinos que m√°s o menos hizo algo digno fue San Lorenzo, otro debutante en esta copa.

El Cuervo barri√≥ a Danubio de Uruguay y luego a Sportivo Luque√Īo por penales, para despu√©s caer en semis con el Manya, por la misma v√≠a. Los uruguayos terminar√≠an perdiendo en la final con el Botagofo, otro brasile√Īo que us√≥ la Conmebol para desvirgarse en competencias sudamericanas.

1994

Hurac√°n volvi√≥ a aparecer en la tercera edici√≥n, con la secuela de aquel gran equipo que hab√≠a peleado el t√≠tulo hasta la √ļltima fecha del Clausura, en el primer semestre del a√Īo. El tema es que se comi√≥ 4 con Cerro Cor√°, de local. Despu√©s el Globo gan√≥ 2 a 1 en la revancha, pero no le alcanz√≥ para acceder a los cuartos de final.

El que s√≠ accedi√≥ a la segunda fase fue San Lorenzo, que elimin√≥ al debutante Lan√ļs, luego de empatar los dos partidos y triunfar desde los 12 pasos. Despu√©s se encontr√≥ con la Universidad de Chile, que le dijo adi√≥s para siempre. El campe√≥n en 1994 fue San Pablo de Brasil, que le gan√≥ a Pe√Īarol. A esa altura, los uruguayos eran los eternos perdedores de la Conmebol.

1995

El Gimnasia de Griguol y el Rosario Central de Angel Tulioi Zof accedieron a la Conmebol de 1995, despu√©s de haber terminados 3¬ļ y 6¬ļ en el torneo local, respectivamente. Lo del Tripero fue bien modesto, quedando eliminado de entrada con Sud Am√©rica de Uruguay. Y no, lo de GELP no son las copas.

Lo del Canalla, en cambio, fue heroico. No sólo porque eliminó a Defensor Sporting, Cobreloa y Colegiales de Paraguay, sino porque le ganó una final histórica al Atlético Mineiro, después de haber caído 4 a 0 en Brasil. Tanto la remontada como los penales, tuvieron tintes épicos. Obviamente, estamos hablando de una Copa Conmebol y no de una Libertadores, pero poco importa cuando se trata de festejar.

1996

Para la quinta edici√≥n, los clasificados de nuestro pa√≠s fueron Rosario Central (√ļltimo campe√≥n) y Lan√ļs, segundo en el plano local. El conjunto rosarino intent√≥ repetir la haza√Īa y estuvo cerca, luego de dejar afuera al Cobreloa y al River uruguayo, pero en semifinales se cruz√≥ el Granate, que ven√≠a de eliminar al Bol√≠var de Bolivia y a Guaran√≠ de Paraguay, apoyado en sus figuras: Roa, Serrizuela, Siviero, Mena, Hugo Morales, Ibagaza y el Chupa L√≥pez, entre otros.

Contra todos los pron√≥sticos, un equipo de C√ļper no perdi√≥ la final. Se impuso ante Independiente Santa Fe, luego de ganar 2 a 0 de local y perder 1 a 0 en Colombia. Lan√ļs fue el segundo club argentino en ganar la Conmebol y otro de los tantos que en Sudam√©rica se sacaron la leche con esta copa.

1997

En 1997, hizo su aparici√≥n Col√≥n de Santa Fe. Inesperadamente, despach√≥ a la U de Chile y a Danubio de Uruguay (ambos por penales, con Leo D√≠az como protagonista), pero en semifinales se cruz√≥ con Lan√ļs, que lo derrot√≥ por 3 a 1 en el global y entonces pas√≥ a la final.

En el √ļltimo cruce, el Granate choc√≥ con el Atl√©tico Mineiro, que ven√≠a de pechear escandalosamente el a√Īo anterior y no se pod√≠a permitir algo similar. Por eso puso todo en esas dos finales. Sobre todo en la primera, cuando el equipo de Emerson Leao gan√≥ 4 a 1 como visitante y canchereando un poco, desatando un esc√°ndalo que jam√°s olvidaremos, pese a que se trataba de una Conmebol.

“Varios jugadores de Mineiro nos cargaban, en el segundo tiempo, dici√©ndonos ole ole cada vez que tocaban la pelota. Y el peor de todos fue el capit√°n, Jorginho, que un minuto antes del final me dijo ole argentino hijo de p… Esto me hizo reaccionar mal”, dijo Ruggeri despu√©s de aquel gran hit de su carrera. Y agreg√≥: “Ahora, despu√©s del cotejo, m√°s calmo, reconozco que me equivoqu√©, pero en ese momento lo quer√≠a destrozar. Por eso lo segu√≠ hasta el banco de suplentes, donde se fue a refugiar. Ah√≠ me sali√≥ al cruce Leao, a quien no le pegu√©. El me separ√≥ al tiempo que me gritaba par√°, par√°, dejalo. Y despu√©s vino todo lo dem√°s por una reacci√≥n l√≥gica de mis compa√Īeros, que estaban tan irritados como yo por las cargadas de estos rivales, que en verdad me sorprendieron porque de tantas veces que jugu√© contra equipos brasile√Īos nunca tuvieron una actitud as√≠”.

Otro que habl√≥ fue el golpeado t√©cnico Leao, que por aquellos d√≠as comenz√°bamos a enterarnos de su aberraci√≥n por los argentinos:“Los jugadores de Lan√ļs son unos animales. Si fuesen hombres me hubiesen pegado de frente. Adem√°s no se dan cuenta de que todav√≠a tienen que ir a Brasil. Esto era s√≥lo un partido de f√ļtbol. En la cancha demostramos leg√≠timamente que somos superiores”.

En la revancha (sí, porque hubo revancha), empataron 1 a 1 y los brasileros se llevaron la copa.

1998

Gimnasia y Central fueron los protagonistas nacionales en la Conmebol de 1998. Los platenses tuvieron que recurrir a sus jugadores juveniles, ya que los grandes estaban de gira por Norteamérica. Fue así como surgieron los ya olvidados Lobitos, unos pibes que estuvieron al borde del milagro, pero perdieron con el Jorge Wilstermann de Bolivia. Una prueba más que clara de la poca importancia que le daban los clubes a esta copa, incluso aquellos que no tenían (tampoco ahora) trofeos internacionales.

El Canalla, en cambio, volvi√≥ a apostar al mismo camino que le hab√≠a dado una alegr√≠a tres a√Īos antes. Elimin√≥ a Audax Italiano de Chile, Hurac√°n Buceo de Uruguay y Atl√©tico Mineiro (s√≠, otra vez los brasucas), antes de llegar a la final con el Santos, que se termin√≥ colgando la medalla de campe√≥n, despu√©s de vencer 1 a 0 en Brasil y empatar 0 a 0 en el Gigante de Arroyito.

1999

La √ļltima edici√≥n de la Copa Conmebol fue la de 1999, con la participaci√≥n de Rosario Central y Talleres de C√≥rdoba. Los rosarinos entraron directamente a cuartos de final, pero marcharon con el Deportes Concepci√≥n de Chile. Lo de los cordobeses, en cambio, fue sufrido pero exitoso.

La T elimin√≥ en cadena a Independiente Petrolero de Bolivia (por penales), Parana de Brasil (por penales) y Deportes Concepci√≥n (3 a 2 en la serie), pero se encontr√≥ con un rival brasile√Īo dur√≠simo (?) e inesperado en la final: Centro Sportivo Alagoano. Un club de Macei√≥, un eterno equipo del ascenso que en aquel momento estaba en tercera divisi√≥n. ¬ŅY c√≥mo hab√≠a llegado a esa instancia? Cosas que los brasuca s√≥lo saben explicar.

Lo cierto es que el Azulão do Mutange se impuso por 4 a 2 en la ida, tirándole toda la presión al team de Gareca en la vuelta. Finalmente, Talleres ganó 3 a 0 en La Docta, con goles de Ricardo Silva, Darío Gigena y Julián Maidana sobre la hora.

¬°Un equipo cordob√©s campe√≥n de algo! Suficiente para que la Confederaci√≥n Sudamericana de F√ļtbol tomara cartas en el asunto y terminara con la fantochada de la Copa Conmebol, que nunca gan√≥ prestigio, pero que de alguna manera sent√≥ las bases para que se agrandara el cupo de participantes en la Libertadores y para que surgiera, a√Īos m√°s tarde, la Copa Sudamericana, luego de los experimentos de la Mercosur y la Merconorte.

Desde acá, nuestro homenaje a aquel torneo internacional que dejó algunos gratos recuerdos para los equipos chicos y algunos viejos cantitos hirientes para los equipos grandes. Todo fuera de stock.

Duda existencial N¬ļ 208

¬ŅC√≥mo esquivar la marca a presi√≥n?

Crisanto Wilmer

10 noviembre 2014

Wilmer Crisanto Casildo (Congo)

No son muchos los jugadores centroamericanos que hicieron una carrera digna en nuestro pa√≠s: el hondure√Īo Eduardo Bennett y los hermanos paname√Īos Dely Vald√©s rindieron inesperadamente bien en nuestras tierras. Pero hay otros, como Paulo Wanchope, que llegaron con un gran cartel y no estuvieron a la altura de lo imaginado, m√°s all√° de alg√ļn gol importante. Ni hablar de otro grupo, mucho m√°s grande, conformado por jugadores de Centroam√©rica que pasaron inadvertidos por el f√ļtbol argentino, como los casos del guatemalteco Rojas, el hondure√Īo Arnold Cruz, el paname√Īo Fernando Bol√≠var, el tico Berny Scott o el actual Ministro de Cultura y Deportes de Guatemala, Dwight Pezzarossi.

Mientras esperamos que Armando Cooper y Jerry Bengtson se decidan por alguna de estas vertientes, recordamos el caso de Wilmer Crisanto, el hijo de Bubba (?).

Nacido el 24 de junio de 1989 en La Ceiba, Honduras, el Congo Crisanto super√≥ una infancia dura, en la que no le falt√≥ una pelota para demostrar sus primeras habilidades, pero s√≠ le falt√≥ la presencia paterna, esa que a veces es tan necesaria para despertar el amor por el f√ļtbol.

Wilmer ten√≠a apenas 11 a√Īos cuando su pap√°, Don Mariano Crisanto, parti√≥ en un barco en busca del sue√Īo americano. El Crisanto padre tambi√©n hab√≠a sido futbolista (es √≠dolo en el Xelaj√ļ de Guatemala, donde hizo el gol del campeonato en 1996). Pero en el Norte, all√° en los Estados Unidos, no le qued√≥ otra que remarla de abajo. ¬ŅSu actividad? Los camarones Las langostas.

“Todos los d√≠as me levanto a las 2:30 am para estar ya listo a las 4:00 am en el trabajo. Me subo al bote, nos vamos, entramos al mar y regresamos a las 12:00, mi papel es hacer que las langostas entren a la trampa, a diario sacamos entre 2 mil y 3 mil libras y se venden bien, a veces 4 d√≥lares o 5, depende del cliente”, cuenta Don Mariano, que actualmente vive en Boston.

De m√°s est√° decir que el viejo de Wilmer sabe hacer las langostas en barbacoa, hervirlas, asarlas, cocerlas o saltearlas. Tambi√©n prepara langostas empanizadas, fritas o a la parrilla, pinchos de langostas, langostas criollas, guiso de langostas, langostas con pi√Īa, con lim√≥n, con coco, con chile. Adem√°s le gusta la sopa de langostas, el caldo de langostas, estofado de langostas, la ensalada de langostas, papas y langostas, la hamburguesa de langostas, y el s√°ndwich de langostas…

“Yo s√© que algunos me dir√°n que fui mal padre, pero esa decisi√≥n la tom√© porque ten√≠a que velar por el bienestar de ellos, ahora todos tienen su educaci√≥n y han salido adelante”, explica el ex jugador, mientras agrega: “Los dej√© peque√Īos, Wilmer era el hijo mayor, le dije que me iba de viaje, aunque no revel√© para d√≥nde. No les quise decir que me ven√≠a mojado”.

“Pese a la distancia, Dios me premi√≥ con un hijo obediente, educado y disciplinado. Cuando √©l ten√≠a 14 a√Īos regres√© a mi pa√≠s, y me di cuenta que estaba en la Selecci√≥n Sub-15 de Honduras en Bolivia, qued√© sorprendido. Es un orgullo para m√≠, aunque en la selecci√≥n lo he visto jugar, solo por televisi√≥n”.

En efecto, su hijo tuvo buenos rendimientos en sus épocas como juvenil y eso le permitió debutar en la Primera División de su país, con la camiseta del Victoria (2007/08). Con muy pocos partidos en el lomo, el destino quiso que este lateral derecho llegara a la Argentina, gracias a la recomendación del arquero mendocino Diego Vázquez, que puso en contacto a su representante, Cristian Vargas (ex hombre de Godoy Cruz), con el Gato Oldrá, técnico del Tomba en aquel entonces.

Las cosas, sim embargo, no fueron sencillas. Su vuelo hizo escalas en El Salvador, Per√ļ y Chile, para finalmente arribar a la Argentina y darse cuenta de que le hab√≠an perdido el equipaje. Bastante cansado a esa altura, se sum√≥ al plantel de Godoy Cruz (2008), pero no lo llevaron a la pretemporada. De todos modos, no se hizo mucho drama.

‚Äď¬ŅHas comenzado a adaptarte a la provincia?

‚ÄďDe a poquito, ya que nunca hab√≠a venido. Lo m√°s rico que he probado es un asadito. Las chicas son muy lindas. En Honduras tambi√©n hay chicas bonitas, pero ac√° tienen lo suyo.

‚Äď¬ŅC√≥mo podr√≠as definirte como jugador?

‚ÄďSoy un 4 que subo, bajo y soy muy atrevido. Espero que la gente pueda ser feliz con lo que hago.

Como si se hubiera tratado de un simple negociado (?), Wilmer Crisanto s√≥lo fue utilizado en algunos partidos de Reserva y al a√Īo siguiente ya estaba de nuevo en Honduras, donde volvi√≥ a ponerse la camiseta del Victoria (2009 a 2013).

A mediados del a√Īo pasado, denunci√≥ que sus compa√Īeros pasaban hambre y a los pocos meses se incorpor√≥ al Motagua, a pedido de un entrenador argentino. Adivinen qui√©n. S√≠, Diego V√°zquez, el mismo que lo hab√≠a colocado en Mendoza.

Ya más tranquilo desde lo económico, Wilmer ahora dice que su nuevo equipo también tiene hambre, pero de gloria. Porque el hambre en serio, ya sabemos, se combate con langostas.

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