Aquel invento llamado Copa EuroAmericana, que había tenido su primera edición el año anterior, se repetía en un momento en el que las imágenes del gol de Mario Götze aún estaban frescas.
Habían pasado sólo 13 días desde la final del Mundial, cuando se disputó este amistoso entre un equipo argentino y otro italiano. Nada que ver con lo que había pasado en Brasil, algo ideal para despejar la mente.
Que el árbitro fuera Néstor Pitana, que venía de participar en la Copa del Mundo, era solo un detalle. No podía suceder otro hecho que vinculara un simple partido de pretemporada con el evento futbolístico más importante de todos.
La cuestión es que la tarde del 26 de julio de 2014, Estudiantes salió a jugar con Silva; Jara (Rosales), Ré, Desábato, Goñi; Aguirregaray (Prediger), Gil Romero (Graciani), Román Martinez, Joaquín Correa; Auzqui (Diego Vera) y Carrillo (Juan Manuel Olivera).
Por su lado, la Fiorentina lo hizo con Tatarusanu; Piccini, Roncaglia (Tomovic), Gonzalo Rodríguez, Marcos Alonso; Wolski (Vecino), Joshua Brillante, Borja Valero (Matías Fernández); Juan Manuel Vargas (Pasqual); Bernardeschi (Khouoma) y Mario Gómez.
El encuentro terminó 1 a 0 en favor de los europeos. Sí, se repitió el resultado del Maracaná. Y eso no fue todo: el único gol fue anotado por Mario Gómez, delantero de nacionalidad… alemana. Así, iba a ser difícil soltar.



