Galetti Fernando

Fernando Galetti
Delantero de Gimnasia y Esgrima de La Plata que desapareció del mapa. Se dio a conocer en la Copa Centenario. Aquél torneo fue ideal para la promoción de pibes que luego nunca tendrían trascendencia en el fútbol oficial. Eso pasó con este atacante. Jugó esa copa, salió campeón y después se sumó a la larga lista de desaparecidos. Sólo se le recuerda un gol a Lanús, en la última fecha del Clausura ’93. El partido terminó 1 a 1 y el tanto granate lo marcó el «Tero» Di Carlo.
Dicen que anduvo por el ascenso italiano, en equipos de baja estatura como el Val Di Sangro y el Cavese. Entre 1997 y 1998 anduvo por México (en el Toluca)y el Minerven de Venezuela.
En la actualidad tiene 32 años, pero se desconoce su paradero.

Juan Pordiosero

Oliveri Luciano

Luciano Oliveri
Una promesa incumplida de La Plata. Con tan sólo 16 años había jugado el Mundial Sub 17 de Italia, en 1991. Aquél conjunto dirigido por Mostaza Merlo, que reunía jugadores de la talla de Marcelo Gallardo, Claudio Husaín y Juan Sebastían Verón, se quedó en semifinales luego de perder frente a España 1 a 0. Luego ganó el tercer puesto ante Qatar por penales (en el tiempo reglamentario empató 1 a 1 con gol de Akselman). Dos años más tarde, Oliveri debutó en la primera de Racing. En sus presentaciones iniciales no descolló, pero se le dió tiempo para que termine de mostrarse. De 1993 a 1997, el jóven delantero jugó 9 partidos con la casaca albiceleste y no convirtió ningún gol. Lás últimas chances reales se las dio Diego Maradona, en su etapa como DT. No sacó provecho de ello y comió banco como loco. Cansado de esperar, se fue al Fas de El Salvador. No convenció y quiso volver. Racing lo dejó libre y no permitió su regreso. Oliveri probó en el fútbol guatemalteco, pero tampoco tuvo fortuna. A los 23 años dejó todo y empezó a laburar en la cámara frigorífica de un supermercado. Sus días alejados del fútbol parecían interminables. Quería volver a la Academia. Y a base de insistencia lo logró. En el año 2000 se sumó al plantel de Racing, pero de…¡¡¡ FUTSAL!!!.

Juan Pordiosero (Gracias Perplatado)

Monzón Luis

Luis Alberto Monzón
El nombre de este paraguayo me trae un recuerdo adjunto. Una producción de EL GRÁFICO que lo presentaba como uno de los refuerzos de Huracán. Con la camiseta adidas del Globo posaba en una especie de balcón que tenía como fondo la imagen de los balnearios de Punta Mogotes. ¡Si, en Mogotes hacía la pretemporada Huracán! Acostumbrado a ver otras producciones fotográficas en Playa Grande o Parque Camet, la imagen de Monzón me llamaba la atención. Es que a esa altura de su vida ya empezaba a «baldosear». Había debutado muy jóven con los colores de Olimpia. A los 16 años ya se mostraba como una gran promesa. Ratificó su condicion de volante de categoría con la obtención de la Copa Libertadores en 1990. Tenía una virtud, el olfato para el gol, aunque también algunos defectos. El DT Luis Cubilla lo calificó así » es un chico que viene de la escuela del Olimpia, con los vicios normales de la falta de preparación táctica, lento en el desdoble para marcar y para jugar». Esas palabras parecieron marcar el resto de su carrera.
Al Globito llegó en 1996. En la Quema jugó 6 encuentros e hizo un gol. Volvió a Olimpia una y mil veces. También jugó en Nacional de Montevideo (1998).
En su país, además vistió las camisetas de 12 de Octubre y Nacional de Asunción. Este año se incorporó a General Caballero.

Juan Pordiosero

Huertas Claudio

Claudio Huertas
De chico tenía un sueño: jugar en Primera. Y parece ser que Dios un día lo escuchó y le cumplió el deseo. Le permitió jugar un partido en la máxima división del fútbol argentino. Había hecho las inferiores en Huracán de Tres Arroyos. Ahí se crió y creció futbolísticamente. Pintaba como un volante zurdo de buena proyección, pero de a poco esas predicciones fueron perdiendo fuerza. Siendo juvenil pasó a Lanus, dónde le llegaría la oportunidad de su vida. Se puso la camiseta granate en un partido oficial. En junio de 1998 fue dejado libre. Se inició en el mundo del ascenso y con tiempo y sacrificio fue ganándose de un mínimo prestigio. Estuvo en Berazategui (98-2000), Brown de Adrogué (00-01), Deportivo Español (01-03), Godoy Cruz de Mendoza (03-04) y Estudiantes de Caseros.
Como anécdota, quedará la vez que tuvo que enfrentar a Huracán de Tres Arroyos con la camiseta de Godoy Cruz. Luego de la derrota de su equipo, declaró «no nos llevamos los 3 puntos, pero al menos tuve tiempo para visitar a mi familia».

Juan Pordiosero

Morales Julio

Julio Morales (Palito, Pachu, Mellizo)
Delantero uruguayo que llegó a Boca, en el 91, con chapa de goleador impresionante. Lo habián contratado para suplir la falta de gol que había evidenciado Batistuta (si, el Bati!!!), en su primer campeonato, el Apertura ’90. Debutó en un clásico de verano, ante River, y se ganó a la gente haciéndose el guapo ante el Pipa Higuaín.
Luego le llegó la presentación oficial, en la Primera fecha, ante Argentinos Juniors. Entró por la Rata Rodriguez y al minuto, sufrió la peor lesión de su carrera. Se rompió el ligamento cruzado y el menisco de la rodilla izquierda. Ese fue el fin se su paso por Boca.
En febrero de 1992 se fue a Alianza Lima de Perú. Estuvo tres meses, pero no le cumplieron con la plata prometida.
Volvió a Uruguay y pasó por varios equipos. En la mayoría vivio penuras económicas y se retiró para manejar un taxi. En 1997 volvío para ganar el ascenso con Bella Vista.
Además jugó en Progreso, Basañez, Nacional, Huracán Buceo, Fénix y Porongo de Flores (todos de su país).
Hoy está retirado.

Cazador

Amato Mauro

Mauro Javier Amato
¿Delantero?¿Mediocampista? No importa, mediopelo para abajo, casi pelado. Este tipo empezó jugando en las inferiores de Estudiantes de La Plata y debutó, hizo carrera, se fue a la B Nacional, volvió, nunca siendo una gran estrella, más bien se lo podría definir como un nube, para seguir con temas del firmamento. Después vino su viaje a la tierra del chamamé y su incursión en el sorprendente Huracán de Corrientes, jugando al lado de astros de la talla de Cosme Julián Ubaldo y el Gato Sessa. Duraron poco y descendieron pero nuestro amigo no se resignó y se quedó para pelearla. Un año después el fútbol lo llevaría al Atletico Tucumán, donde tuvo un buena relación con la hinchada.
Después se mudó a Córdoba, jugando para Instituto consiguió el ascenso, dando el ejemplo de un tipo que la tuvo que pelear años en la B Nacional, llegó a Primera con los cordobeses, pero el camino de vuelta él ya lo conocía, así que no se le hizo difícil. Finalmente quiso volver a la máxima categoría de la mano de Banfield, mas no figuró y se tuvo que buscar cabida por el interior. Nunca había pasado por San Juan y se fue al San Martín de esa provincia.Ahora ¿Qué méritos pudo haber hecho este tipo (más allá de su extensa nómina de clubes cual ‘Pirata’ Czornomaz) para aparecer en este blog? ¡¡¡¡Irse al exterior!!!! jugó un rato en Deportivo Aucas de Ecuador, pero pegó la vuelta. Esta vez el fútbol lo encontró en Junín, desempeñándose para Sarmiento, consiguió el ascenso a la B Nacional, pero esa divisonal ya lo había visto mucho y decidió quedarse en Primera B en Estudiantes de Caseros, donde juega actualmente.
Dato flashero si los hay: éste hombre ruliento no se tuvo que bancar todo este tour por el país sólo, a todos lados lo seguía su esposa con una cámara de fotos, y cada vez que Mauro Javier hacía un gol, éste iba le daba un beso y en respuesta a la romántica acción ella lo fotografiaba.
Dato ineludible: forma parte de H.I.J.O.S.

Amiguito

Ciglic Mariano

Mariano Gabriel Ciglic

Jugó un poco más que su hermano Dante en Primera División. Pero tampoco tanto. En Lanús (1997 y 1999 a 2001) marcaba la banda izquierda cuando no lo hacía el otro Ciglic. Disputó 21 partidos con el Granate y tuvo un paso por Ferro Carril Oeste en la temporada 1997/98.

Como su hermano, también pasó por Arsenal de Sarandí y San Telmo, aunque agregó un paso por Godoy Cruz de Mendoza. Mimetizándose con Dante, además, se fue al under italiano para actuar en el Montegranaro.

Ciglic Dante

Dante Maximiliano Ciglic

Temperamental lateral izquierdo que en 4 años jugó muy poco en la Primera de Lanús, aunque con una particularidad: siempre lo hizo como titular. Sus 27 encuentros los disputó desde el minuto inicial, teniendo mayor continuidad en el Apertura 2000, casualmente su último torneo en la máxima categoría. Su momento de fama lo tuvo en 1997, cuando le dieron 9 fechas de suspensión por lesionar gravemente a Carlos Mazzoni, de Unión.

Pasó también por Arsenal de Sarandí, El Porvenir y San Telmo, antes de abocarse de lleno al ascenso italiano, donde defendió los intereses de Porto Potenza. Ojo, a no confundir con Puerto Pollensa. Sandra Mihanovich no se mancha. Bah, sí, un poco sí (?)