Fernando Leonel Álvarez (El Gordo)
Singular promesa de la cantera de Banfield que postergó sus sueños una y otra vez a causa de un par de lesiones que le coartaron las chances de romperla en Primera. Nacido en Temperley, en 1982, llamaría la atención desde temprano por su poder de gol, condición que le permitió desempeñarse como volante ofensivo y delantero. Después de enamorar a varios simpatizantes del Taladro en las inferiores, el técnico Luis Garisto lo subió al plantel superior y lo hizo debutar el 3 de marzo de 2002, en un empate 1 a 1 ante Gimnasia y Esgrima de La Plata. Lo que parecía el comienzo de una grata carrera sería el inicio de una gran frustración. Una serie de inconvenientes físicos lo fueron alejando de la posibilidad de compartir la ofensiva con Lujambio y el Gordo Real y también de la oportunidad de afianzarse en la máxima división. Intentó volver varias veces, pero siempre las lesiones le mostraron el lado más crudo del fútbol.
Siguió en Banfield un par de campeonatos más pero no llegó a la decena de partidos. Después, desapareció por un tiempo bastante prolongado hasta que, el año pasado, se anunció su inédita llegada al Cerro Reyes, un club de la Segunda B de España (tercera categoría). ¿Qué fue lo raro? La increíble campaña se prensa montada sobre su figura, lo que generó que los medios de Badajoz, la ciudad de su nuevo equipo, promocionaran su llegada como si se tratase de una estrella de nuestro país.
El periódico de Extremadura, por ejemplo, publicó «Aunque formado en el Boca Juniors, el jugador, de 24 años, ha sido cedido al club pacense por el Banfield, de la Primera División argentina. Fernando será el 9 en el equipo de Paco Miranda, y, aunque suplente, es una de las promesas del fútbol de su país, por lo que el Banfield no se ha querido desprender de él. El conjunto pacense espera que Leonel apunte los mismos tantos que hizo con su anterior equipo«. Por si alguno todavía no estaba enterado, Álvarez no marcó ningún gol en el Taladro. Como si fuera poco, otro medio también señaló que «es un goleador formado en Temperley (Buenos Aires) y del que se espera que utilice el Cerro como trampolín para triunfar en España…el Banfield argentino que no ha querido desprenderse del delantero y solo le ha permitido venir cedido«. En realidad, en el Sur se dieron cuenta de que con 24 años no podía seguir siendo juvenil y lo entregaron con moño. Fueron tan generosos que no cobraron nada por el préstamo. Hoy, el querido Gordo trata de comer banco más moderadamente y lucha, aunque ya sea un poco tarde, por volver a ser la promesa que fue.
Juan Pordiosero