Especiales: La camiseta de River

Una buena campaña, un episodio histórico, un título, dos, tres. Muchas veces las camisetas quedan marcadas a fuego en la memoria del hincha, gracias a un momento de gloria en la vida deportiva de un club. Quizás no recordamos a todos los jugadores que estaban en ese plantel, pero sí nos acordamos de los detalles que tenía la casaca de esa temporada.

Apelando al corazón del hincha, adidas presentó hace poco la nueva camiseta 2014/2015 de River Plate. El diseño renovado reincorpora las tres tiras horizontales en las mangas, rememorando al tricampeonato de 1997. Con un golpe de vista, uno relaciona la camiseta con aquel equipo millonario que supo ganar todo.

¿Qué otras camisetas históricas te gustaría que se reversionaran? Te leemos.

Especiales: Hugo Moyano futbolista

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No se vayan a creer que todo lo hace por la guita o por el poder político. Mucho antes de convertirse en el mandamás de Alvarado, Comunicaciones, Barracas Central, Camioneros Independiente de Avellaneda, el sindicalista Hugo Moyano tuvo una estrecha relación con el fútbol. Y no como dirigente, sino como jugador amateur. Desarrollemos su breve y desconocida historia dentro de un campo de juego.

Nacido en La Plata en 1944, pero radicado en Mar del Plata, Hugo Antonio Moyano se empezó a interesar por los deportes desde muy chico. Mientras sus amiguitos jugaban a los autitos, él jugaba a los camioncitos (?) soñaba con presentarse en estadios repletos de gente. Y quieran o no, lo logró.

Primero, claro, corrió las despobladas canchas marplatenses, jugando en las inferiores de Unión de Mar del Plata, donde compartiría jornadas con Julio Santella, un buen lateral izquierdo que luego de pasar por Estudiantes y el Deportivo Español, se rompió los ligamentos y entonces se dedicó a la preparación física, función en la que consiguiría un singular éxito acompañando a Carlos Bianchi.

¿Y Moyano? A comienzos de los años 60 llegó a ser suplente en la Primera División del Celeste, cuando ya era delegado gremial en una empresa de transportes. Cuentan que era un wing flaquito que jugaba por derecha. Y a diferencia de lo que sucedería una década más tarde, no marcaba a nadie.

También en su juventud, el líder camionero se dedicó al boxeo, pero recién empezó a pegar fuerte en los 70, cuando se hizo cargo de la Juventud Sindical Peronista en la Regional de Mar del Plata. Algunas publicaciones de la época dan cuenta de que la LJP se dedicaba a identificar y a capturar a los subversivos. Más específicamente a los integrantes de la agrupación Montoneros.

Con los años, Moyano fue acomodándose a la coyuntura de los gobiernos de turno. A veces en la misma vereda, a veces en la de enfrente. Política, ni más ni menos que eso. Lo mismo que, luego de haber intentado en varios clubes del ascenso, tratará de hacer en Independiente. ¿Quiénes somos nosotros para juzgarlo? Si comete algún error, ya sabemos lo que tenemos que hacer.

Especiales: Botero Joaquín


Joaquín Botero Vaca (El Chacal)

Tres goles en aquel recordado 6 a 1 de Bolivia a la selección argentina de Diego Maradona en la Paz convirtieron a Joaquín Botero en el enemigo público número uno de 40 millones de personas. No era la primera vez que el delantero se transformaba en el verdugo de los argentinos, ni mucho menos. Tres años atrás había hecho sapo categóricamente con la casaca del Ciclón.

«Es un jugador interesante al que conozco mucho», dijo el cometero técnico Oscar Alfredo Ruggeri cuando todos se preguntaban quién era ese boliviano que venía a reforzar el sector verdulería del Carrefour de avenida La Plata vestir la camiseta de San Lorenzo en el segundo semestre de 2006. Su llegada, a préstamo por un año (y gratis porque venía con el pase en su poder), se sumaba a la del peruano Roberto Malingas Jiménez en ese paquete de contrataciones falopa latinoamericanas que armó el actual panelista estrella de #elprogramadeFantino.

Para ese entonces, y si bien era casi un desconocido por estas tierras, el Chacal, un delantero de raza, nacido en diciembre de 1977, llevaba un buen rato en la selección y acumulaba pasos en su país por el Mariscal Braun (1997), Club Deportivo Municipal de La Paz (1998), Bolívar (1999 a 2003, en 2002 había sido el goleador a nivel mundial) y por México en los Pumas de la UNAM (2003 a 2006), aunque su carrera ya pintaba en declive.

«Soy un delantero con mucha movilidad, que corre muchísimo, que le gusta y vive del gol. Soy un oportunista del gol», se presentó ante los que no lo ubicaban y dejó un par de perlitas como «El técnico, los dirigentes, los jugadores y los jefes de la hinchada (sic) me recibieron muy bien» y «Tengo 10 hermanos: mi papá tenía tan buena puntería como yo». Eso sí, ya adelantaba que lo iban a tener que esperar un ratito: «Todavía no estoy para jugar. Hace un mes que estoy parado. Pero calculo que la adaptación será bien rápida». Y sí, en los entrenamientos se lo veía bastante regordete.

Debutó casi un mes más tarde, todavía visiblemente fuera de forma física, el 18 de agosto, ante Belgrano en Córdoba (empate 2 a 2). Esa noche, el Boli reemplazó al peruano Malingas Jiménez y tuvo una actuación discreta, tirando a floja. Es más, sobre el final del partido, con Germán Montoya -el arquero del Celeste– ya vencido, se perdió lo que hubiera sido el triunfo del Ciclón. Mala suerte.

Reapareció cuatro días más tarde, ahora como titular, ante Banfield por la Copa Sudamericana, conformando la dupla de ataque con Malingas. Ese día, San Lorenzo ganó 2 a 1 y Boterito rindió bien hasta que salió reemplazado por el Pocho Ezequiel Lavezzi. Parecía que se le iban a abrir un par de puertas, pero…

Misteriosamente, Ruggeri lo mandó al freezer. Recién volvió a jugar en la revancha ante el Taladro, el 12 de septiembre. El partido terminó 0 a 0 y Botero se fue reemplazado por Leandro Ulloa (con todo lo que eso significa). En las instancias siguientes de la Sudamericana, ante Santos y Toluca, reemplazó a Adrián González, pero siempre pasó desapercibido.

La despedida quedó para la fecha 13, ante Vélez en Boedo Almagro el Bajo Flores, cuando le tocó ingresar por Ulloa. Más allá de que entró con un 0-2 abajo y se fue con el encuentro empatado 2 a 2, tuvo otra noche olvidable. Y así jamás volvería a vestir la camiseta azulgrana. Ese torneo, el Ciclón tuvo un desempeño discreto y terminó noveno, aunque no le fue tan mal en cuanto a goles convertidos. Pese a contar con Peirone, Botero y Ulloa entre sus delanteros, metió 30 tantos. Apenas cinco menos que el campeón, Boca Juniors Estudiantes de La Plata.

Sin espacio, y decepcionado con el Cabezón, se marchó antes del final del Apertura. «Ruggeri me pidió y después no me dio muchas chances. Habrá que preguntarle a él porque no jugué», argumentó el Chacal, que reconoció que llegó muy fuera de forma y eso le jugó en contra. Solo 6 partidos (nunca la metió, obvio) alcanzaron para conocerlo y pedirle un remís que lo regresara a su casa.

Lejos de Buenos Aires, siguió su derrotero por Deportivo Táchira de Venezuela (2007), Bolívar (2008) y Correcaminos de la UAT de México (2009). Quizás, esa tarde iluminada ante la Argentina le sirvió para viajar por el mundo en 2010. Primero jugó en Al Arabi de Kuwait y luego pasó al Henan Jianye Football Club de China.

En 2011, claro, ya estaba de nuevo en Bolivia, defendiendo los colores del San José, aunque se tuvo que marchar a los pocos meses por las constantes lesiones. A comienzos de 2012 surgió la posibilidad de ir a robar disputar la liga de la India con otras figuras del fútbol boliviano, como Joselito Vaca y Limberg Gutiérrez, pero todo quedó en la nada.

A mediados de 2012, Bolívar, donde es ídolo, lo tentó para volver, pero no hubo acuerdo. En enero de 2013, cuando todo parecía indicar que regresaba al conjunto celeste tras casi un año y medio de inactividad, los dejó de garpe y se fue a Sport Boys de Warnes, en la segunda división del altiplano, donde al cierre de la temporada consiguió el ascenso a la máxima categoría con goles en los partidos importantes.

Castigado por las lesiones, pasó los últimos seis meses relegado el banco de suplentes, viendo cómo su lugar era ocupado por el eterno Bichi Fuertes. Ah, sí, todavía ni piensa en retirarse.

Especiales: Nicolás, el Higuaín que no llegó


Nicolás Jorge Higuaín

Cuando todos creíamos que el Higuaín baldosero malo era Federico, En Una Baldosa, una vez más, desempolva sus archivos secretos y trae la historia de Nicolás, el mayor de los hijos del Pipa.

Sin la destreza futbolística de Gonzalo ni el carisma (?) de Fede, y sin chances de escaparle a la tradición futbolera familiar, al igual que su padre eligió el puesto de defensor para desempeñarse en la cancha.

Arrancó su carrera en las divisiones inferiores de River Plate y luego pasó por Atlanta y Almagro, cuando actuaban en la B Nacional, en los noventa. Lejos de los flashes, debutó oficialmente en San Telmo, en la B Metropolitana, a fines de 1999, y tras un brevísimo paso por Defensores Unidos de Zárate, en 2002, colgó los botines.

Años después, se convirtió en ayudante de Norberto Cacho Recasens, el representante de sus hermanos, hasta que en el Mundial de Sudáfrica 2010 se reencontró con Marcelo Achile, el presidente de Defensores de Belgrano, que le ofreció volver al fútbol en el Dragón y Nicolás ni lo dudó. Es más, hasta se perdió el partido ante Alemania por regresar a Buenos Aires.

La ilusión duró apenas seis meses. Si bien fue al banco de suplentes en varios partidos de la B Metropolitana, nunca llegó a debutar y, a comienzos de 2011, rescindió su contrato para convertirse en el representante de su hermano Gonzalo.

Son decisiones.

Deportivo Español con la camiseta de España (1995 a 1997)

Allá bien entrados los 90, cuando el mundo todavía era un poco serio, la selección española se caracterizaba por prometer siempre y concretar nunca, costumbre que lamentablemente perdió en el último tiempo. Los amantes argentinos del fútbol gaita, entonces, debían conformarse con ver al Deportivo Español, un equipo que tampoco cosechaba títulos, pero que al menos jugaba con la misma camiseta de La Furia. Aquí la historia.

El viejo y querido Deportivo Español, aquella institución fundada en 1956 por un grupo de inmigrantes españoles en Buenos Aires, no atravesaba un buen momento promediando la década menemista. Su Presidente, Francisco Ríos Seoane, unos años antes había llevado al club, de la nada misma, a hacer buenas campañas en Primera División. Sin embargo, el mal manejo también lo había empujado hacia el abismo económico. Había que pegar un golpe de timón.

Ni lerdo ni perezoso, Ríos Seoane fusionó al club con el Hospital Español, formando la Unión Española. ¿El motivo? Pagarle a los enfermeros como si fueran utileros (?) y así zafar de los impuestos. El cambio de nombre, también, se acompañó con un cambio de indumentaria, que a partir del Clausura ’95 pasó a ser la misma que utilizaba el seleccionado europeo. ¿La diferencia? El chivo de Medicorp.

El primer template adidas que compartieron España y la Unión Española fue el de USA ’94: camiseta roja, con los recordados rombos amarillos y azules. El cuadro del Bajo Flores también usaba los pantalones y las medias azules de la selección, pero a veces combinaba la casaca con indumentaria de otro color o con diferente diseño.

La camiseta alternativa elegida por el Gallego fue la azul, la misma que oficiaba de tercera equipación de La Furia, ya que la primera casaca suplente era la blanca que había mostrado en el Mundial.

Para 1996, con motivo de la Eurocopa de Inglaterra, La Roja se actualizó. Nueva casaca, mayor protagonismo del azul, cuello mao y botones. Una linda pilcha que su representante en Argentina estrenaría al año siguiente.

Para el conjunto alternativo, Español utilizó la misma fórmula, quedándose con la camiseta azul y descatando el modelo blanco. ¿Cábala? Por los resultados, diríamos que no, porque ese equipo terminó sentando las bases del que se iría al descenso en 1998, ya vestido por Puma.

Desde acá, hacemos fuerza para vuelvan a hacer aquel experimento. Morimos a ver a Jorge Chiquilito con la casaca de Cesc Fàbregas. O lo que es peor, a Gaby L*b*s usando la 6 de Iniesta.

La gente de Piel de Ascenso nos aporta el dato:

En 1957, con motivo de su debut en AFA, el Deportivo Español utilizó la ropa de la Madre Patria. En aquella oportunidad, la Federación Española de Fútbol envió las camisetas, a las que se les agregaron los escudos bordados por unas monjas.

Especiales: Obligados a abandonar el fútbol por enfermedad

La aparición de una enfermedad grave, no es condición sine qua non para abandonar definitivamente el fútbol. Hay esperanzadores casos de deportistas de múltiples disciplinas que, luego de un obligado parate, superaron airosamente el mal trance. Precisamente en el fútbol se destacan: Germán Burgos (cáncer de riñón), Carlos Roa (cáncer testicular), José Buljubasich (tumor cerebral), Hugo Morales (tumor testicular) y hasta Arjen Robben (cáncer testicular) y Cristiano Ronaldo (arritmia cardiaca, con consecuente operación y disminución de sus capacidades). En este caso recordaremos a los que no pudieron volver al verde césped, pero como grandes que fueron, la pelearon hasta el fin.

Juan Gilberto Funes

El Búfalo fue un potente delantero centro, de esos que arrastran una defensa completa detrás de él. Sigue siendo, hoy en día, el máximo exponente del fútbol puntano. En el ambiente era querido, tanto por compañeros como por rivales, por su humildad, generosidad y hombría de bien. Fue el autor del gol que le dio a River la primera Copa Libertadores de su historia y jugó en la Selección Argentina. Tras haber hecho pie en Europa y en Vélez, sufrió de una afección cardiaca que le impidió superar la revisión médica, tanto en el Niza de Francia como en Boca Juniors. En septiembre de 1990, con tan solo 27 años, fue obligado por los médicos a retirase del fútbol.

Falleció el 11 de enero de 1992 al no superar la operación para corregir la endocarditis protésica. La fecha de su muerte sigue siendo, veinte años después, una jornada de luto en su San Luis natal.

Edgar Robert Navarro Montoya

El hermano del Mono Carlos Fernando era delantero del Deportivo Español y por su nacionalidad peruana ocupaba plaza de extranjero, pese a haber vivido desde pequeño en el país. Abandonó el futbol a principio de 1988, cuando contaba con apenas 21 años, a raíz del descubrimiento de una avanzada leucemia en su cuerpo. La última aparición suya fue en la cancha de Independiente, donde abrazado a su hermano, festejó la obtención Xeneize de la Supercopa 89. Perdió la batalla contra la leucemia el 20 de agosto de 1990.

Edgardo Fabián Prátola

Histórico zaguero de Estudiantes de La Plata con pasos por México y Unión. En la cancha según sus declaraciones era otra persona. Su récord de tarjetas rojas lo avalan. Sin embargo fuera del campo era un tipo bonachón, familiero y querible, por lo que no sorprendió la tristeza general en el ambiente cuando se anunció su obligado retiro a causa de pólipos y un posterior cáncer de colon. Su último partido fue la victoria del Pincha por 2 a 1 sobre Gimnasia en el Clausura 2001.

A la postre soporto varias intervenciones y hasta el indignante hecho de tener que recorrer juzgados para sacar del corralito los 90.000 dólares que costó su operación final. Falleció el 27 de abril de 2002. Su última voluntad fue que no se postergue el Estudiantes – Independiente de ese fin de semana. Hasta el día de hoy se lo homenajea en cada grato momento que vive El León y se mantiene la promesa de varias glorias pinchas (Verón, Capria, Calderón, Palermo) de que a sus tres hijas jamás les falte nada.

Gustavo Daniel Eberto

Una de las máximas promesas de Boca. Integró diversas selecciones juveniles saliendo campeón del sudamericano Sub 20 de Uruguay 2003 y de los Juegos Panamericanos del mismo año. Por la superpoblación de arqueros sólo disputó 3 partidos oficiales y fue cedido a Talleres, donde tras un gran debut comenzaron los síntomas. “Empecé a expectorar sangre, volví a Buenos Aires pero aproveché para hacerme unos estudios y en la placa salieron unas manchas. Me revisaron los pulmones, la zona abdominal, la ingle… y en los testículos encontraron el tumor. Recién ahí todo se descubrió”.

Regresó a Capital e incluso retornó a las prácticas después de varias sesiones de quimioterapia. Falleció el 3 de septiembre de 2007 a los 24 años.

Marcelo René Bravo

Lateral volante izquierdo de Vélez Sarsfield. Debutó en 2003 y rápidamente se le auguró un futuro de selección por sus grandes condiciones, todavía sin pulir al 100%. Además integró la Sub 20 en el sudamericano de Colombia 2005.

Tras 50 partidos y 5 goles en primera, El Indio debió abandonar el fútbol a los 21 años, al habérsele detectado una hipertrofia cardiovascular. Batallando como siempre en su vida, conserva la ilusión “Sé que mi etapa como futbolista es una cosa pasada, pero confieso que aún mantengo una mínima esperanza de que la ciencia avance y pueda encontrar una solución”. Integró el cuerpo técnico de Miguel Russo y luego se desempeñó como técnico en las inferiores del Fortín.

Adrián Maximiliano Peralta

Volante izquierdo con gambeta y velocidad. Jugó en Tristán Suárez, Instituto, Mallorca de España, Newell´s, Lanús (campeón Apertura 2007) y Huracán. Tras regresar al Granate, la vida le cambió de la noche a la mañana cuando, a mediados de 2010, le detectaron una arritmia cardiaca. Finalmente, tras varias juntas medicas entre galenos argentinos y españoles, El Kily se vio forzado a retirarse en abril de 2011 a los 28 años de edad.

Ariel Alberto Giaccone

El caso del ex jugador de Ferro y Belgrano es distinto. Tras un toco y me voy en primera hizo la gran parte de su carrera en el ascenso y, pasados los 30, en equipos regionales. A los 36 años y defendiendo los colores de Porteña Asociación de Córdoba, recibió la peor noticia de su vida: Su hija mayor Gabriela, de 19 años, necesitaba un inminente trasplante de riñón para seguir viviendo. «Fue durísimo lo que pasé. Me escapaba del trabajo para estar con ella el tiempo que duraba la diálisis; eran 4 horas interminables. Verla con esa máquina al lado me destrozaba» recordó. Al no haber mejor donante posible, tomó la decisión de abandonar el fútbol y cederle su riñon a su primogenita “Tras la operación quede todo dolorido, pero la felicidad de ver a mi hija haciendo una vida normal no me la paga ni el futbol ni nada”. Crack…

Especiales: El Bicho que no es de La Paternal (?)

Por desconocimiento, miedo, tabú, ignorancia o discriminación, durante mucho tiempo, tanto en la Argentina como en el resto del mundo, se evitó hablar abiertamente del SIDA. Ni para evitar su contagio ni para mejorar la calidad de vida de los infectados. Era preferible el silencio. Por supuesto, tampoco estaba bien visto hacer humor, lo cual se relacionaba inexorablemente con la crueldad y los golpes bajos. Más aún, en el arcaico y elemental universo de la pelota número cinco.

Hoy, cuando el Síndrome de Inmuno Deficiencia Adquirida está viviendo placidamente entre nosotros y hasta vota al oficialismo las nuevas generaciones tienen otra recepción hacía lo otrora desconocido y siniestro, En Una Baldosa intenta hacer justicia poética (?) y lleva hacia todos los hogares argentinos al otro Bicho. Si, aquel que no es de Juan Agustín García y Boyacá, pero casi (?).

En principio y a lápiz levantado, se denomina SIDA al desencadenante de una serie de síntomas producidos por el virus HIV que provocan, entre otras cosas, la constante e irreversible destrucción del sistema inmunológico.

Los primeros casos de esta enfermedad se revelaron, allá por el año 1981, entre homosexuales residentes en la ciudad estadounidense de Los Ángeles y luego, en gran proporción, entre inmigrantes haitianos que habían llegado durante aquel último lustro a La Tierra del Tío Sam para jugar en Columbus como el marica de Guillermo.

Peyorativamente y desde los mismos ámbitos facultativos, se habló tempranamente de “Peste Rosa”, “Cáncer Homosexual” o “Síndrome Gay” y hasta voces más radicalizadas se animaron a hablar de “Auto Segregación Negra” y “La Venganza de Dios Sobre La Humanidad”.

Aquellas vertidas “malas palabras”: gay, homosexual, negro, peste, Dios fueron condimentos suficientes como para que el ingenio tribunero nacional se ponga a laburar y de ahí se desprende que muchos futbolistas desaparecieron rápidamente y se transformaron en baldoseros sufrieron en carne viva el tormento de ser señalados como portadores de la enfermedad más temida. He aquí algunos casos…

Desde el vamos, los hinchas no se anduvieron con chiquitas y tildaron como “homosexuales” y “sidosos” a dos cracks históricos de nuestro querido futbol: Norberto Osvaldo Alonso y Ricardo Enrique Bochini.

¿El fundamento para tal acusación? Ninguno. O en realidad si. El Beto y El Bocha eran jugadores legendarios de sus respectivos equipos. Las hinchadas jamás hubieran intentado agredir u ofender a algún baldosero con ninguna enfermedad, eso está claro.

Más allá de eso y por dichos del propio Alonso, los rumores sobre su homosexualidad y su supuesta enfermedad con SIDA fueron lanzados por un propio ex compañero, al cual El Beto no perdonó, por más que ya pasaron casi tres décadas de aquello. Tras aquel hecho, el cancionero popular se nutrió con un hit muy añorado por estos tiempos que rezaba: “Centurión, Centurión, Centurión // Centurión necesita la falopa// Y Alonso una pija o un consolador// Che, gallina la puta que te parió”.

En el caso de Bochini se hizo una simple ecuación cavernaria: casi cuarentón + soltero + sin hijos + pelado (?): homosexual ~ SIDA y, por supuesto, la canción surgió espontánea, por más que hoy pocos la recuerden: «Mirá que cosa // Mirá que cosa // Al puto de Bochini le agarró la peste rosa».

Bochini, quien por aquella época se ausentaba bastante seguido de las canchas debido a sus constantes lesiones, se deprimió y hasta le manifestó su descontento a los máximos dirigentes de la AFA.

Viendo las reacciones tanto de agredido como de agresores, no fue más que un triste reflejo de la época. Vamos Bocha, no te pongás loca

Otro que también la pasó mal con este tema fue Sergio Javier Goycochea. En 1988, el club de donde había surgido, River Plate, intentó canjearlo junto a Néstor Gorosito a San Lorenzo a cambio de la dupla conformada por José Luis Chilavert y El Ruso Siviski. Hasta ahí, todo cero positivo (?).

El tema es que tras frustrarse la operación por una lesión del Vasco, el rumor sobre su supuesta enfermedad se disparó a lo largo y a lo ancho del país. Más aun, cuando se supo de su relación con una mujer de la farándula: La Negra Susana Romero. Que tendrá que ver el culo con la cooperativa…

Finalmente y para completar la leyenda urbana, se sostuvo que por esa razón Goycochea se había ido a jugar a Colombia, un fútbol donde aún no existía el control antidoping ni la más remota posibilidad que el arquero deje su orina, sangre u ADN en ningún lado. La inverosimilitud al palo…

Tras ratificarse que sólo se trataba de una versión lanzada para lastimar o burlarse, El Vasco fue el héroe máximo de la Selección Argentina durante Italia ´90 y, es más, si hubiera atajado el penal de Andreas Brehme en la final, tanto mujeres como hombres no hubiéramos tenido inconvenientes en intercambiar toda clase de fluidos (?) con el querido y legendario Goyco

A principios de los noventa, cuando el mundo ya se había estremecido tras las muertes por SIDA de Arthur Ashe, Rock Hudson y Freddie Mercury, el inescrupuloso dedo acusador apuntó a la figura de un técnico argentino que trabajaba en España: Héctor Rodolfo Veira…

Es que tras abandonar sorpresivamente la dirección técnica del Cádiz y regresar rápidamente a la Argentina aquejado por una hepatitis, un rumor recorrió con fuerza toda la península ibérica: el reconocido playboy porteño tenía SIDA y todos lo intentaban ocultar…

Finalmente, la dirigencia del Cádiz le encargó a dos laboratorios analizar la sangre de Veira y publicó los resultados en los periódicos AS, Marca y Mundo Deportivo: El Bambino no tenía SIDA. Tenía, eso sí, una causa abierta en la Argentina por abusar sexualmente de un menor, pero tampoco la pavada (?).

En febrero de 2002 y a raíz de las constantes versiones que circulaban en Córdoba, el entonces defensor de Talleres, Julián Maidana, apareció en una tapa compartida de la revista El Gráfic*, manifestado: “No tengo SIDA”.

El rumor de la supuesta enfermedad había crecido en el ambiente del fútbol debido a la gran cantidad de pases frustrados que el jugador tenía sobre sus espaldas, a saber: San Lorenzo, Numancia, Independiente, Rosario Central, Blackburn Rovers, Manchester City, Everton, Lille, América de México y Boca. Estas transferencias siempre se frustraban por HIV H ó por B…

Al ser consultado, Maidana declaró conocer el rumor hacía rato, encontrase completamente sano y señaló a los dirigentes de Instituto como los responsables de intentar manchar su buen nombre y reputación. El tiempo le dio la razón, al menos en cuanto a la negativa de su enfermedad ya que siguió jugando durante varios años más y en la cancha nadie le cantó nada (?).

Quien si contrajó la enfermedad, el primero declarado en el mundo del fútbol en toda la historia, fue el delantero brasileño José Eduardo Esidio, quien se enteró de su condición tras un análisis de rutina cuando firmó para Universitario de Perú, en enero de 1998.

Un argentino, claro, estaba en el medio de todo aquello como siempre que hay SIDA alguna controversia. En este caso, el director técnico Osvaldo Piazza quien, precisamente, fue junto a los directivos cremas quien le comunicó la noticia a Esidio y, además, le recomendó que se vuelva a su pueblo a esconderse mientras ellos camuflaban su ida inventándole a la prensa una enfermedad del padre del jugador.

Tras filtrarse la verdad por los medios y a raíz del clamor popular y también de la presión de la FIFA, Esidio finalmente volvió al plantel de Universitario, donde se transformó en ídolo, fue tricampeón y segundo goleador mundial del año 2000, detrás del ex – Newell´s, Mario Jardel. En 2004 el jugador se retiró del fútbol.

En 2011, el diario peruano Líbero afirmó en exclusiva que Esidio se encontraba en la fase terminal de su enfermedad y hasta se animó a más: “Mi misión en la tierra está por terminar”. Finalmente y tras algunas acciones legales se supo la verdad, el jugador estaba en Brasil y mantenía su calidad de vida habitual gracias a la medicina . El SIDA mata claro, pero no tanto como la estupidez…

Bonus Track

A continuación, los dejamos con una interesante mesa de debate que se armó en 1995 en el programa de Daniel Hadad y Marcelo Longobardi, luego que el entonces técnico de la Selección, Daniel Alberto Passarella, declarara que él no convocaría a jugadores homosexuales, para posteriormente ampliar sus razones: “convivencia”, “drogas”, “pelo largo”, “aritos”, “SIDA”.

Exponen -además de los conductores- el ex jugador Claudio Marangoni, el docente Rafael Freda, Eduardo Vázquez y el desaparecido activista Carlos Jáuregui, quien se despachó afirmando que El Kaiser ya tenía un homosexual en la Selección mayor y había otro en la Sub – 20.

Una última, por si no quedó claro y aunque parezca anticuado, el SIDA y el HIV no son exclusivos de los homosexuales, ya que todos y cada uno de los que está leyendo está en el rango de posibles infectados, más allá de cualquier elección en todo ámbito. La eterna solución no es tener miedo, sino informarse un poco o realizarse un análisis. Total, lleva menos tiempo que jugar al Candy Crush o boludear en Twitter…

Se agradece la ayuda fundamental de Harry y Matías para la finalización de este post.

Mitsuhide Oishi Tsuchida, el paragua (?)

Hoy en día es bastante común observar un futbolista de raza negra jugando para Italia o Alemania. También nos acostumbramos a ver, de vez en cuando, a la selección de Sabella integrada por algunos jugadores que no salieron de Estudiantes. Un horror (?). Pero allá en los años 80, cuando nada de esto era frecuente, Paraguay sorprendió al mundo con la incorporación de un hombre de piel amarilla. Con ustedes, la historia del Paragua Mitsuhide Tsuchida.

Hijo de padres japoneses, pero tan paraguayo como el tereré o la palabra lastimosamente, Mitsuhide nació en Pedro Juan Caballero allá por 1970 e hizo inferiores en Sport Colombia, institución por la que también pasó Nelson Cuevas, el hijo de Ña Tora.

Ya siendo muy pequeño, Tsuchida llamó la atención, no sólo por sus rasgos orientales, sino también por su talento, ese que rápidamente le hizo ganar una convocatoria al seleccionado juvenil paraguayo a finales de los 80’s.

Marcador central, aunque también mediocampista, en la Albirroja Tsuchida fue compañero de Gustavo Neffa, aquel ex Boca que se retiró para seguir la carrera de su esposa, la tenista Rossana de los Rios. Futuro esa selección tenía. Aunque baldosero, claro.

Debutó en la Primera División de 2 de Mayo, pero apenas una temporada más tarde se marchó a tierras niponas para tratar de progresar. En 1989 jugó para el Toa Kensetsu y después formó parte, durante dos años, del Fujita, de la segunda division de la JFL.

Pero claro, alguien tiene que llevar la tecnología de punta a Ciudad del Este (?), por eso Mitsuhide regresó a Paraguay con el bolso lleno y anduvo jugando en Cerro Corá e Independiente de Juan Pedro Caballero.

Ya para 1993, volvió a repetir el proceso y se fue a Japón para recargar radiograbadores, cámaras, filmadoras, computadoras, radios, televisores pilas. El Vantforet Kofu lo tuvo en sus filas durante varios años y luego pasó al Nirasaki Astros, el último club donde el paragua Tsuchida dio señales de vida. Lastimosamente.

Publicado en simultáneo con www.unmundialparaenunabaldosa.com