Cardone Gerardo

Gerardo Ariel Cardone
Sacrificado volante derecho condenado a las sombras por su juego opaco y poco vistoso. Los hinchas de Banfield no lo recuerdan con demasiada alegría. Su rendimiento en el Taladro no fue del todo bueno y no tuvo aceptación entre los simpatizantes sureños. En los 21 cotejos que disputó en la Primera División (1996/97) mostró poco, pero la mayoría entendió que se trataba de un pibe con todo el derecho a equivocarse. Por eso después se convirtió, con esmero, en un batallador del ascenso, muy a pesar del clamor popular. La gente, en general, siempre le reclamó más de lo que podía dar. Y contra eso nadie puede hacer nada.
Siguió en Banfield hasta comienzos de la temporada 2001/02, cuando pasó a Brown de Adrogué. Allí fue responsable, junto a Adrián Zen Bonacorsi, de la buena campaña que depositó al equipo en las semifinales del torneo Reducido por el ascenso a Primera B Nacional. Luego desembarcó en Ferro Carril Oeste (2002/04), donde compartió jornadas inolvidables con Ibrahim Sekagya, Muhamed Nsubuga, Pablo Del Río y León Bustos. Para la 2004/05 se sumó a All Boys y se dio el lujo de actuar a la par de Néstor Fabbri, Jonhy Aquino, Franco Troche, Edgardo Arnaudo y Patricio Bedrossian.
En el arranque de la 2006/07 retornó a Brown de Adrogué y se espera que robe bochas como en las viejas épocas, y que ponga alguna pelota de gol para Sergio Bustos y Fernando Zagharián.

Juan Pordiosero

Arangio Germán

Germán Arangio
Promesa incumplida que desplegó su fútbol por varios países del continente americano sin obtener un real reconocimiento en su tierra. La «Shirley Temple del gol» para algunos, el «Sergio Gendler del fútbol» para otros, Germán Arangio hizo de su pelo rubio y ensortijado una marca registrada.
Apareció con fulgor en el inicio de la era Pekerman a cargo de los equipos juveniles argentinos. Integró aquél plantel que se consagró campeón en el Mundial Sub 20 de Qatar, en 1995. Casi paralelamente debutó en Racing y en poco más de una temporada llegó a jugar 8 encuentros con 1 tanto en su haber. Compartir el plantel con el Turco García y el Puma Rodríguez, ser dirigido por Pedro Marchetta y estar bajo el ala protectora de Juan Destéfano (foto) lo debe haber nutrido de experiencias inolvidables. Pero también es cierto que ese no era el mejor ámbito para poder triunfar. Por eso no desestimó la oferta del fútbol mexicano en 1996, cuando partió hacia el norte para vestir la roja camiseta del Toros Neza. Allí fue protagonista en todo sentido, pero particularmente del recordado episodio de 1997 que involucró al conjunto de Lussenhoff, Mohamed y el Pony Ruiz con el seleccionado de Jamaica. En un partido de carácter amistoso, Arangio respondió a la agresión de un Reggae Boy y desencadenó una batalla campal difícil de igualar en la historia del fútbol mundial. Los amantes de peleas bizarras, agradecidos.
En 1999 sufrió el descenso a Primera A en carne propia. Pero no sería la única vez, porque se sumó al Atlante (23 partidos, en la 2000-01), que también perdió la categoría la temporada siguiente. Resignado, volvió al Toros Neza (2001-02) para tratar de ascender pero se quedó en el intento. Se fue de la institución con 159 partidos en sus espaldas. Obstinado, no tuvo problemas en jugar un año más en la segunda categoría, con los colores del Zacatepec (39 partidos, en el 2002-03).
Cuando parecía que su trayectoria se moría en el fútbol mexicano, lo contrató un equipo de Emiratos Árabes, que también descendió y por lo tanto, obligó al blondo atacante a pelearla de nuevo desde abajo. En el interín, hizo de todo para volver a México. Pero nadie lo contrató.
Increiblemente, en marzo de 2005, el Gremio de Porto Alegre lo tuvo a prueba durante 30 días con la intención de hacerle firmar un contrato en caso de mostrar un óptimo nivel. Pero eso no sucedió. El DT de conjunto brasileño, Hugo de León, lo conocía de su paso por tierras aztecas y lo llevó con la mínima esperanza de que le devuelva la confianza con buen fútbol. Iluso, terminó bajándole el pulgar tras el período de evaluación.
Fue su amigo Antonio Mohamed quién le tiró una soga en julio de 2005 para que se sume a Huracán de Parque Patricios. Otra vez en el ascenso, otra vez tratando de subir. Su paso por el Globo fue demasiado breve. Pocos partidos y ninguna flor. Por lo menos se dio el gusto de reencontrarse con viejos compañeros de su etapa juvenil como Mariano Juan y Walter Coyette.
A comienzos de 2006 se incorporó al Audax italiano de Chile, donde comió mucho banco gracias a las pocas posibilidades que le dio el entrenador Raúl Toro. Por esa razón, fichó hace un par de semanas para Palestino, quizás con la firme ilusión de poder consagrarse definitivamente en un equipo de orígen árabe.

UPDATE

En Palestino sólo estuvo seis meses, cuando parecía que se quedaba sin jugar esta primera parte del año, sorpresivamente, a fines de febrero firmó con el América de Cali que es dirigido técnicamente por el paraguayo Roberto Cabañas. Llegó a Cali diciendo que en 262 partidos en su carrera profesional marco 87 goles y que «No soy el salvador del equipo, esa palabra no va conmigo». A mediados de marzo, según el portal http://www.enlajugada.com, «…todavía no termina de convencer… El viernes se le va a dar otra oportunidad para determinar si por lo menos está en el banco suplente.»
Confirmado, de salvador, no tiene nada.

Juan Pordiosero

Vallejo Maximiliano

Maximiliano Vallejo
Jorge Rodríguez, técnico en las inferiores de Independiente, alguna vez dijo sobre Maxi: «Tiene una gambeta endiablada. Pasa entre dos marcadores en una baldosa. Encima tiene panorama y ahora llega al gol. Pero se fastidia cuando no le sale lo que busca. Y ahí es donde hay que trabajar a este jugador de los que ya quedan muy pocos en Argentina«. Esa descripción, tan cruda como esperanzadora, le hacía un guiño a su inexorable destino. Vallejo iba a baldosear, sin importar la cantidad de defensores que se le pusieran por delante.
Crack con tan sólo 16 años, era la promesa de la cantera roja en 1999, cuando le hicieron su primera nota en Olé. Sus características de enganche natural llamaron la atención de José Pekerman, que lo quería tener bien cerca en la selección juvenil. Pero su gran problema, el mal carácter, le tiró abajo algunas posibilidades. Ya en aquél momento se mostraba preocupado para modificar ese aspecto. «Trato de no enojarme tanto. Ya casi no protesto. Y cuando me caliento conmigo me acuerdo de lo que me pide el técnico: más sacrificio. Entonces corro más y me tranquilizo«.
Con el tiempo, fue escalando categorías y llegó a la Primera División, aunque le costó encontrar un hueco. Entrenó con la Primera, jugó algunos amistosos e incluso formó parte del plantel que se consagró campeón en el Apertura 2002. Vallejo es uno de los tantos que pudo escribir su nombre en aquél logro sin tener participación activa, como Alejandro Botero y Diego Ludueña.
La ida del Tolo Gallego no representó un cambio en su situación. Siguió en el club (incluso firmó su primer contrato en 2003) sin tener oportunidades concretas y vio desfilar a varios entrenadores sin poder demostrar su caudal de fútbol. Recién en enero de 2005, y a modo de despedida, el DT interino Norberto Outes lo hizo jugar 15 minutos en un partido de verano, ante Boca, donde el Rojo presentó a varios juveniles (Leandro Mussin, Fernando Lorefice e Ismael Sosa, entre otros) y al Mono Navarro Montoya como invitado estrella.
En julio de ese año abandonó la institución y se fue a Cerro de Uruguay en un paquete que incluía a Pablo Trecco, Ariel Orellana y Franco Troche.
Su carrera le dio la razón a aquél juego de palabras que presagiaba su aparición en ese sitio. Pero también, es cierto, que a su apellido le faltó una «s» para ser un baldosero con todas las letras.

Juan Pordiosero

Portillo Miguel

Miguel Alfredo Portillo
Un verdadero fantasma. No llegó a debutar en la Primera de Boca Juniors por torneos locales, pero fue al banco en un partido ante San Lorenzo (0-1, gol de Diego Capria) e integró la lista de la Copa Mercosur 2001, donde disputó un puñado de minutos. Entre sus logros, figura el haber sido convocado por el técnico Oscar Washington Tabarez a la pretemporada de 2002. Sin oportunidades, a mediados de ese año su pase fue vendido, en una situación bastante confusa, a la empresa uruguaya Lonsix, junto a los del brasileño Alex Da Silva y el delantero Sebastián Rovira.
Lateral zurdo de profesión, Miguelito fue ubicado, junto a su compañero brasuca, en el fútbol suizo, donde haría carrera. Primero jugó en el Neuchatel Xamax (2002-04) y hasta disputó partidos de Copa UEFA. Después pegó el salto de calidad al incorporarse al Servette (2004-05), pero sólo duró una temporada. La 2005-06 la disputó con los colores del Angers de Francia para luego retornar a Suiza y jugar la Copa Intertoto con el Young Boys (2006).
En los últimos meses de 2006 fue transferido al FC Vaduz de Liechtenstein.

KeyserSoze

Pisonero Martín

Martín Germán Pisonero
Defensor rosarino que dejó todo para ser futbolista, inclusive su cabeza, como lo muestra la foto. Si bien alguno puede llegar a sospechar de que se trate de otro jugador, se corroboró que en ese partido de reserva jugó de primer marcador central y por ende, utilizó la camiseta número 2.
Se inició en Defensores Unidos de su ciudad, institución de la que surgieron entre otros Paulo Ferrari, Sebastián Domínguez y el ilustre Mario Gori.
Pero su convicción y condiciones lo llevaron hasta Newell’s Old Boys donde realizó divisiones inferiores hasta su llegada al plantel profesional.
Su presentación fue en febrero de 1998 cuando con un equipo alternativo, superaron a Gimnasia de La Plata por la final de un hexagonal de verano.
Esa noche, la Lepra que era dirigida por Ricardo Dabrowsky y ganó por 7 a 6 en definición por penales, mostró a otros nuevos valores como Ariel Ruggeri, Bodnar, Pablo Villar y Ariel Omisolo. Hasta Vladimiro Bahl, del Lobo, estuvo presente en ese partido.
Su buen trabajo, sobre todo por arriba, fue motivo para que algunos periódicos lo apunten como una gran promesa, a tal punto que en forma inmediata pasó imprevistamente al Valladolid sin haber debutado en forma oficial.
Se desconoce su rendimiento en España, pero si que terminó integrando el equipo B de ese club y se perdió en el anonimato.
Y recién varios años después, tuvo un paso por La Unión de Murcia, bien lejos de lo que alguna vez soñó. Seguramente aún lamentará su prematura venta, que lo hizo quedar «pisonero de su destino».

Cucu (Gracias Blankito)

Forchetti Juan

Juan Marcos Forchetti
El gran descubridor de talentos, Jorge Bernardo Griffa, lo definió en diciembre de 1998 como un jugador «rápido e inteligente. Puede jugar en cualquier parte de la defensa. Tiene que ir aprendiendo los secretos del puesto«. En aquél momento, el pibe integraba la Sexta división de Boca Juniors y tenía como compañeros a Wilfredo Caballero, José María Calvo, Omar Pérez, Esteban Herrera y Facundo Bonvín.
Indudablemente, ninguno de sus compañeros se destacó a un nivel superlativo. Algunos son baldoseros, y otros, simples cumplidores que mantienen una respetable carrera. Pero Forchetti, por alguna razón, voló más bajo que el resto. No se pudo afianzar en los pocos partidos que tuvo en la Primera del Xeneize (debutó el 10 de febrero de 2002 , en la victoria ante Belgrano por 3 a 2) y tuvo que buscarse otro rumbo.
A mediados de 2003 se lo nombró como posible refuerzo de Godoy Cruz de Mendoza, pero para sorpresa de muchos, terminó fichando para el NY/NJ Metrostars de la MLS de Estados Unidos. Un año en la liga yanqui le dio poco prestigio internacional pero también le agregó a su trayectoria una experiencia que algunos privilegiados pueden vivir. En 2004 retornó al país y firmó para Chacarita Juniors. En el Funebrero no hizo gran cosa, pero junto a Leo Ramos, Alejandro Meloño y Ezequiel Garré, formó la defensa que safó del descenso directo ante Defensores de Belgrano, en los recordados penales de Vivaldo a finales de la temporada 2004/2005. Es más, ese día al tresarroyense lo expulsaron y no pudo disputar la Promoción ante Platense.
Ya que estaba peleando en el ascenso, quiso probar en una categoría mas heavy, y previo paso por Liniers de Bahia Blanca, donde estuvo entrenando, se fue al Argentino B para defender los colores del Deportivo Santamarina de Tandil (2005-06). Y allí surcó laterales (habitualmente juega de 4 pero puede jugar de 3) de buena forma, incluso logrando el ascenso. Ese volver a vivir lo colocó de nuevo en la vidriera del fútbol mundial y hace unas semanas dejó la ciudad del salamín y la piedra movediza para emigrar al fútbol griego. Quizás allí recupere el protagonismo que supo tener en su etapa azul y oro.

Juan Pordiosero

Scalise Sebastián

Sebastián Vicente Scalise
Marplatense nacido en 1979 que comenzó a inflar las redes desde pequeño, lo que lo llevó a probarse y ser parte de las divisiones inferiores de River Plate. Allí se cansó de hacer goles junto a Darío Figueroa, pero la falta de posibilidades lo hizo buscar nuevos desafíos y desembarcar en Independiente de Avellaneda.
Sin embargo, en el Rojo jamás logró la consideración que necesitaba a pesar de integrar el plantel profesional junto a Gustavo Núñez, Orellana, Pernía, Prieto, Walter León Bustos, Zelaye y Castilla, entre otros.
Pasó con gran esperanza a Gimnasia y Esgrima de La Plata (2001) a préstamo por un año pero a los seis meses fue dejado en libertad de acción al no cumplir con las expectativas que se habían generado. Es que sus buenas características de delantero por las puntas le terminaron jugando en contra ya que se privilegiaron a los delanteros de área más altos y fuertes. Por ello, Griguol pasó la escoba y se alejó junto al «Yagui» Fernández, Gustavo Dueña y Sebastián Barclay.
Aconsejado vaya a saber uno por quien, cruzó el océano para mostrar sus condiciones en el Bolton de Inglaterra, en donde no jugó porque como el bien asumió, «había muy buenos futbolistas». Sin embargo no dejó aquel país, y terminó pasando magramente por el Díter y el Exeter City de la tercera división, en donde repuntó su nivel.
Ya a fines del 2002 se trasladó hasta España y se probó en el Badajoz que dirigía el «Zurdo López». «En Argentina se juega con dos puntas sueltos y aquí por el estilo de juego, trabajo en la banda izquierda como hacía en tierras inglesas, aunque pienso que soy más goleador que hombre de banda», señalaba durante su exámen.
Lo cierto es que no quedó pero continuó allí. Pasó por el Zafra, Ayamonte (2003), Maracena, con el que ascendió a tercera división y el Martos (2004-2005) en dónde señaló 5 goles.
Posteriormente fichó en el Recreativo Bailén FC (2005) y tuvo un coqueteo para jugar en Cacereño.
Por estas cuestiones, este amigo de Luciano Beutler obtuvo su merecido homenaje, más aún luego de haber pasado por dos clubes grandes en inferiores y terminar siendo parte de las pintorescas categorías del ascenso español. Y de paso, engrosar la amplia lista de marplatenses que «alimentan» el portal.

Cucu

Nuñez Gustavo

Gustavo Alberto Nuñez
Marcador de punta derecho que generó una leve esperanza en sus inicios y luego terminó como uno más del ascenso. Surgió en Talleres de Remedios de Escalada y con un breve tiempo en primera tuvo la oportunidad de probarse en el Boca de Bilardo (1996). El Doctor lo bochó y vaya casualidad, un año más tarde caería en el Independiente de Menotti. Al flaco le gustaba pero no comía vidrio. Lo utilizaba como suplente de Jorge Martínez y nunca lo sacaba del banco. Tal es así que quien lo hizo debutar en Primera fue Jorge Gordillo, el DT interino. Recién cuando Menotti regresó de su frustante paso por la Sampdoria lo tuvo en cuenta en algunos partidos. Hacia mediados de 1999, su pasantía en el Rojo parecía haberse agotado con la nada despreciable estadística de 23 partidos y un tanto. La llegada de Trossero lo relegó al olvido pero increiblemente el entrenador recurrió a él en la última jornada del Clausura 2000, cuando el equipo ya era una murga y el bueno de Nuñez llevaba 7 meses sin tocar una pelota en un partido oficial. Ese encuentro lo resucitó y permaneció en el club hasta mediados de 2001, cuando se fue con el pase en su poder.
Resignado quizás, decidió reemplazar la fama de un equipo grande por la importancia de ser titular en un conjunto del ascenso . Y jugó en varios.
De su paso por All Boys no existen registros. Pero si se sabe que en San Martín de Mendoza (2002-03) llegó a jugar la promoción por el ascenso a Primera ante Talleres de Córdoba, junto a conocidos compañeros como Héctor Larroque, Gabriel Nasta, Lucio Ramos y Nico Hernández.
En la 2004-05 jugó el Argentino A con la camiseta de Gimnasia y Esgrima de Entre Ríos. Nadie creía que volvería al fútbol capitalino, sobre todo cuando apareció un interés de Unión de Sunchales. Pero la pasada temporada resurgió como baluarte de la defensa de Temperley, en la Primera B, compartiendo el equipo con baldoseros de la talla de Mariano Pasini.

Juan Pordiosero