Schinocca Rodolfo

schinoccarodolfo.JPG

Rodolfo Héctor Schinocca

Apenas siete partidos en la Primera de Boca Juniors le bastaron al fútbol para darse cuenta de que Rodolfo Schinocca no estaba programado para jugar a la pelota a nivel profesional.

Tampoco acompañó la buena fortuna, ya que el defensor tuvo la mala suerte de hacer su estreno oficial durante el torneo Metropolitano de 1984, en el cual el Xeneize utilizó la friolera de 55 jugadores, que en su gran mayoría por separado no alcanzaron los 10 partidos.

Entre tipos consagrados como Roberto Mouzo, Hugo Gatti, Oscar Ruggeri, Julio César Balerio, Ricardo Gareca o el uruguayo Fernando Morena, fueron asomando la cabeza varios pibes como Denny Ramírez, Marcelo Stocco, Roberto Prado y Pimpinela Tessone, entre otros, que tuvieron que ponerle el pecho a las balas por la huelga de los profesionales.

Schinocca salió a la cancha por primera vez el 23 de septiembre, ante Platense en el empate 1 a 1. A ese encuentro lo siguieron 3 derrotas consecutivas (Newell’s, Unión y Temperley -expulsado sobre el final del match-) y un empate (Chacarita, suspendido por incidentes a los 65 minutos) antes del partido bisagra.

En el Monumental de Nuñez, el 11 de noviembre, River goleó a un Boca plagado de juveniles por 4 a 1, con 2 goles del Beto Alonso y 2 de Enzo Francescoli. El tanto marcado por Rafael Herrera poco sirvió para un equipo que quedó groggy. La cachetada final se la propinó Argentinos Juniors, tres días más tarde, dejando como resultado un 5 a 1 en contra para el olvido.

5 derrotas y 2 empates, con apenas 4 goles a favor y 17 en contra, fueron el triste desenlance en la historia de un jugador que jamás conoció la victoria.

Tuvieron que pasar varios años para encontrarlo otra vez ligado al fútbol, representando a Nacho González hace algunos años y en la actualidad al nómade Hilario Navarro. Previamente, se recibió de contador público y obtuvo un master en economía.

Esta sería una historia más si no fuera porque Schinocca también manejó durante algún tiempo los destinos de Lionel Messi. Según Jorge Messi, padre del pibe de la publicidad de yogur, conoció a Rodolfo a mediados de 2004, cuando Lio daba sus primeros pasos en el fútbol profesional. La relación terminó mal, dos años después, cuando Messi padre detectó irregularidades en un contrato publicitario firmado con Adidas. «El contrato lo cerré yo, pero lo firma la sociedad en la que figurábamos los dos. Un día llamo a Adidas preguntando cuando se iba a efectuar el primer pago del acuerdo y me contestan que ya lo habían hecho. Pero en la cuenta el dinero no aparecía. Era porque Schinocca lo había trasladado a una cuenta suya.» declaró hace poco a la revista Noticias. Y agregó: «Lo que yo no sabía hasta ese momento era que Schinocca había cambiado la constitución de la sociedad«.

Tras este hecho, Jorge Messi solicitó a las empresas que no depositaran el dinero en la cuenta que compartia con Schinocca. «Tuvimos una reunion en Buenos Aires y ahí le dije: ‘Hasta acá llegamos’. Schinocca me había dicho que él no quería mi plata, que él tenía bastante y que no me quería «cagar». Pero en esa reunión estaba su abogado, que me dijo: ‘Buscate un buen abogado porque nos vas a pagar 8 millones de euros’. Mientras volvia a Rosario de esa reunion tenia ganas de estrellarme contra el gurdarail«, sentenció.

Mientras en los tribunales la Justicia evalúa y decide, nosotros esperamos sentados a que pase algo que puede ser histórico. Que alguien pague 8 millones de euros por un tipo que nunca ganó nada.

Botero Alejandro

boteroalejandro1.jpg

Alejandro Botero

Arquero colombiano que desde chico quiso triunfar en una liga importante. Nació el 10 de Agosto de 1980 en la ciudad de Pereira, pero no fue a probarse al equipo local, el Deportivo Pereira, sino que recorrió 230 kilómetros para pelearla en las inferiores del Deportivo Cali.

Con apenas 18 años debutó en la Primera del tradicional club en el año 1998. Por aquel entonces, el equipo caleño llegó a la final de la extinta Copa Merconorte, por lo que en el campeonato local utilizaba un gran recambio. De todos modos, el equipo sería el campeón de la temporada. Poco a poco se fue afianzando en el equipo, con el que llegó a disputar 80 partidos entre éste y la filial, el Palmira FC. También fue a Francia para participar del torneo Esperanzas de Toulón, en donde las crónicas afirman que tuvo muy buenas actuaciones, al igual que todo el plantel Sub-21 colombiano, que se llevó el título derrotando a Portugal por penales. Botero atajó dos penales en esa definición.

Con todo esto, un desesperado Independiente -que venía de un patético último puesto de la mano de Ariel Rocha, que a partir de allí sería colgado, y Darío Sala, que escaparía, justamente, a Deportivo Cali- se fijó en este muchacho que en el 2002 cumplía apenas 22 años. Su torneo debut fue el Apertura 2002, y, aunque era tercer arquero detrás de Leonardo Díaz y Damián Albil, se consagraría campeón por segunda vez.

En el torneo siguiente tampoco sumaría minutos en la Primera del equipo, jugando mayormente en la Reserva, aunque alternando también la titularidad con una joven promesa, el malogrado Lucas Molina. Pero no todo fue malo, porque compartió entrenamientos con Maximiliano Vallejo, Ariel Orellana, Pablo Trecco, Juan Carlos Tissera, Maximiliano Ayala y Leonardo Pekarnik, entre otras luminarias (?).

Sin lugar casi en ninguna división, decidió bajar una categoría para formar parte del plantel de Argentinos Juniors, que buscaba rápidamente el ascenso.
Desgraciadamente para él, también calentaría el banco de suplentes, porque el titular era el paraguayo César Velázquez. Cuando éste se lesionó, recién pudo jugar cinco partidos, hasta que se rompió los ligamentos cruzados. Si bien consiguió el ascenso, solamente participaría en la Reserva del club de La Paternal. Recién en el Clausura 2005 volvería al banco de suplentes, que no largaría ya que Marcos Gutiérrez jugó los 19 partidos. A pesar de ni siquiera precalentar con la esperanza de actuar, en el plantel estaban Pablo Brandán, el venezolano Ruberth Morán y el paraguayo Gustavo Morínigo.

Sin lugar nuevamente para el torneo siguiente, decidió volverse para sus pagos, específicamente al club donde creció. Sin embargo, ni allí sería titular, ya que tenía por delante otros dos arqueros.

Para el 2006, ya resignado a no usar la número 1, volvió al Nacional B para jugar en San Martín de San Juan. Desde el vamos fue suplente del histórico César Monasterio. Sin embargo, en el 2007 conseguiría su segundo ascenso. Nuevamente en el torneo fue suplente en todos los partidos, aunque se dio el gusto de coincidir con Maximiliano Kondriatiuk, Martín Ortiz, Sebastián Malandra, Fernando Alloco, Mariano Trípodi y Ariel Carreño.

Buenas noticias llegarían para el Clausura 2008, ya que Monasterio se iría del club peleado con la dirigencia, y, a pesar de la contratación de Ezequiel Medrán, empezaría siendo titular. Duró solamente dos partidos, ya que se volvió a lesionar. Con esto y las buenas actuaciones de Medrán, otra vez fue condenado al banco de suplentes. Luego del descenso del equipo sanjuanino volvió a ser titular, con declaraciones humeantes como “Es un equipo con 100 años de historia, que en los últimos años se ha convertido en un grande de esa división”. Pero, como podrán adivinar, a los siete partidos se lesionó por tercera vez, y perdió el puesto con el de apellido impronunciable, Luciano Pocrnjic.

Para apreciarlo mejor, un seguidor (?) en YouTube subió compilados con sus mejores atajadas, que como verán en este video, no son realmente grandiosas. Pero no sólo pone sus buenas actuaciones, sino también sus datos personales.

Puía Leonardo

Leonardo Enrique Puía

En 1991 la revista Solo Fútbol publicó una nota titulada «Los Chiquilines de Primera«, donde se presentaba a las jóvenes promesas de nuestro país, caracterizadas de una manera muy particular: con un chupete en la boca.

El grupo de jugadores estaba compuesto por el Beto Carranza, Pescadito Paz, Diego Menéndez, Diego Cocca, Christian Bassedas, Diego Gómez, Fernando Regules, Claudio Marini, Roberto Mogrovejo, Roberto Molina, Pablo Cameroni y nuestro homenajeado del día, Leonardo Puía.

Delantero nacido el 26 de marzo de 1970 en Capital Federal, debutó con la camiseta de Huracán unos días antes de cumplir los 21 años, en una derrota por 2 a 0 ante el Boca de Tabárez. Ese día el pibe fue titular, acompañando al Turco Mohamed en el ataque, pero poco pudo hacer ante el potencial del rival, que contaba con Batistuta, Latorre, Tapia y Graciani, entre otros.

En aquel Clausura ’91, Puía disputó otros 6 encuentros, en los que no volvió a perder. Babington lo hizo entrar por última vez en la duodécima fecha, frente a Rosario Central, y apenas si pudo disfrutar de un par de minutos con olor a despedida.

Decir que después desapareció por completo sería inexacto, porque a decir verdad dejó algunos rastros. Por ejemplo, en la temporada 1996/97 ascendió con Brown de Adrogué a la Primera B y sumó un logro más a su trayectoria. El otro título, a juzgar por lo que googleamos, es el de abogado. Se ve que se recibió y representó, durante un tiempo, a los trabajadores de la carne. Es más, estamos seguros de que alguna vez se cruzó con el matarife Alberto Samid, que le debe haber preguntado: «¿Usted cómo se llama?«.

(Gracias Martín)

Dreer Esteban

dreer.jpg

Esteban Javier Dreer (el Rifle)

Cuando algún iluminado inmortalizó la frase “…lo bueno, si breve, dos veces bueno…” seguramente no se inspiró en la carrera de Esteban Javier Dreer. Pero debería haberlo hecho.

Nacido el 11 de noviembre de 1981, este arquero mendocino, logró hacerse camino a través de las inferiores de Arsenal de Sarandí. Tras el ascenso de los del Viaducto se fue a formar parte del plantel de Deportivo Santamarina (ex Ramón Santamarina) de Tandil (2002/03). Allí, además de visitar la falsa Piedra Movediza y el cerro Centinela, hizo algo clave para cualquier jugador de fútbol: sumó minutos de juego. Además, según dicen, le fue bastante bien.

A su vuelta a Sarandí (2003/07) se encontró con una dura realidad: empezar de cero nuevamente. Jugó algunos partidos en la Reserva dirigida por Domizzi y calentó el banco de suplentes de la primera durante 37 partidos. Pero el destino le tiró un centro. Tras la abrupta rescisión del préstamo de Darío Sala, el Chaucha Bianco le dio todo su respaldo para ocupar el arco de Arsenal. Sin embargo el Rifle no se la creyó: “…estoy contento por la confianza que recibo y voy a tratar de aprovechar esta oportunidad…”.

El debut en primera división llegó entonces el 2 de septiembre de 2005 en un 0-0 frente a Argentinos Juniors en el estadio Maradona. Pudo jugar 13 partidos más en ese Apertura, entre los que se cuenta el recordado 4-1 frente al Boca de Basile, pero el envión tuvo una brusca frenada. En el encuentro con Lanús se mandó flor de moco al salir en un centro y le regaló un gol al hijo de la mejor cocinera de ñoquis. Para colmo de males, al rato tuvo que dejarle el lugar por lesión a Sergio Matinella.

Más lesiones y las incorporaciones de Willy Caballero y Nacho González lo terminaron de relegar del equipo. La situación llegó a tal punto que con la llegada de Gustavo Alfaro a la dirección técnica, nuestro homenajeado ya ni siquiera fue tenido en cuenta.

Pero el Rifle, rápido de reflejos como bajo los tres palos, buscó nuevos horizontes. Dejó atrás los momentos vividos junto a Rodrigo Mannara, Ibrahim Sekagya y Juan Pablo Caffa y tuvo unos huevos enorme al aceptar una oferta para irse a Lituania. Allí formó parte del  FBK Kaunas (2007). Un equipo de béisbol que en 1998 se tiró a la aventura de jugar al fútbol. Si bien es cierto que no hay mucha información de la liga lituana, con su llegada a Europa, Esteban Dreer casi que desapareció de la faz de la tierra.

Lo último que supimos de él fue su inscripción cablegráfica a Chacarita junto con Matías Lequi y la desesperada búsqueda lanzada hace tiempo en internet para encontrarlo. Obviamente nos sumamos y cuenten con nosotros para lo que necesiten.

Ruggiero Renzo

ruggierorenzo.jpg

Renzo Omar Ruggiero

Hay ciertos casos en los cuales las razones de un homenaje en el sitio no se deben al magro nivel futbolístico del personaje en cuestión. Claro está, ser baldosero no implica ser un muerto con la número cinco en los pies. Es factible que las causas de este tributo entonces se deban a cuestiones extrafutbolísticas, de índole cabulera. En esta ocasión en particular, el factor preponderante no sería otro que una simple camiseta de Rosario Central, con el número 14 en la espalda.

Estudios recientes (?) comprobaron que ese número está asociado con la desgracia, al menos para el club que ahora dirige Mostaza Merlo. Corría el Apertura 2007, Rosario Central se acercaba al abismo de la mano de Carlos Ischia, el clásico estaba a la vuelta de la esquina y el Pelado ya no sabía qué inventar para levantar la moral de sus muchachos. Fue de esta manera que acudió a una bruja para cambiar la suerte. Inmediatamente, la pitonisa detectó el problema: había que limpiar al portador de la número 14, el que estaba cargado de energías negativas. Fue así que el bueno de Andrés Imperiale pagó los platos rotos y se quedó afuera hasta de la Reserva. No hace falta aclarar que el Canalla volvió al triunfo.

Claro que el tema venía de antes. Mariano Herrón, Hernán Encina y Ariel Garcé ya habían sufrido las consecuencias de usar el dorsal maldito. A Herrón le explotó un termo en la concentración mientras tomaba mate. El Sapito se rompió los ligamentos y al Chino le estaban por comprar el pase, pero la justicia determinó la intervención de Rosario Central… y anuló el contrato.

Renzo Ruggiero fue otro de los que padeció al número maldito. Cuando parecía que había logrado la tan ansiada continuidad, en la fecha 11 del Clausura 2004 ante Independiente en Avellaneda, se rompió. Había entrado a los 74 minutos por Vitamina Sánchez y tuvo que salir en el final del encuentro, para dejarle el lugar a Lorenzetti. Esa tarde el Canalla ganaba 1 a 0, pero terminó perdiendo 3 a 2. Los goles del conjunto de Arroyito fueron marcados por Rafael Olarra en contra y Paulo Ferrari, mientras que para el Diablo de Avellaneda anotaron Cristian Zurita, Hernán Losada y Julio César Gaona en contra. Ah, esa tarde para agregarle un toque más nefasto al combo, el arquero de Tacuarembó custodiaba la valla local.

Ruggiero había tenido su estreno entre los grandes en el Apertura 2002, más precisamente el 24 de noviembre. Ese día, Central le ganó 1 a 0 a Banfield y el homenajeado reemplazó a Luciano De Bruno a los 12 minutos del segundo tiempo.

Ese mismo año, formó parte del seleccionado sub 20 donde compartió entrenamientos con Gastón Fernández, Osmar Ferreyra, Juan Pablo Carrizo, Darío Conca, Jonathan Bottinelli, Pablo Zabaleta, Pablo Barrientos, Gustavo Eberto, Joel Barbosa, Pablo Jerez, Franco Cángele, Lucas Molina, Emanuel Rivas, Agustín González Tapia, Marcelo Carrusca, Walter García, Marcos Galarza, Raúl Gorostegui y sus compañeros en el Canalla, Cristian Alvarez y Germán Herrera.

En el Apertura 2003 disputaría 2 partidos, también entrando desde el banco, en la segunda fecha ante Lanus (triunfo granate por 1-0) y en la última jornada, ante Boca, en el histórico 7 a 2.

En su última temporada en Primera División, la 2003/2004, antes de su lesión había disputado 14 partidos (8 en el Apertura ’03 y 6 en el Clausura ’04), 5 de ellos desde el arranque, sin convertir goles.

Una vez recuperado, a mediados de 2005 pasó a Talleres de Córdoba, para lucharla en la B Nacional. Una sola temporada en el under le bastó para darse cuenta que no era lo suyo y decidió armar las valijas para probar suerte en el exterior y juntar un par de euros. Fue así que en 2007 arribó a España para defender los colores del San Sebastian de los Reyes, donde no permaneció mucho tiempo.

En los últimos meses lo buscábamos incansablemente (?) y cuando estábamos cerca de darnos por vencidos, reapareció. Con ese nombre y el pasaporte comunitario en mano era fácil de preveer que en algún momento pisaría suelo italiano. Es así que desde hace algunas semanas, Ruggiero juega en el Aprilia Calcio, un conjunto de las profundidades del ascenso de aquel país.

Romancikas Gastón

Diego Gastón Romancikas (El Polaco)

Blondo volante del Deportivo Español que hizo su aparición en Primera División allá por 1996, época de Sergio Castillo, Sandro Ojeda y Arsenio Benítez. Su debut fue en el torneo Apertura de ese año, con un 0 a 0 ante el Racing de Basile. A pesar de haber sido titular en ese encuentro, no volvió a pisar una cancha oficialmente hasta el Clausura ’98, cuando el conjunto gallego, condenado por el promedio, apeló a los pibes para despedirse de la categoría.

Junto a especímenes como Javier Lavallén, Roque Burella, Sergio Bonfigli, Arístides Pertot, Paolo Frangipane, Gustavo Dalsasso, Diego Corpache y Oscar Alfonso Ayala, disputó los últimos 3 encuentros de Español en la «A» y se preparó para darle handicap internacional a su trayectoria.

Al año siguiente le salió una posibilidad en el fútbol inglés y hacia allí fue para ponerse la camiseta del Bristol City de la Second Division, donde le fue mal y buscó orientación en la brújula para caer en el ascenso italiano.

En su primer año, el 2000, trató de acomodarse y vistió los colores de 3 equipos. Primero en el Treviso, de la serie B, luego en la Reggiana de la C, y finalmente en el Bojano de la Serie D. ¿Cómo se dice tobogán en tano?

En el 2001 se sumó a un proyecto empresarial que terminó mal. Junto a 12 argentinos (¡¡¡Doce!!!) como el ex Douglas Marcos Lencina y Tito Valinoti y Luciano Beutler, más 10 uruguayos (¡¡¡Diez!!!) como Daniel Bisogno, integró las filas del Fiorenzuola con Mario Kempes como DT. La experiencia fue breve y nada positiva, por lo que se marchó con parte de sus compañeros y terminó en el Fanfulla, donde jugó hasta el 2003.

Castellana fue el club que lo cobijó durante el 2004 y también ahí compartió vivencias con su compatriota Lencina. Sin embargo, seguirlo a Romancikas a todos lados no es fácil. Por eso se despidió de su amigo y en 2005 firmó con el Chiari, donde conoció al cordobés Pablo Rossetti.

Inquieto, como pocos, pasó al Feralpi Lonato (2006) y pudo ver de cerca al mito viviente de Hugo «no estuve en la operación de Vivas» Donato.
Ya le había tomado el gustito a eso de conocer baldoseros, entonces en 2007 se incorporó al AC Cattolica, institución que le dio la oportunidad de jugar con Damián Teres, Hernán Molinari y el ex Instituto Lucas Figueroa. Ese mismo año, aunque parezca mentira, se puso otra camiseta del under tano: la del Sirmione.

¿El 2008? Se lo repartió entre el Orsa Cortefranca y el Castiglione delle Stiviere. Suficiente para agarrar el auto e irse hasta las instalaciones del Caravaggio, donde juega actualmente. Y cuando decimos «actualmente» nos referimos al miércoles 18 de marzo a las 9:58 hs. No nos hacemos cargo de lo que pueda suceder dentro de un rato. Ya pasó por 15 equipos y posiblemente lo veamos por acá muy pronto. Tiene ganas de retirarse en la Argentina y esperemos que algún club le otorgue esa chance. Volver a leer el apellido Romancikas en un diario nos haría retroceder una década. Y eso nos encanta.

Débole Alejandro

debole.GIF 

Alejandro Luis Débole (el zigzagueante)

Delantero nacido el 8 de diciembre de 1962 en Buenos Aires, recordado como una de las grandes promesas ochentosas que más baldoseó. Su ascendente carrera comenzó cuando, integrando la Reserva de Ferro Carril Oeste, fue sorpresivamente convocado por Cesar Menotti para la Selección Mayor. “Yo estaba lo mas tranquilo en mi casa y al principio me tomó tan frío que no lo creía. No entendía nada…” atinó a declarar por aquellos días.

Con solo 18 años, estuvo a las órdenes del Flaco para una serie de amistosos, acompañado de otros juveniles como Carlos Tapia y Jorge Cecchi. De esta manera, Débole debutó en la selección antes de haber jugado en la primera de su club.

Sin embargo, en el conjunto de Caballito no le iba tan bien. Sin lugar en el plantel superior, se marchó a Racing, club del cual es hincha, y allí hizo su estreno en 1981, actuando como puntero derecho durante 5 partidos. Ese mismo año vistió otra camiseta albiceleste, la de la Selección Sub 20, en el Sudamericano de Ecuador que fue escenario de la goleada 5 a 1 de Uruguay sobre los argentinos.

Luego pasó a Argentinos Juniors, disputó 10 encuentros y nunca más pisó una cancha de Primera División, a pesar de que también formó parte del plantel de River en 1985. En el Millonario fue tapado por Antonio Alzamendi y apurado desde la reserva por un tal Claudio Caniggia que asomaba como crack.

Con Caruso Lombardi como compañero, ese año conoció el ascenso jugando para Sportivo Italiano.

Además de un fallido intento en el fútbol francés, en 1986 probó suerte en Defensores de Belgrano y cuando se acababa la década apareció en Mar del Plata: primero fue compañero de Gabriel Amato en Aldosivi, y en 1991 traicionó al tiburón al marcharse a Alvarado, donde colgaría los botines al año siguiente. Claro que fue una traición que paso desapercibida hasta para el Diario La Capital.

Una vez retirado estudió Comercio Internacional y, para no sentirse tan lejos de las estrellas, trabajó en el sector de finanzas de TELEFE. Imaginamos la envidia de sus ex-compañeros de la Selección cuando sepan que Débole caminó los mismos pasillos que las gemelas de Fugitivos.

Bonjour Fernando

Fernando Martín Bonjour

Hay personas que parecen nacer predestinadas a cumplir una misión en esta vida. Y con cada acto llevado a cabo no hacen otra cosa que reafirmar ese destino que les tocó cargar al hombro. Este es el caso de un Fernando Martín Bonjour que parece empecinado en hacer famosa a su Carhué natal no sólo por las termas y el lago Epecuén sino por ser cuna de un baldosero de ley. Hecho y derecho.

Nacido el 4 de septiembre de 1985 y portador de un apellido que ya invita a poner la lupa sobre él, nuestro homenajeado arrancó su carrera como defensor en Olimpo de Bahía Blanca (2003/04). Allí le llegó casi sin darse cuenta el momento de debutar en Primera División. Fue el 12 de octubre de 2003, cuando por la novena fecha del Apertura de ese año, el técnico Enzo Trossero lo mandó de titular frente a Quilmes en el estadio Roberto Carminatti. Pero lo que parecía ser el inicio de una prometedora carrera fue, increíblemente, su único partido jugado en la máxima categoría del fútbol argentino. Y para colmo de males el recuerdo no fue el soñado tras la derrota 0-1 contra los cerveceros.

Tras verse relegado constantemente, hizo tripas corazón y dejó atrás a gente con prontuario como Fram Pacheco y Leonardo Pininito Mas y decidió volver al pago y formar parte de Racing de Carhué durante el resto de 2004. Pero la tentación de los flashes y la posibilidad de alcanzar cierto grado de fama lo llevaron nuevamente a Bahía Blanca. En 2005 formó parte del Olimpo de Omar Labruna. Más allá de conocer personalmente a Nicolás Cambiasso y a Máximo Lucas, la terrible sensación de no jugar ni siquiera un minuto lo llevaron a tomar decisiones drásticas. O sea, arragar lo que venga no sin antes tirar un par de bombas: «…es muy difícil que llegue alguien de las inferiores a jugar en Primera porque hay muchas cosas que se están manejando mal. A los dirigentes no les interesa que jueguen los chicos de inferiores porque si no tendrían 25 jugadores en dos años, pero hace 4 años que Olimpo está en primera y el único jugador que salió, entre comillas porque ya venía jugando el Nacional B, es el flaco Delorte. Lo mejor es irme…».

Para la temporada 2005/06 dejó la Argentina para recalar en Rentistas de Uruguay. Llegó a este país por intermedio de Ignacio Nacho Vidal, quien realizó los contactos con el periodista Horacio De Bonis, su representante. El deambular por las canchas charrúas fue, por lo visto, bastante respetable: «…creo que hice más de lo esperado, por las condiciones en las que fui. Cuando debuté frente a Peñarol hacía un año que no jugaba por el tema de la operación y si bien había hecho una mini pretemporada con Olimpo, después por problemas legales que tuve, estuve dos meses parado entrenándome solo. No puedo reprocharme nada porque di todo…».

De todas maneras las aspiraciones del carhuense eran bastante sensatas: «…como jugador mi sueño es jugar en la Argentina, pero soy conciente que tengo que ir despacio. Hoy mi meta a corto plazo es entrar a una copa con Rentistas y después pasar a un club más grande de Uruguay o si existe la posibilidad, de Argentina. Se verá de acuerdo a mi rendimiento…».

De vacaciones por la Argentina  formó parte de El partido de todos, como denominó La Nueva Provincia a un partido de fútbol a beneficio que en la cancha de Liniers el equipo de Las Estrellas, con Bonjour como titular, le ganó 8 a 2 a un seleccionado de Bahía Blanca.

Al regresar a Uruguay se encontró con una noticia que le cambiaba los planes para la última parte de 2006. Una oferta del Lech Poznan de Polonia le abría las puertas del ansiado fútbol europeo: «…el presidente de Rentistas me dijo cuales eran las condiciones económicas, hablé con mi familia y a los 30 minutos le di el okey. Las negociaciones fueron rápidas y en dos o tres días bastante agitados saqué mi pasaporte regular y viajé a Polonia…».

Ya en tierras polacas se encontró con un escollo insalvable. El idioma: «…cuando llegué al club no tenía casi diálogo con mis compañeros ni con el técnico, simplemente el saludo a través de una traductora que me pusieron. Después no tenía oportunidad de cruzar palabras…». Pero dispuesto a no bajar los brazos tuvo un toque de suerte al compartir plantel con el peruano Henry Quinteros: «…por más que fue duro, fui bastante preparado y la traductora y el peruano me facilitaron las cosas.. A las dos o tres semanas me manejaba solo en los trenes, me las fui rebuscando. Además conocí una polaca que hablaba español y así la fui pasando…».

En lo futbolístico, el hecho de jugar más partidos en la filial de la segunda división que en el primer equipo y no terminar de agarrar continuidad, lo hicieron pensar bien la cosa y huir. Dejó para las estadísticas un gol contra el Pogon Szczecin pero su aventura en Polonia era cosa juzgada.

Mandando a segundo plano lo económico, volvió a Rentistas (2007) para jugar un poco más seguido y para sacar lo que hasta hoy es el último conejo de su galera. Un pase a la Universidad César Vallejo de Perú (2008). En el equipo Poeta tuvo clara su función desde antes de debutar: «…mi función es darle seguridad al equipo, jugar dentro del cuadrado defensivo y colaborar con el equipo para que sólo se preocupen por atacar. Soy rápido y además tengo buen juego aéreo. Quiero ser una muralla…». Sin embargo el estreno del Gaúcho (tal como lo apodaron) fue para el olvido. Y así se lo hizo saber la crítica deportiva peruana: «…sin dudas la lesión de Miguel Rebosio afectó el rendimiento Poeta porque su reemplazo, Fernando Martín Bonjour tuvo un mal debut, y no hizo honor a su pasada trayectoria. Deberá mejorar ostensiblemente si quiere continuar como titular…».

Con apenas 23 años y un destino que parece ensañado con él, hay dos cosas que saltan a la vista: la primera es que aún le queda mucho camino por recorrer. Y la segunda, que es difícil creer que no haya más incursiones baldoseras en su carrera futbolística.