Manchester United 2 – Boca Juniors 0 (2002)

Un verdadero duelo multimedia (?) fue el que protagonizaron, allá por agosto de 2002, el Manchester United del inmortal Alex Ferguson contra el Boca Juniors del vilipendiado Oscar Washington Tabárez, en el marco de ¡la UEFA Champions League!… o al menos, eso fue lo que nos mostraron en el cine.

El partido, a beneficio de UNICEF, contó con toda la parafernalia de un típico match de la Premier League, a saber: puteadas para los visitantes, pierna más que fuerte los noventa minutos y, por sólo dos Libras, un programa oficial para conocer mejor a aquellos aborígenes jugadores que habían llegado de la tan lejana Argentina.

Pero, además, el encuentro marcó el debut de Rio Ferdinand con la casaca de Los Diablos Rojos y los regresos de David Beckham y Juan Sebastián Verón tras sus tan publicitadas vacaciones en Corea y Japón, donde, casualmente, se había jugado un Mundial de fútbol.

A los bifes, el United le obsequió una paliza histórica al Xeneize, venciéndolo 2 a 0 con tantos del holandés Ruud Van Nistelrooy. Sin embargo, son más recordados algunos acontecimientos tales como: la caricia con el codo que le regaló Tévez a la cara del Colorado Scholes y el “arrugue” de Verón cuando se le fue al humo el entonces pibe Nicolás Burdisso.

Cumpliendo con los requisitos de un Repartido que se precie de ser tal, el encuentro quedó inmortalizado ya que, durante años, una instantánea de Schiavi y Solskjaer ilustró la portada de los Pro Evolution Soccer piratas y, además, la película “El Día Después de Mañana” incluyó imágenes del encuentro, siendo vista esta cinta por más de 50 millones de espectadores a lo largo y ancho del planeta. Y, precisamente, en la escena del partido se vio lo más tétrico de este clásico del cine catástrofe.

En principio, es extraño que un relator de la bienvenida a los 63 minutos con el partido 3 a 1 a favor de ¿los visitantes? ¡Si, los visitantes! Ya que, aunque claramente se trata de Old Trafford, se lo presenta como Glasgow, Escocia, donde el Celtic, con su curiosa camiseta azul y oro (?), recibe al Manchester United. Además, el personaje escocés que mira el encuentro –demasiado enfervorizado para haberse subido a la trasmisión a mitad del segundo tiempo- grita el gol de Los Diablos Rojos, en un típico caso de doblecamiseteo extremo o, al menos, antipatridismo (?) feroz.

Y por último, aunque fue glorioso un remate apenas desviado de Héctor Bracamonte ¡desde mitad de cancha!, el director prefirió incluir una escena que mostraba toda la rapidez de reflejos del Pato Abbondanzieri. Con razón perdieron el Oscar a los Mejores Efectos Especiales. ¡Pintate un mechón, Roland Emmerich!

Portland Timbers 2 – Independiente 0 (2011)

Un programa de cocina tailandesa conducido por Nery Pumpido y musicalizado por los pedos de Ronald Reagan tiene más sentido que este amistoso dado a mediados del 2011. Dice la leyenda que una fría noche Julio Comparada se acostó preocupado: Necesitaba seguir currando con Independiente ya que en poco tiempo su gestión se terminaba. Fue en ese momento que se sumergió en un profundo sueño donde se le apareció repentinamente C*rl*s M*n*m para guiarlo en ese difícil momento por el que toda lacra empresarial disfrazada de presidente pasa: Su hijoputismo se quedaba sin nafta. El amigo de Fernando Niembro le contó de un lugar mágico en el cual podía ir a humillar un poco más su era, alcahuetearla un poco y lucrar algunos mangos: Estados Unidos de Norteamerica. Sobresaltado, Comparada saltó de su cama, se puso una camisa que compró con la plata del pase de Oscar Ustari, saludo a Panam que aún seguía entredormida (?) y arregló todo para una serie de amistosos en la tierra del pollo frito.

Uno de esos partidos, disputado el 27 de Julio, es el que tuvo como protagonista a El Rojo y al Portland Timbers, un equipo con nombre de supermercado local con una amplia selección de vegetales y aguas minerales. No sé porque. Comandados por Antonio Mohamed, los de Avellaneda pusieron un equipo muy parecido al que había obtenido la Copa Sudamericana meses atrás: Hilario Navarro en el arco, una defensa compuesta por Javier Baez, Eduardo Tuzzio y Julián Velázquez, Nicolás Cabrera, Cristián Pellerano, Hernán Fredes, Maximiliano Velázquez e Iván Pérez en el mediocampo y, finalmente, Leonel Núñez y Facundo Parra a cargo de la ofensiva. Por el lado de los norteamericanos el equipo era una incógnita, ya que se trataban de varios suplentes y jugadores de la reserva. Sabemos que, como en todo buen equipo de soccer yankee, había un Mike, un Peter, un Freddie, un Kenny y un Brian, sumado a alguna de esas porristas rubias que se ubican en las tribunas gritando “Go Portland, Go!” y que luego nutren los pasillos de RedTube.

El resultado final fue un 2 a 0 favorable para los El Portland de las Mascotas, con goles de Sal Zizzo (!) y Brian Umony. El dato quizá más relevante de todos es que este fue el último amistoso disputado en la era comparadista. A tono con su presidencia.

La gira de Racing por África (1990)

Si ya de por sí Racing es una aventura constante sin salir de Avellaneda, imagínense el cúmulo de situaciones por las que puede llegar a pasar un club de esas características girando por África. Bueno, mejor no se lo imaginen. Recuérdenlo.

Hacia finales de los años 80, La Academia era un cuadro que estaba acostumbrado a estar de gira, y no sólo por la presencia de su técnico, Alfio Basile. Después de realizar un recorrido por Asia y Europa en 1988, un par de años más tarde la dirigencia planeó un viaje de 17 días por el continente negro, sin tener en cuenta los riesgos que eso podría acarrear.

No simplemente se ponía en juego el prestigio enfrentando a equipos africanos, eso era lo de menos. También estaba en peligro la salud de la delegación, cosa que después se terminaría comprobando.

Racing empezó aquel periplo el 1º de agosto de 1990, con una victoria 3 a 0 sobre la selección de Benín, en la ciudad de Porto Novo, su capital. Cuatro días más tarde empataría 1 a 1 en Togo, ante el combinado de ese país. Y no sería el único empate de la gira, porque también igualaría 1 a 1 con Costa de Marfil y 0 a 0 con Burkina Faso.

En el medio, hubo tiempo para una derrota 3 a 0 ante el Asek de Costa de Marfil. Aunque algunas versiones indican que en realidad la caída fue 3 a 1 y que el árbitro bombeó a los argentinos, de tal manera, que convalidó los 3 goles africanos en posición adelantada. Cosas que se dicen.

Al margen de los resultados, Racing cosechó muchas anécdotas en el viaje. Por empezar, uno de sus jugadores, Osvaldo Escudero, fue recibido casi como un héroe en Costa de Marfil, ya que 9 años antes había visitado esas tierras siendo jugador del Boca de Maradona. Tanta buena impresión había causado el Pichi, que dos futbolistas locales habían pedido permiso a la federación para cambiarse el nombre y pasar a llamarse «Escudero». Increíble.

Como si fuera poco, La Acadé se trajo un futbolista marfileño para evaluarlo en Avellaneda. Sékou Bamba de Karamoto, así era su nombre, se probó unos días pero no convenció. Indignado, caminó un par de cuadras para jugar en Independiente, pero también lo rebotaron.

La situación más llamativa, sin embargo, no fue nada simpática. Al regreso de la gira por África, el arquero de La Academia, Carlos Ángel Roa, debió ser internado por padecer paludismo, una enfermedad que se contagia por la picadura de insectos. Según lo comentado en su entorno por aquellos días, toda la delegación de Racing había ingerido los medicamentos para evitar ese tipo de enfermedades. Todos menos Roa, que por pertenecer a la religión adventista se habría negado a tomar la medicación. Meses después de aquel episodio que lo tuvo al borde de la muerte, el arquero volvió al fútbol y negó que la religión hubiese tenido que ver, contradiciendo al Presidente Juan De Stéfano… ¡e incluso a su propia madre! Una gira bien a lo Racing.

Gracias a Museo Racing Club por las fotos.

Argentinos Juniors 1 – Hungría 1 (1981)

La noche de San Valentín de 1981 cobijó un encuentro cargado con todos los ingredientes que engalanan a una relación de pareja que se precie de tal: pasión, diversión, embole, histeria y, finalmente, la confirmación que tu amorcito prefiere los brazos de otro con mucha más guita (?).

En el marco de un pentagonal de verano que también incluía a Independiente, River y Talleres de Córdoba, aquel 14 de Febrero, Argentinos Juniors enfrentó a la Selección de Hungría en el estadio José María Minella de Mar del Plata.

El encuentro comenzó a pura pasión con todos los asistentes, en su mayoría neutrales, vivando por la figura de Diego Armando Maradona, obviamente el 10 del Bicho. Continuó a plena diversión, ya que el electrizante primer tiempo finalizó 1 a 1 con tantos de Nylasi para los magiares y Morel para el cuadro de La Paternal.

En el segundo tiempo el embole azotó el Partido de General Pueyrredón, ya que los jugadores se prestaron la pelota en el mediocampo y estuvieron bien lejos de pisar el área rival.

Cerca del final y con el 1 a 1 clavado, sobrevoló un halo de histeria cuando la gente comenzó a cantar el clásico: “No se va / y Diego no se va / Y Diego no se va / Y Diego no se va…” y sin embargo, El Pelusa no levantó la vista del suelo.

Cuando el árbitro pitó el final, se supo el mal que mortificaba a Maradona (?): había sido cedido a Boca y ese era su último partido completo con la camiseta de Argentinos Juniors.

Mientras El Diez contaba sus sensaciones al despedirse del Bicho, el recordado Pichuqui Mendizábal le otorgaba un premio a la figura del encuentro: el húngaro Laszlo Kiss, con lo cual se cierra perfectamente el círculo.

Pasión, diversión, embole, histeria, engaño, Argentinos Juniors, Maradona, Boca, Día de los enamorados, Kiss. Y si, Diego, fui hecho para amarte.

Real Madrid 3 – Boca 1 (1994)

La entrañable década del 90, esa que se destacó por muchas cosas pero principalmente por su impunidad en todo sentido, fue una época ideal para la realización de torneos fugaces que, como mucho, desaparecían en el lapso de 2 ó 3 años.

En ese grupo de trofeos cualunques podríamos incluir a la Copa Iberia, una competición que tuvo apenas una sola edición y que, de alguna forma, trató de revivir la vieja Copa Iberoamericana que se había disputado en 1964.

De aquel primer experimento de la década del 60 habían participado 4 equipos y 3 de ellos (Boca, River y Botafogo) habían terminado empatados en el primer lugar, declarándose desierto el título.  Si así fue la versión original del torneo ibérico, imagínense la seriedad que podría tener su secuela.

En 1994 la empresa de vuelos Iberia tomó la posta y puso el dinero para organizar un choque hispano-sudamericano entre el ganador de la Copa Nicolás Leoz y el ganador de la Copa del Rey. Un mamarracho atroz del que salieron beneficiados Boca Juniors y el Real Madrid, los campeones vigentes.

Fue así como el 19 de mayo de 1994, en el estadio Santiago Bernabeu, los merengues se impusieron 3 a 1, con 1 gol de Hierro y 2 de Morales. Mac Allister, cerca del final, descontó para los xeneizes.

Una semana más tarde, en La Bombonera, Boca se impondría por 2 a 1, con goles del Polillita Da Silva y ¡Naveda! Sí, el Beto Naveda le hizo un gol al Real Madrid. ¡Y Pogany fue figura! Suficiente para darle el trofeo a los españoles y hacer desaparecer, definitivamente, esa mentira llamada Copa Iberia.

Ajax 5 – Independiente 1 (2011)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Los pibes. Siempre los pibes. Desde mandarlos a por la victoria en la altura de Cochabamba disputando una copa desaparecida, hasta relatos que aún emocionan, sinónimos de heridas sin cerrar para la historia argentina. De golpe pasamos de tirarle espuma en spray a una amiga en un corso para sacarle una foto, y simular que es lo que ya sabemos, a defender la camiseta de un equipo, cayendo todo el peso de un sector de la cancha en nuestras espaldas. Y, en este caso, los pibes de la reserva de Independiente tuvieron enfrente a un titán que los aplastó completamente.

El frenesí (?) que había generado la obtención de la Copa Sudamericana 2010 le dió al Independiente de Antonio Mohamed una primavera que no vivía desde hacía largo tiempo. El invierno del 2011 se vería marcado por una serie de amistosos que disputó en México y Estados Unidos como preparación previa a lo que sería la final de la Suruga Bank ante el Jubilo Iwata japonés. Pero, para sorpresa de todos, de la nefasta galera juliocomparadista salió un amistoso ante el Ajax holandés, de visitante y con la reserva, bajo la tutela de Christian Díaz, como primer equipo.

El Rojo formó aquel 27 de Julio con El Rusito Rodríguez; Zárate, Ojeda, Gay, B. González; Pizzini, J. Suárez, M. Vidal, Monserrat; P. Vidal y, recientemente llegado al equipo y refuerzo estrella de la escuadra roja en tierras holandesas, Marco Pérez. Los de Amsterdam alinearon a Stekelenburg; Van der Wiel, Alderweireld, Vertonghen, Boilesen; Janssen, De Jong, Eriksen; Sulejmani, Sightórsson y Ebecilio. La diferencia estaba a la vista.

Los pibes dieron la cara y se llevaron un 5 a 1 en contra que pudo haber pasado a mayores (Rodríguez atajó un penal). Martín Benítez, quien había entrado desde el banco junto a Nicolás Mazzola, anotó el único tanto de Independiente, mientras que Araas Ozbiliz, otro sustituto que saltó al campo de juego, en tres ocasiones, Eriksen y Ebecilio mojaron para los de Máxima (?). Papelón era si esto pasaba con el equipo titular. Estos pibes fueron mandados al muere ante uno de los mejores equipos de Europa.

Seguramente muchos de ellos, a pesar de la goleada desfavorable, llegaron a sus casas contando como son las prostitutas holandesas es jugar en uno de los estadios más atractivos del Viejo Continente, o la charla que tuvieron con el guardameta titular de la selección holandesa. Y después, de a poco, regresaron a la normalidad. La película erótica de las noches en MGM (¿por qué te censuraron The Film Zone? ¿por qué?), llegar de madrugada y ver Chespirito o poner a Chichizola de 9 en la Play.

Los jóvenes estamos para llevarnos el mundo por delante. Tristemente eso no quita que el mundo nos lleve por delante a nosotros, y que, sin darnos cuenta, estemos de golpe en el medio de un partido imposible, un divorcio interminable o una guerra absurda.

Melbourne Victory 0 – Boca Juniors 1 (2010)

Tan sólo una asignatura le faltaba a Boca Juniors para ostentar el hecho de ser el único equipo argentino en haber desplegado su fútbol por los cinco continentes: disputar un encuentro en Oceanía.

Entonces, a mediados de 2010, el Xeneize cumplió con dicha deuda cuando viajó a la tierra de Supermatch para jugar contra el Melbourne Victory de Australia y el Wellington Phoenix de Nueva Zelanda, respectivamente.

Y precisamente en la previa al primer partido, Claudio El Bichi Borghi no escatimó en elogios hacía la figura de Marcelo Canuto Cañete, su niño mimado: “Ese cabro es de otro mundo. Es habilidoso, tiene panorama y llega al gol. Puede ser el sucesor de Román”.

Con tantas flores encima, todos los ojos se posaron sobre el cabro durante la victoria 1 a 0 sobre el Melbourne Victory ¡Y el cabro se robó el show! Eludió contrarios, pisó la pelota, marcó el gol del triunfo y hasta estuvo 5 minutos fuera del campo luego de un feroz codazo que le propinó ¿Un rival? ¿Un compañero? ¿Un Wallabie? ¿Cocodrilo Dundee? ¿El Demonio de Tasmania? No. Marcelo Cañete cayó nocaut por un terrible golpe que recibió de Strebre Deloviski ¡el mismísimo árbitro del encuentro!

Con el pecho aún más inflado tras la victoria, el técnico escuchó las preguntas de los periodistas: “¿Cañete va a ser titular?”, “¿Cañete va a hacer olvidar a Riquelme?”, “¿Recomendás a Cañete para la nueva selección?” Entonces, El Bichi apeló a su sabiduría zen y contestó: “Esas son preguntas que sus bocas le están haciendo al viejo y legendario destino”.

Respuesta que, lejos de aclarar el panorama, generó otras dudas: ¿Cañete es baldosero? ¿Fue malparida la campaña de Borghi como DT de Boca? ¿Supermatch era una mugre? ¿Riquelme tiene tres tetas? Preguntas, sólo preguntas que nacieron en una lejana noche australiana…

Liniers 0 – Alianza Lima 1 (2011)

Verano del 2011. Estonia acababa de adoptar el euro como moneda oficial, se había celebrado un referéndum para la independencia de Sudán del Sur y Sergio Batista era el técnico de la Selección.

En fin, quizá no fue un verano inolvidable, pero lo cierto es que a varios kilómetros de distancia de la Argentina un Alianza Lima, que buscaba arrancar la década (?) con un triunfo, hizo las valijas y partió rumbo a la ciudad de Bahía Blanca, no sin antes hacer una escala en el Aeropuerto Nicanor Parravicini de Santiago de Chile, morfar en el Dunkin Donuts de ahí, comprobar que las donas son tocuén, y de paso tirarle algunos piropos a las turistas rusas que están de paso con Latinoamerica (siempre nos ilusionamos cuando viajamos en avión con que nos toquen dos rubias infernales, pero al final terminamos entre una viejita y un tipo que se hace la señal de la cruz cuando despega la aeronave).

Comandados por Gustavo Costas, el conjunto enfrentaría el 11 de Enero al Atlético Liniers local, el cual por ese entonces participaba del Argentino B. El encuentro, disputado a pleno rayo de sol, fue bastante aburrido y tuvo al Alianza como dominante. Con el argentino Leandro Fleitas en cancha, los peruanos lograron una victoria por la mínima gracias a un tanto de Paolo de La Haza con un fortísimo tiro libre.

Como dato adicional, fueron de la partida el ex Unión de Santa Fe, Juan José Jayo, y el arquero internacional peruano George Patrick Forsyth Sommer, también conocido como, simplemente, George Forsyth.

(Foto de DeporTornquist)