Voy Al Arco: José Enrique (2012)

Hasta hace un tiempo, era impensado ver porteros españoles en la Premier League. No obstante, en los últimos años una avalancha de solventes guardametas procedentes de la península ibérica han actuado en Inglaterra, generalmente sosteniendo buenos desempeños. Ejemplos de esto son David De Gea, Víctor Valdés, Adrián San Miguel, Kiko Casilla y Kepa Arrizabalaga, entre otros.

Sin embargo, nadie llegó al extremo de españolismo (?) alcanzado por Pepe Reina, quien le dejó su lugar a un compatriota en el marco de un partido de la Premier League entre el Liverpool y el Newcastle. El detalle no menor, es que el hombre que ocupó su sitio no era arquero. Cosas de gallegos (?).

El calvo goalkeeper fue expulsado por agredir a un rival (apenas lo acarició pero lo echaron igual) a falta de poco menos de 10 minutos para el final del partido.

Con los cambios agotados, José Enrique Sánchez se puso el buzo y los guantes, aguantando hasta la conclusión del juego sin recibir goles. A pesar de esto, no tuvo motivos para festejar: al momento del intercambio los Reds perdían 2 a 0, y ese resultado no se modificó hasta el pitazo final.

Pereira Daniel

Daniel Horacio Pereira Viana (El Boya)

No había que dejar ningún detalle al azar. Subestimar la situación había sido una mala estrategia en el pasado. Y, para no repetir los errores, era necesario atar todos los cabos sueltos. Por eso, River Plate afrontó la Primera B Nacional 2011/12 con toda la seriedad posible, poniendo lo que había que poner para satisfacer a propios y extraños.

Así lo reconoció Daniel Pereira, por entonces jugador de Patronato, luego de una victoria ante Rosario Central, rival directo del Millonario en la búsqueda del ascenso: “No tengo drama en decirlo, tuvimos incentivación de River. Es así, no hay que ocultarlo, no me da vergüenza ni creo que sea un delito, siempre y cuando sea para ir para adelante”.

Tan dispuesto a correr más de lo normal se mostró el uruguayo que, sabiendo el que River era el próximo rival, remató con un “capaz ahora tenemos incentivación por parte de Central”.

Ante el revuelo mediático que dispararon sus palabras, el jugador intentó aclarar el hecho responsabilizando a la prensa de tergiversar sus dichos. «Me malinterpretaron mal (sic). El incentivo estuvo, pero fue del Patronato para nosotros y dije que esperaba otro, pero de parte de nuestro club”. El tema terminó con el futbolista declarando ante el Tribunal de disciplina de la AFA, que lo suspendió por dos partidos.

Más allá de esta linda anécdota (?), el Boya hizo una digna carrera como un duro volante central uruguayo, de esos que suman más tarjetas amarillas que partidos jugados. Una especie de Arévalo Ríos criado a base de chivitos y yerba Canarias. Bueno, igual que el original.

Nacido en Argentina pero criado del otro lado del río, sus primeras patadas dentro de una cancha las repartió en el ascenso yorugua, entre Villa Teresa, Uruguay Montevideo Football Club y Liverpool. Con este último logró subir a la máxima categoría en 2002, cuando su estilo todavía no había mutado del batallador mediocampista todoterreno al rústico centro-half con licencia para pegar.

Convertido en capitán y referente de los Negriazules, Peñarol (2004) se lo llevó para formar una de las líneas medias más ásperas de su historia junto a Nicolás Rotundo y Fabián Césaro. Tan fuerte metían estos muchachos que en un clásico frente a Nacional los tres fueron expulsados. Y el Carbonero, que ganaba 2 a 0, terminó perdiendo 3 a 2.

Con las valijas hechas, pasó por Chacarita (2006/07), O’Higgins (2007), Deportes Concepción (2008) y Universidad de Concepción (2008/09), previo regreso al Funebrero donde jugó por un año en Primera División. Fue en la temporada 2009/10, cerrando su planilla personal con 22 partidos, 1 gol, 11 tarjetas amarillas, 1 expulsión y la inevitable pérdida de la categoría.

Lo más destacado de Pereira en aquella campaña fue lo que hizo en un partido contra San Lorenzo. Claro que no tuvo nada que ver con sus habilidades dentro del campo de juego: junto a Facundo Parra se peleó con algunos hinchas que se la agarraron con la esposa de Nicolás Tauber luego de varios errores groseros del arquero. La garra charrúa mal entendida.

Siguió acumulando amonestaciones en San Martín de Tucumán (2010/11), Patronato (2011/12), otra vez Chacarita (2012/13) y San Telmo (2013/14), hasta volver adonde había comenzado todo: en Villa Teresa (2014-16) fue parte del equipo que accedió por primera vez en su historia a Primera División, para luego descender inmediatamente.

Poco tiempo después, el Boya decidió colgar los botines. Al día de hoy, sigue esperando que River le brinde el homenaje que se merece. ¿O creen que ascendieron gracias a los goles de Trezeguet?

Mal Pase: Del Piero a River (2012)

Eran los primeros días de junio de 2012. Las principales ligas del mundo habían terminado. Todavía faltaba para el comienzo de la Eurocopa. El mercado de pases aún no estaba en movimiento. De alguna manera, la prensa debía generar material. Y eso fue lo que hizo el diario italiano TuttoSport.

La posibilidad de que Alessandro Del Piero se sumara al Millonario no fue más que eso: una portada donde la estrella lucía, con la ayuda de algún programa de edición de fotos, la camiseta del conjunto dirigido por Matías Almeyda.

“El fútbol latino es mi tipo de juego. Boca y River son dos grandes clubes”, había comentado alguna vez el Pinturicchio. Esa declaración fue suficiente para que Néstor Sívori le pidiera desde la tapa del mencionado periódico: «Del Piero, vení acá, a River».

El hijo de Omar, quien también era representante de Fernando Cavenaghi y Alejandro Domínguez, agregaba que la posibilidad dependía principalmente de la voluntad del jugador, aunque también había que tener en cuenta que en ese momento el equipo estaba en el Nacional B y todavía no tenía el ascenso asegurado. “Me encantaría verlo con la camiseta número 10, la que usaron mi padre y otras glorias”, agregaba.

Finalmente, y a pesar de que en el plantel estaba David Trezeguet (habían sido compañeros en la Juventus), la chance de que el italiano viniera a jugar a esta parte del planeta quedó en la nada: su destino fue el Sydney FC.

Varios años después, el ex futbolista se refirió a una cuenta pendiente en su carrera, relacionada con el fútbol argentino. “Me hubiese gustado jugar en La Bombonera. Es una cancha que tiene la gente muy encima, ¿no?”. La historia estaba marcada desde la Copa Intercontinental 1996: los hinchas de River nunca tendrán un buen recuerdo de Del Piero.

Estudiantes 0 – Fiorentina 1 (2014)

Aquel invento llamado Copa EuroAmericana, que había tenido su primera edición el año anterior, se repetía en un momento en el que las imágenes del gol de Mario Götze aún estaban frescas.

Habían pasado sólo 13 días desde la final del Mundial, cuando se disputó este amistoso entre un equipo argentino y otro italiano. Nada que ver con lo que había pasado en Brasil, algo ideal para despejar la mente.

Que el árbitro fuera Néstor Pitana, que venía de participar en la Copa del Mundo, era solo un detalle. No podía suceder otro hecho que vinculara un simple partido de pretemporada con el evento futbolístico más importante de todos.

La cuestión es que la tarde del 26 de julio de 2014, Estudiantes salió a jugar con Silva; Jara (Rosales), Ré, Desábato, Goñi; Aguirregaray (Prediger), Gil Romero (Graciani), Román Martinez, Joaquín Correa; Auzqui (Diego Vera) y Carrillo (Juan Manuel Olivera).

Por su lado, la Fiorentina lo hizo con Tatarusanu; Piccini, Roncaglia (Tomovic), Gonzalo Rodríguez, Marcos Alonso; Wolski (Vecino), Joshua Brillante, Borja Valero (Matías Fernández); Juan Manuel Vargas (Pasqual); Bernardeschi (Khouoma) y Mario Gómez.

El encuentro terminó 1 a 0 en favor de los europeos. Sí, se repitió el resultado del Maracaná. Y eso no fue todo: el único gol fue anotado por Mario Gómez, delantero de nacionalidad… alemana. Así, iba a ser difícil soltar.

Mal Pase: Caffa a Gimnasia (Jujuy) (2012)

“Mi objetivo es tratar de meterme rápido en el grupo, conocer a mis compañeros y cuerpo técnico, y trabajar duro día a día. Queremos llevar a Gimnasia donde debe estar.” Con esas palabras, Germán Caffa daba por sentada su incorporación al Lobo jujeño. Es que el ex arquero de Ferro, San Martín de Tucumán y Newell’s (entro otros) ya había practicado con sus nuevos compañeros y lucía la indumentaria de Gimnasia y Esgrima.

Sobre sus motivos para llegar al equipo que entrenaba Mario Gómez, reconocía que “es un club importante del interior con un entrenador capaz. Se trata de una institución seria. Y además, quería volver al país”.

Sin embargo, la transferencia se cayó rápidamente. El pretexto, reconocido por su representante, fue que no se llegó a un acuerdo económico con la dirigencia.

Finalmente, Caffa terminó arribando a Banfield para reemplazar al Beto Bologna, aunque la mayor parte de esa temporada fue suplente de Pablo Santillo.

Voy Al Arco: Bo Hansen (2001)

La principal decisión de un entrenador a la hora de formar un equipo es elegir a los once titulares. Sin embargo, hasta hace algunos años, no debía menospreciarse la conformación del banco de suplentes. Es que la cantidad de relevos era menor que la actual y, si el DT tomaba riesgos, podía pasar lo que sucedió el 13 de octubre de 2001.

Aquella noche, por la 7ª fecha de la Premier League, el Bolton Wanderers recibía al Newcastle United. El conjunto local presentaba una particularidad: su habitual arquero suplente, Steve Banks, estaba lesionado, por lo que el cuerpo técnico decidió no poner un sustituto que pudiera ocupar ese puesto. Y lo que podía salir mal, salió mal.

Con el marcador 1 a 0 a favor de la visita, Jussi Jääskeläinen, portero del Bolton, dejó el área con la intención de cortar un contrataque. Logró su objetivo, pero lo hizo tocando la pelota con la mano. ¿Consecuencias? Expulsión y revoleo de buzo para un compañero.

A falta de media hora para el final del juego, el danés Bo Hansen atajó la prenda y se dirigió al arco para intentar hacer lo mismo con el tiro libre que ejecutaría Laurent Robert. Spoiler: no pudo.

Uno rato después, llegarían los goles de Alan Shearer y de Craig Bellamy para poner cifras definitivas. Fue victoria 4 a 0 para Las Urracas, y una reivindicación para el valor de tener un arquero suplente.

Batista Nicolás

Nicolás Batista 

– ¿Qué hi­cis­te en­tre que de­jas­te Ar­gen­ti­nos (1991) y fuis­te a Chi­ca­go (1992)?
– Fue el peor mo­men­to de mi vi­da. Es­tu­ve un año sin ha­cer na­da.

Así respondía el Checho Batista a una de las 100 preguntas realizadas por Diego Borinsky en su sección de la revista El Gráfico. Por ese entonces, su hijo Nicolás, nacido el 27/01/1991, no podía entender que su padre estaba coqueteando con las drogas. Apenas era un bebé que, años después, copiaría a su progenitor. Lo copiaría en cuanto a la profesión elegida, claro.

El destino le enseñó que, si quería jugar al fútbol, su lugar era Argentinos Juniors. Aunque esta no fue su primera opción. “Estuve en Boca y me dejaron libre en infantiles, porque tardaba en crecer. Entonces fui a San Lorenzo, donde hice las inferiores. Alterné con la primera, pero tuve problemas con algunos de los coordinadores, apareció Argentinos y no lo dudé”.

Antes de eso, mientras defendía los colores del Ciclón, viajó a Sudáfrica como sparring de la Selección que disputó el Mundial 2010. Sin embargo, se volvió antes que el resto de la delegación, al sufrir una fractura en la mandíbula. Las lesiones graves iban a ser una constante en su carrera.

Finalmente, el 05/11/2011 llegó el debut en Primera División para Batista. Un lindo regalo para su papá, que unos meses antes había dejado su puesto de DT de la Selección Argentina. “No estaba nervioso”, comentó luego. “Estaba feliz por cumplir un sueño. Pipo Gorosito me sacó todas las presiones: ‘Jugá como sabés’, me dijo”. Esa noche, Racing derrotó al Bicho por 1 a 0.

Siguió en el club hasta 2015, viviendo todo tipo de sensaciones. Se fue al descenso. También ascendió. Tuvo un accidente automovilístico en el que se fracturó una vértebra. Se rompió los ligamentos de la pierna derecha. Y en total, sumó 25 partidos (21 en la máxima categoría, 2 en el Nacional B y 2 por Copa Argentina), con un gol convertido.

Una vez que finalizó su contrato, probó suerte en Brown de Adrogué y en Estudiantes de Buenos Aires. No la tuvo. Y, a los 27 años, colgó los botines.

Desde entonces, comenzó a trabajar del otro lado de la línea de cal. Ejerció como director técnico, y también como ayudante de campo de su padre. El Checho le debía un favor. Es que Nicolás fue uno de los responsables de sacarlo de su período más oscuro. Así lo contó en la entrevista citada al comienzo:

– ¿En qué mo­men­to uno ha­ce el click?
– Ca­da uno tie­ne su click. De­pen­de. El mío fue­ron mis hi­jos.