Bianchi Santiago

Santiago Agustín Bianchi (El Jugador Remake)

Los hinchas de Vélez Sarsfield se vieron ampliamente ilusionados cuando, a comienzos de este siglo, surgió desde las inferiores un jovencito pelado, centrodelantero y con un apellido ilustre: Bianchi. Entonces, envalentonados con La Aparición, no dudaron en frotarse las manos y bautizarlo como El Jugador Remake, augurando nuevos tiempos de gloria, bonanza y prosperidad, como los que vivieron con el añorado Carlitos.

Pero claro, Santiago Andrés Bianchi del Virrey sólo tenía el apellido y a esta película se la clasificó como prohibida para personas impresionables y se la exhibió en viejas salas clandestinas de tristes y corroídas butacas vacías…

Para empezar, el susodicho ganó Fama haciéndose pasar por sobrino del popular DT, primero en las inferiores de Platense y luego en las del Fortín. Carlos Ischia tuvo El Ojo para hacerlo debutar una noche en la que estaba en el banco de suplentes junto a otros baldoseros Infiltrados como: Mariano Chirumbolo, Bernardo Leyenda y El Bambino Pérez. Obviamente, perdieron 1 a 0 ante Estudiantes en La Plata (Clausura 2003).

La Cosa se le puso buena recién en el Clausura 2004, donde marcó sus únicos 5 tantos en Primera División y tuvo su pico de fama cuando convirtió el gol con el cual Vélez le empató a Boca 3 a 3 en La Bombonera. Hasta ese momento, Bianchi parecía batir todos los récords de taquillas pero, de la noche a la mañana, la Gloria se le transformó en Pesadilla: tras una grave lesión de rodilla sólo jugó 10 partidos más, todos como suplente en un pesímo nivel y, por supuesto, jamás volvió a convertir.

Tras convivir un tiempo con el olvido, el delantero fue cedido a Quilmes de cara al Apertura 2005. Y allí, con su llegada, El Cai Aimar se frotaba las manos: “Ramírez, Bernacchia, Paredes, Alessandría, Bárzola, Choy González, Arias, Risso, Charras, Pietravallo, Toranzo, Schiaparelli y Santiago Bianchi… Ahora son 13 los refuerzos. Plantel completo”. Pero La Profecia de buen futbol dejó al Cervecero otra vez al borde del Nacional B. ¿Bianchi? Sumó apenas 4 partidos, todos como suplente…

A partir de ahí, el delantero comenzó una Búsqueda Implacable que lo llevó por todo el planeta, sin echar raíces en ningún sitio: un semestre en Oriente Petrolero de Bolivia, otro en Tiro Federal y uno más en Platense. Luego, con el pase en su poder, recibió La Llamada del under español y, para no perder la costumbre, metió un semestre en el Pontevedra y otro en el Murcia B, con el cual ascendió a Segunda División.

Regresó a la Argentina para jugar con Atlanta en Primera B y ayudó a mantener la categoría, pese a la Psicosis que había generado en los hinchas bohemios a su llegada, con estas declaraciones: «La última etapa jugué en Pontevedra de España y en el Murcia B. Alterné buenas y malas, hice 5 goles en todo el año. Soy un jugador que pivotea, muy vivo en los últimos 30 metros».

A mediados de 2009, Santiago Bianchi volvió a dejar el país y es así que Abre los Ojos en el Olmedo de Ecuador, al año en el Aris Limassol de la tercera griega y un semestre después en el Sambenedettese de la Serie D tana.

El viaje mágico y misterioso del Pelado continuó en el Mixto Esporte Clube del Campeonato Matogrossense, donde jugó en 2011 y recuperó mínimamente El Grito de gol. Un año después, en enero de 2012, recaló en la Segunda División de Chile, más precisamente en el Everton de Viña del Mar. Cambió el rollo de la cinta con un semestre en el Club Petrolero Yacuiba de la Segunda de Bolivia y desde enero de 2013 come sus últimos pochoclos en Tristán Suárez de la Primera B…

Aunque claro, por Liniers, Villa Luro y Veirsalles aún recuerdan la sensación de desear un nuevo Bianchi pelado, goleador y multicampeón. Se sabe, las remakes nunca superan al original…

Malandra Sebastián

Sebastián Marcelo Malandra

En su página de Global Artist Sports osa definirse como: “Soy zurdo y mi puesto natural es carrilero por izquierda. Puedo desempeñarme como media punta o delantero”. Integrante de la misma “Omertá” que El Guapo Flores y El Malevo Ferreyra, su primer coqueteo con los flashes fue como sparring de la Selección Argentina que jugó la Copa América de Perú 2004.

Debutó en la primera de Colón en abril de 2006 de la mano del Patón Bauzá. Vio pasar a Toresani, Falcioni y Astrada por el banco, teniendo pocos minutos de vuelo. Pero tuvo sus 15 minutos de fama al marcarle su único gol en Primera a Vélez a los 17 segundos, aprovechando una siesta del Gato Sessa y con el agravante de que el partido se suspendió cuando un plateísta de Colón agredió al juez de línea con el partido 1 a 0 a favor de los Sabaleros.

Se fue a préstamo en 2007 al recién ascendido San Martín de San Juan, donde sólo jugo 5 partidos, todos como suplente, y después de seis meses bajó un escalón, a Ben Hur del Nacional B. En el equipo rafaelino no pudo emular al heroico Charlton Heston (Plop!) y descendió al Argentino A.

Colón lo envió nuevamente a préstamo a otro equipo del Nacional B, esta vez a Olimpo, donde dejó el imborrable baldoseo de 10 partidos entrando desde el banco, un gol y una roja.

Después de seis meses perfeccionándose en el arte de la payana, arregló su incorporación al Ñublense de Chile, donde debutó con 2 goles en un amistoso contra Deportivo Quito. Pero después de lesionarse, la dirigencia lo inhabilito para traer a otro extranjero y terminó jugando en el Curicó de la Primera B trasandina en 2011.

En esta nueva etapa dejó la marca de 340 minutos de juego, 1 gol y una amarilla. Argumentó motivos personales para rescindir su contrato y volver a la Argentina, pero mágicamente apareció jugando en el Perugia de Italia, equipo en el cual brillara Hidetoshi Nakata, que vale aclarar, se encontraba en la Serie C2. Una actitud muy de Malandra…

Sus mejores recuerdos de Perugia son las ruedas de mate que compartió con el Baldosero Sebastián Bueno. En enero del 2012 firmó con Sportivo Belgrano del Torneo Argentino A.

Maceira Ernesto

Ernesto Martín Maceira (Tibu)

Algunos jugadores logran tallar en piedra su lugar en este sitio a través de una situación en particular que supera incluso la calidad de su trayectoria: una acción graciosa o dramática, un gol significativo, una expulsión clave o una declaración fuera de lo común logran transformar a un futbolista del montón en un baldosero indiscutible. En este grupo entra Ernesto Maceira, el protagonista de esta historia.

Marcador de punta y volante por izquierda, hizo inferiores en Talleres de Córdoba pero se incorporó a las de Belgrano cuando tenía 16 años. Allí tendría que remarla bastante para ganarse un puesto en Primera División. Antes del debut tuvo que marcharse a Europa para tratar de hacerse unos mangos. Rovigo Calcio de Italia (2004) y Mallorca B de España (2005) le dieron algo de experiencia, con la que retornó para seguir engrosando las filas piratas.

Tras formar parte del plantel que logró el ascenso a la A en la temporada 2005/06, tuvo su momento de fama, ese que le dio su lugar en la Baldosa, en el recordado partido del Apertura 2006 en el que el Boca de La Volpe comenzó a perder el título. Ese día Maceira tuvo que marcar al siempre difícil Rodrigo Palacio, con el que mantuvo un entredicho genial.

El atacante Xeneize, a sabiendas de que el defensor de Belgrano estaba amonestado, en un momento del partido le pidió a Hugo Ibarra que le diera más seguido la pelota para hacerlo echar. La respuesta del pibe no se haría esperar:

– Jugá al fútbol, no con mi amarilla.

– Callate, que tenés 10 partidos en Primera.

– Te equivocás, tengo 2 nomás.

Con semejante personalidad, se auguraba un gran futuro para Ernestito, pero algo falló. Apenas completó 5 encuentros en la máxima categoría y luego siguió jugando de forma salteada con el cuadro cordobés en el ascenso. Ya para la 2008/09 lo prestaron a Defensa y Justicia, pero retornó a Alberdi al año siguiente para seguir sumando algunos pocos partidos.

En 2011 bajó al Argentino para ponerse la camiseta de Central Norte de Salta. En 2012, luego de algunas lesiones, lo hizo en Argentino de Marcos Juárez, y en 2013 en General Paz Juniors. Su carrera dejó bastante que desear, pero la contestación a Palacio le sumó varios puntos. Baldosero de los buenos.

Miranda Franco

Franco Andrés Miranda!

De la camada de Luis Miguel Lobo, debutó sin restricciones en River, contra Talleres en la fecha 18 del Apertura 2003, gracias a que los titulares estaban guardados para perder la final de la Copa Sudamericana contra el poderoso Cienciano de Cuzco. Ese día mostró sus típicas condiciones: bailar con Osorio, pasar al ataque sin convicción y acalambrarse por los nervios.

Como buen lateral izquierdo logró una total identificación con su número: 3 partidos en el Apertura 2003, 3 en el Clausura 2004 y 3 en el Apertura 2004, donde tuvo sus 15 minutos de fama cuando el Yerbatero González le rompio la mandíbula de un codazo.

Luego de un semestre en la platea San Martín, El Profe Guillermo Rivarola tuvo el Don para juntarlo con Osvaldo Miranda! en el genial Racing del Apertura 2005, donde sólo vió acción ingresando desde el banco en 2 partidos, eclipsado por el fantastico (?) Jorge Núñez.

Después de 6 meses más en la platea de River escuchó la propuesta de un empresario: «Yo te diré, lo que podemos hacer, hablémonos a escondidas, estemos donde nadie esté…«. Y hacia allá fue Franco. Hacia donde nadie estaba. Un año con poco rodaje en el Helsinsborg sueco (donde se pudo sacar una foto con Henrik Larsson) y 2 años en el temible Saint Mirren de la Premier League… de Escocia (donde se dió el lujo de aparecer en el FIFA 09).

Cansado de las polleritas, regresó a Argentina para pasar sin pena ni gloria por Chacarita (Apertura 09). Se fue a vivir al Nacional B, pero no arregló su incorporación a Tiro Federal y quedó 6 meses colgado. Se anunció con bombos y platillos su llegada a Independiente Rivadavia, pero después de presentarse en sociedad no paso la revisión medica. Se unió a la Comisión de Actividades Infantiles en enero de 2010 y en su tierra natal compartió cordero patagónico con Capogrosso, Alejandro Meloño, César González, Malcorra y Piñero Da Silva, entre otros, y disfrutó la adrenalina de la promoción por la permanencia contra Santamarina de Tandil. Misma situación que ansía repetir desde que se unió a Patronato a principios de 2011.

Esta es, hasta hoy, la historia de Miranda!, quien pintaba ser un gran lateral izquierdo como (Ale) Sergi, pero tuvo menos continuidad que Lollo.

Post enviado por Ciriaco.

Coronel Sergio


Sergio Damián Coronel

El brevísimo paso de Sergio Coronel por la Primera de Boca Juniors estuvo marcado por la desgracia. Al defensor nacido en 1986 le tocó debutar en la última fecha del Clausura 2005, cuando Boca tuvo que enfrentar al ya descendido Almagro en José Ingenieros.

Esa tarde, Abel Alves (o mejor dicho, el marido de la esposa de Abel Alves), técnico interino de Boca, mandó a la cancha a un mix de pibes con algunos minutos en la máxima categoría y otros principiantes y formó con el malogrado Gustavo Eberto, el ya mencionado Coronel, Matías Silvestre, Matías Cahais, Emiliano Fusco, Matías Donnet, Pablo Ledesma, Enzo Gutiérrez, Oscar Trejo, Mariano Trípodi y Marcos Mondaini. En el segundo tiempo hizo su ingreso el Pochi Chávez.

Lucas Sparapani había puesto en ventaja al Tricolor, pero Oscar Trejo y Matías Cahais lo dieron vuelta para Boca. En una ráfaga de minutos, Federico Audi Nieto marcó dos veces y adelantó otra vez a Almagro. Y a los 65 minutos la hinchada local se quiso quedar con un recuerdo (?) de los jugadores y dijo basta. Del otro lado, el panorama no era muy alentador. Enojada por el mal momento del equipo, eliminado con bochorno de la Libertadores y de pésima campaña en el torneo local, La 12 también provocó disturbios y el partido se suspendió.

Semanas después, la AFA se lo dio por perdido ¡a los dos! Boca cayó por 3 a 2, el resultado parcial, y Almagro por 2 a 0.

El que también se fue barranca abajo fue el homenajeado del día. Zurdo y con un pasado en la selección Sub 17 de Hugo Tocalli, Coronel no fue tenido en cuenta por Alfio Basile ni Ricardo Lavolpe. En 2007 quedó libre y se fue a probar suerte a Los Andes durante seis meses, pero no quedó. Sporting de Punta Alta (segundo semestre de 2007) le dio cobijo en lo más profundo del torneo Argentino B, pero al tiempo retornó al gran Buenos Aires para vestir un largo rato la camiseta de Villa Dálmine (2008 a 2011), donde obtuvo cierta regularidad en la Primera C.

Y como de batallas perdidas Coronel la sabe lunga, a mediados del año pasado se sumó a Juventud Unida, en la última categoría del fútbol nacional, donde continúa hasta hoy.

Saavedra Néstor

Néstor Saavedra

Volante ofensivo, también delantero, de corto paso por el fútbol argentino. Uruguayo, llegó a San Lorenzo en enero de 1986 a préstamo, proveniente de Sud América, pagándose por él 20.000 australes. Debutó en una derrota frente a River, ingresando al inicio del segundo tiempo por Madelón. El comienzo fue duro, ya que en febrero sufrió una distensión del ligamento interno de la rodilla derecha que lo tuvo inactivo casi un mes. Estuvo hasta mayo en el país, jugó 15 partidos y convirtió 3 goles (uno ante Gimnasia y los otros frente a Platense) y a mitad de año se fue como había llegado: en silencio.

Volvió a Montevideo para jugar en Nacional y antes de que acabe el año se fue a España, al Cádiz. Ilusionado, al llegar se agrandó y declaró: “No me importa venir cedido, porque sé que el próximo mes de junio querrán mi ficha definitivamente. Para mí es un reto pasar esta prueba”. Parece que no le fue del todo bien, ya que cuando llegó junio, él no estaba más en Cádiz. Ni en España. Ni en ningún lugar de Europa.

Tampoco se lo pudo ubicar en Uruguay, y apareció en Colombia, como flamante fichaje del Cúcuta. Allí jugaría varios años, teniendo a compañeros como Guillermo La Rosa, Miguel Ángel Wirzt, Albeiro Usuriaga, José Tursi y Faustino Asprilla.

Alternó buenas y malas campañas, aunque tuvo una mancha imposible de obviar: en 1988 el Cúcuta perdía por goleada frente a Millonarios. De repente, varios jugadores del equipo que caía derrotado empezaron a acusar dudosas lesiones y, uno por uno, se fueron retirando del campo de juego. Saavedra fue uno de ellos. Suponemos que el hecho de que su equipo usara una camiseta roja y negra no tiene nada que ver. Aunque por las dudas nos debemos preguntar: ¿alguien sabe cómo se dice abandoNOB en la jerga terma colombiana?

Carrio Walter

Walter Gastón Carrio

Mediocampista bahiense con gran apego a su ciudad. Comenzó su carrera en Liniers, un equipo que se destaca por los buenos talentos juveniles que capta en la zona. Aunque siempre hay excepciones, claro. Debutó en Primera División vistiendo los colores de Olimpo, en el Apertura 2002. Allí estuvo dos temporadas, alcanzando a jugar 8 partidos con el Aurinegro, aunque sólo una vez completó los 90 minutos. Por lo menos se dio el lujo de ser compañero de Leonardo Aguirre, Roy González, Fram Pacheco y Darío Marra, entre otros.

En 2004 decidió que era hora de bajar un escalón, y dejó Bahía Blanca para jugar en Chacarita, en el Nacional B. Mala decisión: como si no fuera suficiente vestir una de las camisetas más feas de la historia del Funebrero, apenas jugó 5 partidos, todos por el Torneo Clausura, y el equipo terminó jugando la promoción, salvándose del descenso gracias a la ventaja deportiva. De todas maneras, lo peor para Carrio en esta etapa fue haber sufrido la rotura de ligamentos de una de sus rodillas.

En busca de revancha, lo cobijó el Argentino A, otra vez en su ciudad. Con Villa Mitre logró el ascenso en 2006, pero no continuó en el club y se fue a Textil Mandiyú, equipo que dirigía la Pepona Reinaldi. Y en el Argentino B. El tobogán parecía no tener fin. En 2007 volvió a Liniers, en la misma categoría, para aportar su experiencia y, unos años después, concluir su carrera. Eso sí, para dejar una marca en la posteridad nos dejó un video con sus mejores jugadas. La musicalización merece un párrafo aparte.

La última novedad que lo vinculó con el fútbol fue la aparición de un sobrino suyo, Agustín Bouzat, en las inferiores de Boca. El pibe, que alguna vez declaró que tenía de ídolo al tío, también recordó que “lo mejor de él era el orden, su inteligencia para saber resolver tomándose un segundo más que los demás.” Esta última aparición de Carrio sucedió en 2011. Desde el año pasado no hay noticias sobre su paradero. Igual que Lilita.

Castelló Diego

Diego Ariel Castelló

Defensor que apareció en el lugar y momento menos indicado para tener una vida futbolística decente: Racing, principio de los 80’s. Como marcador central, le tocó sufrir la peor época de la Academia en materia de resultados. Fue uno de los pibes que puso la cara en aquel equipo que se fue a la B. Incluso le marcó un golazo desde mitad de cancha a Boca el día de la muerte de Roberto Basile, un hincha del equipo visitante que fue herido de muerte por una bengala marina lanzada desde la popular comandada por El Abuelo. Otro de sus goles también tuvo un condimento dramático, salvando las distancias: fue ante Racing de Córdoba, el día que se confirmó el descenso de los de Avellaneda.

Se quedó dos años en la vieja Primera B, hasta que pudo volver a la máxima categoría del fútbol argentino. Claro que en la campaña del ascenso ya había perdido el lugar que supo tener en los peores días. Ahora, esa defensa contaba con nombres como Gustavo Costas, Washington González, Víctor Longo, Héctor Fernández, Marcelo Asteggiano, Néstor Sicher, entre otros. Hasta acá, Castelló venía mas o menos rumbeado para zafar de este post. Pero a partir de la vuelta de Racing a Primera División, la baldoseridad diría presente.

Sin lugar en la Academia, se fue a Gimnasia y Esgrima La Plata para disputar la temporada 1986/87. En la ciudad de las diagonales tampoco tuvo oportunidades: sólo disputó un partido, y decidió irse del país, probando suerte más al norte. ¿Bolivia? No. ¿Colombia? Tampoco. ¿México? Casi. ¿Alaska? No tanto (?).

El Edmonton Brickmen de Canadá lo contrató para que juegue en 1987 la Canadian Soccer League, competencia donde se destacaban (?) algunas figuras de la selección local que había participado en México ’86. Con semejantes colegas, a Castelló no le resultó muy difícil resaltar y fue convocado para el Juego de las Estrellas, logro que repitió en 1988, esta vez mientras vestía la camiseta del Toronto Blizzard. Eso si, de títulos ni hablar.

Después de triunfar (?) en el fútbol canadiense dio el salto y llegó a Europa, para vestir las camisetas de los humildes Trilleur, Hemptinne y Roeselare, de Bélgica. Ahí no terminó la cosa, ya que para alcanzar un grado de extravagancia mayor terminó jugando en Luxemburgo, con los colores del CS Grevenmacher.

Una vez colgado los botines comienza una historia diferente, alejada del fútbol. Comenzó un emprendimiento familiar con el que llegó a ser presidente de su propia empresa, Latina Wines S.A. Obviamente que este asunto se desarrolla en su Luxemburgo adoptivo (?), país con el mayor PBI por cápita del mundo de acuerdo al Banco Mundial. Ningún boludo este Castelló (?). Con el asunto de los vinos volvió al país para dar seminarios y participar en otros eventos. Para finalizar, como si a esta historia no le faltaran condimentos, no se debe dejar de mencionar a su hijo, Godié. Claro que ese no es su nombre real, sino su seudónimo artístico. El pibe hace rap y parece que también le gustan las cámaras, ya que participó en un par de cortos y en programas de TV. Más ladrón argentino que el padre.