San Lorenzo (Clausura 1992)

Si bien el Cuervo hizo una buena campaña en la Copa Libertadores de 1992, llegando a cuartos de final, tuvo una pobre actuación en el torneo doméstico. Su flojo desempeño (terminó anteúltimo) se puede explicar por la falta de recambio (ojo: cantidad no es lo mismo que calidad) y los conflictos por los premios de la Libertadores con el presidente Miele, sumado al enorme número de pibes que fueron utilizados de apuro, mientras los grandes jugaban la Copa.

Repasemos algunos juveniles de la siempre prolífera cantera de San Lorenzo que supieron vestir la azulgrana aquel semestre: Rubén Rossi, Gabriel FloresOsvaldo Nartallo, Fernando Regules, Gerardo Marcos Rodríguez, Jorge Galeano, Leonardo Ricatti, Jorge Asad, Pablo Di Marco, Walter Sanfillippo, Adrián Manuel González. El semillero del mundo… baldosero.

En la imagen, la formación de San Lorenzo que visitó a Independiente por la 18ª fecha. Arriba: Carrizo, Ballarino, Labarre, Zandoná y Simionato. Abajo: Roa, Cardinal, Gorosito, Gabriel Rodríguez, Totó García y Escudero. También fueron parte de ese plantel hombres más experimentados como Jorge Rinaldi, el Beto Acosta, Gustavo Matosas, Daniel Riquelme, Rubén Ruiz Díaz, Hugo Ovelar, Manuel Santos Aguilar, Jorge Nardozza, Fabian Alberto Castro, Diego Monarriz, Gustavo Gabriel González, José Gustavo Coronel, Claudio Zacarías, José Ponce, Alejandro Montenegro y Gustavo Carrasco. En total, casi 40 futbolistas de todo tipo que se las ingeniaron para tener al menos un minuto en la cancha.

El Nano Arean arrancó conduciendo al equipo las primeras 7 fechas, Juan Carlos Carotti se hizo cargo del plantel por 10 jornadas y el último par de partidos estuvo en manos de Ricardo Calabria. San Lorenzo terminó sólo por encima del descendido Quilmes, con 12 puntos (ganó 3 partidos, empató 6 y perdió 10), 11 goles a favor (fue el que menos convirtió) y 25 en contra. Además, el Ciclón quedó afuera en primera ronda de la Liguilla Pre Libertadores que se jugó al término del Clausura. Después de eso, pasaron la escoba y hubo renovación total.

Instituto (Apertura 2004)

La depuración del plantel que hizo Instituto, luego de conseguir el ascenso a Primera División en 2004,  no tuvo buenos resultados a corto plazo. Con la intención de armar un equipo competitivo, La Gloria se desprendió de casi dos decenas de jugadores (entre ellos, varios que fueron fundamentales en la temporada anterior, como Renato Riggio, Sergio Plaza, Ramón Galarza, Hernán Biasotto, Gastón Martínez, Cristian Favre, Martín Montagna y Héctor Silva).

Héctor Rivoira (DT que había devuelto a los cordobeses a la A, y que duraría en su cargo hasta la 9ª fecha) pidió una avalancha de incorporaciones y los dirigentes le hicieron el favor. Llegaron 15 futbolistas. La mayoría, refuerzos falopa. Para muestra, repasemos la formación de la imagen, un mix entre los héroes del ascenso y otros que llegaron para contribuir con la causa. Arriba: Moreyra, Caranta, Enrique Ortiz, Javier Lux, Marcelo de Souza y Pagés. Abajo: Luis Bustamante, Vilallonga, Raymonda, Fernández Di Alessio y Diego Quintana.

El resto de los nuevos no fueron ninguna maravilla, y poco pudieron aportar: Maximiliano Ayala, Deivis Barone, Fernando Clementz, Enrique Colliard, Esteban Gil, Damián Grosso, Daniel Jiménez, Christian Manfredi y Alberto Ojeda. A estos se le sumaron otros que quedaron de la campaña del Nacional B, como Franco Sanchírico, Adrián Peralta, Martín Godoy, Juan Manuel Cobo, Gastón Caprari y Hernán Boyero. El saldo de tamaño experimento fue el anteúltimo lugar en la tabla de posiciones (superando sólo a Huracán de Tres Arroyos) y un casi seguro descenso directo, que se pudo evitar en el Clausura 2005 gracias a una aceptable campaña que lo dejó en Promoción.

Estudiantes de La Plata (1993/94)

No nos comamos el chamuyo de Alemania. Si bien contaba con jugadores que iban a dejar una profunda huella en el fútbol argentino, aquel plantel de Estudiantes de La Plata no era ninguna maravilla. Un par de pibitos que prometían pero no eran ayudados por el contexto, algunos hombres con varias batallas sobre el lomo, otros que querían hacerse un nombre y varios chicos de inferiores que, más que foguearse, iban a ser incinerados.

Posan para los fotógrafos: Yorno, Boggio, Gonzalo Gaitán, Fontana y Prátola (arriba); París, Uliambre, Calderón, Rubén Capria, Cabrera y Adrián Paz (abajo). El resto del plantel: el Loco Gonzalez, Alejandro Larrea, Juan Sebastián Verón, Gastón Sessa, Ricardo Iribarren, Martín Mazzucco, Néstor Soria, Pablo Erbín, Daniel Pighín, Martín Palermo, Sebastián Andersen, Freddy Vera, Diego Capria, Mauro Amato, Carlos Cenci y Celso Guerrero. Nada del otro mundo.

Ese equipo no pudo torcer las malas campañas que lo llevaron a estar comprometido con el promedio, y terminaría descendiendo al final de la temporada. El mix de experiencia y juventud no fue suficiente para lograr algo mejor que un último puesto en el Apertura ’93 y un 16º lugar en el Clausura ’94. Un total de 30 puntos entre ambos torneos sentenciaron la despedida de Primera División.

Patronato (1994)

Un verdadero rejunte de baldosas fue el que presentó Patronato de Paraná en 1994. Comandados por el técnico Juan Echecopar, los entrerrianos se reforzaron con varios jugadores con pasado en Primera División, con la ilusión de poder apuntalar a los pibes locales que ya prometían, como Carucha Müller.

En la foto, arriba: Alarcón, Medina, Mauri, Ferlatti y Freyre. Abajo: Kuyumchoglu, Müller, Lell, Abrego, Kratina y Areco.

Tras un primer semestre en el que apenas superó una ronda en el Torneo del Interior, el Patrón intentó mejorar su performance en la temporada siguiente, pero volvió a frustrar sus sueños de ascenso.

Quilmes (Clausura 2007)

Después de una pésima campaña en el Apertura 2006 que lo dejaba al borde del descenso, Quilmes se preparó para completar la faena al año siguiente. Para el Clausura 2007 llegaron 5 jugadores, se fueron 14 (!) y la situación mejoró: en lugar de los 9 puntos conseguidos en el torneo anterior, esta vez el Cervecero sumó 12 unidades. Un campañón (?). El 20º lugar en la tabla de posiciones y en los promedios lo condenó varias fechas antes del final a jugar la siguiente temporada en la B Nacional.

En la foto, la formación del equipo que derrotó 2 a 1 a Colón, en una de las tres victorias en todo el semestre. Arriba: Eduardo Bustos Montoya, Pablo Batalla, Walter García, Héctor Vidal Sosa, Damian Gr*sso y Diego Capria. Abajo: Esteban García, Juan Olivares, Diego Torres, Jorge Medina y Raúl Saav*dra. Un verdedero espanto.

Y eso que no recordamos a otros futbolistas que integraron ese plantel, como Pedro Cardona, Pablo Galdames, Luciano Palos, Pablo Azcurra, Sebastían Rusculleda y el Chino Luna, entre otras luminarias.

San Martín de Tucumán (Clausura 1993)

Un equipo al que le quedó grande la Primera División. Después de un aceptable Apertura ’92 (terminó 12º, con regalito en la última fecha a Boca incluido), en el primer semestre de 1993 vino el desastre: 4 triunfos, 4 empates y 11 derrotas, que lo condenaron a terminar último en la tabla de los promedios y anteúltimo en ese torneo. Aunque en la cancha, los tucumanos fueron los que menos unidades sumaron, ya que Talleres de Córdoba sufrió el descuento de puntos a raíz de la inclusión de jugadores que habían sido suspendidos por el Tribunal de Disciplina de la AFA.

En la imagen, la formación que se despidió de la máxima categoría, con algunos sobrevivientes del equipo que había conseguido el ascenso un año antes. Arriba: Rescaldani, Quiñones, García, Onaindia, Bini, Chazarreta. Abajo: Zelaya, Jiménez, Campos, Solbes y Acosta. San Martín dijo adiós con una derrota frente a Boca en la Ciudadela.

Pero lo peor de todo es el hincha colado en la foto: camiseta del Xenieze, gorrito del Santo. Juicio y castigo.

Argentina Sub 17 (1993)

Posiblemente haya sido la selección más baldosera de todos los tiempos. Por nombres y rendimiento. El equipo dirigido por Mostaza Merlo llegó al Mundial de Japón 1993 con grandes esperanzas y se fue con las manos vacías en primera ronda, anticipando lo que pasaría casi una década después en el mismo país con un conjunto que, en lugar de pibes ignotos, tenía futbolistas consagrados.

De aquel plantel de chicos categorías 1976 y 1977, pocos se salvaron de aparecer en este sitio. Repasemos los nombres del 1 al 18: José Burtovoy, Fabricio Fuentes, Federico Domínguez, Milton AcostaRodrigo VilariñoNorberto OrregoNicolás DiezAndrés Grande, Leonardo Biagini, Mauro CantoroKurt Lutman, José Ramírez, Ariel RuggeriJosé Manuel MoreirasEmiliano RomayRubén CanteroPablo RodríguezFernando Della Sala. Con semejante constelación de «jóvenes promesas» iba a ser muy difícil estar a la altura de las expectativas: Argentina fue eliminada en la fase de grupos, terminando detrás de Nigeria y Australia, y delante de Canadá.

Puerto Comercial de Ingeniero White (1974)

Los viejos torneos nacionales se caracterizaron, especialmente, por la federalización del fútbol. Una competencia que reunía a los mejores equipos de cada región, proponía de antemano un mayor grado de justicia geográfica. Aunque claro, después en la cancha la balanza generalmente se inclinaba hacia los poderosos equipos de Buenos Aires. Y en ese contexto, ocurrieron hechos llamativos que vale la pena destacar.

Para el Nacional de 1974 se aumentó la cantidad de equipos participantes, de 30 a 36. Un montón por ser un torneo de Primera División. Además, la mitad eran clubes del interior del país, no directamente afiliados a la AFA. Entre ellos, estaban Altos Hornos Zapla de Jujuy, Huracán de Comodoro Rivadavia, San Lorenzo de Mar del Plata y Puerto Comercial…el equipo que hizo historia.

El conjunto de Ingeniero White, perteneciente al partido de Bahía Blanca y cuna de uno de los puertos más importantes del país, se consagró campeón de la Liga del Sur en 1973 y obtuvo el derecho a participar del Nacional al año siguiente. La tarea no iba a ser sencilla, por supuesto. ¿Pero quién le quitaba el sueño a esos pocos hinchas de Comercial que habían construido un pescado gigante para desfilar por las calles de Bahía? Nadie.

Ya en la competencia grande, el sueño se transformó en pesadilla. Al equipo de camiseta verde y amarilla le tocó compartir la Zona A, junto a Boca, Rosario Central, Banfield, Estudiantes, Belgrano, Desamparados de San Juan, Central Norte de Salta y All Boys. Viajes largos, equipos complicados. Ni más ni menos que Primera División.

En ese torneo, los whitenses ganaron apenas 2 encuentros, no empataron ninguno y perdieron en 16 ocasiones. Lo que se dice una campaña floja. ¿Algo más? Sí, convirtieron sólo 14 goles y les hicieron… ¡75!

Los picos más bajos (o más altos, según cómo se mire) de aquel rejunte de ilusiones semi amateurs, se dieron en las derrotas ante Desamparados (7 a 2), Rosario Central (7 a 0), Boca (9 a 0) y Banfield, en la mayor goleada de la historia del profesionalismo: 13 a 1. Sí, trece a uno.

Aquel encuentro disputado el 6 de octubre de 1974 en la cancha del Taladro, también significó el récord de goles convertidos por un jugador en un mismo partido. Fueron 7 a cargo del delantero Juan Alberto Taverna, que encima de ser figura de la cancha, después salió a bancar al arquero rival Juan Tolú.: «No tuvo nada que hacer, si le pateábamos desde el área chica».

Ah, faltaba un detalle. Puerto Comercial salió último en su zona y no clasificó a la fase final.