
Aldo Martín Soria
¿Es necesario ganar campeonatos para entrar en la historia grande de un club? Calculamos que no, sino Gimnasia no tendría ídolos (?). Se supone que con ganar algún clásico puede alcanzar. O convirtiendo algún gol importante, que sirva para asegurarse un título o algo así. Y si se dan todas, mejor. Conseguirlo no es difícil: lo verdaderamente complicado es lograrlo… y quedar en el olvido.
Algo así le ocurrió a Aldo Soria, que, a pesar de cumplir con todos estos requisitos, no quedó en la historia de Newell’s por ninguno de ellos. Puso su granito de arena un par de años antes de debutar en Primera División: fue en 1989, cuando el Leproso ingresó en las divisiones inferiores de AFA. El primer rival fue Argentinos Juniors, y en todas las categorías hubo victoria de los rosarinos. El triunfo más notorio fue el de la Quinta División: 6 a 1. ¿Cómo anduvo Soria? Marcó dos goles. Y así, su nombre quedó en los libros.
Luego llegaría lo anecdótico (?): el debut en Primera, su noche de gloria (un gol a Talleres que prácticamente le aseguró el Clausura 1992 a la Lepra), la obtención del mencionado torneo, una victoria en un clásico frente a Rosario Central (jugó en el 1 a 0 de la Copa Centenario). En definitiva, todas pavadas. Soria ya había hecho lo suyo. Y entonces, con 13 partidos jugados y un gol convertido con la camiseta rojinegra, dejó Rosario.
Y así, este delantero empezó a bajar categorías: en la temporada 1993/94 jugó el Nacional B en Deportivo Morón (10 encuentros, un gol). Luego formó parte del Dream Team (?) que armó Social Ramallo (1994/95) en el Torneo del Interior, siendo compañero de Silvio Constantino, Hernán Lisi y Hugo Noremberg. Volvería a jugar el Nacional B con Atlético Tucumán (1996/97, 6 partidos, 2 goles), un equipo que se salvó del descenso gracias a un tanto marcado por Martín Terán, un rugbier.
Sus últimas apariciones fueron en Huracán de San Rafael (en 1998 llegó a jugar el reclasificatorio en busca de una plaza en el Nacional B, pero el Globo quedó eliminado al caer 5 a 2 frente a Chaco For Ever) y posteriormente en el Torneo Argentino B, con las camisetas de Sport Club Pacífico (Mendoza), Atlético Colon (Mendoza) y Central Córdoba (Santiago del Estero). ¿Cómo le fue ahí? Ni idea, pero qué importa. Total, ya estaba en la historia antes de llegar a Primera. Y si hay que vivir de recuerdos, mejor vivir de los mejores.