La nueva camiseta de Argentina

Hace algunos días se presentó la nueva indumentaria de la Selección, bajo un formato poco convencional: se colocaron maniquíes vestidos con el nuevo kit en las principales tiendas, redacciones y estudios de TV, con la intención de que la gente conociera de cerca y opinara sobre la camiseta.

El diseño, los colores, la textura, los detalles…todo es materia opinable con el lema #DejáQueHablen. Y las reacciones espontáneas, que no tardaron en llegar, fueron captadas por cámaras para que queden registradas y tener así más certezas sobre lo que este nuevo diseño transmite.

La leyenda “Argentina somos todos”, que aparece en la parte inferior derecha de la camiseta, habla de lo que vive cada uno de los argentinos cada vez que la Selección disputa un partido, ese sentimiento y esa pasión que nos lleva a opinar de todo, incluso también de la indumentaria.

Es por eso que el #DejáQueHablen también juega en las redes sociales y en los sitios web. Hoy te proponemos que dejes tu impresión sobre la camiseta argentina. ¿Te gusta? ¿Te hace acordar a algún momento especial de la Selección? Todo lo que tengas para decir, en este post o a través de Twitter o Instagram, donde @adidasAR te espera con algunas sorpresas.

Realejos 3 – Rosario Central 3 (1993)

Poco recordada e incluso desconocida para muchos de sus hinchas, es la participación de Rosario Central en el Trofeo Teide, una competición veraniega que tradicionalmente se disputa en Valle de La Orotava, en la isla de Tenerife, España.

El Canalla fue invitado para la XXIII edición de 1993, donde tuvo que debutar, en semifinales, ante la Unión Deportiva Realejos, en teoría un rival accesible, por tratarse de una institución del ascenso (recién había subido a la Segunda B) que no tenía grandes ni medianas figuras. ¿El equipo de Vicente Cantatore? Tenía nombres como Bonano, Balbis, Boggio, Lussenhoff, el Negro Palma y el Chelo Delgado.

El match, sin embargo, no fue un trámite. Más bien fue un partidazo, ante sólo 1500 espectadores, que terminó igualado 3 a 3 (un gol de Palma y otros dos de Gustavo Fabio Medina para los argentinos) y que forzó una definición desde el punto del penal, donde los españoles se impusieron por 4 a 3 y avanzaron a la final, donde cayeron ante el Tenerife.

Godoy Cruz sin marca ni sponsor (2002)

Época complicada para la pilcha del Bodeguero. En 2001, había sido vestido por Mebal, empresa que le diseñó una camiseta suplente bordó. Sobre el final de ese año, también tuvo que suplir la ausencia de su principal auspiciante con un parche. Y la cosa empeoraría a partir del año siguiente.

El Clausura 2002 lo vio vestir, en la primera fecha frente a Defensores de Belgrano, la misma camiseta con la que había terminado el torneo anterior. Sin embargo, la cosa pronto cambiaría: se rompieron relaciones (?) con Mebal y Godoy Cruz se quedó sin un proveedor de indumentaria. ¿Cómo se arregló el tema? Metiendo una casaca de paupérrimo diseño, sin marca ni sponsor (en el pecho llevaba la leyenda “El Expreso”, otro de los apodos del conjunto mendocino). Como la que luce el Pitu Caneda, a la izquierda de la imagen.

A pesar del humilde atuendo, los hinchas del Tomba recuerdan al mismo con gran cariño, ya que fue parte de una gran campaña en la que el equipo pudo mantener la categoría (empate en la última jornada frente a San Martín, en San Juan) e incluso clasificó para un octogonal final, incluyendo un inolvidable clásico frente a Independiente Rivadavia que decretó el descenso su tradicional rival. Con todo esto, sobre el final de la temporada llegaría Lotto, una marca internacional con gran reconocimiento que, en primera instancia, se acopló a lo existente y se limitó a poner su logo sobre la misma camiseta. Unos desvergonzados (?).

Fuera de stock: la cerveza Boca Juniors

El fútbol y la birra, dos grandes pasiones populares en nuestro país. ¿Por qué no juntarlas?, se habrá preguntado algún cráneo del marketing, seguramente impulsado por un mercado que ofrecía buenas expectativas de ganancia.

A principios de los dorados años 90, en la Argentina se vivía el furor del coleccionismo de latas. El 1 a 1 cambiario permitía la importación de cualquier tipo de bebida. Desde la yanqui Dr Pepper, pasando por la francesa Orangina, hasta la cerveza japonesa Sapporo. Esas, por nombrar algunas de las más comunes. También existían otras rarezas, intomables la mayoría, que igualmente tenían fanáticos. Generalmente no importaba la calidad del contenido, lo que se valoraba era el envase.

En las repisas o estantes de cualquier casa de familia, rápidamente volaron los libros o adornos, para darle lugar a las latas importadas, pero vacías. Exhibidas como si fuesen trofeos de guerra. Ni más ni menos que envases que habían costado centavos y cuya única función, con el correr de los días, era juntar polvillo. Mugre, bah.

De ese hobby que rozaba el cirujeo también se desprendió otro hábito despreciable, aunque practicado sólo por los ñiños y adolescentes: juntar las chapitas de las latas en un collar. Hasta a un hippie le daría vergüenza, pero en aquel momento estaba aceptado socialmente. Modas son modas.

No fue extraño, entonces, que en ese contexto apareciera la cerveza Boca Juniors, una bebida alcohólica fabricada en Estados Unidos, pero vendida en la Argentina allá por 1993, cuando todavía duraba la efervescencia por el título local conseguido por el Xeneize un año antes.

La colección constaba de latas auriazules de 473 ml, con imágenes que homenajeaban a los jugadores de aquel plantel, como Navarro Montoya, Soñora, Simón, Giuntini, Mac Allister, Mancuso, Márcico, el Manteca Martínez y el Beto Acosta.

Además, existían otras latas blancas (tenían su versión de 355 ml) con la imagen del equipo titular, en la que extrañamente aparecía el baldosero Fabio Talarico y la infaltable mascota xeneize de esa época. Sí, un niño en una lata de birra, aunque esas no tenían alcohol, vale aclarar. Demasiada tierna para ser «La cerveza de la N° 12».

¿Más curiosidades? La lata de Giuntini decía «Giutini». Y como si fuera poco, una leyenda te invitaba a completar la formación del equipo para participar de una sorpresa. Y eso que en Boca todavía no jugaba Chávez. Aunque sí el Mono (?).

Del sabor de la cerveza poco podemos decir, porque nosótros todavía estábamos con el Nesquik (?) y no conocemos a ningún valiente que la haya probado, pero lo cierto es que no duró mucho en las góndolas y pronto pasó al olvido, quizás perjudicada por esa época de Boca, que no volvió a salir campeón hasta 1998.

Más info en:

Las latas de Miguel.
Imborrable Boca.

Gancedo a Boca y Villarreal a La Coruña (1992)

Una de las secciones habituales de la revista El Gráfico a inicios de los 90’s era “Si lo sabe, hable”. En una o dos páginas, se comentaban chismes, rumores y otras habladurías vinculadas al mundillo futbolístico. Así, con la impunidad del anonimato, muchas veces se arriesgaban transferencias que finalmente quedaban en la nada. Y en este caso de 1992 metieron dos al precio de una: se anunciaba la llegada de Leonel Gancedo a Boca para reemplazar a José Luis Villarreal, que se iba a La Coruña. Obviamente, nada de esto sucedió.