Fernandes Francou Emmanuel

FernandesFrancou

Emmanuel Gaspar Fernandes Francou

Como alguna vez ocurrió con Esteban Herrera en Boca, Lisandro Sacripanti en Newell’s o el propio José Sand en River, ser el máximo artillero de las divisiones inferiores no siempre (o mejor dicho, casi nunca) implica que el jugador en cuestión se convierta en un goleador letal en Primera. Ya es sabido que las miradas se multiplican y la presión está siempre latente.

Emmanuel Fernandes Francou es un delantero por afuera que escaló peldaño a peldaño y perforó redes en las juveniles de Vélez Sarsfield hasta que le llegó la hora de demostrar su potencial ofensivo entre los grandes. En la penúltima fecha del Apertura 2005, el Fortín de Miguel Ángel Russo, que venía de quedar eliminado por goleada en la Copa Sudamericana ante los Pumas de la UNAM, visitaba a Lanús en el Sur. Con un mix de suplentes, juveniles y algunos titulares, se jugaba su última carta por el título del campeonato local, en el que estaba detrás de Boca y Gimnasia LP.

Faltaban 20 minutos para el final del encuentro, que Vélez ganaba cómodo 3 a 0, cuando Russo lo mandó a la cancha en lugar de Lucas Valdemarín. En la primera que tocó, el pibe de 19 años la mandó a guardar. Debut soñado.

El primer semestre de 2006 encontró al cuadro de Liniers con la cabeza en dos frentes: el torneo local y la Copa Libertadores. Rolando Zárate, su hermano Mauro y Claudio Enría eran los que más jugaban adelante, pero la gran cantidad de compromisos les abrió un hueco a varios pibes de las inferiores que venían pidiendo pista, como Fernandes Francou, que estuvo lejos de cumplir con las expectativas. Apenas convirtió un gol (golazo), ante Banfield, por la novena fecha del Clausura. En la Copa, tras una primera fase impecable, el Fortín cayó en cuartos de final ante las Chivas de Guadalajara. En el certamen internacional sumó 4 presencias, pero pasó en blanco. Algo que, con el tiempo, sería habitual.

La llegada de delanteros de peso como Ring Ring Balvorín y más tarde Santiago Silva, o la presencia de otros juveniles promisorios como Juan Manuel Varea o Maximiliano Timpanaro no supusieron un gran obstáculo para Fernandes Francou, que igualmente se las rebuscó para sumar minutos, tanto con Russo como con su sucesor, Ricardo La Volpe. Oportunidades no faltaron (disputó 31 encuentros, entre torneos locales y copas), pero los goles brillaron por su ausencia.

Sin lugar en los planes de Hugo Tocalli, en el verano de 2008 partió a Paraguay para vestir por seis meses los colores de Olimpia. En el cuadro franjeado, que atravesaba una de las peores rachas de su historia, tampoco pudo hacer pie y apenas marcó dos tantos, uno a Tacuary y otro al Silvio Pettirossi, en 15 partidos.

En su regreso a Liniers, pasó buena parte del segundo semestre colgado. “Fue un poco duro este año porque vos te entrenás para jugar, das todo en las prácticas pero después no podés ni jugar en Reserva”, decía. “Vamos a ver que pasa a fin de año, que es lo que decide el nuevo cuerpo técnico si no me iré a jugar a otro lado porque lo importante es jugar para mí”.

La llegada de Ricardo Gareca lo ilusionaba, pero Iggy Pop le bajó el pulgar luego de observarlo con atención durante los primeros días de la pretemporada. Fue entonces que pasó a préstamo a Talleres de Córdoba (2009). «Talleres es un club grande. Tenía varias propuestas, pero me gustó la de jugar en Córdoba. Va a pelear por ascender y trataré de aportar lo mío», tiró a su llegada, haciendo evidente su desconocimiento de la situación. Si bien el Matador terminó en la 12ª posición, la espantosa campaña de la temporada 2006/07 lo condenó a disputar el Torneo Argentino A.

Un año en buen nivel en Gimnasia y Esgrima de Jujuy (2009/10) fue el trampolín para su regreso al fútbol internacional. El Asteras Tripolis FC griego (2010 a 2012) le dio la chance de compartir vestuario con otros compatriotas como Matías Degra, Bruno Urribarri, Sebastián Carrera, Emanuel Perrone, Lautaro Formica, Sebastián Bartolini y el Polaco Bastía. Ah, también lo bancó seis meses sin hacerle un gol a nadie, hasta que se destapó con un doblete al siempre complicado Ergotelis. En tierras griegas, además ayudó al regreso del AE Larissa FC a la primera división (2012/13).

Cansado de prender la tele y no entender nada, a mediados de 2013, decidió pegar la vuelta para disputar el mejor torneo del mundo: la Primera B Metropolitana. Con la casaca de Nueva Chicago (2013/14), disputó 16 partidos (sin goles, claro) y obtuvo el ascenso a la B Nacional, de la mano de Pablo Guede.

Con el sentimiento del deber cumplido, Fernandes Francou armó el bolso y se fue a conocer nuevas categorías. Después de rechazar ofertas de Deportivo Riestra y Estudiantes de Buenos Aires, a mediados de 2014, se sumó al plantel del Agropecuario Argentino de Carlos Casares, en el Torneo Argentino B, donde la rompió.

Por eso no sorprendió cuando en marzo de este año Independiente de Chivilcoy lo llamó para, con sus goles, tratar de mantener la categoría en el Argentino A. ¿Lo consiguió? Claro que no. ¿Fue su culpa? No, señor. La culpa es de los padres.

¿Qué otra cosa puede hacer un tipo que se llama Gaspar sino fantasmear?

 

¿Cómo te dicen?: Carlos «Corky» Mac Allister

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Acuérdense, lectores: en los primeros noventa todos usábamos epítetos como “retrasado”, “retardado”, “deficiente”, “síndrome”, “down” y “mogólico” en el afán de denigrar, lastimar o burlarnos; aunque, en ese momento, claro, ninguno sentía que estaba en falta, tanto por nuestra escasa edad como por el medioambiente que nos acobijaba.

En ese contexto, no fue de extrañar que todos adoptemos la palabra “Corky” como una nueva bala para lanzar a discreción, amparados en el protagonista de la serie estadounidense “La Fuerza del Cariño”. ¿Quién era? Un joven con síndrome de down quien -junto a su familia- le hacía frente, capítulo a capítulo, a la discriminación, a la ignorancia y a la falta de oportunidades.

Además, el personaje (encarnado por el actor Chris Burke) lidiaba con los problemas típicos de todo adolescente como el enamoramiento, las amistades, andar solo en autobús y el estar siempre a cargo de su hermano Carlos Patricio Tyler.

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La llegada de Carlos Javier Mac Allister a Boca Juniors, a mediados de 1992, significó, para el mainstream futbolero, la aparición de un nuevo personaje digno de destacar: colorado, petiso, pecoso, pelado, rústico, poco atlético, avejentado pese a sus 24 años. El tipo, cuanto menos, era especial, dicho en contraste de compañeros y rivales.

Y fue precisamente por esos días cuando el relator Marcelo Araujo sorprendió a todos quienes estábamos hacinados en una estación de servicio mirando fútbol codificado: “ahí la tieneee coooorky… ahí la llevaaa coooorky… despejaaa coooorky… ¡Bien Corky!”. Las risas se multiplicaron y aquel hecho no pasó desapercibido. Para nadie.

Desde aquel momento y dicho por el propio Colorado, el lateral fue victima del activo y feroz bullying del Beto Márcico, El Manteca Martínez y Blas Giunta, quienes lo hostigaron día y noche con su supuesto parecido físico al actor norteamericano, llegando, incluso, a cantarle el tema con el que Telefe musicalizaba el envío: “I Will Always Love You” interpretado por Whitney Houston.

Fue el propio Mac Allister quien le puso freno a las cargadas cuando un día se encontraba enfermo y decidió escupir dentro de la taza donde Blas Giunta estaba tomando café. Ahí terminó todo en la interna. Aquel Boca tenía otras razones por las cuales pelearse. Así y todo, el apelativo “Corky Mac Allister” ya estaba instalado en nuestro fútbol de manera clandestina. ¡No vaya a ser cosa que alguien te escuche riéndote de eso!

“Pará, Turco, no seas boludo… despertate HDP”

En 2015, Carlos Javier Mac Allister fue designado Secretario de Deportes de la Nación por el Presidente electo, Mauricio Macri, quien en 1996 lo había echado de Boca por ser el autor intelectual de la estrategia para llegar a un acuerdo por los premios económicos.

Así es, nuestro protagonista llegó al gobierno amparado en alguien que en el pasado le había hecho bullying. El final ideal para la serie…

Voy al Arco: Borzani (2014)

Lo que en circunstancias normales hubiese sido un partido de 6 puntos por la permanencia en la categoría, se convirtió en un encuentro decisivo por la lucha por uno de los diez ascensos a Primera División que otorgó el torneo Transición 2014 del Nacional B. Y eso que recién era la 4º fecha.

La noche del viernes 29 de agosto, Temperley recibió en su estadio a Sportivo Belgrano de San Francisco. El Gasolero ganaba por la mínima diferencia, cuando el arquero visitante, Juan Cruz Leguizamón, se fue expulsado por un intento de agresión a Luis López. Con los tres cambios realizados, y a falta de 8 minutos para el final, Leonardo Borzani (ex mediocampista de Rosario Central) ocupó el lugar bajo los tres palos del arco de la tribuna que da a las vías.

Con un guardameta improvisado y un hombre más en el campo de juego, el Celeste tuvo un par de ocasiones de gol sobre el final del partido. Pudo haberlo liquidado, pero no pudo. Pasa que Borzani.

Barroso Gastón [Actualización 2015]

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Gastón Adrián Barroso (El Gato)

A ver, repasemos: Claudio Borghi, Diego Latorre, Ariel Ortega y Lionel Messi ¿Qué pasa con esos cuatro? Por diversas razones, todos y cada uno de ellos fueron señalados al comienzo de sus respectivas carreras con el apelativo de “El Nuevo Maradona”, más allá que el clonar futbolísticamente a alguien es prácticamente imposible y que luego los antes mencionados brillaron con luz propia, como el resto de los individuos de este planeta.

A partir de hoy, a esa lista le vamos a sumar a alguien que desde un medio deportivo español recibió la madre de las comparaciones futbolísticas cuando aún no era mayor de edad y que luego no decepcionó, por que básicamente en la Argentina nadie esperaba nada de él. Nacido el 1 de noviembre de 1971, con nosotros: Gastón Adrián Barroso.

Enganche habilidoso y asistidor, El Gato se inició en Argentino de Quilmes y con apenas 15 años pasó a Boca Juniors por expreso pedido del Pato Pastoriza. Tras cinco años jugando para la Reserva, Barroso tuvo su debut y despedida de manera oficial en la octava fecha del Apertura ´91, cuando Oscar Washington Tabárez lo hizo ingresar por Antonio Mohamed durante los últimos ocho minutos de la victoria 2 a 0 sobre Platense.

Un año después, en octubre de 1992, Barroso se despidió del Xeneize en la derrota 1-3 contra el Sevilla. Esa tarde, El Maestro puso a habituales relevos y El Gato ingresó por El Beto Carranza en los últimos 20 minutos, tal su carácter de suplente de suplente. Al menos, pudo ver de cerca a Diego Maradona sin comprender por que la gente coreaba el nombre del 10 de los españoles y no el de él (?).

Tras salir campeón del torneo preliminar de 1992 y después de la gira por España de 1993 en la que no ingresó, El Profesor Habegger le dijo que no lo iba a tener en cuenta y el volante se exilió en Belgrano de Córdoba (1993/94), donde no actuó ni un solo segundo. Luego bajó hasta el Nacional B y allí tuvo un buen rendimiento en All Boys (1994/95), teniendo su pico de productividad en la victoria por 3 a 1 sobre el Estudiantes de La Plata que arrasó en ese torneo.

Aceptándose ya como un jugador del ascenso, El Gato también anduvo por Atlético de Rafaela (1995/96), otra vez All Boys (1996/97) y luego en la Primera B luciendo las camisetas de Almirante Brown (1998/2001), Defensores de Cambaceres (2002) y Deportivo Laferrere (2003/04). Además, en 2003 estuvo en el Olmedo de la Segunda División ecuatoriana.

Y así acabó la carrera deportiva de Gastón Barroso, quien en sus momentos de melancolía debe trasladarse mentalmente hacía mediados de 1988, cuando se encontraba de gira por España con los juveniles Xeneizes e inesperadamente fue protagonista de la por entonces preciada contratapa del diario catalán El Mundo Deportivo. Y de ahí extraemos los siguientes fragmentos para ayudar a la memoria y al ego del Gato.

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“Me sorprendió que me llamasen así. Hasta ahora nunca me habían comparado con Diego Armando. Ni siquiera nos parecemos físicamente. Él es morocho y yo más bien tirando a rubio. Lo que sucede es que ambos somos futbolistas eminentemente técnicos… mi ídolo es el Beto Alonso… mi sueño es pertenecer algún día al F.C. Barcelona”.

Evidentemente, no se le cumplieron algunos sueños pero al menos a Gastón Barroso no le dieron positivo tres controles antidoping. Algo es algo…

Argentina 7 – Combinado de CONCACAF 0 (1972)

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La Copa Independencia fue un torneo de fútbol celebrado en Brasil a mediados de 1972, con el fin de conmemorar el 150° aniversario de la Declaración de la Independencia del anfitrión. Participaron distintas países de Sudamérica, Europa y Asia, mientras que África y la CONCACAF (Centro y Norteamérica) presentaron combinados de sus respectivas confederaciones.  Nuestra Selección enfrentó a ambos.

El domingo 18 de Junio de 1972, Argentina se midió ante la CONCACAF y el resultado fue aplastante. Los nuestros salieron a la cancha con Santoro; Wolff, Piazza, Bargas, Díaz; Pastoriza, Raimondo (Brindisi), Semenewicz; Mastrángelo (Bianchi), Fischer y Más. ¿Los goles? Fischer (4), Más (2) y Bianchi, para redondear un 7 a 0 que no se olvida más (?).