Especiales: Seijo y Bonilla
- Categoría: Baldoseros, Especiales
- Fecha: Feb 9,2010
Juan Manuel Seijo y Cristian Bonilla
En julio de 2000, la octava división de Argentinos Juniors disputó un torneo juvenil en las Islas Canarias. No sólo eso: lo ganó sin perder ningún partido. En ese equipo, que era capitaneado por Julio Barroso (hoy relegado en el Boca de Alves), se destacaron dos jugadores: el enganche Juan Manuel Seijo y el delantero Cristian Bonilla.
Un mes más tarde, a fines de agosto, el Bicho se consagró campeón a nivel nacional de su categoría, pero sin Seijo ni Bonilla. ¿Dónde estaban? Aquí entran en escena dos personajes, por aquel entonces desconocidos, que intermediaron para que los pibes terminaran, no de la mejor manera, en el fútbol portugués: el pseudoempresario -como lo bautizó el ex presidente del Bicho, Oscar Giménez- argentino Hernán Berman (ex representante de Javier Saviola y actual de Rodrigo fasito Archubi y Nicolás Navarro -a quien ya había tentado para llevarlo al Millonario cuando tenía 15 años-) y el lusitano Jorge Mendes (que en la actualidad maneja los hilos del muchacho de la publicidad de shampoo para la caspa).
Ya en el Viejo Continente, ambos recalaron en las inferiores del Porto, donde no pudieron hacer pie, y pasaron al Salgueiros, donde tampoco pudieron levantar vuelo. En 2003 tomaron caminos distintos; Seijo regresó a Argentinos Juniors, y Bonilla pasó a Lanús. Ninguno de los dos logró jugar oficialmente.
Bonilla regresó a Portugal en 2005, para hacerse bien de abajo. Arrancó en el Ermesinde (2005 a 2007), de la tercera división, y luego se sumó al Desportivo Aves (2007), donde las lesiones lo tuvieron a maltraer, y después desapareció del mapa.
Para Seijo, el panorama tampoco fue muy alentador. Si bien estuvo en el Bicho de La Paternal hasta 2006, debió conformarse con algunos partidos en Reserva. Para colmo, luego de quedar libre se rompió los ligamentos y meniscos. Hace algunos años se remataba al mejor postor, pero parece que se dio cuenta que el fútbol no era lo suyo y se dedicó a estudiar Kinesiología.
Así que vos, niño púber de 15 años con incipiente acné juvenil, que tenés las bolas llenas de comer banco en tu categoría y querés tomarte el avión ante el primer ofrecimiento de cualquier chanta, pensalo bien. Tu historia puede terminar como la de Tévez, sí. Pero también puede terminar como la de Seijo y Bonilla.















