Ischia Junior

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Carlos Junior Ischia

Cuando pasen los años quizás se lo recuerde por ser uno de los pioneros dentro de la generación de futbolistas con fotolog, como llamita_adro, aguila_1, loshi, martin_granero, mau_19 y dbarone, entro otros.

Desde junior_cafetero primero y jr_ischia después, fue mostrando retazos de su trayectoria con mucho orgullo. Debut en Primera, sonrisa, Reserva, foto, viajes, Reserva, click, Reserva, flash, Reserva, entrenamientos, Reserva y más Reserva.
Para ser un soccer/flogger como Dios manda se debe cumplir un requisito fundamental: la cantidad de partidos oficiales jamás debe ser superior al número de posteos. Y el hijo de Ischia acató la norma.

Nació el 19 de marzo de 1986 en Cali, Colombia, favorecido por la carrera de su papá Carlos Luis, volante que vistiera la casaca del América y del Junior de Barranquilla durante los 80’s. Homenaje accidental o no, el ahora técnico de Boca bautizó a su vástago con el nombre de la institución que le brindó un trato amable. Ese fue el primer síntoma de la buena suerte que iba a encontrar en su vida. Distintas hubiesen sido las cargadas escolares si su padre hubiese jugado en el Cúcuta o en el Cristal Caldas.

Condenado a perseguir el destino profesional de su viejo, hizo inferiores en Vélez Sársfield y algo apresurado tuvo la posibilidad de estrenarse en la máxima categoría. ¿Por talento? ¿Por presión de un dirigente? ¿Por necesidad del equipo? No, nada de eso.

Ischia padre, tratando de amortiguar la violenta novedad para el hincha fortinero, lo llevó primero al banco de los suplentes y finalmente lo hizo debutar el 20 de junio de 2004 en un match ante San Lorenzo de Almagro que Vélez ganó por 2 a 0. Con el pleito liquidado, el enganche colombiano ingresó a los 26 minutos del segundo tiempo por Lucas Valdemarín. Ese día la exigente platea de Liniers aplaudió. No al debutante, sino al cabeza de balde que había hecho los dos goles.

Una semana más tarde, el pibe, que ya tenía experiencia con el seleccionado juvenil colombiano, volvió a entrar -esa vez por su amigo Juan Manuel Martínez- en la segunda etapa del encuentro que Gimnasia ganó 1 a 0 en La Plata. Fue la última fecha de ese torneo Clausura y el final de Junior Ischia como futbolista de elite en nuestro país.

Siguió perteneciendo al plantel hasta mediados de 2005, cuando hizo lo que la historia indicaba: volver a su tierra para jugar en el Junior…¡Y dirigido por su papá! Allí integró el primer equipo pero tuvo que desvincularse antes de hora porque a su técnico-familiar no lo ayudaron los resultados.

En febrero de 2006, ya bastante grandecito, reapareció en el fútbol argentino. Independiente de Avellaneda fue el club que lo cobijó y le dio la oportunidad de ponerse la cinta de capitán…en inferiores.

Abocado a ser modelo de la marca de remeras A+, estuvo 6 meses sin demasiada actividad y en agosto de 2007 pasó a prestamo al Lanciano de Italia. ¿Cumplió el contrato de un año? Por supuesto que no.

Ya en enero de 2008 retornó a su colombia natal y después de tirar un poco de magia en los medios cumplió el sueño (?) de estar bajo la tutela del Patrón Bermúdez en el Dépor Jamundí de la Primera B. El otro sueño, el de ser dirigido nuevamente por su padre, no lo pudo cumplir este año por una cuestión lógica. Al pelado Ischia sólo le permiten meter un flogger en el plantel de Boca y esa plaza ya está ocupada por pablo_migliore.

Mena Alejandro

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Alejandro Damián Mena

Marcador central oriundo de Río Tercero, que a escondidas de los grandes flashes elaboró un curículum digno de un verdadero trotamundos. Integró las divisiones menores de San Lorenzo de Almagro como parte de una camada que no tuvo demasiados valores.

Figura de su generación, llegó a compartir una página de «los destacados del Ciclón» en la revista Solo Fútbol, junto a un delantero llamado Lucas Ramos y un arquerito al que luego llamarían el Chila Bueno: Sebastián Saja.
Por supuesto que no llegó a debutar en el Cuervo y tuvo conformarse con la posibilidad de irse al exterior y empezar a tallar su carrera con «C» de campeón….y de choreo.

Aterrizó algo confundido en República Checa y tras firmar con el SFC Opava, equipo de la segunda categoría, lloró un poco su argentinidad:

¿Por qué se decidió a aceptar la oferta de jugar por un equipo checo?

«Porque Argentina en este momento está muy mal. El fútbol en Argentina es uno de los mejores de América, pero acá es Europa. En este momento Europa es donde se está mejor, donde más dinero hay … Mi familia está mal y yo soy la única persona que los puede ayudar, les puedo mandar dinero, éste es el motivo principal por el que estoy aquí».

¿Y está contento en la República Checa?

«Estoy muy contento. La gente nos trata muy bien. El presidente del club es impresionante, cada cosa que nosotros necesitamos nos la da».

¿Cómo se comunica con los demás jugadores, con el entrenador?

«Acá tenemos una señora que habla portugués. Antes de los partidos, ella llega, habla con el entrenador, después nos interpreta lo que dice él … Por ese lado entendemos al entrenador. Y con los jugadores, con las manos … A veces no nos entienden porque es muy difícil pero estamos estudiando el checo y la comunicación es mejor que al principio».

Regresó al país y se fue a Córdoba para integrar un plantel de Primera División. Eso ocurrió en el Apertura 2003, cuando estuvo en Talleres al lado de Facundo Erpen, Mariano Córsico, Luciano De Bruno, Aldo Osorio y Pablo Cuba, entre otros.

El Pato Pastoriza no lo tuvo en cuenta durante ese año y mucho menos en el siguiente por razones lógicas. Fue así como Mena, al que ya algunos empezaban a apodar Mencho, se fue a Brasil para contrarrestar el frío que había chupado en Europa.

No sabemos qué chupó en el Atlético Paranense, tal vez caipirinha o quizás caipiroska, pero lo cierto es que al iniciar la temporada 2004/05 se sumó al plantel de Estudiantes de Buenos Aires, en la Primera B y se relacionó con baldoseros como Luciano Nicotra y el falso Sepo Ginóbili.

Mareado ya por tanto trajín y tan poco fútbol, se fue a Bolivia en busca de continuidad y en cierto modo la logró con los colores de The Strongest (2005/06), donde fue reconocido y compartió tardes con el Lagarto Fleita.
Cuando terminaba su vínculo tuvo la mala fortuna de romperse los ligamentos y aprovechó para casarse. Así fue como le dedicó 6 meses a su mujer y a su lesión, al mismo tiempo que relojeaba alguna otra liga para de desembarcar.

A mediados de 2007 recaló en Venezuela y antes de preguntar si todas las venezolanas están buenas estampó su firma con el Estrella Roja. Sintiéndose en la sucursal clandestina del equipo de Belgrado, planeó en las sombras su gran vuelta al fútbol argentino. Y la pudo concretar gracias a una prueba con la gente de Almirante Brown (2008). Tras ser aprobado, estar nuevamente a un paso de la división superior parecía darle un guiño a su errante trayectoria. El descenso a la Primera B, producto de la famosa quita de 18 puntos, terminó devolviéndolo al terreno de la incertidumbre. Será cuestión de agarrar el mapa otra vez: ¿República Checa, Brasil o Aprendices Casildenses?

Salomón Cristian

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Cristian Gonzalo Salomón

Estamos seguros de que no escribió Cantar de los Cantares porque ni siquiera cantó un gol. No ideó el libro de los Proverbios, a lo sumo enfrentó a un soberbio. Tampoco fue un maestro de la cábala porque de 20 partidos que jugó en Primera sólo ganó 6.

Su padre no es el Rey David, aunque seguramente hubiese perdido siempre contra Nalbandián. No tuvo un hijo con la Reina de Saba, tan solo marcó al Colorado en una oportunidad. No se estancó en el poder por más de 40 años, apenas si jugó 3 campeonatos en la A. Ni remotamente tuvo un harén pues la mala junta le impidió acercarse con éxito a las mujeres.
Estamos convencidos, no hay dudas: este Salomón no tuvo nada que ver con aquel que fue tercer y último Rey de todo Israel.

Marcador central aunque también lateral por izquierda, apareció a comienzos de los 90’s con la camiseta de Central Córdoba de Santiago del Estero y se destacó luego con Gimnasia y Tiro de Salta, equipo con el que logró el ansiado ascenso a la máxima categoría. Tras 13 partidos en la temporada 1993/94 se despidió de Saldaño, Amaya, Russo, Onaindia y Olarte, para pasar a un equipo de Buenos Aires.

Lanús le otorgó techo y comida durante el último semestre de 1994 y él le devolvió 7 intrascendentes partidos en ese torneo Apertura en el que los granates terminaron séptimos. Quizás satisfecho por haber conocido a Tapita García, Fernando Di Carlo, Sebastián Alderete, Iván Varisco y al Chivo Peinado, decidió que era tiempo de desaparecer y un buen día se retiró. Seguimos esperando que forme una dupla técnica con Islas.

Arriaga Rubén

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Rubén Darío Arriaga
Hubo dos hechos concretos que a este proyecto de defensor lo dejaron marcado para siempre. Es cierto que no tuvo grandes logros como profesional, de hecho no llegó a debutar y por ende no hizo la carrera que esperaba. Sin embargo, durante la etapa de fútbol menor vivió pequeñas situaciones que valen la pena recordar.

En 1988, cuando aún era pibe, jugaba como primer marcador central en las divisiones inferiores de Gimnasia y Esgrima La Plata. En ese entonces, tenía como compañeros a Rolando Cristante, Pablo Piro, Jorge Gregorutti y Pablo ‘Moncho’ Fernández.
Pero además, había un delantero que visitaba la red seguido y que tenía el mismo apellido que un argentino que jugaba a buen nivel en España. Se trataba de José Luis Calderón, del que pocos saben que tuvo un paso por las inferiores del Lobo.

Durante ese mismo año, sus buenas producciones lo llevaron a ser considerado para jugar en la Selección Argentina Sub 19, a donde finalmente fue convocado.
Allí, compartió momentos con compañeros que luego serían destacados. Diego Simeone, Antonio Mohamed, Alberto Boggio, Darío Scotto, Rolando Cristante, Marcelo Carracedo y Roberto Bonano, fueron los que pasaron por primera y dejaron su huella. Claro, también estaban Ricardo Solbes, Sergio Stacchiotti, Humberto Biazotti, Carlos Gastaldi y Cristian Trapasso, cuyos rendimientos no fueron tan importantes.

Corta pero intensa fue su carrera por el fútbol. Tras ello, no se supo nunca más sobre él. Casi 20 años después, gracias a los poderes de Google, descubrimos que una persona con su mismo nombre y también de La Plata, perdía un juicio contra un empleado despedido.

Countess Delvin

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Delvin Junior Countess (DJ)

Al ascender Tigre a Primera División en 2007, aparecieron por Victoria innumerable cantidad de jugadores que querían probarse y también un sinnúmero de representantes con futbolistas a ofrecer. Así fue como este arquero estadounidense llegó a trabajar con el plantel de Diego Cagna y curiosamente, tras algunas prácticas, fue fichado.

Cuando comenzó la temporada y su nombre apareció por los medios, se especuló con la posibilidad de que pasara a engrosar la extensa lista de homenajeados que posee este blog. Había que ser prudentes y esperar que el tiempo diera la razón, como finalmente ocurrió.

Countess jamás llegó a debutar (Islas atajó en todos los partidos del Apertura ’07) y terminó yéndose en silencio. No sólo porque no pasó nada, sino porque además, a Stang, Blengio, Papparatto y compañía, se les hizo imposible intercambiar alguna palabra.

¿Pero de dónde salió?, es la pregunta que varios se hacen, y como respuesta vale destacar que nació en Sacramento en 1982 y llegó procedente del Provincial Osorno de Chile (9 encuentros), donde estuvo en el primer semestre del 2007. Antes de eso, pasó por Metro Stars (2002) donde no jugó, luego por FC Dallas (2002/2003, 25 partidos), Chicago Fire (2004, 2), Real Salt Lake City (2005, 27) y Oster de Suecia (2006, 3).

No se sabe mucho más de él, pero con lo expuesto ya alcanza y sobra. Claro que como buen yanqui vanidoso, se hace llamar DJ, tiene su propia página web y un video de promoción con voladas innecesarias, más bien bizarras.

Fonseca Walter

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Walter David Fonseca
Marcador central santafesino que con el paso de los años se convirtió en un habitué del fútbol de los sábados, pero que dejó su pequeña huella marcada en la historia grande del deporte más hermoso del mundo (Luis Omar Tapia dixit). Formado en las divisiones inferiores de Banfield, debutó en la temporada 2000/2001 de la B Nacional logrando al cabo de ese año el ascenso a Primera, acompañando a Fabián Santa Cruz, Martín Mazzuco, el Pucho Fernando Castro, el mí(s)tico Gatito Leeb, el Laucha Lucchetti, Gonzalo Pavone, el malogrado Alejandro Mulet y el inolvidable José Luis Garrafa Sánchez, entre otros.

La vuelta a la máxima categoría del conjunto de la zona sur, trajo aparejada una merma en las apariciones de Walter Fonseca, que se había acostumbrado a actuar con cierta regularidad en la segunda división. Entre su debut el 2 de noviembre de 2001 ante Colón en Santa Fe, y su último encuentro disputado en el Apertura 2002 contra Vélez el 27 de septiembre, pasaron otros 11 partidos, en los que no convirtió goles.

Consciente de que jugar en el Taladro se le haría cada vez más difícil, a fines de 2002 sonó como posible refuerzo de Atlético Rafaela y del Marathon de Honduras. Sin embargo, recién se alejó a mediados de 2003, tentado por Gimnasia y Esgrima de Concepción del Uruguay. En tierras entrerrianas poco pudo hacer para evitar el descenso.
En julio de 2004, tuvo ganas de tomarse una vacaciones y se fue a Mar del Plata, con la excusa de defender los colores de Alvarado. Después de pasar por el casino y el puerto, comer alfajores y de sacarse una foto con el Spiderman que baila arriba del trencito de alegría, era hora de probar suerte en otro lado.

La generosidad (o ingenuidad) de los hermanos chilenos, le permiteron a Fonseca cruzar la Cordillera y sumarse a un Deportes Temuco muy comprometido con el promedio. La pérdida de categoría fue inevitable pese a la presencia de Matías Marchesini, el Pájaro Figún y los goles de Lucas Barrios.
De nuevo en Argentina, fichó por Estudiantes de Caseros, donde se mantuvo por dos temporadas (2005/2007). En julio de 2007, se mudó a Gerli para incorporarse a El Porvenir, donde disputó 24 encuentros en la Primera C.

Lejos del plano futbolístico (donde dejó poco y nada, apenas un gol en contra) se destacó por ser uno de los limpiados por el presidente Enrique Merelas al igual que Walter Arzamendia, Rubén Córdoba, Ariel D’Orazio, Marcos Lovos, Leonel Martens, Adrián Gerry, Julián Mosquera, Pablo Cameroni, Gonzalo Taborda, Cristian Alonso y Paulo Rodríguez, entre otros.
En los últimos días, fue confirmado como uno de los refuerzos de Cañuelas para la temporada 2008/2009.

Pin Daniel

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Daniel Héctor Pin
Hoy es bastante común referiste al Pin. «Necesito el PIN de la tarjeta«, «se me rompió el pin del cable de la impresora» y «no sabés el trava divino que me clavé anoche en Pin-Up» son frases que se fueron introduciendo en el vocabulario del ciudadano argentino. Pero, ¿de qué hablamos cuando hablamos de Pin?

Pin fue un puntero izquierdo que apareció en Platense en la temporada 1987/88 y que en pleno desarrollo fue prestado a Ferrocarril Midland (1988/89), conjunto que militaba en la Primera D. Aunque a simple vista ese gran paso hacia atrás parecía una manera poco delicada de quemar a un jugador, para nuestro homenajeado fue la gran oportunidad de mostrarse. En lo individual, hizo varios goles y se bancó estar en una de las categorías más duras. En lo colectivo, el equipo fue una máquina que ascendió dos fechas antes del final y ganó 40 partidos seguidos, quebrando el récord del mítico Racing de José.

Luego del préstamo, Danielito regresó a Platense y tuvo la chance de disputar 9 partidos de la temporada 1989/90. El último, casi a manera de premio por haber prometido alguna vez, fue como titular ante el Deportivo Español. Ese día se fue expulsado a los 10 minutos del segundo tiempo y el Calamar cayó por 3 a 1.

Siguió en el Marrón pero nunca más con chances certeras de volver a pisar una cancha. Después anduvo por el fútbol canadiense (sí, ¡CA-NA-DIEN-SE!), donde quizás se rompió el lomo laburando, como alguna vez lo hizo nuestro amigo José Luis Campi.

Azula Gustavo

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Gustavo Daniel Azula
Volante de curioso apellido que apareció en la Primera de Platense en el Apertura ’94, para completar el paisaje baldosero que conformaban Bernardo Ragg, Diego Díaz, Federico Podestá, Gabriel Frágola, Gustavo Balugano y Sebastián «una cara tan llena de asombro e intriga» Villoldo, entre otros. En ese torneo Azula disputó 3 encuentros, la misma cantidad que un chico que asomaba, un tal David Trezeguet.

A pesar de que siempre que jugó lo hizo como titular, no le fue fácil ganarse un lugar en el equipo. Ya al año siguiente, a pesar de haber integrado en plantel e incluso haber sido incluido en la lista de El Gran DT, no se lo volvió a ver en la superficie de Vicente López.

Después de un tiempo en el que no se supo nada sobre su condición, volvió a mostrarse activo en Alvarado de Mar del Plata (1998) y luego en Colegiales (1998 a 2001), club con el que conoció casi todas las canchas de la Primera B y la Primera C. Allí, además de haberla pasado muy mal, también se dio el lujo de jugar con el entrañable Gabriel Kinjo.
En su Merlo natal actuó para Argentino (2001/02) y terminó regalando sus últimas escaladas en Liniers (2003/04). ¿Cómo jugaba Azula? Es una pregunta que sólo los seguidores del ascenso pueden contestar. Por lo pronto, transcribimos algo que encontramos en un sitio de Luján, a propósito de la trayectoria de uno de sus referentes, Javier «La Mona» Brayotta:

Javier se inició en Luján y siendo muy chico debutó en Primera División. Las ansias de progresar lo llevaron a partir a General Rodríguez, en donde con Alem jugó en la Primera «B» Metropolitana, pero su corazón lujanero no fue perdonado por los parciales del Lechero que le recriminaban toda jugada, ya sea buena o mala. Bajoneado decidió pegar la vuelta. Una de las lesiones más bravas en su carrera se la propinó el jugador Azula, de Colegiales, con un planchazo descalificador que no le permitió terminar jugando el torneo.

(Gracias Daniel)