Zaccanti Cosme

Cosme Julián Ubaldo Zaccanti

Dueño de uno de los mejores nombres del fútbol mundial y creador una pose que marcó una etapa en las típicas fotos de las formaciones, Cosme Julián Ubaldo nunca podría haber pasado inadvertido. Desgarbado, de andar aparatoso y exageradamente torpe, se hizo conocer actuando como marcador de punta en la Primera de Racing (1987 a 1994), club con el que disputó 101 partidos y marcó 8 goles.

Quienes lo vieron jugar lo recuerdan como un jugador muy limitado, pero con mucha garra y amor propio a la hora de proyectarse, generalmente sin suerte, por el carril derecho. Quizás su mejor partido lo tuvo ante Vélez, en diciembre de 1991 por el Apertura, cuando le convirtió 2 tantos a Rubén Cousillas y estrelló un remate en el palo.

Cuando abandonó La Academia recaló en Huracán Corrientes (1995/96), con el que ascendió a la máxima categoría. En el equipo azulgrana, durante los 16 partidos que jugó, lo desbordaron todos y en 1997 pasó a Belgrano de Córdoba, que también terminó subiendo al final de la temporada. Unas 30 presencias con la casaca del Pirata fueron suficientes para que volviera a pelearla al Nacional B. Fue así que Atlético Tucumán (1999), Independiente Rivadavia (2000) y Gimnasia y Esgrima de Jujuy (2000/01) lo cobijaron en el final de su carrera. Retirado del fútbol se dedicó a la dirección técnica junto a su ex compañero y amigo Luis Sosa.

Sahud Guillermo


Guillermo Sahud
Mediocampista de Douglas Haig de Pergamino, que decidió irse con su fútbol a las inferiores de River. Allí integró un mediocampo con jugadores de la talla del «Loco» Dalla Líbera y «Pipo» Gorosito. No le fue bien con los Millonarios, volvió a su pueblo natal y continuó con sus desepeños en el rojinegro.
Pero su futuro no sería precisamente en Argentina. Soñaba con conocer el mundo gracias a sus habilidades futbolísticas, pero fueron las empresariales las que le depararon un viajecito a Portugal para probar suerte. Dijo que se iba porque «la diferencia económica era muy notoria, el dólar estaba muy alto en Argentina». Análisis económico de lado, se marchó al Sete, de alguna divisional de Francia. Se le hizo difícil: había dejado todo en Argentina, pero se enamoró perdídamente de una francesa que le ayudó a pasar el mal trago de no poder comer un rico choripan con chimichurri.
La sede del Sete quedaba cerca de la Costa Azul y dijo que cuando le pifiaba en los entrenamientos la pelota iba a parar al mar. Otro que contribuyó a la contaminación del Mediterráneo. Igualmente era ídolo y cuando le tocó irse le hicieron un homenaje de despedida. Se marchó al Montauban, también de alguna categoría del ascenso de Francia.

Amiguito

Rojas Arístides

rojasaristides

Arístides Fabián Rojas (La Flecha)

La carrera del delantero paraguayo Arístides Rojas fue de mayor a menor. Debutó en el fútbol francés. Primero pasó por el Lens (1990/91), luego se fue al Dunkerque (1991/92) y terminó en el Châteauroux (1992/93). A los 23 años regresó a su país para jugar en Atlético Colegiales (1993/94) y Guaraní (1994 a 1996). Una temporada en Las Palmas de España (1996/97) fue el trampolín para su llegada a la Argentina.

En Independiente (1997) aún se lo recuerda como uno de los peores delanteros de los últimos 20 años. En 11 partidos convirtió 2 goles, ante Boca y San Lorenzo, en sendas derrotas del Rojo. Con la camiseta de Unión de Santa Fe (1998) tampoco levantó la puntería. Sólo marcó una vez (ante San Lorenzo, aunque esta vez en una victoria por 3 a 2) en 13 presencias.

Siguió su carrera barraca abajo en Alianza Lima de Perú (2000), Sol de América de Paraguay (2000 a 2003), Guabirá de Bolivia (2003/04), Guaraní Antonio Franco de Posadas (2004), General Caballero (2005/06), Sportivo Trinidense (2006), Rubio Ñú (2007) y General Díaz (2008), todos de Paraguay. Además, formó parte de su Selección, con la que participó de la copa América de 1997 y el Mundial de Francia 1998.

Charles

charlesmaradona

Charles

Su verdadero nombre es Fabián Figueredo Santos. Pero todo el mundo lo conoció como «Charles«. Se inició en Bahía, donde salió campeón y se consagró goleador. Pasó al Cruzeiro y ratificó sus condiciones. Prueba de ello fue la magnífica noche que tuvo ante River (3 a 0, en el Mineirao) en la final de la Supercopa de 1991.
Semejante actuación llamó la atención de Maradona, que planeaba volver a Boca. En junio de 1992, Diegote se puso con dos palos verdes y compró al moreno atacante.
La presentación no se hizo mediante conferencia de prensa ni con un amistoso en la Bombonera. El lugar escogido fue el estudio de «Ritmo de la noche». Allí, en una cancha de cortas dimensiones, un rejuntado xeneize compuesto por Gatti, Tapia, Maradona y el mismísimo Charles derrotó a River (Fillol, Tarantini, Jota Jota López y Alonso) por 6 a 4, con dos goles del brasileño. Esa noche El Diego sentenció «esta fue su presentación. Se va a cansar de hacer goles con la camiseta de Boca«.
Pero el plan terminó mal. Maradona no pudo regresar (recién lo hizo 3 años después) y Charles fue un fracaso total (aunque fue parte del equipo campeón). Jugó 5 partidos, no hizo goles, y volvió a Brasil, donde no tuvo el mismo éxito que en sus comienzos (vistió las casacas de Gremio, Flamengo y se retiró en Bahía).
En su Selección disputó 11 encuentros y marcó 3 tantos.

Juan Pordiosero

Gómez Tony


Tony Gomez
Lateral y volante uruguayo de piernas finitas, que supo ser héroe en su país. Identificado hasta la médula con la casaca de Nacional, recorrió el mundo gracias a la fama que contrajo jugando para el «Bolso». No era para menos. En 1988, Tony había convertido el penal que le dio el título a los uruguayos en la definición de la Copa Intercontinental ante el PSV. Con ese gol en la mochila, se dedicó a afanar por el resto de su carrera. El primer equipo que lo contrató fue San Lorenzo de Almagro, donde terminó haciendo sapo en la temporada 1989/90.
Además de sus 4 períodos en Nacional, Gómez también jugó para River, Wanderers y Plaza Colonia de su país. En 1993 pasó a Barcelona de Guayaquil y un año más tarde llegó a Avellaneda para jugar en Independiente. No conformó y pasó a Estudiantes de La Plata (tampoco hizo mucho). Probó en China (en el Matsumichi) pero tampoco rindió. Volvió a su país y se retiró.
Según se supo tiempo después, las razones por las cuales Tony Gómez no brilló en el Rojo fueron puramente físicas. Pero no por lesiones en sus delicadas piernas sino por su terrible miopía, que le impedía disputar partidos en horario nocturno. De no creer.

Juan Pordiosero

Kuyumchoglu Fernando

Fernando Kuyumchoglu
Nacido en Beccar algún año del siglo pasado, éste jugador que padece de un patronímico sacado de los cuentos de Eber Ludueña, se inició en las inferiores de River Plate en el clásico puesto de lateral derecho. Integró la selección sub-16 campeona en el sudamericano en Buenos Aires de 1985 junto con el astro Maradona (Hugo) y el fanático de la selección Fernando Redondo. Ante la contratación del histórico Hernán Díaz, proveniente de Central, después de debutar fue transferido al Estudiantes platense. Con vocación un poco más ofensiva trató de desempeñarse como volante por el mismo sector sin mayor éxito a pesar de haber convertido su único gol en primera división, contando con más continuidad. Al finalizar la temporada pasó a Lanús, dirigido por Russo. Su carrera continuó repleta de triunfos puesto que el Granate al finalizar esa temporada debió descender al Nacional B. Trantando de olvidar malos tragos probó suerte en el exterior, por eso anduvo jugando por Grecia y Colombia. Cuando regresó al fútbol argentino para desempeñarse en el Platense de Castelli, se le preguntó sobre su experiencia en otros países: «conocí gente re-copada», dicen que respondió. No estuvo mucho tiempo en Argentina y emigró, esta vez al fútbol italiano y su atractiva y encantadora cuarta división, en el poderosísimo Castrovillari. Cansado de tanto éxito hizo el curso de Director Técnico y alcanzó una meta que envidia el mismísimo Orestes Katorosz: dirigir el Equipo de las Estrellas (actores, modelos, músicos y galanes).

Amiguito

Mannarino Rolando

Rolando Mannarino
Veloz y hábil delantero, surgido de las inferiores de Gimnasia de La Plata. Cualquier memorioso del fútbol que lo vió jugar diría que este intrascendente puntero hacía recordar a los viejos wines. Pero sus habilidades estaban lejos de ser la de aquellos en blanco y negro. Tenía una velocidad incomparable, mas su poco control sobre ella lo hacía a uno acordarse de Forrest Gump. Sus condiciones le significaron una convocatoria a la Selección de Alfio Basile (se recuerda su participación, con tanto incluído, en un amistoso frente a «Resto del Mundo»). Desde sus comienzos dejó claro que lo suyo no era el gol y durante toda su carrera se dedicó a ratificar afanosamente su profecía. Pasó por Talleres de Córdoba, donde no ayudó con goles, su sequía se pronunció aún más y descendió al Nacional B. Le dieron una oportunidad más en Banfield, pero tampoco convirtió y su tuvo que ir. No conforme con su infortuita actuación, se fue a triunfar a México. Lamentablemente tuvo que volver al poco tiempo, porque no se adecuó a las costumbres, ni al idioma del país azteca. Siguió su carrera en el ascenso de nuestro país.

Amiguito

Mahía Adrián

Adrián Mahía
Delantero que supo fracasar en Independiente a comienzos de la década pasada. Se destacó jugando para Belgrano de Córdoba en el Nacional B. De ahí paso a Central, dónde dio los primeros indicios de su irreconciliable relación con el gol.

En Rosario sólo marcó 3 tantos en 18 partidos. Pasó al Rojo en la temporada 92/93. No pudo gritar ningún gol en el torneo, aunque se recuerda uno que le convirtiera a Racing por la Supercopa (el mismo día que el Turco García hizo un gol con la mano).

En Avellaneda no lo soportaron mucho tiempo más (pese a que había llegado por recomendación de Bochini). Empezó su carrera descendente en Platense (17 partidos, 0 gol) y continuó por otras partes de América (México, Costa Rica, El Salvador).

Jugó el Torneo Argentino para Juventud Unida Universitario de San Luis.
Salió campeón en la liga de El Salvador, con El Aguila.