
Alberto Martín Vargas
Protagonista exclusivo de la historia más recordada sobre el dóping en Argentina. Como jugador del Deportivo Español fue sometido a un control luego del empate 1 a 1 frente a Newell’s el 11 de Agosto de 1996. Esa misma jornada Diego Maradona también fue sorteado luego de un Boca-Estudiantes, correspondiente a la penúltima fecha del Torneo Clausura. Días después saltó un análisis positivo y de acuerdo a los resultados, Vargas fue el implicado. Lo acusaron de haber usado cocaína para mejorar su rendimiento, algo bastante ridículo pero entendible por la ignorancia con la que se manejaba y aún hoy se manejan este tipo de temas. El juez federal Carlos Branca lo procesó, cosa inédita por meterse en el tema autoridades extradeportivas. Fue sancionado por infracción al artículo 37 de la ley de estupefacientes. Ese artículo establecía penas de un mes a tres años de prisión para quien use sustancias estimulantes o depresivas.
Fue obligado a someterse a una rehabilitación y sufrió un asedio de los medios que le fue insoportable. Claro, detrás de todo ello surgió un manto de sospecha acerca de un arreglo de cambio de frascos entre el jugador y Diego Armando Maradona, supuestamente complicado con las drogas. Es que el defensor orinó en el frasco 408 y el volante de Boca en el 508. A partir de allí se trazaron varias conjeturas.
Como testigos de la causa declararon, entre otros, el entrenador Carlos Bilardo, el presidente de Boca, Mauricio Macri, y el futbolista José Basualdo, quien realizó su control antidóping junto al Diego. Hubo allanamientos de las sedes de Boca, Deportivo Español, la AFA y el Cenard.
No le quedó otra que afirmar su dudosa adicción, fue suspendido por seis meses más una multa de 10 mil pesos. Para colmo Español perdió un punto. Sin embargo por su sinceridad, el presidente del club gallego, el impresentable Francisco Ríos Seoane, le renovó el contrato y le regaló un departamento. Más dudas imposible.
Pero Oscar Cavallero no lo tuvo en cuenta y se quedó solo y sin rumbo. Nadie se la jugaba por él, hasta que llegó el salvador llamado desde Bahía Blanca. Olimpo (1997-199) lo contrató para la B Nacional y si bien no jugó mucho y fue expulsado en dos ocasiones, se dio el lujo de compartir plantel con unos nenes de la talla de Ciattaglia, Novarese, Troyansky, Watson, Cattáneo, Esmerado, Saavedra, Galarza, Aballay, el Puma Rodríguez, J.J Ferrer, Vaudagna y Depietri. La campaña no fue buena y por la renovación del plantel para el campeonato siguiente, debió buscarse club.
En su historial figuran también actuaciones en Brown de Adrogué (1999-2000) vaya paradoja del destino, Temperley (2000-2001), Toros Neza (2002), Audax Octubrino de Ecuador (2003) aunque poco comprobables. Si se sabe que su último club fue el Liga de Loja (2004), también del fútbol ecuatoriano.
Sólo resta decir que una vez cumplida la suspensión volvió y no tuvo problemas con drogas ni conductas extrañas. Eso si, nunca más jugó en primera, y si efectivamente aceptó una suma de dinero como se sospechó, para tapar a otro, fue poco el monto. Porque su nombre quedó manchado para siempre.