Cobián Mariano

Mariano César Cobián
Comprometido tanto con su carrera como con sus hobbys, dejó rastros de cada una de sus pasiones en la red. Fue uno de los primeros futbolistas no reconocidos en tener un sitio web personal. Desde el extinto www.marianocobian.com.ar se exponía ante los navegantes como un jugador con mucho talento y con ganas de progresar. Lateral derecho con aptitudes para actuar como volante, se había iniciado en las infantiles de Boca Juniors (estuvo en el club desde 1988 a 1997) y antes de pegar el salto a la Primera pasó a Almagro, donde fue campeón de reserva (1998/99) e integró paralelamente el plantel superior que se gano el derecho a jugar en la máxima división. Incluso, muchos creen que es el mismo Cobián que tiempo después apareció en el Tricolor. Pero no, ese es Juan Manuel.
Mariano estuvo en 2000 entrenando en el Club Terrassa del ascenso español, pero no quedó. Lo mismo le ocurrió al año siguiente en el Sabadell. En 2002, en cambio, pudo jugar en la misma ciudad pero para una peña del Atlético de Madrid.
Ese fue su último rastro como jugador. Después, reapareció en un ámbito totalmente diferente, aunque también ligado al deporte. En 2002, un amigo lo llevó a una competencia de Indoor Karting y se entusiasmó. Le picó el bichito de los fierros y se convirtió en un fanático de los circuitos. Tal es así que se hizo corredor y en una prueba en Barcelona clavó su mejor tiempo: 38′ 09». En junio de 2004 se metió a un foro de Karts y se anotó para competir en alguna especialidad, aclarando, como si hiciera falta, que era futbolista y que en cuanto a música su grupo preferido era Tridente Latino.
Su formación profesional (además de terminar el secundario, estudió inglés, computación y diseño gráfico) se ve que le permitió sobrevivir lejos de la pelota porque, a menos que se desenvuelva en una liga poca difundida, no ha dejado más huellas sobre su trayectoria futbolistica.

Juan Pordiosero

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UPDATE: gracias a la colaboración del mismo Mariano, supimos que después de estar en la peña del Atlético de Madrid (Sabadell), estuvo en la 2004/05 en el Sant Quirze, y luego pasó por el Olimpic Can Fatjo (Rubi – Barcelona) en la 2005/06.
Desde el 2006 está en el Can Deu (Sabadell) y en su tercer temporada salió campeón, ascendiendo a la Segunda Regional.

Lugo Roberto

Roberto Orlando Lugo
Áspero defensor paraguayo que llegó al recordado Deportivo Mandiyú de Corrientes (1990-1994) para tratar de conseguir el objetivo de todas las temporadas: salvarse del descenso.
Durante esos años compartió planteles junto a jugadores como Pedro Barrios, Váttimos, Luis Nery Caballero, Beninca, Restelli, Umpiérrez, Céspedes, Kanapkis, Morán, Lamadrid, Muller, Mario Obregón, Félix Torres y «Chiquito» Benítez.
Dejó el club previo al descenso con 68 partidos y 2 goles y no se supo más de él.
Sin embargo, a mitad de 1998 volvió a tierras norteñas pero esta vez para recalar en el descendido Huracán de Corrientes que había tomado el lugar del verde.
Apenas seis meses después, junto a dos compañeros debieron abandonar el hotel donde se alojaban porque el club no pagaba la cuenta. Un domingo por la noche, con valijas y bolsos, se quedaron esperando en la recepción del hotel San Martín a que algún dirigente se acercara a solucionar el problema. Pero fue en vano y tuvieron que irse. Eso, sumado al conflicto del plantel con la dirigencia del club por tres meses de atraso en los sueldos, generó un paro.
Esa fue la última y cansado de los problemas, retornó a Paraguay.

Cucu

Stremiz Daniel

Daniel Alejandro Stremiz (El Zorro)
Nacido en Cruz Alta, la frontera entre Córdoba y Santa Fe, entendió que Renato Cesarini podría ser el lugar adecuado para formarse como jugador y pegar el salto a primera división. Antes lo había hecho en su ciudad en el Newberton, que actualmente se separó y son dos clubes diferentes, Newbery y Everton.
Se unió a esa institución donde hizo las veces de volante ofensivo o enganche. Si bien soñó con una posibilidad de Newell’s o Central, increíblemente quedó en River Plate, pero nunca jugó. Por ello desembarcó en Gimnasia y Esgrima de La Plata por la relación que tenía su anterior club rosarino con los entrenadores Ramaciotti y Sbrissa.
En 1993, justo el año de su debut, consiguió algo que con el tiempo tomaría mayor importancia: ser campeón con el Lobo de la Copa Centenario. De ese plantel, vale recordar a aquellos que quedaron en el olvido como Darío Ortiz, Pablo Talarico, Jorge Gregorutti, Fernando Galetti, José Montelongo, Joaquín Saffores y Hugo Zwenger, entre otros.
Sin embargo, jamás pudo afianzarse en los mens sana a pesar de permanecer hasta 1996. Justamente ese año tenía todas las ilusiones de romperla, pero la llegada de Márcico le quitó protagonismo y Griguol no le dio la continuidad necesaria como para demostrar sus condiciones.
Fueron 31 partidos en total y dejó el club. Lo quiso Quilmes, pero recaló en Los Andes donde participó de 23 juegos y marcó 2 goles.
Ya con 30 años se retiró jugando para el Antofagasta de Chile, aunque en el medio volvió a Gimnasia, al menos a entrenar.
Extrañamente viajó a Europa para probar suerte y realmente se le dio, ya que terminó siendo mozo y encargado del restaurante «El Gaucho» en Milán, propiedad de Javier Zanetti, Andrés Guglielminpietro y Nelson Vivas.
A partir de ello tomó notoriedad, colaboró en la Fundación PUPI y hasta participó en esos amistosos de verano en los que las figuras del pueblo hacen algo a beneficio. Allí se encontró en más de una vez con Demichelis, Berizzo, Vojvoda y los hermanos Hernán y Darío Franco.
Hoy, y a pesar de que la foto muestre lo contrario, es un «buen mozo».

Cucu

Verón Leonardo

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Leonardo Verón

Otro de los tantos pibes que prometieron en la cantera de Boca Juniors y que quedaron relegados al olvido del futbolero medio. De la camada de Fabricio Coloccini, Martín Verón, Carlos Marinelli, Ariel Rodó y Sebastián Rovira, ya era señalado en Séptima división como un valor a tener en cuenta. Jorge Griffa lo describió en 1998 como un jugador que «tiene un potencial tremendo, con todo lo que se le puede pedir a un número ocho«.
Sin embargo, el camino hacia la Primera División no es sencillo, se sabe. A pesar de haber ido al banco en algunos partidos de verano y aún habiendo entrenado bastante durante la segunda etapa de Carlos Bianchi en el xeneize, le costró encontrar un hueco en el primer equipo y recién pudo debutar en la famosa derrota ante Rosario Central por 7 a 2, en la última fecha del Clausura 2003, cuando los titulares estaban festejando la obtención de la Copa Libertadores. Aquél día fue incendiado en vivo junto a otros pibes como Gustavo Eberto, Raúl Osella, Federico Carballo, Víctor Magno y Juan Pablo Caffa.
A mediados de 2004 desembarcó en Malasia (experiencia que también vivieron otros ex Boca como Cepeda y Monesterolo) para jugar en el Kedah. En su regreso vistió las camisetas de Chacarita y de Defensores de Cambaceres (2004-05) .
Cuando todo hacía presagiar que se iría otra vez al exterior, en agosto de 2005 se incorporó a Sportivo Belgrano de San Francisco, equipo del Argentino B que le dio la oportunidad de reencontrarse con un viejo conocido de las inferiores como Julio Alcorsé.

Juan Pordiosero

Quintana Claudio

Claudio Guillermo Quintana (El Pitufo)
Una pequeña prueba de que los milagros existen. Nadie, ni el más absoluto optimista fanático del fútbol del interior hubiera imaginado que el Pitufo Quintana, un rendidor lateral izquierdo acostumbrado a surcar canchas del ascenso, tendría sus quince minutos de gloria en la Primera División.
Su caso fue otro de los tantos regalos que dejó la participación de Huracán de Tres Arroyos en la máxima categoría. El viernes 22 de octubre de 2004, el Globito recibió a Vélez Sarsfield en el estadio José María Minella de Mar del Plata. Durante la semana previa a ese esperado match (El Fortín llegaba como puntero), se especuló en los medios sobre el posible reemplazante del marcador de punta Máximo Di Croce. Algunos periodistas marplatenses, haciendo abuso de la desinformación, deslizaron el nombre de Guillermo Quintana como el de un pibe que venía jugando en la liga local y que buscaba su bautismo en la Primera. Grande fue la sorpresa cuando por el túnel se asomó un petiso con entradas que acusaba más de la edad prometida (claramente no era un juvenil, tenía 29 años). Se trataba nada más y nada menos que del experimentado Pitufo, que no titubeó a la hora de jugar y tuvo una aceptable labor esa noche ante el conjunto de Liniers.
Antes, había sido una alternativa para el Chavo Anzarda en en el Torneo Argentino y en la B Nacional, donde el conjunto tresarroyense mostró un buen fútbol durante un par de temporadas. Incluso se lo recuerda porque fue el notero estrella para la televisión en los festejos del ascenso obtenido ante Atlético Rafaela (fue suplente en la primera final e integró la delegación en la segunda).
Una vez en la elite, las chances de actuar como titular se le redujeron y cada tanto iba al banco. A fines de 2004, con la llegada del técnico Pablo Morant, no fue tenido en cuenta y amagó con irse a Brown de Puerto Madryn pero no llegó a un arreglo y siguió entrenando con el plantel. Y la hizo bastante bien, porque al poco tiempo el ex jugador de Gimnasia se fue y debieron recurrir de nuevo a la solidaridad de Quintana para cubrir un puesto en el banco. ¡Sí, así como leyeron! En junio de 2005, ya con Luis Blanco como entrenador, el Globo debía enfrentar a Banfield y como unos días antes había caido un temporal por Tres Arroyos, varios jugadores se engriparon, entre ellos el Pitufo, que fue esperado hasta último momento para completar la lista de 16 futbolistas.
Cansado de estar lejos de su hábitat, el under, en 2005 recuperó la alegría en Racing de Olavarría, equipo que recién había ascendido al Torneo Argentino A. Allí se reencontró con dos viejos conocidos como Gustavo «el Indio» Guevara y Javier Elizondo, uno que la debe chapear diciendo que es pariente del árbitro que expulsó a Zidane.

Juan Pordiosero

Eder Ferreira

Eder Ferreira Pinheiro (Eder)
Futbolista brasileño de paso breve y olvidable por nuestro fútbol. Aunque muchos no lo recuerden, este delantero jugó algunos partidos con la camiseta de Argentinos Juniors en el Apertura 2000. Oficialmente se sabe que disputó 5 encuentros pero se registran con facilidad sólo dos intervenciones: en un partido ante Talleres (ingresó por Garfagnoli) y en otro ante River (reemplazó a Diego Bustos).
En julio de 2001 se alejó del Bicho y se unió a Defensores de Belgrano. En el Dragón sólo jugó 15 minutos y se alejó por cuestiones personales.
Había surgido del club São Cristovão de Río de Janeiro, donde se inició el mismísimo Ronaldo, y pasó también por el Angra dos Reis y por los conjuntos goianos Mineiros y Atlético Rio Verde.
Goleador rachero, se destacó en 2005 cuando marcó 26 tantos para el Palmas en el Campeonato Tocantinense, convirtiéndose en el futbolista con mas goles en los torneos estaduales.
En enero de este año se incorporó al Paraná Clube para disputar los torneos locales y la Copa Sudmericana. Y tuvo una alegría, porque si bien no jugó demasiado (6 partidos y ninguna anotación) se consagró campeón del Paranaense. Nunca sabremos si con más oportunidades hubiera triunfado en la Argentina.

Juan Pordiosero

Ruggeri Ariel

Ariel David Ruggeri (La Burra)
Lateral volante con ilustre apellido que debía hacer una decorosa carrera para no ser señalado en el futuro.
Comenzó pateando desde chico en la Escuela de Fútbol 7 de Septiembre de Rosario, de donde además surgió Luciano Palos. Desde allí saltó a Newell’s Old Boys con edad de sexta división y en 1993 participó sin éxito del Mundial Sub 17 de Japón con la selección Argentina.
A pesar de la mala experiencia, tuvo la fortuna de conocer a Milton Acosta, Rodrigo Vilariño, Norberto Orrego, Nicolás Diez, Andrés Grande, Leonardo Biagini, Roberto Cantoro, Kurt Lutman, Emiliano Romay, Rubén Cantero, Pablo Rodríguez y Fernando Della Sala, entre otros.
Fueron 100 partidos hasta la cuarta, marcando la buena suma de 10 goles para un jugador de su puesto.
En su debut en primera ante Lanús en 1997, tuvo la autoridad de patear un tiro libre y por poco no convierte ante Roa.
Sin embargo, no tuvo mucha continuidad en la Lepra y al igual que tantos otros juveniles, pasó por los otros clubes menores de la ciudad. En primer orden, se vistió con los colores de Argentino en 1999 para jugar Nacional B, en donde compartió plantel con Malvestitti, Terés, Toledo, Gigli, Diego Romano, Pooli, Pavlovich y Gerk, entre otros.
Con 27 juegos y una sola conquista, desembarcó en Central Córdoba (2000-2001) registrando 20 presencias y luego en Tiro Federal (2001-2003) en el Argentino A, club en el que volvió a cruzarse con ilustres nombres como Osella, Cancelarich, Iuvale, Boggio, Garate, Rodolfo García, Cantero, Banduine, Jeandet y Leone y dirigidos por Ingaramo.
No fue bueno su inicio allí, ya que al poco tiempo de llegar sufrió la rotura del ligamento externo del tobillo derecho por un golpe de Gabriel Loeschbor en un amistoso entre charrúas y canallas. Por ello debió operarse y estar seis meses para conseguir la recuperación.
Volvió y totalizó 20 juegos sin marcar, pero agotadas las instancias en su ciudad, partió hacia Italia. Fichó en el Tródica (2003-2004) y en su primer temporada habría señalado 6 goles en 30 presentaciones.
En la actualidad no se sabe mucho de él, y no hay nadie que se preocupe.
Cucu

Carbajal Mauro

Mauro Ezequiel Carbajal
La exportación de jugadores argentinos no tiene límites. O mejor dicho, los tiene, pero se traspasan. Si era raro encontrar un montenegrino en la selección de Serbia y Montenegro que intervino en el último Mundial, imaginemos lo difícil que puede resultar el lazo de conexión entre nuestro país y las tierras balcánicas. Sin embargo, hubo alguien que se atrevió a pasar la barrera.
Mauro Ezequiel Carbajal nació en Rosario el 5 de mayo de 1978 y desde muy pequeño comenzó a jugar en el Club Atlético Defensores Unidos. Un tiempo después, en febrero de 1995, se incorporó a las divisiones inferiores de Rosario Central, donde llegó a actuar en sexta, quinta y cuarta división, siempre como delantero. Cuando ya era vital replantearse la idea de seguir con el largo y postergado sueño de debutar en Primera, en diciembre de 1998 recibió una oferta por demás particular: ir a jugar a Yugoslavia. Como nunca se había ganado la titularidad en las inferiores del Canalla y ya se le terminaba la edad de juvenil, tomó la decisión de dejar el país a los veinte años. Carbajal fue al F.K. Vojvodina y firmó contrato hasta el 30 de junio del 2000. El pase se hizo sin cargo y sin opción por lo cual, debía regresar cuando venciera el plazo.
En marzo de 1999, como el certamen se detuvo por las eliminatorias, su equipo dejó la ciudad de Novi Sad, donde nació Mónica Seles, para irse dos semanas a una especie de pretemporada.
Allí los sorprendió el famoso bombardeo de la OTÁN, (estaban a 30 kilómetros del ataque), en lo que fue el comienzo de la guerra que duró hasta el 10 de junio de ese año. Durante varios días el chico rosarino perdió comunicación con el mundo exterior y en nuestro país comenzaron a preocuparse.
En aquel entonces, dos productores de radio La Red, Gustavo Mas y Gustavo Dalasio, tenían el dato de que había un argentino en Yugoslavia y trataron de hallarlo. En la noche del miércoles en el que se desató el conflicto, lograron contactar a Miggi Dussan, el empresario que lo había embarcado en la aventura europea, a quien pusieron al habla con Máximo, el padre del pibe. Al día siguiente, en el programa «De una con Niembro«, pudieron hacer que Mauro hable con sus padres.
«No, papi… yo quiero quedarme… acá tengo posibilidades de ir a España o a Italia… vos ya sabés…», decía el ex jugador de Rosario Central mientras el papá, casi llorando, le preguntaba «¿qué vas a hacer, hijito?«.
Según una investigación de Página/12, Mauro contó que sus compañeros estaban muy nerviosos con la situación del país, que tenían previsto una reunión porque la mayoría quería regresar a Novi Sad junto a sus familiares y que mantenían una posición intransigente: «Acá todos quieren la guerra… ellos dicen que son serbios, que tienen muchos años defendiendo eso y que quieren pelear«. Carbajal les contó a sus padres que «En Novi Sad tiraron cuatro bombas, pero estamos bien, no pasa nada pero estamos todos el día mirando la televisión«.
Curiosa fue su actitud, demostrando ganas de quedarse en horas frenéticas, sobre todo porque su apego hacia el lema de amor y paz (el colgante que lleva en la foto lo demuestra) hacía suponer todo lo contrario. Poco fue lo que se supo sobre su paradero hasta el año pasado, cuando su nombre apareció en varias planillas del Rochester Rhinos de Estados Unidos, donde llegó a hacerle un gol MetroStars en la USA Open Cup. Hoy la sigue luchando en la desconocida liga de Houston, enrolado en las filas del Deportivo Lempira, un conjunto que tiene como sponsor un Nite Club lamado «El Picacho». Ah, como si fuera poco, en la camiseta los jugadores tienen estampado el número de teléfono del local.
En Yugoslavia costaba ubicarlo…pero si llaman a Houston una noche de éstas, quizás puedan encontrarlo haciendo uso del canje publicitario.

Juan Pordiosero