Argentino de Quilmes con y sin publicidad (1982)

casanueva

La rareza en sí no era la camiseta de Jorge Adrián Casanueva, que a diferencia de la de sus compañeros no tenía impresa la publicidad de Athenas Deportes. Lo extraño era que los otros nueve jugadores de campo sí lucieran un sponsor en una época en la que la mayoría de los equipos del fútbol argentino (y del resto del Mundo) llevaban sus colores impolutos.

Esta imagen de la formación de Argentino de Quilmes pertenece a la derrota frente a San Lorenzo, por la 7ª fecha del torneo de la Primera B. Aquella tarde, el Mate cayó por 3 a 0 y, por tratarse de los comienzos de la era publicitaria, ningún jugador se debe haber llevado un par de botines de canje. Bueno, uno seguro que no.

[Go home] En El Placard: Estados Unidos «No power to drugs» (1994)

usanodrugs

“Drogas, ¿para qué?” se preguntaban Male y Fleco en una recordada campaña publicitaria de la segunda mitad de los noventa, impulsada por el entonces Subsecretario de Prevención y Asistencia de SEDRONAR, Alfredo Miroli. Eran épocas del operativo “Sol sin drogas”, del que misteriosamente Diego Armando Maradona se había convertido en la cara visible.

Un puñado de años antes, la lucha antinarcóticos había pegado fuerte en los Estados Unidos, donde se celebró la Copa del Mundo de 1994, y fue justamente la selección yanqui la encargada de plantar el mensaje. El tema era que lo hacían vistiendo una lisérgica camiseta de algodón de color blue jeans, con estrellas blancas de dimensiones irregulares. Si a eso le sumamos que usaban unos pantaloncitos cortos a tono, ninguno pasaba un examen toxicológico. Ni hablar de la pinta de uno de sus jugadores más emblemáticos: Alexi Lalas.

La casaca titular, bastante flashera pero un tanto más sobria que la suplente, estaba compuesta por bastones rojos y blancos con curvas y también tenía sus particularidades: el bastón central podía tocar rojo, blanco o 50% y 50%, indistintamente. Con esa misma indumentaria, por ejemplo, la USMNT derrotó 1 a 0 a México el 4 de junio de 1994 en el Rose Bowl de Pasadena, ante 91 mil espectadores, en un partido amistoso a días del Mundial.

Más allá del resultado y de las marchas en contra de la Proposición 187 (que proponía negarles a los inmigrantes indocumentados servicios sociales, servicios médicos y educación pública) que colmaron las inmediaciones del estadio, lo que sorprendió fue un pequeño (?) parche que apareció debajo del logo de adidas. ¿Qué decía? “No power to drugs”. Lástima que ya era tarde, se la habían tomado toda los diseñadores.

Se trataba del lanzamiento de la versión internacional de la campaña alemana “Keine macht den drogen”, impulsada en 1990 por Karl-Heinz Rummenigge, entre otras celebridades teutonas, que tiene como objetivo trabajar en la prevención del consumo de drogas entre los jóvenes.

Presente en la foto oficial y alternativa de la Copa del Mundo de 1994, el parche desapareció de la camiseta estadounidense sin que nadie se diera cuenta.

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En la temporada 1995/96, en el ocaso de su prolongada relación contractual con adidas, Unión de Santa Fe rescató aquel modelo de la casaca ondulada de Estados Unidos y mal no le fue. Ese campeonato, el Tatengue se quedó con el Octogonal del Nacional B y ascendió a Primera luego de varios años de ausencia. Es más, tanto se copó el cuadro santafesino con la pilcha de 1994 que el arquero Juan Carlos Maciel atajaba con la suplente de Argentina.

Dale, ratón, si acá no te ve tu papito.

Boca y River con la camiseta de Palmeiras (1948)

BocaRiverPalmeiras1948

En el verano de 1948, la Federación Paulista de Fútbol aprovechó la presencia de Boca Juniors y River Plate en Brasil para organizar un partido amistoso entre un combinado argentino y los mejores jugadores del Trío de Ferro (Palmeiras, Corinthians y São Paulo) agrupados en un invento que se llamó Selección Paulista.

Al encuentro, que se realizó en el estadio Pacaembu, acudieron miles de personas que nunca supieron que estuvo a punto de suspenderse. ¿El motivo? Los argentinos no se ponían de acuerdo… con la camiseta. Sin un uniforme genérico que satisficiera a los dos, los de Boca se negaban a usar los colores de River y viceversa. Ninguno quería dar el brazo a torcer.

La solución llegó de la mano de Elmo Bovio, delantero argento del Palmeiras que tenía amigos en ambos planteles y que propuso que utilizaran la tradicional casaca del Verdão.

Entonces, Bover salió a la cancha vestido de verde con Obdulio Diano (Boca), José Marante (Boca), Rodolfo De Zorzi (Boca), Norberto Yácono (River), Néstor Rossi (River), José Ramos (River), Mario Boyé (Boca), José Manuel Moreno (River), Alfredo Di Stéfano (River), Ángel Labruna (River) y Gregorio Pin (Boca). Luego, entraron Amadeo Carrizo (River), Alberto Luis Castellani (Boca), Pío Corcuera (Boca), Jaime Sarlanga (Boca) y Félix Loustau (River).

En la vereda de enfrente, los brasileños formaron con Oberdan Cattani, Caieira (Renganeschi), Noronha (Turcão), Rui, Zezé Procópio, Waldemar Fiúme, Cláudio, Pinho, Yeso Amalfi, Servílio (Canhotinho) y Teixeirinha (Remo).

bover1948

Más sorpresivo que el shock que significó ver a un conjunto argentino usando la indumentaria de un equipo brasileño fue ver a los once players del combinado nacional con la camiseta de Boca Juniors al inicio del segundo tiempo, incluso aquellos muy identificados con el club de la banda roja, como Ángel Labruna. Al parecer, los nuestros habrían limado asperezas en el vestuario para demostrar que estaban más unidos que los locales.

¿El resultado del encuentro? Un anecdótico 1 a 1 con goles de Pin para los de verde y Servílio para los paulistas.

Banfield con V verde (1960)

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De verde y blanco, pero con infinitos diseños. Así parece ser la historia de las camisetas de Banfield. Desde las más típicas, con bastones verticales o con la banda transversal, pasando por infinidad de combinaciones que incluso cuesta recordar.

Una de esas variantes fue la de 1960, con una V verde sobre el manto blanco. La camiseta estilo Vélez fue usada, por ejemplo, en un partido frente a Temperley. En la foto se puede observar a Anglese y Galván persiguiendo a Diz, aunque la mayor curiosidad la encontramos en el margen izquierdo, con Osvaldo Zubeldía quemando sus últimos cartuchos como jugador. Es más, por ese entonces ya dirigía a Atlanta. Sí, ¡al mismo tiempo!

Años más tarde, el Taladro seguiría innovando: usó una camiseta con franjas horizontales, otra a mitades y algunas con diseños más extravagantes. Eso sí, manteniendo el verde y el blanco en su uniforme titular. Desprolijos, pero con respeto por los colores.

Racing de blanco (1978)

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La primera camiseta de Racing Club, allá por 1903, fue completamente blanca para abaratar costos, según cuenta la historia. En aquellos primeros años de vida, el uniforme de La Academia fue mutando hasta encontrar su versión definitiva, con bastones albicelestes.

Sin embargo, son pocas las veces en las que Racing volvió a la pureza de esa prenda. Ni siquiera a modo de homenaje o para explotarlo comercialmente, como se hace con tantos diseños alternativos.

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La última casaca más o menos parecida a la de sus comienzos fue la que utilizó en 1978, de la marca Olimpia, con un cuello celeste que le recordaba a la gente que estaba viendo a Racing y no al Santos de Brasil (?).

Con esa camiseta, el equipo de Cejas, Killer, Barbas, Olarticoechea y el Ropero Díaz, por ejemplo, empató 2 a 2 en sendos partidos con el Chacarita de Ischia y con el Argentinos Juniors de Maradona en el Torneo Metropolitano.

Luego, en los años 80 e incluso en 1998, vendrían algunos pocos diseños con el blanco como color principal, pero ninguno tan inmaculado como aquel.

Gracias a Museo Racing

Los Andes ED copia de Dinamarca Hummel (1989/90)

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Aquel 6 a 1 de Dinamarca a Uruguay en 1986 todavía suena a humillación del otro lado del Río de La Plata. Esa selección danesa sólo alcanzó los octavos de final en el Mundial de México (donde caería 5 a 1 con España), pero así y todo dejó una huella entre los futboleros, incluso en nuestro ascenso.

A la calidad de jugadores como Preben Elkjær Larsen, Jesper Olsen y Michael Laudrup, había que sumarle el detalle de la indumentaria, llamativa para la época, ya que la camiseta (tanto en la titular como en la alternativa) contaba con delgadas líneas rojas y blancas en una mitad. Un arriesgado diseño de Hummel que marcó a esa generación de futbolistas.

dinamarca1986

Algunos años después, la modesta empresa ED le rindió este homenaje al equipo europeo a través de Los Andes, equipo al que vestía en el Nacional B. Con el mismo concepto e idéntica disposición de los colores, pero con la publicidad de una medicina pre paga (?), el Mil Rayitas afrontó la temporada 1989/90 con jugadores como Alberto Salvaggio, Martín Román, Javier Maslauskas y el talentoso José María Moreno.

¿Cómo terminó la historia? Con el descenso a la Primera B Metropolitana, porque algo olía mal en Lomas de Zamora

El Porvenir con publicidad sobre el escudo (1998)

El Porvenir Hacedor

A fines de los 90’s, y también ya entrado el Siglo XXI, El Porvenir solucionó la ausencia de publicidad utilizando el nombre del club en el pecho. Uno de los diseños más bonitos era el del escudo gigante, que hacía recordar a esos modelos de varias décadas atrás.

El problema fue que un buen día apareció un sponsor. Y no hubo tiempo para modificar la prenda. Entonces, la marca fue ahí, encima del escudo. Hacedor, una empresa mayorista de artículos de limpieza, fue la que tuvo el honor de arruinar una camiseta casi tan linda como los gestos de Garrafa Sánchez (?).

Banfield de blanco Vs. Temperley de blanco (2000)

BANFIELD TEMPERLEY 1999

Plena era del marketing, partido televisado, equipos con varios diseños de camisetas, clubes con cierta rivalidad histórica. Nada de eso alcanzó para prevenir algo totalmente evitable: que tanto Banfield como Temperley salieran a jugar su partido por la 22° fecha de la B Nacional 1999/2000 con camisetas prácticamente idénticas. En ambas pilchas predominaba el blanco cortado por una banda diagonal. En el caso del Taladro, de color verde. En el caso del Gasolero, de color celeste. Para colmo, los pantalones negros de los 22 protagonistas no dejaban otra alternativa: había que reconocer a cada equipo mirándoles las medias.

Como suele suceder en estos casos, para el segundo tiempo se resolvió el problema. Banfield cambió de camiseta… ¡Y Temperley también! Los últimos 45 minutos se jugaron con el local vistiendo sus colores invertidos (verde con banda blanca) y con el visitante luciendo su tradicional casaca celeste. Las imágenes no nos dejan mentir: