
Tras no haber hecho bien los deberes para cruzar la Cordillera y jugar el Mundial de Argentina ‘78, la selección chilena tragó saliva y se puso en campaña para el Mundial de España. Y el operativo, llevado a cabo por una camada de jugadores que fueron figuras, fue coronado por una eliminatoria impecable en la que terminó invicta, con el arco propio en cero y clasificando de punta a punta dejando con la boca abierta a sus rivales directos, Ecuador y Paraguay.
Como si semejante perfomance no hubiese sido suficiente para elevar el optimismo de sus seguidores, el sorteo lo depositó en el Grupo B a jugarse en Oviedo y Gijón ante Alemania Federal, Austria y Argelia. La consideración general, hecha voz en el técnico Luis Santibañez, se encargó de vaticinar que había llegado el momento de que Chile llegase lejos en un Mundial, ubicándose entre los mejores del mundo. A priori, Alemania era partido perdido, el de Argelia ya estaba ganado y la lucha para pasar a la segunda ronda sería mano a mano con la ganable Austria. Todo en teoría, obvio.
Entonces ni queremos imaginar lo que habrá significado el tremendo mazazo del 17 de junio en el debut y derrota 1 a 0 ante los austríacos, con un penal desviado por Caszely incluido. Golpe de nocaut para un plantel que a esa altura llevaba un mes entero de concentración y que en 90 minutos pasó de espiar quién le tocaba en segunda ronda a tener el agua al cuello por un pequeño detalle: Argelia se mandó flor de batacazo y derrotó 2 a 1 a Alemania.
El agua subió del cuello a la nariz cuando tres días después: Chile cayó 4 a 1 ante los alemanes. El descuento de Moscoso sobre la hora cerró un baile infernal que incluyó tres goles de Rumenigge (el primero, un tirito desde la casa) y dejó a la Roja con un pie y medio afuera del Mundial y dependiendo de un milagro para avanzar de fase: golear a Argelia y esperar a que Austria derrotase a Alemania. Dos cosas imposibles.
El 24 de junio, en el estadio Carlos Tartiere de Oviedo, a los 35 del primer tiempo Chile ya caía 3 a 0 con Argelia. En el segundo tiempo hubo goles de Neira y Letelier pero la remontada no alcanzó ni para un empate. Por eso no hizo falta ver el arregladísimo definitorio partido entre Austria y Alemania un día más tarde. A armar las valijas y volverse para casa con cero punto.
En la foto vemos la formación que enfrentó a Alemania el 20 de junio de 1982 en Gijón. Arriba de izquierda a derecha: Wladimir Bigorra, Elias Figueroa, Valenzuela, Dubo, Lizardo Garrido y Mario Osben. Abajo: Patricio Yañez, Bonvallet, Gamboa, Gustavo Moscoso y Mario Soto. Harta decepción imaginamos en Chile al quedar eliminado una vez más en primera fase y ocupar el puesto 22, sólo superando a otras deformraciones como Nueva Zelanda y El Salvador por diferencia de gol.











