Gerardo Daniel Rabajda
Mencionar a este arquero y relacionarlo con el fútbol argentino puede ser extraño para la mayoría. Inclusive hasta asociarlo con alguna competencia vecina debe resultar raro. Pero este arquero uruguayo nacido en 1967 tuvo un efímero paso por nuestro país en el 2001 que seguramente nadie recuerda. Fue en Rosario Central donde no jugó jamás, ni siquiera en tercera y eso que llegó desde España a los 34 años.
Se inició en Peñarol y consiguió la titularidad en el campeonato 1992-1993 cuando obtuvieron el primer título del famoso quinquenio. Pero insólitamente desde temprano no apuntó alto y pasó a Unión Española de Chile (1994-1996) para afrontar la Copa Libertadores por primera vez. La ganó la pulseada al otro colega charrúa Oscar Ferro y llegó al equipo chileno. Allí, de acuerdo a los propios hinchas, las cosas no salieron bien por su nula habilidad de juego aéreo. El dolor más profundo de la historia fue por el impresentable error que hizo en el partido de cuartos de final contra Sao Paulo cuando despejó un centro hacia el arco. De ahí «He-Man», como era conocido en la época, pasó de ídolo a un jugador totalmente resistido, hasta que finalmente se fue a México, al Puebla (1996-1999), donde al parecer era figura, hasta que tuvo un conflicto con un dirigente, el que terminó fuera del equipo. Fue presionado junto a un compañero por el presidente de la institución y dos matones que le enseñaron un arma.
Vaya a saber como, alcanzó la gloria cuando el Sevilla de España lo adquirió por cuatro años sin abonar una sola peseta en (1999-2000). Claro, solo atajó tres partidos con seis goles en contra y fue cedido a Rosario Central (2001) para ocupar el lugar que había dejado José María Buljubasich, postergando al Rifle Castellano al banco de suplentes. Es sabido duró poco y antes retornó a España. Allí no lo quisieron más y volvió a ser prestado, esta vez al Danubio, donde fue echado muy rápidamente luego de cambiar su camiseta con el gordo Cedrés en un juego contra Peñarol. En su primer partido fue responsable de los dos goles.
De fuerte personalidad y atajador de penales, Rabajda participó de la despedida del Pato Aguilera junto a figuras como Enzo Francescoli, Diego Maradona, Juan Ramón Carrasco y el Polilla Da Silva. Allí el homenajeado tuvo varias chances, pero el arquero le tapó unos cuantos disparos quedando muy mal con el espectáculo y la gente. Finalmente tuvo que servirle una chance para convertir y lo levantó en andas.
Terminó su carrera defendiendo el arco de Fénix y Miramar Misiones de su país. Se retiró del fútbol y hoy en día es empresario.
Cucu

