Arci Gustavo

Gustavo Ricardo Arci
Marcador de punta izquierdo que llamó la atención en sus comienzos por haber sido el compadre futbolístico de Gustavito López durante todo el proceso de inferiores. A todos lados iban juntos, como si se tratase de hermanos de sangre. Se conocieron a los 8 años en el club de papi-fútbol «Brisas de Primavera», donde se consagraron campeones en más de una oportunidad. Después se fueron a «Morilucho», donde los descubrió el padre de Sebastián Rambert y los llevó a Independiente, en 1983. Juntos se divirtieron en las categorías formativas y de a poco se fueron acercando a la Primera División. Aunque, como era de suponer, uno se destacó más que el otro. López debutó primero y Arci tuvo que esperar un poco más. Recién en la última fecha del Clausura 1993 pudo hacer su estreno en un partido ante Vélez (reemplazó a Meijide) gracias a la bondad de Pedro Marchetta. Después volvió a tener otra chance pero no convenció lo suficiente como para que le den continuidad. Con esos dos partidos en la máxima categoría salió a pelearla por el ascenso. Recaló en Arsenal de Sarandí (1998/99), como muchos pibes del Rojo, y disputó 28 encuentros en el Nacional B. Increiblemente, no se supo más nada sobre su carrera una vez que se alejó del Viaducto.

Juan Pordiosero

Fossas Mariano

Mariano Javier Fossas (Marito)
Delantero surgido de Ferro Carril Oeste, de la camada que incluye a Hudaied, Infantino, Andrés Mercuri y Giaccone entre otros. Su fugaz paso por Primera dejó perlas como su único tanto convertido en una goleada a Unión de Santa Fe, un día en el que su ingreso en el entretiempo fue vital para sellar un histórico 6 a 2. Las crónicas dicen que el 9 de noviembre de 1997 Ferro era superior a Unión pero necesitaba un poco de audacia para quebrar a su rival, allí Cacho Saccardi confió en el pibe Fossas y este contribuyó con un gol, dos asistencias que terminaron en tantos de Yaqué y Víctor López y algunos lujos que hacían augurar un futuro brillante para este delantero nacido en Junín. Ese partido fue el que lo puso en el mapa futbolístico, y aunque aquellos 6 goles hayan sido marcados a Diego Luque, su potencial era interesante.
Solamente disputó 7 partidos en el primer equipo de Ferro, con otras glorias como Mandra y luego de dos campeonatos sin jugar se marchó al equipo de su ciudad natal: Sarmiento de Junín, donde actuó en el siempre complicado Nacional B. De su estadía en el Verde juninense no hay muchos datos, estuvo una temporada y ahí armo las valijas, como buen baldosero.
Un dato lamentable es que se valió de inhibiciones para poder cobrar su sueldo en sus 3 años en Argentina: Ferro Carril Oeste en la 1998/99 y 1999/00; y Sarmiento de Junín en la 2000/01. Con estos antecedentes, si te vienen a buscar de uno de los países mas ricos del mundo donde deben pagar más o menos bien y a tiempo, es imposible negarse. Ahí nomás se fue y se convirtió en uno de los 5 extranjeros permitidos en el BAFA XI (un compilado de jugadores del torneo de Brunei) para participar en la Brunei Invitational Cup. De su paso por el sudeste Asiático queda una crónica describiendo a «Mario Fossas» como «un ente» ya que su juego fue casi inexistente.
Ya en 2002 comenzaron a aparecer los datos confusos. Al parecer, estuvo en el Deportes Tolima de Colombia, donde no jugó nunca. También fue parte del desaparecido Santa Barbara de Costa Rica, entre Junio de 2003 y Febrero de 2004. Según parece, tampoco disputó ningún partido en el conjunto tico. La confusión se da porque figura en los planteles de ambos equipos, pero en ninguna crónica se hace mención a su figura.
En febrero de 2004 reapareció jugando algunos partidos para Sportivo Villa Dolores de Catamarca en el Argentino B. Allí hay registros de un «Mariano Fossa» jugando varios partidos (algunos de titular, otros de suplente) y marcando un par de goles.
Después de su paso por por el fútbol catamarqueño no hay mas datos sobre su carrera. Lo mas probable es que se haya cavado su propia fossa.

Pastor

Aurrecochea Pablo

Pablo Fernando Aurrecochea (El Vasco)
Arriesgado portero uruguayo que se dio el lujo de atajar un penal casi desmayado. Esa simple situación le da un rango de ídolo, pero sus pocos minutos en Primera, además, le dan la categoría de baldosero.
Nacido en Artigas e iniciado en Nacional de Montevideo (1998/99), llegó a nuestro país para sumarse a las filas de Argentinos Juniors (1999/2004), donde no pudo jugar mucho a pesar de haber sido seleccionado para integrar distintos seleccionados juveniles de la Celeste.
En la última fecha del torneo Clausura 2002, el ya descendido Bicho de la Paternal presentó una formación llena de pibes con destino incierto, como los casos de Matías Mantilla, Nicolás Pisano, José María Belforti (también ese día jugó su hermano Martín), Matías Monzón, Santiago Kuhl y Raúl Salazar, entre otros. Y entre tantos jóvenes con ganas de triunfar, se destacó la aparición de un arquero charrúa llamado Pablo Aurrecochea que, como muchos de sus compañeros, tuvo en esa jornada su debut y despedida de manera conjunta. No pudo evitar los goles que significaron la derrota 2 a 0 ante Lanús y de esa manera le dijo adios a la Primera División. Años antes, había coqueteado con la elite cuando fue suplente de Sanzotti y le tocó ir en alguna oportunidad al banco (por ejemplo, en un partido ante Boca, en el Apertura 2000).
Luego pasó a Talleres de Remedios de Escalada, donde viviría una experiencia tan peligrosa como desopilante. En mayo de 2004, su equipo enfrentó a Social Español. Apenas iban nueve minutos del segundo tiempo cuando chocó con el delantero Sebastián Penco, sufriendo un fuerte golpe en la cabeza. Lo curioso es que nadie del cuerpo técnico le ordenó inmediatamente que saliera y él permaneció en cancha durante 15 minutos en los que no le hicieron goles e incluso contuvo un penal. Después, fue trasladado en camilla al Hospital Evita de Lanús, donde le constataron un traumatismo de cráneo sin pérdida de conocimiento. «No me acuerdo de nada, sólo del penal y la camilla. El doctor me dijo que seguí jugando mecánicamente por instinto, pero la memoria estaba alterada. No me desmayé nunca, fue un susto bárbaro, pero no hay secuelas«, dijo el yorugua días mas tarde.
En la temporada 2004/05 pasó al Club Tacuary de Paraguay, donde llegó a actuar por la Pre-Libertadores e incluso hasta el día de hoy sigue alternando buenas actuaciones con macanas dignas de alguien que ataja todo el tiempo con la cabeza golpeada.

Juan Pordiosero

Levy Mauro

Mauro Hernán Levy
Marcador central confinado a las sombras del fútbol argentino gracias a su extraña capacidad para pasar inadvertido. Protagonista del ascenso de Argentinos Juniors a Primera (1996/97), se dio el lujo de integrar la defensa junto a Marra, Schiavi, Garfagnoli y Placente. En la máxima categoría también jugó 9 partidos, aunque muy pocos lo recuerden.
En julio de 1998 pasó a All Boys y le tocó formar parte del inolvidable equipo que participó en el Nacional B con el Checho Batista, Fernando Sánchez, Gabriel Lettieri, Fernando Batista, Aldo Osorio, Walter Paz, Maxi Castano, Damián Rodríguez, Mariano Pasini y Gabriel Bordi. Después, fue muy difícil hallar datos sobre su carrera, como si se hubiese encargado, personalmente, de borrar toda huella que lo identifique como futbolista.
Se lo vio por última vez en diciembre de 2003, en la gran nómina de jugadores invitados a la reinaugración del estadio de Argentinos Juniors en la Paternal.

Juan Pordiosero

Martino Sebastián

Sebastián Martino
Muy poco se sabe de este jugador surgido de las inferiores de Newell’s Old Boys, que debió soportar un pesado apellido en esa institución a pesar de no tener parentesco con el idolatrado «Tata».
Su primer y única aparición mediática fue en la Selección Argentina Sub 17 que jugó el Mundial de Ecuador junto a Daniel Islas, Diego Trotta, Elfand, Ávila, Gatti, Torres, Curieses, Calabria, Caruso y Caserio, entre otros.
Extrañamente no llegó a debutar en la Lepra, y a partir de allí se le perdió el rastro. Potenciando su búsqueda, se halló a un futbolista con su nombre en Holanda FC, un equipo de una liga precisamente de Rosario, y de acuerdo a la fotografía que allí se ve, es factible que sea él mismo. Pero a ciencia cierta, ni Salorio, que asoma su bigote, sabe donde está.

Cucu

Fontela Ariel

Ariel Marcelo Fontela (El Negro)
Paracaidista charrúa que dio una breve muestra de su fútbol en el Banfield de Garisto, en la temporada 2002/03. En su primer torneo en la Argentina pudo actuar en dos partidos, aunque sin demasiadas chances de poner al descubierto la fama de goleador que había cosechado en su país, donde actuó con los colores de Danubio, Basañez, Sudamérica y Uruguay Montevideo.
Después de su poco reconocido paso por El Taladro desembarcó en el club Alianza de El Salvador (2003/04), una tierra que le abría muchos interrogantes. «Cuando me llamaron lo primero que hice fue buscarlo en el mapa para ver bien dónde quedaba y luego saqué algunos datos en Internet«, afirmó el delantero.
Allí conoció buenas playas junto a sus compatriotas Alejandro «El Colorado» Curbelo, Luis Espíndola y Yari Silvera, con quien ya había estado en Banfield. En una de las tantas notas que dio a los medios centroamericanos reveló su amor por los tatuajes: «Me gustan mucho y por ello tengo varios. Éste (mostró el de su mano derecha) es por mi hija (el nombre grabado de Magali)». Además, dijo que le gustaban los pearcing. «Tengo uno en la oreja, pero hoy no lo ando«, aclaró.
Fanático de Peñarol y de Enzo Francescoli, no tuvo vergüenza en declarar su pachorra para festejar los goles (a diferencia de su compañero Martín García, que bailaba después de cada conquista): «Con el calor que hace aquí no puedo regalar nada ni hacer ningún esfuerzo extra, de lo contrario no podría jugar los 90 minutos«.
Como si fuera poco, habló sobre las desventajas de vivir en El Salvador, como los sismos o temblores. «El domingo pasado hubo uno y realmente nos asustamos mucho. Vimos que la gente del edificio bajaba a la planta baja y nosotros los imitamos. También le tengo un poco de miedo al volcancito que tenemos aquí cerca. Un día se le va a dar por escupir y nos va a quemar a todos«. Pese a todos los temores, anduvo bien y se consagró campeón. En 2005 regresó a su patria y se sumó a Progreso, con la ilusión de que lo vuelvan a llamar de alguna ciudad con playa y sin volcanes.

Juan Pordiosero

Sallaberry Pedro

Pedro Ignacio Sallaberry
Habilidoso y veloz puntero de raza golondrina que ilusionó al mundo futbolero cuando integró el seleccionado argentino que se consagró campeón en el Sudamericano Sub-16 de 1985 (con Lorenzo Frutos, Fernando Redondo y Hugo Maradona como figuras). Surgido de la cantera de River (1986-88), llegó a la Primera División pero no se pudo afianzar. Hizo 1 gol en sus 19 presentaciones oficiales con la camiseta de la banda roja. De paso poco recordado por Banfield (1988/89) , en el Nacional B, retornó a la elite con Chaco For Ever (1989-90), donde lograría la continuidad que le permitió disputar 33 partidos con la nada despreciable suma de 11 tantos. Y ese rendimiento le abrió las puertas de Independiente, que lo contrató sin la misma suerte: el delantero sólo disputó 6 encuentros en la temporada 1990-91. Breve e insignificante fue su paso por Vélez, en 1991, donde sólo jugó un partido y muy pocos lo registran. Esa fue su despedida de la máxima división porque después pasó por Douglas Haig de Pergamino (1992-93) y Almirante Brown (1993-94), en el Nacional B.
Confirmada la versión que aseguraba que ya no sería aquel pibe que deslumbraba con sus gambetas, se radicó unos años en el exterior para intentar triunfar en otras tierras menos exigentes. Actuó en el Bolivar de Bolivia (1994-95), primero, y en el Pachuca de México (1995-96), después. En la temporada 1996/97 retornó para defender los colores de Defensa y Justicia y no le fue para nada mal. Se destacó ampliamente, logrando el ascenso al Nacional B. Después, mostró sus devaludas condiciones en Talleres de Remedios de Escalada (1997-98) para pegar el salto hacia el grandioso Almagro (1998-99) del Colo Farías, Damián Grosso, Lino Arce, Marcelo Trapasso, Juan José Distéfano, Alianello, Panchito Maciel, Marcelo Couceiro y Lucas Pusineri, entre otros.
Se lo vio gastando sus últimos cartuchos en Cultural Argentino de La Pampa (1999-2000) y Colegiales (2000/01), donde se retiró.
Luego comenzó a estudiar y se recibió en la escuela de Directores Técnicos «Nicolás Avellaneda». Cuando lo consultaron sobre su experiencia comentó «A través de los dos años de Curso, he logrado incorporar mucha información que en mi etapa de jugador desconocía. ¡Creía que haber sido futbolista profesional alcanzaba para entender la Dirección Técnica! Pero el futbolista no piensa como Director Técnico. Piensa como jugador. De manera individual. Hoy veo el fútbol desde una prespectiva diferente. Además de muchísimos conceptos tácticos, aprendí el valor de manejar un grupo, teniendo en cuenta los aspectos didácticos y pedagógicos.Por otro lado destaco haber vivido hermosas experiencias con compañeros de toda América, y con profesores que me enriquecieron tanto en el plano futbolístico, como en el humano»
En la actualidad, forma parte de las inferiores de River Plate que coordina Gabriel Rodríguez y dicta los fundamentos de técnica para todos los chicos deseosos de aprender. Incluso, envalentonado por su nueva función, se animó a aventurar un posible sucesor: «Me veo reflejado en el juego del Keko Daniel Villalba, de la novena división. Es chiquito y guapo como yo. Muy atrevido y hábil en velocidad«.
¿Se viene el nuevo Pedrito Sallaberry?

Juan Pordiosero

Buttazzoni Emiliano

Emiliano Daniel Buttazzoni
Increíble su paso por el fútbol argentino. Lateral con apellido ochentoso, taurino y nacido en Granadero Baigorria, que llegó con 10 años a las inferiores de Rosario Central. Su característica más destacada era la virtud de saber bastante con la pelota, lo que le servía en algunas oportunidades para ser carrilero por derecha, puesto en el que se desempeñó en el título de 4ta división en el 2001 junto a Gustavo Arriola, Luciano Figueroa y Mauro Marchano.
«Miro mucho a Zanetti y me gusta el estilo de Cafú. Trato de aprender de ellos», afirmaba a sus 20 años y lleno de esperanzas al enterarse que Teglia lo iba a poner en la primera Canalla ante Colón. Sin embargo, lo que parecía ser un sueño, terminó en pesadilla.
A los 23 minutos del primer tiempo fue a disputar una pelota con Claudio Graff y se le trabó la pierna. Debió salir del campo y a partir de estudios se le comprobó la ruptura del ligamento cruzado anterior de la rodilla izquierda.
Eso lo llevó al quirófano en forma inmediata para acelerar los tiempos y a mitad del año siguiente ya estar jugando.
Pero esa inolvidable jornada que compartió dentro del campo con Cetto, Muñoz Mustafá, Erroz, Becerra y Javier García fue la última, ya que en mayo del 2002 bajo la dirección técnica de César Luis Menotti decidieron no firmarle el primer contrato. No obstante, se salvó de quedar libre y permaneció un año más.
En el 2003 previo a las elecciones presidenciales, en un diario de Rosario realizaron un sondeo a los jugadores de su club y el apareció entre los que iban a votar por López Murphy.
Al año siguiente, quizás triste por la derrota del bulldog, abandonó el país y viajó hacia Europa para calzarse los colores del Sporting Genzano de Italia acompañado por otros 17 argentinos de entre 18 y 23 años. Jugando en la división Eccelenza provincial, no pararon de ganar partidos al punto de llenar los estadios en toda la región y ser los mimados del pueblo.
De allí pasó junto a Nicolás Laviano al Bitonto (2005-2006) y parece ser que ya no volverá. Allí logró una continuidad que lo mantiene feliz, tratando de no recordar aquel debut y despedida.

Cucu