Alonso Norberto (H)

Norberto Gabriel Alonso (El Betito)

Quizás el caso más emblemático del “hijo de…”. No sólo tenía el mismo apellido que su papá. También cargaba con el mismo nombre de pila y, por consiguiente, un diminutivo del apodo de su viejo. Además jugaba de 10 en las inferiores de River. No le faltaba nada…para fracasar.

Llegó a integrar una Selección Argentina Sub 17 y se decía, allá por comienzos de los 90’s, que pintaba para crack. Los argumentos, por supuesto, eran endebles. El chico jugaba algo, pero no tanto para bancar semejante historia. Debutó en la Primera del Millonario en la última fecha del Clausura ’95, cuando Carlos Babington lo puso de entrada en el partido que terminaría con una derrota 3 a 1 ante Vélez.

Un par de semanas más tarde, tuvo su despedida de la máxima categoría, ya con Ramón Díaz como entrenador, cuando participó de la victoria 2 a 0 ante Belgrano, en Córdoba, con goles de Hernán Crespo. Ese día fue reemplazado por Matías Almeyda. Y nunca más se lo vio oficialmente con la camiseta de la banda roja.

Arrastrando la mochila que tenía un recorte de la revista El Gráfico con un título de su papá que rezaba “Mi pibe la rompe”, buscó nuevos horizontes pero no encontró nada mejor que la Primera D, donde actuó para Fénix (1996/97) y Ferrocarril Urquiza (1997/98), sin demasiado suceso. Dijo alguna vez en una entrevista: “Estoy convencido de que si me hubiese ido a los 15 años a otro club, ahora estaría jugando en algún equipo de Primera o en Europa, porque las condiciones las tenía. Me duele por mi viejo. Sé que lo defraudé«.

Zanello Maximiliano

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Maximiliano Oscar Zanello

Fino pero lagunero enganche que surgió en Racing precedido de buenos augurios por su actuación en divisiones inferiores. A partir de su estreno oficial, el 7 de marzo de 1998, ante Gimnasia y Esgrima de Jujuy, jamás pudo ratificar todo lo bien que se había hablado de él.

En el Apertura de ese mismo año fue prestado a Platense, donde al principio no tuvo oportunidades pero al año siguiente las consiguió, en un equipo que se terminó yendo al descenso. En total, vistió la camiseta del Calamar en 17 oportunidades y le marcó 1 gol a Lanús, el único de su carrera en Primera A.

De regreso en Racing, la dupla Costas-Maschio lo puso apenas segundos en una victoria ante Estudiantes de La Plata del Apertura ’99 y al año siguiente tuvo algunas chances más, las últimas con el Pampa Jorge en el banco. Con La Academia disputó 14 encuentros por torneos locales, más 1 por la Copa Mercosur.

En el exterior, actuó bastante en Chile, donde vistió las camisetas de Santiago Morning (2001 y 2002/03), Cobreola (2002) y Melipilla (2005). También pasó por el Cartagena de España (2003/04) y Macará de Ecuador (2006).

En ascenso argentino, claro, también conoció el talento y las lagunas de Maxi, ya que en los últimos años volvió más maduro para lucir los escudos de Defensores de Belgrano (2008/09) y Temperley (2009/2010) en la Primera B; y Berazategui, desde mediados de 2010, en la Primera C.

Flores Coronel Sebastián

Sebastián Flores Coronel (El Chino)

Veloz delantero que alguna vez fue promesa del fútbol rosarino. Deslumbró con la Selección Sub 20 en el Mundialito de Uruguay, en el verano de 1998. Unas semanas más tarde, Miguel Ángel Russo lo hizo debutar en la Primera de Central y el pibe, en muy poco tiempo, le respondió con goles y actuaciones que ilusionaron.

Sin embargo, el camino hacia el estrellato tendría un par de piedras. Flores Coronel comenzó a perder lugar en la consideración de Pekerman y, pese a que jugó en el Mundial de Nigeria 1999, fue suplente y no estuvo a la altura del acontecimiento, como el resto del plantel.

De nuevo en el Canalla, le dieron 45 minutos de un partido ante Gimnasia para que se despidiera de la gente. Lo triste es que arriba suyo estaban Maceratesi y Pierucci. Ya para el Apertura ’99 defendía la camiseta de Talleres de Córdoba. Sus 21 encuentros y su nula eficacia en el arco rival, provocaron que aquella carrera que pintaba muy bien, se tiñera de gris oscuro.

Los hinchas de Central Córdoba de Rosario (2002/02), Comisión de Actividades Infantiles (2003/04), Gimnasia de Jujuy (2004), Técnico Universitario de Ecuador (2005), Sport de Cañada de Gómez (2005/06), Argentino de Rosario (2006/07), Talleres de Perico (2007/08) y La Emilia de San Nicolás (2008/09) fueron testigos del derrumbe de un talento que, de tanto prometer y nada concretar, terminó decepcionando.

Norambuena Arturo

Arturo Norambuena

Otro de los tantos jugadores chilenos que hicieron sapo en la Argentina después de Marcelo Salas allanara el camino con su brillante labor en River. Este delantero llegó Quilmes en el 2004, precedido de buenas campañas en Audax Italiano y Universidad Católica. Pero acarreaba, además, una historia digna de película.

En su juventud, el fútbol no estuvo entre sus prioridades. Jugó al vóley y al tenis con bastante suceso. De hecho, con la raqueta en la mano llegó a estar entre los 3 mejores de su país. Ya un poco más grande, entró a la Universidad para recibirse de ingeniero forestal, como su padre. Sin un trabajo que le diera de comer, se entretenía jugando en el equipo universitario, hasta que un día se le abrieron las puertas de un nuevo mundo. “En uno de esos Torneos Nacionales que se jugó en Temuco, vino una gente del club de esa ciudad y me preguntó ¿Por qué no probás suerte en el fútbol? Y yo dije Bueno, está bien. Voy a probar un año«, le contó años más tarde a Clarín.

Fue así como arrancó en la Tercera División, luego pasó a Segunda y finalmente arribó a la Primera, donde fue contratado por un grande como la Universidad Católica. No sólo hizo varios goles, sino que además fue convocado a la Selección. Con 32 años y una historia de vida atípica para un jugador, llegó a la Argentina.

En el Cervecero fue pura espuma, jugó apenas 3 partidos en los que no convirtió goles y al terminar el Clausura se volvió a su país. Allí vistió la camiseta de Cobreloa (2004/05) y cerró su carrera en Islanders de Puerto Rico (2006). Además de la pelota, tocaba la guitarra e integró dos bandas, Off Side y Los Miserables. En eso, dicen que Norambuena no era tan bueno.

Carazas Eddy

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Eddy Carazas

Volante que jugando para Perú le marcó un gol a la Argentina en la Copa América de 1997. Con ese antecedente, llegó a nuestro país para enfundar la casaca celeste de Belgrano de Córdoba (1999), donde entusiasmó al público con buenas actuaciones en sus primeros partidos. Luego, el tiempo hizo justicia. Eddy, moreno y con paso cansino, tenía el inigualable gen del futbolista peruano. Por lo tanto, se quedó sólo en promesas y pasó a ser un fiasco. Perjudicado por una lesión, sólo disputó 6 partidos con el Pirata y ninguno de forma completa.

Volvió a su club de origen, Universitario, pero evidentemente no era el mismo. Además de su paso poco productivo por Córdoba, arrastraba una mala experiencia en Tigres de México. Eso seguramente le quitó confianza y por eso no pudo escalar más alto. Pasó sin suerte por el fútbol portugués y también fantasmeó en su país con Sports Boys (2002) y Atlético Aviación (2008), un equipo del ascenso donde las cosas se le hicieron difíciles, porque ahí el que no corre…vuela (?).

Hurtado Eduardo

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Eduardo Steward Hurtado (El Tanque)

Delantero ecuatoriano de muy extensa trayectoria, que se hizo un tiempito para probar suerte en nuestro país. Al principio, mal no le fue, ya que convirtió muchos goles y dejó una buena impresión. Pero la pólvora se le mojó para su segundo torneo y terminó marchando, haciendo escasa y fugaz su participación en estas tierras.

Su arribo a Argentinos Juniors se produjo en el Clausura 2001 y rápidamente se afianzó, convirtiendo 7 goles en 16 encuentros, bajo la dirección técnica del Checho Batista. Eso no le impidió tener que jugar la Promoción para no descender, ante Instituto. De hecho actuó en los 2 encuentros y se quedó para el Clausura, donde las cosas no le fueron tan bien. Disputó 11 partidos más pero no la pudo meter. Momento se irse al Hibernians de Escocia.

En el exterior también jugó para el Saint Gallen de Suiza, Colo Colo y Universidad de Concepción de Chile; Correcaminos de México, Los Ángeles Galaxy, Metro Stars, New England Revolution y Cleveland Force de Estados Unidos; y Deportivo Pereira de Colombia.

En su país, además de representar a su Selección, vistió los colores de Calvi Fútbol Club, Valdez, Emelec, Barcelona, El Nacional, Liga Deportiva Universitaria, Audax Octubrino, Olmedo, Técnico Universitario, Norteamérica y Camilo. A mediados de 2010, con 40 años y un par de inactividad, regresó al fútbol profesional con el Patria, de la segunda división ecuatoriana.

Lamptey Nii

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Nii Odartey Lamptey

Enganche ghanés que fue promocionado desde muy joven. Campeón mundial con la Selección sub 17 en 1991, fue elegido mejor jugador del torneo, por encima de Juan Sebastián Verón y Alessandro Del Piero, entre otros. También obtuvo la medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992 y fue finalista del Mundial sub 20 de 1993. La fama prematura, le jugó en contra.

Antes de llegar a Unión de Santa Fe (1997), con la difícil misión de reemplazar a Darío Cabrol, ya había jugado en el Anderlecht de Bélgica, PSV Eindhoven de Holanda, Aston Villa, Coventry City de Inglaterra y Venezia de Italia. En el Tatengue cayó y rápidamente lo tiraron a la cancha, pero sólo estuvo en 6 partidos hasta que una tragedia familiar lo alejó de la pelota. Su tercer hijo, Diego, murió de una extraña enfermedad y Lamptey decidió enterrarlo en su país, pero a la dirigencia no le gustó demasiado la idea. Afligido, dejó de jugar.

Con el tiempo, volvería a la actividad, pero comenzó una recaída que no frenaría jamás. Pasó sin éxito y en forma sucesiva por Ankaragücü de Turquía, Unión Leiria de Portugal y el SpVgg Greuther Fürth de Alemania. Allí, según cuentan, sufrió el racismo de cerca y otra tragedia más. Su hija Lisa murió al nacer.

Partió a Asia y se dividió los años en dos países. Deambuló por el Shandong Luneng de China (2001/02) y Al Nassr de Emiratos Árabes (2003/04). Cerró su periplo en su continente, primero en el Asante Kotoko de Ghana (2005/06) y se retiró en el Cosmos de Jomo de Sudáfrica (2006). Triste.

Green Cristian

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Cristian Green

De las inferiores de River, terminó siendo una promesa incumplida. Hizo las inferiores como defensor central pero en las prácticas no llegó a demostrar lo insinuado como juvenil, por lo que sólo jugó un partido, como lateral derecho, en 1998.

Avasallado por el mal momento económico, Racing (2000/01) se interesó en jóvenes valores clubes grandes y se lo llevó para rellenar el plante, pero fue sólo eso, un relleno. Green sólo actuó en 6 ocasiones y se despidió de la máxima categoría.

Comenzó así una dilatada trayectoria por el exterior, vistiendo las camisetas del Italchacao de Venezuela (2001) y Cobresal de Chile (2002); Alicante (2002/04), Jerez (2004/05), Orihuela (2005/06), Crevillente (2006), Torrevieja (2007 y 2008) y La Unión (2007), todos de España.

Su último paso lo dio en Unión Española de Chile, en 2008, sentenciando lo que muchos presumían. Podía simular madurez, pero Green estaba verde.