Los viejos torneos nacionales se caracterizaron, especialmente, por la federalización del fútbol. Una competencia que reunía a los mejores equipos de cada región, proponía de antemano un mayor grado de justicia geográfica. Aunque claro, después en la cancha la balanza generalmente se inclinaba hacia los poderosos equipos de Buenos Aires. Y en ese contexto, ocurrieron hechos llamativos que vale la pena destacar.
Para el Nacional de 1974 se aumentó la cantidad de equipos participantes, de 30 a 36. Un montón por ser un torneo de Primera División. Además, la mitad eran clubes del interior del país, no directamente afiliados a la AFA. Entre ellos, estaban Altos Hornos Zapla de Jujuy, Huracán de Comodoro Rivadavia, San Lorenzo de Mar del Plata y Puerto Comercial…el equipo que hizo historia.
El conjunto de Ingeniero White, perteneciente al partido de Bahía Blanca y cuna de uno de los puertos más importantes del país, se consagró campeón de la Liga del Sur en 1973 y obtuvo el derecho a participar del Nacional al año siguiente. La tarea no iba a ser sencilla, por supuesto. ¿Pero quién le quitaba el sueño a esos pocos hinchas de Comercial que habían construido un pescado gigante para desfilar por las calles de Bahía? Nadie.
Ya en la competencia grande, el sueño se transformó en pesadilla. Al equipo de camiseta verde y amarilla le tocó compartir la Zona A, junto a Boca, Rosario Central, Banfield, Estudiantes, Belgrano, Desamparados de San Juan, Central Norte de Salta y All Boys. Viajes largos, equipos complicados. Ni más ni menos que Primera División.
En ese torneo, los whitenses ganaron apenas 2 encuentros, no empataron ninguno y perdieron en 16 ocasiones. Lo que se dice una campaña floja. ¿Algo más? Sí, convirtieron sólo 14 goles y les hicieron… ¡75!
Los picos más bajos (o más altos, según cómo se mire) de aquel rejunte de ilusiones semi amateurs, se dieron en las derrotas ante Desamparados (7 a 2), Rosario Central (7 a 0), Boca (9 a 0) y Banfield, en la mayor goleada de la historia del profesionalismo: 13 a 1. Sí, trece a uno.
Aquel encuentro disputado el 6 de octubre de 1974 en la cancha del Taladro, también significó el récord de goles convertidos por un jugador en un mismo partido. Fueron 7 a cargo del delantero Juan Alberto Taverna, que encima de ser figura de la cancha, después salió a bancar al arquero rival Juan Tolú.: «No tuvo nada que hacer, si le pateábamos desde el área chica».
Ah, faltaba un detalle. Puerto Comercial salió último en su zona y no clasificó a la fase final.







