Héctor Damián Steinert (El Cachafaz)
Recién levantado de la siesta. Así parecía estar siempre Damián Steinert, un delantero paranaense que despertó entusiasmo y terminó envuelto en las sábanas de su propia pesadilla, babeando la almohada y posponiendo una y otra vez la alarma de su consagración.
Joven promesa, formó parte de una selección sub 17 de Tocalli y debutó con la camiseta de Newell’s Old Boys en el Clausura 2004, con apenas 18 años. Y no solo eso: en el semestre siguiente pudo salir campeón de la mano del Tolo Gallego, en aquel equipo de Villar, Ré, Belluschi, Marino, Capria y Jardel (?).
Nunca pudo ser titular en ese torneo, pero de todas maneras se las arregló para disputar 10 encuentros y marcar un gol, en la victoria 3 a 0 ante Instituto. Fue su estreno como goleador. Y por supuesto que se emocionó.
Encarador por las puntas y habilidoso, no se destacó precisamente por su poder de gol. Apenas la metió 5 veces en 72 partidos en la Lepra (2004 a 2009), aunque también anotó 3 veces en la Copa Libertadores de 2006.
La poca eficacia, sin embargo, no fue el único factor que le jugó en contra a Steinert, ya que también sufrió lesiones de todo tipo a lo largo de su carrera. Desde distensiones, fatigas musculares y desgarros, hasta una operación en uno de sus hombros.
Después de su última temporada en Newell’s donde sólo jugó ¡1 partido!, extraño fue verlo como refuerzo de Racing (2009/2010), pedido por Ricardo Caruso Lombardi, que ya lo había dirigido en Rosario.
Jugar en La Academia, de todos modos, no se le hizo sencillo. Hizo su aparición, ingresando por Lucas Castromán, en la derrota 2 a 1 ante Independiente. En ese mismo Apertura 2009, ingresó en los segundos tiempos de otros dos partidos, ante River y Chacarita, pero otra lesión lo tuvo al margen el resto del campeonato. Muy pobre.
Pareció revivir en el verano de 2010, cuando finalmente pudo jugar 90 minutos en un clásico ante el Rojo, en el que metió 2 caños e hizo una rabona. Y aunque se sintió bien, tampoco se ilusionó demasiado, teniendo en cuenta sus antecedentes: «Cuando aparecí en Primera se habló muchísimo de mí. Y yo no estaba bien parado. No soportaba la situación, la presión. No era fácil. Yo recién meduré a los 21 años. Y al mes me jodí el pie y estuve casi ocho meses parado. Tuve una fractura en el escafoide y debí aguantarme siete meses sin jugar. Antes me habían operado de un hombro, después tuve lumbalgia y pubialgia. Fueron factores que me complicaron mucho cuando estaba en mi mejor momento. Llegué a pensar que nunca me iba a levantar».
Y de hecho, no se levantó. Entró, como manotazo de ahogado, en 4 encuentros del Apertura 2010, pero nada pudo hacer para cambiar el destino de ese Racing de Claudio Vivas, que terminó siendo reemplazado por Miguelito Russo.
El siguiente destino de Steinert, créase o no, fue Bursaspor (2010), el campeón turco que se preparaba para jugar la Champions con otros argentinos como Leonardo Iglesias, Leonel Núñez, Federico Insúa y Pablo Batalla. La experiencia del ex atacante leproso, no obstante, fue dura y se limitó sólo a la liga local, donde apenas disputó 3 partidos.
Ya para 2011 andaba medio perdido, pero lo volvimos a encontrar cuando se sumó a las filas de 3 de Febrero de Paraguay. Incluso, jugó un amistoso de pretemporada ante Newell’s, en el que hizo dupla ofensiva con Erwin Ávalos. Lo de ofensiva fue una exageración, por supuesto.
Cuando ya casi nadie preguntaba por él, en agosto de 2012 acordó de palabra su incorporación a Central Córdoba de Rosario, para jugar con Franco Costanzo en la Primera C, pero finalmente ninguno firmó.
Por último, a fines de 2014 lo buscó Atlético Paraná para formar parte del plantel de la B Nacional, pero no le interesó el proyecto.
A esta altura, ya nos hizo bostezar bastante. Verlo de nuevo en una cancha, hoy nos parece un sueño.







