Azoge Silvio

Silvio Andrés Azoge
Mediocre defensor que pasó por Colón de Santa Fé (1997-2001) durante los primeros años de su regreso a primera, aunque nunca logró hacerse de la titularidad. Ya entrados en el nuevo siglo, el club Sabalero bien saneado y económicamente muy fuerte empezó a incorporar jugadores de mayor jerarquía y debió emigrar. No se fue muy lejos, sino apenas hasta Rafaela, en primer orden al Atlético (2001-2003) y luego a Ben Hur, donde compartió plantilla con el Loco Marzo. Continuó por el interior donde cosechó un trago amargo. Con Gimnasia y Esgrima de Concepción del Uruguay (2004) descendió al Argentino A junto a Llinás, Marzuck, Jeandet y Saboredo.
Consiguió «la soñada» oferta del exterior, aunque jamás imagino recalar en el Punta Arenas de Costa Rica (2004). No anduvo mucho por allá y retornó al país. Jugó en La Perla del Oeste y Patronato de Paraná (2005) nuevamente con Marzo. Actualmente defiende los intereses del gran Deportivo Ramona.
Su búsqueda en internet arroja resultados llamativos, más bien alarmantes. Se repiten duras frases como: «…le ganaron la pelota dividida…», «…su expulsión…», «…cometió un penal…», «…el gol en contra…», «…lo desbordaron…», «…un descuido de…».
En fin, una sacrificada carrera a la que le faltó algo que quizás nunca se concrete. Ya con 30 años será casi imposible llegar al fútbol de Buenos Aires.

UPDATE

Actualmente está en Unión de Sunchales junto a Danilo Toselo.

Cucu

Solbes Ricardo

Ricardo Luis del Valle Solbes
Por nombre, no hace falta dar muchas vueltas para saber que se trata de un mediocampista que se desempeñó en algún histórico equipo del interior. Y si de 15 minutos de gloria se trata, este es el gran paradigma que para algunos, es más recordado que el propio Benetti en aquel Apertura de 1992.
Jugó en San Martín de Tucumán donde consiguió el ascenso en la temporada 1991-1992 y obviamente enmudeció a la Bombonera con un gol en la definición del mencionado torneo que podría haber resultado una catástrofe. Esa tarde casi no festejó su conquista, quizás hasta llegó a sentir culpa. Es que ni sus compañeros se acercaron a abrazarlo.
«Ese gol marcó un antes y un después en mi carrera, hasta a lo de Susana Giménez fui. El lunes volví a Tucumán y el martes estaba otra vez en Buenos Aires. El programa era para Boca, tanto que fueron Navarro Montoya y Mac Allister, entre otros. Y yo fui como el que casi les arruinó el torneo. Me hizo sólo dos preguntas, aunque para mí fue importantísimo».
Al tiempo dejaría el club y conseguiría un nuevo ascenso, esta vez con Colón de Santa Fé (1994-1995). También vistió los colores del Once Caldas de Colombia, del Maccabi Haifa de Israel y del Deportivo Cuenca de Ecuador. Retornó a San Martín y ya por el 2003 finalizó su carrera en All Boys de Tucumán. En total disputó 241 partidos y convirtió 45 goles. También pasó por la Selección juvenil, con Pachamé, a fines de los ’80. Actualmente tiene dos escuelas de fútbol y trabaja en la Subsecretaría de Deportes de Tucumán. Posee también el bar El Balón.
Pero más allá de todo esto, silenció a todo un estadio y llegó a la TV. No cualquiera.

Cucu

Saavedra Roberto

Roberto Carlos Saavedra (El Mencho o Tati)
Nació en Sunchales, provincia de Santa Fé y tuvo la posibilidad de elegir entre varios de los equipos importantes de su provincia. Por ello se acercó hasta el Atlético Rafaela (1991-1996) donde logró ser visto por gente de Racing de Avellaneda (1996-1997). Más famoso que buen jugador, tan solo hizo 2 goles en 18 partidos. Así comenzó a deambular por algunos clubes estirando hasta el hartazgo su trayectoria. En el ascendido Argentinos Juniors (1997) duró poco, y solo mojó 4 veces en 14 encuentros. No tuvo mucha suerte por lo que bajó a pelearla nuevamente en el Nacional B.
El corpulento y morocho delantero, más bien intimidante fichó en Olimpo (1997-2000) y permaneció discretamente durante tres temporadas. Hizo algunos goles y en Bahía dejó buenos recuerdos que lo llevarían a volver años más tarde. Ello agregado al gustazo que se dio de competir por el puesto en los diversos torneos con baluartes como Sandro Novarese, Sergio Watson, el Puma Rodríguez, el Pícaro Fernández, Martín Gorozo y Daniel Bazán Vera.
Pasó sin pena ni gloria por Juventud Antoniana (2000-2001) y La Serena de Chile (2001-2002).
El Mencho andaba pensando en retirarse, y un allegado a la baldosa lo cruzó sentado en la puerta de la municipalidad de Bahía Blanca fumando un cigarrillo. Ante la pregunta sobre que hacía allí, el delantero contestó que estaba por dejar pero que Villa Mitre tenía interés en el así que optó por prolongar todo. Participó en el tricolor por el Argentino A (2002-2003) y una vez eliminado y contra su voluntad dejó la institución supuestamente por razones presupuestarias. Alguna vez en el Mundialista de Mar del Plata frente a Aldosivi no quedó entre los 16 y ante la negativa de entrar al vestuario por parte de la seguridad, se alejó al grito de «yo soy jugador». No obstante sus días en el sur de la provincia se extendieron, porque pasó a Puerto Comercial (2003-2004). Se desempeñó en la liga local bahiense aunque también tuvo participación en el Argentino B.
Año después pasó a Racing (2004-2005) pero de Olavarría, para seguir recorriendo la provincia, casi más que el propio gobernador.
Actualmente forma un trío envidiable en Ramón Santamarina de Tandil (2005). Junto a él, la rompen Patricio Bedrossian y Leonel Liberman.

Cucu

Pesado Castro Mario

Mario Eugenio Pesado Castro
Portador de un apellido apodo, siempre causó impresión por ser precisamente Pesado más que por sus goles. Claro, no era el Gordo Real ni el Flaco Delorte. Arrancó en Newell’s Old Boys con toda la carga que eso significaba, pero no tuvo mucha suerte y comenzó a divagar por varios clubes. Al igual que otros rosarinos, pasó por instituciones de su ciudad de menor envergadura como por ejemplo Argentino de Rosario (1996-1997 y 2002-2003) donde compartió concentraciones con Gambandé, Recalde, Abrigo, Sperandío y Oyarbide.
En Banfield (1998-2000) tuvo actuaciones interesantes pero su rendimiento fue cayendo hasta dejar el Taladro con una deuda de casi 80 mil dólares. Pero no hay plata que alcance para vivir lindos entrenamiento con Areso, Kesman, Cardone, Enrique, Zen Bonacorsi, Uliambre, Oscar Acosta, Lema, Berza, José Miguel, Zaragoza, Acciari, Cameroni y Katip.
Su curriculum dice que pasó por Almirante Brown de Arrecifes. También anduvo por el Everton de Chile (2001) donde fue dejado en libertad de acción, al igual que en sus clubes anteriores.
Desde hace algún tiempo juega en el William Kemis de Las Rosas(2004) de la liga cañadense y se dio el gusto de rechazar una oferta de Central Córdoba. Pero no está solo. Baldosean en la misma competencia Víctor Gabriel Toledo, Alegre, Erie Banduine y Kurt Lutman.
Privilegió su bienestar por sobre algunos billetes, o en el William se paga bien, o su parentesco con las importantes concesionarias de autos Pesado Castro S.A de Rosario es muy fuerte

Cucu

Montelongo José

José Hugo Montelongo
Rudo volante uruguayo de gran estatura, con cualidades futbolísticas en segundo plano. No era malo con la bocha en los pies, pero no se caracterizaba por su delicadeza. Con nombrar su apellido alcanza para relacionarlo con el mundillo baldosero.
En su país, jugó muy bien en Central Español y en Wanderers, además de haber participado en tres encuentros con la Selección celeste. Lo extraño es que solo haya enfrentado a un combinado nacional (al de Australia) ya que los restantes fueron ante el Recreativo de Huelva de España y el Benfica de Portugal.
Cruzó el charco en busca de una gloria que jamás encontró. Pasó por Gimnasia y Esgrima de La Plata (1992-1993), institución que ha sabido contar con charrúas como Gregorio Pérez, Pablo Bengoechea, Santiago Ostolaza, Rubens Navarro, Guillermo Sanguinetti, Diego Scotti, Gonzalo Choy y Diego Alonso, entre otros. También anduvo por Colón de Santa Fé (1996), San Martín de Tucumán y Talleres de Córdoba.
Su nombre es fácilmente recordable, no así los clubes por los cuales pasó. Para sacar conclusiones…

Cucu (Gracias Nono)

Cantoro Mauro

Mauro Roberto Cantoro (El Toro)

Nacido en 1976 realizó las inferiores en Vélez y llegó a debutar junto a toda una camada que cosecharía los triunfos pasados. Debutó en 1996 y permaneció hasta 1998 con poca participación. Paralelamente fue capitán de algún seleccionado juvenil y soñaba con la gran carrera.
Sin embargo debió viajar de lo lindo para encontrar su lugar en el mundo. Con el antecedente Pekerman fracasó de lo lindo. Primeramente viajó a Perú y se incorporó al Universitario (1998) de Osvaldo Piazza que contaba en el plantel con Diego Gross, Gustavo Falaschi y Alfredo González. Salieron campeones con el delantero Esidio, portador de HIV, pero Mauro dejó el club y partió a Bolivia.
Jugó en el Blooming y luego retornó al país.
Desembarcó en un Atlético Rafaela (2000) que quería el ascenso y repatriaba a Gonzalo Del Bono que había pasado sin pena ni gloria por River Plate. Un duro caso policial le haría analizar bien una idea que venía madurando, la de dejar nuevamente el país. Es que estando concentrado con el plantel de la Crema, barras bravas ingresaron a su casa y asustaron a su mujer embarazada. Ella a pesar de su estado, saltó una pared y se refugió en la casa del vecino. El jugador culpó a un joven de las inferiores cuyo padre era un policía de la ciudad. «El cabo Castro vino a pedirnos disculpas a la concentración. Su hijo tiene problemas y está rodeado de esta gente. Pero espero que en pocos días los encuentren».
Al tiempo dejó el club y siguió tratando de encontrar un sitio que lo cobije de verdad. Emigró nuevamente, esta vez al Ascoli de Italia (2001) tratando de hacer la diferencia económica que no estaba logrando y de paso jugar en una liga más competitiva. Curiosamente recibió una oferta desde Polonia. El Wisla Cracovia había puesto los ojos en el y desde ya hace unos años es titular indiscutido y por pedido de hinchas y dirigentes comenzó su nacionalización.

Cucu

Serfaty Leonardo

Leonardo Daniel Serfaty
Delantero surgido de Estudiantes de La Plata cuyo mayor logro fue formar dupla en inferiores con Martín Palermo. A los 18 años debutó en la primera y según el embustero Profe Córdoba, fue parte importante de una imparable delantera junto a Zumich y el delantero de Boca. En la máxima categoría jugó 5 partidos y no marcó goles (temporada 1991-92). Anduvo luego por Chaco For Ever y algún club del ascenso español. Sin embargo retornó al país y poco a poco se fue transformando en un animador y eterno jugador del fútbol marplatense y la zona.
Pasó por Aldosivi (2001-2002) y fue ternado para el premio Lobo de Mar. Luego por Banfield de Mar del Plata (2002-2005) formando en ataque una dupla letal con Patricio Bedrossián, aunque su permanencia en el club se tornó polémica y conflictiva.
Para el 2005, Grupo Universitario de Tandil lo llevó a sus arcas para contrarrestar la fuerte incorporación de su clásico rival. Claro, el Ramón Santamarina había apostado el experimentado Roberto «Tati» Saavedra. Así Serfaty se reencontró con otro histórico, Miguel Lizza (sólo para amantes de los regionales y torneos del interior). Hoy, ya se le volaron las chapas pero no las mañas. Juega parado pero se las rebusca y hace goles en el Argentino B…en tanto que a Palermo, le fue un poquito mejor.

Cucu

Vargas Alberto

vargas

Alberto Martín Vargas

Protagonista exclusivo de la historia más recordada sobre el dóping en Argentina. Como jugador del Deportivo Español fue sometido a un control luego del empate 1 a 1 frente a Newell’s el 11 de Agosto de 1996. Esa misma jornada Diego Maradona también fue sorteado luego de un Boca-Estudiantes, correspondiente a la penúltima fecha del Torneo Clausura. Días después saltó un análisis positivo y de acuerdo a los resultados, Vargas fue el implicado. Lo acusaron de haber usado cocaína para mejorar su rendimiento, algo bastante ridículo pero entendible por la ignorancia con la que se manejaba y aún hoy se manejan este tipo de temas. El juez federal Carlos Branca lo procesó, cosa inédita por meterse en el tema autoridades extradeportivas. Fue sancionado por infracción al artículo 37 de la ley de estupefacientes. Ese artículo establecía penas de un mes a tres años de prisión para quien use sustancias estimulantes o depresivas.

Fue obligado a someterse a una rehabilitación y sufrió un asedio de los medios que le fue insoportable. Claro, detrás de todo ello surgió un manto de sospecha acerca de un arreglo de cambio de frascos entre el jugador y Diego Armando Maradona, supuestamente complicado con las drogas. Es que el defensor orinó en el frasco 408 y el volante de Boca en el 508. A partir de allí se trazaron varias conjeturas.

Como testigos de la causa declararon, entre otros, el entrenador Carlos Bilardo, el presidente de Boca, Mauricio Macri, y el futbolista José Basualdo, quien realizó su control antidóping junto al Diego. Hubo allanamientos de las sedes de Boca, Deportivo Español, la AFA y el Cenard.

No le quedó otra que afirmar su dudosa adicción, fue suspendido por seis meses más una multa de 10 mil pesos. Para colmo Español perdió un punto. Sin embargo por su sinceridad, el presidente del club gallego, el impresentable Francisco Ríos Seoane, le renovó el contrato y le regaló un departamento. Más dudas imposible.

Pero Oscar Cavallero no lo tuvo en cuenta y se quedó solo y sin rumbo. Nadie se la jugaba por él, hasta que llegó el salvador llamado desde Bahía Blanca. Olimpo (1997-199) lo contrató para la B Nacional y si bien no jugó mucho y fue expulsado en dos ocasiones, se dio el lujo de compartir plantel con unos nenes de la talla de Ciattaglia, Novarese, Troyansky, Watson, Cattáneo, Esmerado, Saavedra, Galarza, Aballay, el Puma Rodríguez, J.J Ferrer, Vaudagna y Depietri. La campaña no fue buena y por la renovación del plantel para el campeonato siguiente, debió buscarse club.

En su historial figuran también actuaciones en Brown de Adrogué (1999-2000) vaya paradoja del destino, Temperley (2000-2001), Toros Neza (2002), Audax Octubrino de Ecuador (2003) aunque poco comprobables. Si se sabe que su último club fue el Liga de Loja (2004), también del fútbol ecuatoriano.

Sólo resta decir que una vez cumplida la suspensión volvió y no tuvo problemas con drogas ni conductas extrañas. Eso si, nunca más jugó en primera, y si efectivamente aceptó una suma de dinero como se sospechó, para tapar a otro, fue poco el monto. Porque su nombre quedó manchado para siempre.