Acevedo Ricardo

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Ricardo Javier Acevedo
El martes 28 de abril de 1998, el diario La Nación gastó tinta para informar sobre un estreno y curiosamente no se trataba de una película: «En el equipo rosarino se produjo ayer el debut de Ricardo Acevedo, de 19 años. El jugador nació en la localidad de Roque Sáenz Peña, Santa Fe, realizó las inferiores en Newell’s y actúa como lateral. Frente a Lanús, Acevedo jugó como stopper, en el esquema defensivo de tres hombres que presentó el equipo de Jozik«.
Ese fue el primero de sus 6 partidos en la primera de La Lepra, donde no alcanzó a demostrar demasiado por la inestabilidad en el banco de suplentes (se inició con el técnico croata, pero también tuvo a Dabrowsky y al Profe Castelli). Sólo le quedó el consuelo de haber disputado el clásico ante Central (0 a 0 en el Coloso), dato interesante de su corto recorrido en la máxima categoría.
Estuvo en Newell’s un tiempo más, pero sin oportunidades aceptó el destino del 80% de los jugadores formados en la capital del gato-pan: terminar en Central Córdoba, Tiro Federal o Argentino. Optó por la última opción pero antes pasó por La Docta y se puso la casaca de Instituto (2000) en el Nacional B. Una vez en el Salaíto (2001/02), elaboró un plan para introducirse en el fútbol de Buenos Aires sin que nadie lo advirtiera. Y la verdad es que le salió bastante bien porque recaló en Temperley (2002/03), donde, salvo actuaciones aisladas (como el día en el que le marcó un gol a Argentino, su ex club) no logró llamar la atención y terminó esfumándose.
Después de años de incertidumbre, lo encontramos en Santa Fe, más precisamente en un equipo llamado El Expreso, participando de la misma liga en la que juegan ex glorias de Primera como Martín Román, el ídolo del PC Fútbol Juan Manuel Suligoy, Diego Ordoñez, y «yo no soy Gisela» Barreto.

Gnochi Román

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Román Gnochi
Es cierto, no alcanzó a jugar oficialmente en Primera División, pero su apellido amerita el homenaje. Quienes conocen de cartas de restaurante, y son amantes de las pastas (comestibles), saben que gnochi significa ñoqui en una forma sofisticada.
Y precisamente para no ser uno (así se los cataloga a quienes no trabajan), a la edad de 18 años y cuando aún despuntaba el vicio en un club de su pueblo, apareció a fines del 2002 por Villa Domínico para probarse en Independiente, club del que dice ser hincha.
Curiosamente, apenas un mes después de fichar, este volante fue promocionado al plantel superior por Américo Gallego en enero del 2003, después de conseguir el torneo Apertura.
Junto a él, el Tolo subió a un grupo de jugadores que ninguno logró hacer pie en primera: Tomás Charles, Leonel Bottaro, Martín Fabro, Sebastián Lengert y Leonardo Zarosa. Sólo Jeremías Caggiano fue el que tuvo un poco más de continuidad.
«Todavía no lo puedo creer, estoy cumpliendo un sueño. Fue todo muy rápido y soy un agradecido. Espero que me den una posibilidad y poder aprovecharla», confesó en su momento.
Sin embargo, llamarse Román y ser enganche no le alcanzó para estar a la altura de las circunstancias, por lo que debió dejar el Rojo y bajó a jugar Argentino A en San Luis.
Fue a Juventud Unida Universitario (2005-2006), que armó un equipo para soñar, con jóvenes valores de clubes importantes de primera, y otros viejos con dilatada trayectoria como César Velásquez, Sergio Caruso, Ricardo Vera, Oscar Monje, Esteban Figún, Alberto Godoy y Marcelo Trimarchi.
La primera ronda fue un bochorno, al ganar 1 sólo partido de 11, con 5 empates y 5 derrotas. En la segunda remontaron, y esta vez en igual cantidad de encuentros, se llevaron los tres puntos en 6, igualaron en 2 ocasiones y cayeron en 3. Así, consiguieron el pase a octavos de final, y con ellos, la ilusión de toda una provincia.
Pero eso duró poco, porque se toparon con Independiente Rivadavia de Mendoza, quien ganó de local y los eliminó empatando como visitante.
Ante semejante fracaso, había que abandonar el barco como sea, sobre todo porque cuando se trata de equipos con fondos que llegan desde afuera, ante el primer revés, los billetes desaparecen.
Gnochi se fue para Buenos Aires y terminó recalando en Villa Lynch para jugar en Ferrocarril Urquiza (2006-2007) en Primera D. Extraño descenso de categorías para el jugador, que para colmo se rompió los meniscos al poco tiempo de haber llegado y debió ser operado y luego aguardar la recuperación.
El final de temporada trajo consigo también su salida del club, pero afortunadamente para él, desembarcó en Berazategui (2007 hasta la actualidad), un animador constante en la categoría.
Y esta vez todo salió bien. El Naranja llegó a una final ante Midland y el ganador jugará una promoción ante San Martín de Burzaco, de la Primera C en busca del ascenso. Si bien aún no se jugó, no cambia para nada esta historia. De Independiente a la última división del fútbol metropolitano sin escalas. Sin dudas, a Gnochi le faltó pasta.

Marchisio Ernesto

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Ernesto Juan Marchisio Ramírez
Este volante de buen pie debutó en la Primera División de Argentinos Juniors en el Apertura 2003 de la Primera B Nacional, bajo la dirección técnica del argentino naturalizado boliviano Gustavo Quinteros.
Su primer partido fue ante Ferro Carril Oeste, donde tuvo un buen desempeño. Compartió el terreno de juego con figuras de la talla de Matías Arce y Oscar Bazán. Jugó, también como titular, en el encuentro siguiente ante Defensores de Belgrano, en el estadio del Dragón. Una salida en el entretiempo, reemplazado por Emmanuel Francés, y la posterior dimisión del DT, relegaron sus chances en el primer equipo. Con la llegada de Sergio Batista sus posibilidades disminuyeron, al punto que no volvió a integrar el grupo de 16 jugadores en el resto de la temporada. Sin embargo, Batista le dio el visto bueno para que prosiguiera en el grupo que afrontaría el Torneo Apertura 2004 de Primera División. Fue así que su momento de gloria le llegó nada más y nada menos que contra River Plate y en el mismísimo Estadio Monumental. Ingresó faltando 10 minutos en reemplazo de Claudio Marini, pero nada pudo hacer para evitar la derrota por la mínima diferencia, tercera del Bicho en igual cantidad de partidos en el torneo. Fue al banco cuatro partidos más tarde -derrota 1 a 0 ante Quilmes en el sur- pero no ingresó, siendo esa su última aparición oficial con la camiseta de Argentinos.
Tras ese encuentro, Batista dejó su cargo y llegó Chiche Sosa. Marchisio no volvió a participar de las concentraciones y el Checho, que asumió en Nueva Chicago en enero de 2005, se lo llevó junto a Néstor Ortigoza. Jugó algunos encuentros con dispar fortuna y al finalizar la temporada volvió al Bicho, que lo dejó libre. Así fue que fichó para Defensores de Belgrano en la Primera B Metropolitana para la 2005/06, donde compartió plantel con destacados jugadores para la categoría como Felipe Desagastizábal, Rodrigo Llinás o el juvenil Emiliano Díaz, que venía de jugar en el extranjero, más precisamente en el Oxford United. Además, parecía la filial del Bicho, porque allí estaban Martín Minadevino, Fernando Montenegro, los mellizos Belforti y Lucas Bonifatti, agregándose luego Matías Mantilla. Se mantuvo durante dos temporadas en el Dragón, compartiendo equipo con otro ex-Bicho, Emmanuel Francés, y a fines de 2007 se perdió todo rastro de su carrera futbolística.

Nicotra Luciano

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Luciano Alejandro Nicotra
Marcador central mendocino de potente remate, que robó un poquito en todos lados para no quedar mal con nadie. Surgido en las inferiores de Independiente Rivadavia, conquistó varios títulos con la camiseta de la Lepra y a fuerza de penales y tiros libres tomó valor para llegar a Buenos Aires.
Primero desembarcó en Platense (1994/95, 22 partidos, 1 gol), donde tuvo compañeros como Diego Díaz, Sergio Marchi, David Trezeguet, Dientito Ragg y Mauricio Hanuch. Luego pegó continuidad en el Ferro de Garré (1996 a 1997) pero una lesión lo alejó por unos cuantos días y terminó perdiendo el puesto con Carlos Chaile. Se retiró del club con 33 encuentros y 3 goles en el lomo. La última institución que le dio cabida en la máxima categoría fue el Deportivo Español, donde sólo jugó en 8 oportunidades pero al menos se dio el gustito de convertir un gol dentro de ese gran cambalache que incluía valores como Arturo Yorno, Jah Sandro, el Coco Reinoso, Sergio Bonfigli, Gustavo Grondona, Diego Soñora, Silvio Carrario, Danilo Tosello, Paolo Frangipane, Diego Corpache y 3 millones de freaks a la deriva.
La trayectoria del hombre que le pegaba con un fierro encontró refugio en el Nacional B y así fue como defendió los intereses de Tigre (1998 a 2000), Godoy Cruz de Mendoza (2000/01 y 2003/04) y Huracán de Tres Arroyos (2001 a 2003), team con el que incluso llegó a pelear una promoción para llegar a la categoría superior.
En la Primera B también tuvo lo suyo, pues se retiró en Estudiantes de Caseros (2005), pasando sus últimos días como profesional junto al Sepo Ginóbili trucho, que seguramente le habrá contado de las andanzas de su supuesto hermano en la NBA. Hoy Nicotra labura como intermediario y colaboró, por ejemplo, en algunas transferencias como la Enzo Pérez a Estudiantes de La Plata.

González César

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César Alberto González (Beto)
Zaguero central, con buena pegada (en los papeles), pero que no contó con las chances necesarias para demostrar su capacidad en un equipo grande. Nacido en San Justo el 25 de enero de 1982, tuvo su debut 20 años más tarde en la Primera de Boca Juniors ante Newell’s Old Boys en Rosario. Aquella noche del 5 de febrero de 2002, Xeneizes y Leprosos cerraban (algunos meses más tarde de lo debido) su participación en el Apertura 2001, con un empate en dos tantos.
En el Clausura 2002, el Beto pudo actuar con cierta regularidad (7 encuentros) y hasta se dio el gusto de jugar algunos minutos en partidos de Copa Libertadores y Copa Sudamericana de aquel año.
En la temporada 2002/2003 comenzó a diluirse. Apenas disputó 5 cotejos con el club de la Ribera y no le quedó otra que ir a buscar continuidad a otra parte. Después de salir campeón de la Libertadores 2003 (aunque no jugó ni un minuto), recaló en Nueva Chicago, donde pese al descenso del conjunto de Mataderos fue uno de los futbolistas más regulares y uno de los que más participación tuvo, con 37 partidos, y convirtiendo 5 goles, 2 de ellos de penal.
A mediados de 2004 retornó a Boca, donde se preveía que no iba a tener chances de actuar. Pero el buen nivel demostrado en la gira por México, Japón e Inglaterra, hizo que Miguel Ángel Brindisi lo tuviera en cuenta y lo incluyera en el plantel profesional. Parecía que era el resurgir del hombre en cuestión, pero no. En el torneo local, el rendimiento de Boca fue un fiasco, Brindisi renunció después de perder con River y el Chino Benítez privilegió a algunos pibes que dirigía en Quinta. Pese al panorama desalentador, González jugó 4 partidos en el campeonato local y algunos minutos en la Sudamericana 2004, torneo que Boca terminó conquistando, y hasta convirtió su penal en la definición en octavos de final ante San Lorenzo.
El Clausura 2005 lo encontró al Beto defendiendo los colores de Almagro al lado de Joel Barbosa y Cristian Ríos. Con el conjunto de José Ingenieros tampoco pudo lograr el milagro de mantener la categoría, pero a nivel personal cumplió. Disputó 16 partidos y anotó 4 tantos.
Tras el descenso del Tricolor pegó la vuelta a La Boca, ya con Alfio Basile en el banco de suplentes pero esta vez no tuvo lugar. Jugó poco en Reserva y a principios de 2006 acordó la recisión de su contrato.
A comienzos de 2006 salió a buscar una buena diferencia económica y así fue que paseó su pegada a prueba por clubes de México y Colombia. En febrero, el Real Cartagena mostró interés por su fichaje y lo inscribió cablegráficamente, pero al final el pase no se logró concretar.
En julio, luego de entrenar durante algunos meses con un combinado de jugadores libres fichó por Ben Hur para jugar en la B Nacional, sin embargo en la primera práctica sufrió una grave lesión en el tobillo que lo mantuvo un largo tiempo alejado de las canchas. A mediados de 2007, estuvo a prueba en Atlanta, pero el pésimo estado físico y la inactividad atentaron contra su eventual contratación.
Finalmente en el verano de 2008 volvió a las canchas, fue en Salta, defendiendo los colores de Juventud Antoniana, en el Torneo Argentino A.

Schaffer José

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José Antonio Shaffer
Al pronunciarlo puede ser que alguien lo confunda con José Schaffer, el lateral académico que sorprendió gratamente por sus centros milimétricos y por el cabezazo al debutante Titooooooo Noir. Pero no, no se escriben de la misma manera, aunque increiblemente sean…padre e hijo.

Schaffer conoció la Primera División mucho antes, cuando se ganó la consideración del Pato Pastoriza y con la casaca de Talleres de Córdoba disputó 12 encuentros como titular en toda la temporada 1992/93. En su puesto, el de marcador de punta por derecha, defendió al albiazul junto a otros hombres como Irusta, Kesman, Obulgen, el Conde Galetto, Fornero y Kenig.
Sabemos que además anduvo por General Paz Juniors en la temporada 1995/96, por lo que interpretamos que también realizó la parte menos difundida de su carrera en el fútbol cordobés. Es más, este año lo encontramos laburando en las inferiores de Talleres, donde tiene a cargo a la categoría ’92 y donde seguramente se cruzará cada tanto con el heladero Panichelli, entrenador de Instituto.

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Gerardo Andrés Anadón (Lalo)
Volante santafesino que conoció las luces de la Primera División vistiendo la camiseta de Chaco For Ever. Su estreno en la máxima categoría se produjo en la fecha 10 del Apertura ’90, cuando su equipo empató 2 a 2 con Huracán de Parque Patricios. Ese día ingresó por Mario Cariaga y compartió la cancha con Ciancaglini, Carlos Jones, Celso Freyre, Sergio Niveyro, Daniel Cravero y Rolando Marciano Chilavert, entre otros. En total disputó 6 partidos en la A pero al finalizar el Clausura ’91 el equipo bajó al Nacional B y tuvo que remarla cuesta arriba. A partir de ese momento y hasta 1993 añadió otros 24 cotejos y 2 goles que decoraron su trayectoria en el fútbol de AFA. Después siguió rodando en ligas locales y torneos regionales, hasta calzarse la chomba de entrenador. Hoy dirige a Racing de Reconquista y hace poco tuvo un encuentro, al mejor estilo Sorpresa y Media, con Marcelo Rosín. Y vaya si sabrán de sorpresas, que ambos tuvieron de compañero a Víctor Travesani.

Montenegro Fernando

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Fernando Montenegro
Volante que podía desempeñarse por cualquiera de las dos bandas, comenzó jugando en Argentinos Juniors en el Apertura 2002 de la Primera «B» Nacional, que el Bicho peleaba mano a mano con Atlético de Rafaela. Le tocó debutar en Florencio Varela, en un empate 3 a 3 contra Defensa y Justicia, partido que el Bicho en un momento estuvo ganando por dos goles de diferencia. Ese cotejo marcó la despedida de Ricardo Rezza de la dirección técnica del club de La Paternal. En la jornada siguiente, volvió a jugar contra Gimnasia y Esgrima de Jujuy (triunfo 2 a 0) y luego, ante la llegada de Ricardo Gareca, no fue tenido en cuenta en lo que quedaba del torneo 2002/03.
Argentinos se quedó un año más en el Nacional «B» y el nuevo DT, Gustavo Quinteros, lo integró plenamente al plantel de Primera. Jugó 5 de los primeros 7 partidos del Apertura 2003. En todos fue titular pero siempre salió reemplazado en el segundo tiempo. Promediando ese torneo sufrió una seria lesión en una de sus rodillas, que lo marginó por el resto de la temporada.
Con la llegada del Checho Batista se mantuvo en el plantel, pero sin chances de integrar el primer equipo. Tras el Apertura 2004 de Primera División intentó probar suerte en Defensores de Belgrano, pero pocas fueron sus chances de jugar en el Dragón. Tras finalizar la temporada 2004/05 se perdió toda señal sobre su carrera futbolística, aunque tenemos la esperanza de saber qué pasó con otra promesa trunca salida de las inferiores de los Bichos Colorados.