
Mario Basler. Mediocampista alemán. Jugó entre 1987 y 2004.

Mario Basler. Mediocampista alemán. Jugó entre 1987 y 2004.
Joven delantero venezolano que recientemente había participado con su selección en el Mundial Sub 20 de Egipto. Procede del Deportivo Táchira, con aspiraciones de jugar en un fútbol competitivo y gran proyección a futuro. Algo así debieron haber visto los dirigentes de Huracán a la hora de contratar a Yonathan Del Valle. ¡Qué inteligentes! ¿Qué inteligentes? Veamos.
El 18 de junio firmó su contrato con el Globo, junto a Brítez Ojeda y Mariano Martínez. Como se ve, el equipo de Parque Patricios se estaba reforzando como en sus grandes días (?), ya que también se sumaban el colombiano Harrison Otálvaro y el uruguayo Agustín Peña. Dos extranjeros. Dato no menor, ya que, al sumar las presencias en el plantel del yorugua Diego Rodríguez y el paraguayo Robert Sales, se llegaba a cinco foráneos en el equipo, siendo el límite de cuatro por institución. A pesar de esto, Del Valle fue a la pretemporada y jugó casi todos los amistosos, llegando a marcar un gol contra Olimpo, jugando para los suplentes.
Para regularizar la situación se barajaron tres posibilidades. La primera fue la nacionalización de Sales pero como el tramite demoraba un par de meses y además estaba flojo de papeles (?) no se pudo avanzar. La segunda fue dar a préstamo al mismo jugador a algún club que se interese en sus servicios. Cosa que nunca sucedió. Finalmente, se llegó al último plan: dar de baja al venezolano. Babington le comunicó la noticia a Del Valle, que lógicamente se sintió decepcionado y manoseado, por lo que hubo que indemnizarlo antes de que regresara al Táchira. Fin de la historia. Solo resta que el lector saque sus propias conclusiones sobre la capacidad de los dirigentes de Huracán.
(Gracias Paolo)
En medio de su preparación para la Copa del Mundo de Argentina 78, el seleccionado italiano de fútbol disputó un partido amistoso bastante particular que hoy en día sería muy difícil de observar. En mayo de 1978, Italia se enfrentó nada más y nada menos que al Sportivo Italiano, el club más importante de la comunidad tana en Buenos Aires. Todo en familia, claro.
Para que la fiesta fuese completa, el Presidente de Boca, Alberto J. Armando, cedió La Bombonera. O mejor dicho, la alquiló al módico precio de 1 lira. Lo que se dice un precio simbólico.
Fue así como, aquel día, por el estadio xeneize desfilaron delegaciones regionales de la comunidad italiana en nuestro país, mostrando sus atuendos y bailes típicos. Ante más de 25 mil personas, hubo tarantela en La Boca. Y ojo que no hablamos del partido.
En los 90 minutos, el conjunto europeo fue muy superior al ACIA, que por aquel entonces jugaba en segunda división, pero recién lo pudo vencer en el segundo tiempo, con un golazo de taco de Roberto Bettega.
Unos días más tarde, el atacante pertenciente a la Juventus marcaría el gol de la victoria ante Argentina, en el Grupo 1 del Mundial. Y unos días más tarde, también, el Sportivo Italiano se fusionaría con la Sociedad Italiana de Vicente López, iniciando una nueva etapa bajo el nombre de Deportivo Italiano.
El fútbol y el boxeo van de la mano en muchos aspectos, uno de ellos tiene que ver con distintas circunstancias que llevan a un boxeador profesional a vestir sobre el ring los colores del club de sus amores. Algunos casos (la mayoría) tienen que ver con una iniciativa propia, sin segundas lecturas. En las peleas preliminares, donde los boxeadores son mucho menos conocidos, subir al ring con una camiseta puede volcar la preferencia del aficionado, según su gusto futbolístico.
Para los boxeadores de primera línea, la camiseta, el pantalón, las medias y las botas haciendo juego, representan generalmente el fanatismo; en una menor porción el agradecimiento a un club determinado (por el uso de sus instalaciones para la preparación, por ejemplo) y en una ínfima parte a un vínculo comercial.
Algunas décadas atrás, Horacio Accavallo, campeón mundial mosca, subía al ring con una bata con el escudo de Racing Club y el boxeador más importante de la historia del boxeo argentino, Carlos Monzón, era un reconocido hincha de Colón de Santa Fe que, sin embargo, en sus comienzos entrenaba en Unión, el clásico rival.
Si nos retrotraemos a mayo de 1998 no podemos obviar la polémica por el corchazo que se pegó Yabrán (?) jugador número 22 de la lista de Passarella para el Mundial de Francia 98. Los candidatos en toda redacción, café y sauna eran tres: Christian Bassedas (presente en todo el ciclo y capitán en los Juegos Olímpicos de Atlanta 96) Hernán Díaz (kapanga del Kaiser en el River de los 90 y fija en la rueda final de las eliminatorias) y Claudio Caniggia (padre de los mellizos Alexander y Charlotte).
Con el correr de los días, y cual reality show, el técnico fue eliminado muñecos. Primero descartó al Pájaro y después a La Hormiga, quedando el lugar obvio para el ex volante de Vélez, que hasta en las figuritas salía.
Para sorpresa de la mayoría y fiel a su estilo, a último momento Passarella terminó burlándose de todos y convocó al experimentado delantero Abel Balbo (quién había renunciado a la selección en noviembre de 1996), pese a que en el plantel esperaban al jugador del Fortín. Son decisiones…
Publicado en simultáneo con www.unmundialparaenunabaldosa.com
Tuvieron mucha mala suerte hasta el último partido, es cierto, pero fue un hermoso combinado de jugadores malos y desdichados que llegaron hasta el borde del precipicio y zafaron, a último momento, de ser linchados por mandar al descenso a Racing por segunda vez en su historia. Repasemos el caso.
La Academia debía arrancar aquel Clausura 2008 con la soga al cuello. Estaba afuera de la zona de descenso, pero por milésimas. El resto de los equipos le comía los talones y nada hacía pensar que lograría despegarse rápidamente de esa situación. El técnico era Miguel Micó y los refuerzos de jerarquía que llegaron para ese semestre fueron Maxi Moralez, Roberto Bonet, Bernardo Leyenda, Diego Manicero y Luis Benítez, que retornaba tras su paso por Ecuador.
Ellos se sumaron a un plantel tan rico en baldoseros como en figuras venidas a menos y otros que todavía no habían explotado, como Hilario Navarro, Martínez Gullota, Marcos Cáceres, Diego Menghi, Gabriel Mercado, Franco Sosa, Gonzalo García, Matías Martínez, José Shaffer, Matías Sánchez, Claudio Yacob, Adrián Bastía, Sebastián Arrieta, Claudio Fileppi, Gabriel Méndez, Franco Zuculini, José Luis Fernández, Facundo Sava, Santiago Malano, Erwin Ávalos, Pablo Caballero, Reinaldo Navia y la eterna dupla: José Chatruc – Chanchi Estévez, que había llegado un año antes para darle alegría al equipo.
La sonrisa Racing la perdió pronto, después de conseguir apenas 4 puntos en las primeras 9 fechas. Era campaña de equipo descendido, los jugadores no respondían, la barra amenazaba y la suerte no acompañaba.
Pareció cambiar la mano un poco con la llegada de Juan Manuel Llop. Debutó con un triunfo 1 a 0 ante Arsenal, en la décima fecha. Pero después llegó un increíble empate ante Lanús, después de ir ganando 3 a 0, y todo volvió a la normalidad.
Racing perdió un partido clave con su rival directo, Rosario Central, con un centro gol del Kily González sobre la hora. En la decimocuarta fecha se lesionó Hilario Navarro y tuvo que entrar Wally Martínez Gullota. Todos se agarraron la cabeza, el descenso ya era un hecho. Mucho más después de perder 2 a 1 con Boca, con la mano del Pochi Chávez y el famoso Gol de Tito Gol de Tito Gol de Tito Noar (?).
Después llegarían un par de empates, incluido el 0 a 0 ante Independiente, la victoria 1 a 0 ante Huracán con la que La Acadé evitó el descenso directo; y el último partido del campeonato frente a Colón, con ribetes de final. Después de tanto sufrir, Racing podía zafar de todo con un triunfo en Santa Fe. Perdió 1 a 0 con gol del Pirulo Rivarola sobre el cierre del encuentro.
La promoción ante Belgrano es, sin lugar a dudas, lo que más se recuerda de aquel equipo. Fue superior en Córdoba, pero nuevamente quedó expuesto en una jugada desafortunada de Cáceres y sólo pudo rescatar un 1 a 1. Para la revancha, en Avellaneda, increíblemente la suerte cambió. Todo lo que no había ligado en el torneo, lo ligó en una misma tarde.
Los cordobeses dirigidos por Mario Gómez hicieron los méritos suficientes para llevarse un holgado triunfo y el pase a Primera División, pero el delantero Claudio Bustos erró el gol de su vida y le devolvió la suya a Racing. Con un gol de Maxi Moralez, La Academia se quedó en Primera, sí. Y con Wally firme en el arco, lo que es peor (?).
Inspirada en el diseño de su bandera, en marzo de 2007 la selección escocesa presentó una camiseta alternativa bastante particular, de color blanco y con una gran cruz celeste con bordes dorados en el medio del pecho. Hasta ahí una rareza que nada tiene que ver con nuestro querido fútbol argentino. ¿O sí?
Al año siguiente, la marca Diadora, la misma que vestía a los europeos, volvió a involucrarse con los equipos de nuestro país, firmando sendos contratos con Argentinos Juniors y Tigre. De entrada, la empresa de indumentaria quiso sacarse la responsabilidad de elegir las camisetas y puso todo en manos de los hinchas, que a través de la web tenían la posibilidad de determinar los diseños a confeccionar.
Los primeros dos modelos elegidos por los hinchas del Matador entre las opciones que ofrecía la marca, fueron bien tradicionales. La tercera equipación, en cambio, fue una amarilla fosforescente que provocó arcadas y epilepsia al por mayor en los pagos de Victoria. ¿Pero qué pasó con el cuarto diseño en discordia?
La casaca no aprobada por la mayoría de los hinchas, era muy similar a aquella del seleccionado escocés: blanca, con una cruz roja en medio del pecho. Ese año fue descartada, claro. Pero un par de años más tarde Diadora se sacó las ganas de mostrarla.
En el Clausura 2010 salió a la cancha por primera vez, en un partido ante Colón de Santa Fe. Después, volvió a utilizarse ante Independiente y Boca. ¿El detalle? Era una camiseta muy parecida a la que habían desechado los hinchas, aunque la cruz, en lugar de ser roja, era azul. Había que conservar los colores de Escocia (?).