Coppola Guillermo

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Guillermo Mario Coppola

“Es vivísimo, fuma abajo del agua”, digo alguna vez Diego Maradona sobre Guillote. Y si bien su homónimo futbolista no alcanzo el grado de astucia de El Representante de Dios, al menos se la rebuscó para jugar un partido en Primera División. Algo que el Coppola malo (?) no pudo hacer, aunque su nombre haya figurado en un encuentro amistoso jugado con Boca.

El Guillermo que se desempeño adentro de las canchas lo hizo 7 veces con la camiseta de Platense entre 1988 y 1990, sin marcar goles. Según algunos sitios web, también pasó por el Deportivo Armenio en la temporada 1992/93. Y ahí se le pierde el rastro. Un garrón. O un jarrón (?).

Poco más se supo de este delantero hasta el 2015, año en el que volvió a las canchas después de romperla en Buenos Muchachos. Fue en el programa de Beto Casella Futbol Senior, donde, acompañado de otros veteranos como el Bambino Veira y el Coco Basile Ciraolo, Maldonado, Nannini, Villoldo, Scotto, Frágola y Marcelo Espina, apareció para disputar el ya tradicional (?) torneo de viejas glorias. Sin sus mujeres, sin su pinta, sin su dinero, sin Maradona. Un Guillermo Coppola inédito.

El Porvenir Dana copia de Barcelona Nike (2014)

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Aquellos que llevan consigo algún TOC relacionado con la necesidad de buscar una simetría u orden en las cosas, habrán sufrido horrores viendo al Barcelona de la 2011/12. No por su nivel futbolístico (campeones de la Supercopa de España y de Europa, del Mundial de Clubes y de la Copa del Rey), sino por su desequilibrada (?) camiseta, diseñada por Nike.

La prenda del equipo catalán contaba con líneas azules y rojas de diferente grosor que se iban fusionando, de izquierda a derecha y de arriba abajo. Un modelo que tuvo su homenaje unos años después en El Porvenir, de la mano de Dana, una marca que ya había encontrado inspiración en otros diseños. Afortunadamente para los que son afectados por el mencionado trastorno, los partidos del equipo de Gerli no fueron televisados. A todos ellos, perdón por este recuerdo.

Gago (2013)

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Vaya si le quedaba grande el arco de Casa Amarilla al bueno de Fernando Gago, un habitué de pasar más tiempo rodeado de médicos que a disposición de Carlos Bianchi en su actual aquella etapa por Boca. Por eso, cada vez que el cuerpo se lo permitía, había que trabajar, pero también divertirse. El marido de Gisela Dulko se tomó un respiro y probó un rato abajo de los tres palos… ¡y no se lesionó!

Gennero Luis

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Luis Enrique Gennero

En 1983, River Plate sufría la crisis económica más importante de su historia. En pleno Torneo Metropolitano, luego de varias semanas de negociaciones, los futbolistas del plantel profesional se declaraban en huelga, enojados por la falta de respuestas por parte de los dirigentes. Y así, el Millonario tuvo que ser representado varias fechas por un grupo de juveniles.

El primer partido que jugaron estos pibes de no más de 19 años fue el 10 de julio de 1983, cuando recibieron en un semivacío Estadio Monumental a Unión de Santa Fe. Hicieron lo que pudieron, y terminaron cayendo por 3 a 0 (goles de Eduardo Sánchez, Mario Alberto y Ramón Centurión). Uno de esos mocosos (?) era Luis Gennero. Jugando como marcador de punta izquierda, tuvo un flojo partido. Tantas dudas dejó en esa línea defensiva compartida con Vélez, Vittor y Karabín, que fue debut y despedida para él: a partir de la fecha siguiente su lugar fue ocupado por Alejandro Montenegro.

Y nada más se supo del pobre de Luis (algunas versiones dan cuenta que quedó libre y se fue a jugar a la Liga de Junín), como pasó con varios chicos que fueron incinerados aquel invierno. Vaya nuestro breve homenaje para este ignoto y olvidado futbolista.

López Méndez Leonardo

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Leonardo Favio López Méndez

No fueron tantos los colombianos que pasaron por San Lorenzo de Almagro y eso se lo podemos atribuir a una lógica: la mayoría tuvo un paso decepcionante o poco feliz con la camiseta azulgrana, a excepción de Iván Ramiro Córdoba y Walter Perazzo, nacido en Bogotá, pero formado futbolísticamente en nuestro país. El resto, baldoseó fuerte o hizo poco para ser recordado por los hinchas del Ciclón. Y en este último grupo, entra Leonardo López Méndez.

Oriundo de Puerto Boyacá, una ciudad portuaria signada por la violencia de la guerrilla, se forjó como un hombre combativo, pero adentro de la cancha. Pasó por el mediocampo de Independiente Medellín (2006) y Boyacá Chicó (2006 a 2010), antes de recalar en San Lorenzo de Almagro, para el Clausura 2010, donde lo miraron de reojo por el simple hecho de ser colombiano y llamarse Leonardo Favio.

Claro que no fue el único que llegó al Cuervo por esos días. También lo hicieron otros como Sebastián Balsas y Diego Herner. Había bastante material…para preocuparse (?). San Lorenzo terminó decimocuarto en ese torneo y López Méndez, que había arrancado como titular, apenas pudo disputar 6 encuentros en los que no justificó su contratación.

Para enero de 2011, Ramón Díaz ya no le daba bola, así que el colombiano explotó: “Me hubieran dicho en diciembre que no iban a tenerme en cuenta”. Y eso no es todo, porque fue al club y exigió los 850 dólares que le debían para poder marcharse. Pero ojo, porque no quería transferencias ni cheques. E-fec-ti-vo, taca taca (?). Así que le pagaron y se volvió a su tierra.

Deportes Tolima (2011) y La Equidad (2012) le dieron la oportunidad de reivindicarse, pero no dudaría mucho con Los Pijaos ni en Los Aseguradores, mudándose rápidamente a Barranquilla para ponerse la camiseta del Junior (2012). ¿Y cómo lo recibieron? Fight, Fight, Fight (?).

Pasos insignificantes por Atlético Huila (2013) y Patriotas Boyacá (2014) le dieron la pauta de que ya se le estaban agotando los clubes en su país, así que en 2015 decidió mudarse a Perú, para sumarse a la Universidad Técnica de Cajamarca.

Ahora nos queda más claro por qué San Lorenzo no contrata muchos colombianos.