Solbes Ricardo

Ricardo Luis del Valle Solbes
Por nombre, no hace falta dar muchas vueltas para saber que se trata de un mediocampista que se desempeñó en algún histórico equipo del interior. Y si de 15 minutos de gloria se trata, este es el gran paradigma que para algunos, es más recordado que el propio Benetti en aquel Apertura de 1992.
Jugó en San Martín de Tucumán donde consiguió el ascenso en la temporada 1991-1992 y obviamente enmudeció a la Bombonera con un gol en la definición del mencionado torneo que podría haber resultado una catástrofe. Esa tarde casi no festejó su conquista, quizás hasta llegó a sentir culpa. Es que ni sus compañeros se acercaron a abrazarlo.
«Ese gol marcó un antes y un después en mi carrera, hasta a lo de Susana Giménez fui. El lunes volví a Tucumán y el martes estaba otra vez en Buenos Aires. El programa era para Boca, tanto que fueron Navarro Montoya y Mac Allister, entre otros. Y yo fui como el que casi les arruinó el torneo. Me hizo sólo dos preguntas, aunque para mí fue importantísimo».
Al tiempo dejaría el club y conseguiría un nuevo ascenso, esta vez con Colón de Santa Fé (1994-1995). También vistió los colores del Once Caldas de Colombia, del Maccabi Haifa de Israel y del Deportivo Cuenca de Ecuador. Retornó a San Martín y ya por el 2003 finalizó su carrera en All Boys de Tucumán. En total disputó 241 partidos y convirtió 45 goles. También pasó por la Selección juvenil, con Pachamé, a fines de los ’80. Actualmente tiene dos escuelas de fútbol y trabaja en la Subsecretaría de Deportes de Tucumán. Posee también el bar El Balón.
Pero más allá de todo esto, silenció a todo un estadio y llegó a la TV. No cualquiera.

Cucu

Saavedra Roberto

Roberto Carlos Saavedra (El Mencho o Tati)
Nació en Sunchales, provincia de Santa Fé y tuvo la posibilidad de elegir entre varios de los equipos importantes de su provincia. Por ello se acercó hasta el Atlético Rafaela (1991-1996) donde logró ser visto por gente de Racing de Avellaneda (1996-1997). Más famoso que buen jugador, tan solo hizo 2 goles en 18 partidos. Así comenzó a deambular por algunos clubes estirando hasta el hartazgo su trayectoria. En el ascendido Argentinos Juniors (1997) duró poco, y solo mojó 4 veces en 14 encuentros. No tuvo mucha suerte por lo que bajó a pelearla nuevamente en el Nacional B.
El corpulento y morocho delantero, más bien intimidante fichó en Olimpo (1997-2000) y permaneció discretamente durante tres temporadas. Hizo algunos goles y en Bahía dejó buenos recuerdos que lo llevarían a volver años más tarde. Ello agregado al gustazo que se dio de competir por el puesto en los diversos torneos con baluartes como Sandro Novarese, Sergio Watson, el Puma Rodríguez, el Pícaro Fernández, Martín Gorozo y Daniel Bazán Vera.
Pasó sin pena ni gloria por Juventud Antoniana (2000-2001) y La Serena de Chile (2001-2002).
El Mencho andaba pensando en retirarse, y un allegado a la baldosa lo cruzó sentado en la puerta de la municipalidad de Bahía Blanca fumando un cigarrillo. Ante la pregunta sobre que hacía allí, el delantero contestó que estaba por dejar pero que Villa Mitre tenía interés en el así que optó por prolongar todo. Participó en el tricolor por el Argentino A (2002-2003) y una vez eliminado y contra su voluntad dejó la institución supuestamente por razones presupuestarias. Alguna vez en el Mundialista de Mar del Plata frente a Aldosivi no quedó entre los 16 y ante la negativa de entrar al vestuario por parte de la seguridad, se alejó al grito de «yo soy jugador». No obstante sus días en el sur de la provincia se extendieron, porque pasó a Puerto Comercial (2003-2004). Se desempeñó en la liga local bahiense aunque también tuvo participación en el Argentino B.
Año después pasó a Racing (2004-2005) pero de Olavarría, para seguir recorriendo la provincia, casi más que el propio gobernador.
Actualmente forma un trío envidiable en Ramón Santamarina de Tandil (2005). Junto a él, la rompen Patricio Bedrossian y Leonel Liberman.

Cucu

Pesado Castro Mario

Mario Eugenio Pesado Castro
Portador de un apellido apodo, siempre causó impresión por ser precisamente Pesado más que por sus goles. Claro, no era el Gordo Real ni el Flaco Delorte. Arrancó en Newell’s Old Boys con toda la carga que eso significaba, pero no tuvo mucha suerte y comenzó a divagar por varios clubes. Al igual que otros rosarinos, pasó por instituciones de su ciudad de menor envergadura como por ejemplo Argentino de Rosario (1996-1997 y 2002-2003) donde compartió concentraciones con Gambandé, Recalde, Abrigo, Sperandío y Oyarbide.
En Banfield (1998-2000) tuvo actuaciones interesantes pero su rendimiento fue cayendo hasta dejar el Taladro con una deuda de casi 80 mil dólares. Pero no hay plata que alcance para vivir lindos entrenamiento con Areso, Kesman, Cardone, Enrique, Zen Bonacorsi, Uliambre, Oscar Acosta, Lema, Berza, José Miguel, Zaragoza, Acciari, Cameroni y Katip.
Su curriculum dice que pasó por Almirante Brown de Arrecifes. También anduvo por el Everton de Chile (2001) donde fue dejado en libertad de acción, al igual que en sus clubes anteriores.
Desde hace algún tiempo juega en el William Kemis de Las Rosas(2004) de la liga cañadense y se dio el gusto de rechazar una oferta de Central Córdoba. Pero no está solo. Baldosean en la misma competencia Víctor Gabriel Toledo, Alegre, Erie Banduine y Kurt Lutman.
Privilegió su bienestar por sobre algunos billetes, o en el William se paga bien, o su parentesco con las importantes concesionarias de autos Pesado Castro S.A de Rosario es muy fuerte

Cucu

Peralta Fabián

Fabián Peralta
Durante los años posteriores al paso de Maradona por Newell’s, los dirigentes y los entrenadores se encargaron de regalarle la camiseta número 10 al cristiano que deseara ponérsela. Un rato la usaba uno, un rato la usaba otro. La única condición era, según los resultados a la vista, presentarse en la cancha una horita antes con botines en mano y toallón para bañarse. De otra manera no se explica. Así fue como un día se la calzó Fabián Peralta, un invento genuino del fútbol rosarino, que sólo tuvo el nivel suficiente como para vestir esos colores durante 14 partidos (en la temporada 1995-96). Luego, como muchos otros fracasos rojinegros, siguió jugando en Argentino de Rosario. Nunca pudo despegarse del fútbol zonal.

Juan Pordiosero

Montelongo José

José Hugo Montelongo
Rudo volante uruguayo de gran estatura, con cualidades futbolísticas en segundo plano. No era malo con la bocha en los pies, pero no se caracterizaba por su delicadeza. Con nombrar su apellido alcanza para relacionarlo con el mundillo baldosero.
En su país, jugó muy bien en Central Español y en Wanderers, además de haber participado en tres encuentros con la Selección celeste. Lo extraño es que solo haya enfrentado a un combinado nacional (al de Australia) ya que los restantes fueron ante el Recreativo de Huelva de España y el Benfica de Portugal.
Cruzó el charco en busca de una gloria que jamás encontró. Pasó por Gimnasia y Esgrima de La Plata (1992-1993), institución que ha sabido contar con charrúas como Gregorio Pérez, Pablo Bengoechea, Santiago Ostolaza, Rubens Navarro, Guillermo Sanguinetti, Diego Scotti, Gonzalo Choy y Diego Alonso, entre otros. También anduvo por Colón de Santa Fé (1996), San Martín de Tucumán y Talleres de Córdoba.
Su nombre es fácilmente recordable, no así los clubes por los cuales pasó. Para sacar conclusiones…

Cucu (Gracias Nono)

Cantoro Mauro

Mauro Roberto Cantoro (El Toro)

Nacido en 1976 realizó las inferiores en Vélez y llegó a debutar junto a toda una camada que cosecharía los triunfos pasados. Debutó en 1996 y permaneció hasta 1998 con poca participación. Paralelamente fue capitán de algún seleccionado juvenil y soñaba con la gran carrera.
Sin embargo debió viajar de lo lindo para encontrar su lugar en el mundo. Con el antecedente Pekerman fracasó de lo lindo. Primeramente viajó a Perú y se incorporó al Universitario (1998) de Osvaldo Piazza que contaba en el plantel con Diego Gross, Gustavo Falaschi y Alfredo González. Salieron campeones con el delantero Esidio, portador de HIV, pero Mauro dejó el club y partió a Bolivia.
Jugó en el Blooming y luego retornó al país.
Desembarcó en un Atlético Rafaela (2000) que quería el ascenso y repatriaba a Gonzalo Del Bono que había pasado sin pena ni gloria por River Plate. Un duro caso policial le haría analizar bien una idea que venía madurando, la de dejar nuevamente el país. Es que estando concentrado con el plantel de la Crema, barras bravas ingresaron a su casa y asustaron a su mujer embarazada. Ella a pesar de su estado, saltó una pared y se refugió en la casa del vecino. El jugador culpó a un joven de las inferiores cuyo padre era un policía de la ciudad. «El cabo Castro vino a pedirnos disculpas a la concentración. Su hijo tiene problemas y está rodeado de esta gente. Pero espero que en pocos días los encuentren».
Al tiempo dejó el club y siguió tratando de encontrar un sitio que lo cobije de verdad. Emigró nuevamente, esta vez al Ascoli de Italia (2001) tratando de hacer la diferencia económica que no estaba logrando y de paso jugar en una liga más competitiva. Curiosamente recibió una oferta desde Polonia. El Wisla Cracovia había puesto los ojos en el y desde ya hace unos años es titular indiscutido y por pedido de hinchas y dirigentes comenzó su nacionalización.

Cucu

Rodríguez Damián

Damián Rodríguez
«Vos sos suplente en Racing, no existís. Jugás por el sandwich y la coca«. La frase pudo haber salido de la boca de cualquier hincha fanático de Independiente o de otro club enemistado con La Academia. Sin embargo, esa injuria le pertenece al Twetty Carrario, quien jugando para Boca, se despachó ante su ex compañero luego de que éste le gritara desde el banco «correte forrito, correte de ahí» en un clásico de 1996.

Esa fue la anécdota más relevante de la historia del arquero Damián Rodríguez en Primera División. Había llegado a Racing gracias a la labor de Pedro Marchetta, que lo rescató de Victoriano Arenas.
En aquél episodio, Carrario abrió la boca de mas porque llevaba encima viejos conflictos de su paso por el club de Avellaneda. Pero en definitiva, tan errado no estaba…
Rodríguez jugó un sólo partido de manera oficial y luego volvió al ascenso. Anduvo por Talleres de Remedios de Escalada (1999-2000), Barracas Central (2000-01), All Boys (en la B Nacional) y Midland.
Solía atajar con pantalones largos, quizás para que lo confundiesen con Nacho González.

Juan Pordiosero

Pérez Pablo

Pablo Emilio Pérez
Para destacarse tendría que haber hecho un gol importante o haber sido partícipe de algún hecho por demás particular. Su nombre de pila y su apellido, tan vulgares y tan simples, lo condenaron de entrada al peor castigo del público: la indiferencia. Jugó 53 partidos en la zaga de Banfield en Primera División (de 1993 a 1996). Luego militó en la B Nacional pero con la camiseta de Quilmes (1996-97). Nunca pudo afianzarse y prefirió bajar otra categoría. Jugó el Torneo Argentino para Independiente Rivadavia de Mendoza (1998-2000), Douglas Haig de Pergamino (2001-03), Atlético Tucumán (2003-04) y Cipolleti (2004). Éste año se sumó a Luján de Cuyo.

En su vida futbolistica arrastra algunas frustraciones como haber perdido con El Decano tucumano dos chances para subir a la B Nacional en 2004. Sin embargo, ya había logrado ascender con La Lepra mendocina.
Un dato importante: no hace muchos goles, pero suele convertir ante sus ex clubes.
Juan Pordiosero