¡Volvimos, putos!

Lo veniamos preparando desde hace mucho y es tiempo de anunciarlo: esta noche arranca la segunda temporada de En Una Baldosa por Rock & Pop (FM 95.9). Sí, después de haber deambulado de horario en horario durante nuestro primer año en la radio, ganamos un espacio propio y ahora nos van a poder escuchar de lunes a jueves, de 21 a 22 h.

Y no volvemos así nomás, claro. La novedad más importante es que En Una Balodosa será en vivo, así que van a poder interectuar con nosotros durante el programa, que contará con nuevas secciones y la conducción del Mono Santiago Schefer.

En Una Baldosa, muchos no lo saben, supo ser la sección de un programa de radio antes que un blog. Eso ocurrió allá por el 2003, cuando formaba parte de Maldita Radio (casualmente en Rock & Pop Beach, de Mar del Plata). Luego armamos el sitio, que hizo su propio camino y se expandió hacia el resto de la web; generamos contenidos para distintos medios gráficos, nos popularizamos en Twitter y desde el año pasado pudimos volver a la radio con un espacio integramente nuestro.

Bienvenidos a esta nueva etapa. Pueden escucharnos acá.

Pedano Mauricio


Mauricio Pedano

El Clausura 2007 fue un torneo olvidable para un Banfield que se había malacostumbrado más a disputar competiciones internacionales que a tener que viajar a Misiones para jugar contra Crucero del Norte por la B Nacional. El Taladro terminó 15° y apenas sumó 19 puntos, producto de 5 triunfos, 4 empates y 10 derrotas. Entre medio de ese desempeño irregular, el técnico, Pablo Vitamina Sánchez, aprovechó para prender fuego foguear a algunos pibes de las divisiones inferiores que venían pidiendo pista hacía rato.

Uno de los perjudicados beneficiados de esa movida fue el mediocampista (ocasionalmente marcador central) de la categoría ’87 Mauricio Pedano, surgido de la cantera del Club Atlético y Biblioteca Bell cordobés. Si bien para los hinchas de Banfield era un perfecto desconocido, supo ser una figurita repetida en las convocatorias del sub 20 argentino dirigido por Francisco Ferraro (incluso fue como sparring al mundial de Alemania en 2006, donde conoció al putito de Lionel Messi).

El debut, digamos, le llegó en buena hora. El 29 de abril, por la fecha 12, en uno de sus escasos momentos lúcidos del campeonato, Banfield goleaba 3 a 0 a Newell’s con una actuación demencial de Darío Cvitanich, que había convertido los tres tantos. Cuando apenas quedaban 10 minutos, Vitamina mandó a la cancha a Pedano en lugar de Daniel Quinteros. Enseguida, Martín Andrizzi metió el 4 a 0 y era casi todo risas.

Unos días más tarde, en el Cilindro de Avelleneda frente a Racing, rapiñó un par de segundos más cuando reemplazó a Pantriste Andrizzi en tiempo de descuento, aunque no pudo revalidar su buena suerte (?) y el partido terminó 1 a 1.

Ante el ya descendido Quilmes, por la fecha 16 y en el Florencio Sola, Sánchez creyó que ya era el momento de mandarlo desde el arranque. Si bien el Taladro esbozó una levantada en los últimos minutos, cayó por 3 a 2 con la participación estelar de Pedano.

Así y todo, volvió a aparecer a la semana siguiente, esta vez ingresando desde el banco en lugar de Fabián Santana, ante Gimnasia de Jujuy. Ese día, Banfield ganó por 1 a 0 y el pibe se despidió de la máxima categoría del fútbol argentino. A Vitamina, pocos meses después, los hinchas de Central se encargarían de escupirlo. Justicia divina (?)

Sin más oportunidades en el Sur, Mauri (que no es Macri) armó las valijas y partió al Viejo Continente. El Matera del ascenso italiano había armado un equipo para revolucionar el under europeo y contrató, entre otros, al ex Racing Manuel Conde García y varios jugadores locales con pasado en categorías superiores. El proyecto arrancó bien, pero comenzó a desmoronarse pocas fechas más tarde y finalmente fue un fracaso: el Matera ni siquiera clasificó a los playoffs. Está más que claro que volaron todos.

Deportado (?), Pedano volvió a Sudamérica para jugar un semestre en la segunda división de Colombia con el Bucaramanga (2009), pero rápidamente regresó a Europa. Esta vez el destino lo llevó a Grecia, donde estuvo paseando, porque de fútbol casi ni hablar, varios meses enfundado en la casaca del Ionikos (2010).

De nuevo en la Argentina, emprendió la vuelta a su tierra natal. Leones le abrió las puertas a comienzos de 2011 para disputar la liga bellvillense. Más tarde ese mismo año lo contrató Huracán de Tres Arroyos, ya en el Argentino A, pero duró muy poco. Llegó lesionado y se fue mal, peleado con el gerenciador, el presidente y el DT por defender a sus compañeros marginados. Al final, quedó libre por falta de pago.

Después de probarse sin éxito en el Sportivo Carapeguá de Paraguay, en marzo de 2012, de un día para el otro, se sumó a Los Andes, de la Primera B Metropolitana, dirigido por Alfredo Cascini. Parecía el resurgir de su carrera, pero la ilusión se desvaneció rápido y luego de un puñado de actuaciones pobres quedó libre en julio.

A mediados de año estuvo a prueba en Estudiantes de Río Cuarto. Esa fue la última vez que tuvimos noticias suyas. Para no extrañarlo, cada tanto nos pegamos una vuelta por su canal de YouTube -atención al sonido ambiente-. Porque sí, en el fondo, bien en el fondo, somos unos tiernos.

Melbourne Victory 0 – Boca Juniors 1 (2010)

Tan sólo una asignatura le faltaba a Boca Juniors para ostentar el hecho de ser el único equipo argentino en haber desplegado su fútbol por los cinco continentes: disputar un encuentro en Oceanía.

Entonces, a mediados de 2010, el Xeneize cumplió con dicha deuda cuando viajó a la tierra de Supermatch para jugar contra el Melbourne Victory de Australia y el Wellington Phoenix de Nueva Zelanda, respectivamente.

Y precisamente en la previa al primer partido, Claudio El Bichi Borghi no escatimó en elogios hacía la figura de Marcelo Canuto Cañete, su niño mimado: “Ese cabro es de otro mundo. Es habilidoso, tiene panorama y llega al gol. Puede ser el sucesor de Román”.

Con tantas flores encima, todos los ojos se posaron sobre el cabro durante la victoria 1 a 0 sobre el Melbourne Victory ¡Y el cabro se robó el show! Eludió contrarios, pisó la pelota, marcó el gol del triunfo y hasta estuvo 5 minutos fuera del campo luego de un feroz codazo que le propinó ¿Un rival? ¿Un compañero? ¿Un Wallabie? ¿Cocodrilo Dundee? ¿El Demonio de Tasmania? No. Marcelo Cañete cayó nocaut por un terrible golpe que recibió de Strebre Deloviski ¡el mismísimo árbitro del encuentro!

Con el pecho aún más inflado tras la victoria, el técnico escuchó las preguntas de los periodistas: “¿Cañete va a ser titular?”, “¿Cañete va a hacer olvidar a Riquelme?”, “¿Recomendás a Cañete para la nueva selección?” Entonces, El Bichi apeló a su sabiduría zen y contestó: “Esas son preguntas que sus bocas le están haciendo al viejo y legendario destino”.

Respuesta que, lejos de aclarar el panorama, generó otras dudas: ¿Cañete es baldosero? ¿Fue malparida la campaña de Borghi como DT de Boca? ¿Supermatch era una mugre? ¿Riquelme tiene tres tetas? Preguntas, sólo preguntas que nacieron en una lejana noche australiana…

Walter Pico a la Fiorentina 1992

El querido y entrañable Walter Reinaldo Pico fue poseedor, además de un pelucón inolvidable, de buenas condiciones futbolísticas que lo llevaron a ser, en gran parte de su carrera, un confiable segunda guitarra complementario al talento del equipo. Para pasarlo en blanco, el bueno de Piquito fue el Scottie Pippen del Chino Tapia, el Ron Wood del Beto Márcico, y el Fierita de Diego Latorre (?).

Precisamente para reeditar esta última sociedad, a mediados de 1992, los directivos de la Fiorentina decidieron llevárselo a la península junto a Gambetita, de quién ya poseían los derechos federativos. En Italia los esperaba Gabriel Batistuta. Casi todo el ataque del equipo campeón del Maestro Tabárez. Pero…

A pesar de tener la flamante ciudadanía italiana y a Settimio Aloisio prendido fuego en el tema de las negociaciones, Pico se quedó con las ganas de jugar en el Calcio luego de que el presidente de Los Violas, Mario Cecci Gori, se hartase de todos los jugadores vernáculos tras los informes sobre Diego Latorre (quién salía con Zulemita Men*m) y Antonio Mohamed (quien era El Turquito Mohamed).

Los tanos optaron por quedarse con El Bati (a quien consideraban argentino, pero no Argento) y durante el resto de los noventa se mostraron reacios a contratar a otro jugador de estas tierras. Aún cuando se abrieron las fronteras y a pesar que su máximo referente histórico tenía esta nacionalidad. Seriedad que le dicen.

Igual, para que Batistuta no se sienta sólo, la plata del pase de Pico fue utilizada en la compra de un joven danés llamado Brian Laudrup. ¿Se habrán equivocado?

Fuera de stock: comisarios deportivos

No eran árbitros. Tampoco policías. Su función, difícil de explicar, consistía en algo así como una mezcla de ambas profesiones. ¿Eran veedores?. ¿Encargados de la seguridad?. ¿Colaboradores de Calabria, Lamolina, Iturralde o el botón referee de turno?. ¿Cómo fue que de un día para el otro desaparecieron del costado del campo de juego en absoluta intrascendencia?. La verdad, ni la más puta idea.

Sin embargo, eran fáciles de identificar. De camisa y corbata (aunque el termómetro marcara 40º a la sombra), generalmente con anteojos y bigote y necesariamente calvos y mayores de 50 años, salían a la cancha antes que los árbitros para recorrer el campo de juego vaya uno a saber en busca de qué. Luego solían posar en la foto que no sale publicada en ningún lado y, una vez comenzado el partido, se quedaban entre los bancos de suplentes. Volvían a los primeros planos a la hora de los cambios, sosteniéndo los carteles que indicaban que jugadores iba a ser reemplazados y quienes ocuparían sus lugares. Hasta ahí, tareas muy similares a las que realizan en la actualidad los llamados “cuarto árbitro”.

Claro que siempre podían ocurrir imprevistos: una bomba de estruendo, hinchas subidos al alambrado, un corte de luz. Ante estas interrupciones tomaban un protagonismo mayor. Comunicándose por handy con ¿el comisario?, ¿Macaya Márquez?, ¿Presidencia de la Nación? eran los encargados de transmitir tranquilidad y dar las garantías necesarias para la continuidad del juego. O no.

Lo cierto es que con el tiempo se fueron esfumando hasta desaparecer por completo. Mientras que en otros deportes, como el ciclismo o el automovilismo, siguen en el centro de la escena y son determinantes a la hora de definir un resultado, en el fútbol nadie sabe por donde andan. Ya no se los ve queriendo aparecer en todas las fotos, molestando a los protagonistas y sonriendo burlonamente ante los improperios de la popular. Para eso están Tití y Benedetto.

Liniers 0 – Alianza Lima 1 (2011)

Verano del 2011. Estonia acababa de adoptar el euro como moneda oficial, se había celebrado un referéndum para la independencia de Sudán del Sur y Sergio Batista era el técnico de la Selección.

En fin, quizá no fue un verano inolvidable, pero lo cierto es que a varios kilómetros de distancia de la Argentina un Alianza Lima, que buscaba arrancar la década (?) con un triunfo, hizo las valijas y partió rumbo a la ciudad de Bahía Blanca, no sin antes hacer una escala en el Aeropuerto Nicanor Parravicini de Santiago de Chile, morfar en el Dunkin Donuts de ahí, comprobar que las donas son tocuén, y de paso tirarle algunos piropos a las turistas rusas que están de paso con Latinoamerica (siempre nos ilusionamos cuando viajamos en avión con que nos toquen dos rubias infernales, pero al final terminamos entre una viejita y un tipo que se hace la señal de la cruz cuando despega la aeronave).

Comandados por Gustavo Costas, el conjunto enfrentaría el 11 de Enero al Atlético Liniers local, el cual por ese entonces participaba del Argentino B. El encuentro, disputado a pleno rayo de sol, fue bastante aburrido y tuvo al Alianza como dominante. Con el argentino Leandro Fleitas en cancha, los peruanos lograron una victoria por la mínima gracias a un tanto de Paolo de La Haza con un fortísimo tiro libre.

Como dato adicional, fueron de la partida el ex Unión de Santa Fe, Juan José Jayo, y el arquero internacional peruano George Patrick Forsyth Sommer, también conocido como, simplemente, George Forsyth.

(Foto de DeporTornquist)